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Archivo de la categoría: Políticos

Precisión suiza

Gruyeres da nombre al famoso queso agujereado.

Por Alberto Montiel

Acabo de regresar de un viaje de una semana por Suiza y me han llamado la atención una serie de detalles diferenciadores con España, el país donde resido, de los cuales alguien podría tomar nota, digo yo:

En Suiza, aparte de cobrar salarios mucho más elevados que en España en cualquier empleo, no tienen una tasa de paro tan extremadamente elevada como para mantener una población activa angustiada ante la posibilidad de perder su precario empleo (y ni el miedo ni la pobreza agudizan el ingenio ni mejoran la productividad). Para observar esto no era necesario hacer tantos kilómetros, dirán ustedes. Vale, pero hay más diferencias de las cuales yo no supe hasta que fui por allí y observé y hablé con gente del lugar.

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Publicado por en 1 septiembre 2011 in Cultura, Democracia, Políticos

 

David Icke opina sobre los anti-disturbios

Siempre me he preguntado que tal duermen estos tipos después de zurrar con semajante saña a gente indefensa, gente que a veces podrían ser sus hijos, y otras sus padres, hermanos, esposas… Incluso parece que lo hacen por algo más que una triste nómina: deben tener buenos adiestradores en la policía que les lavan bien el cerebro.. o quizá no hace ni falta.

 

Memoria de pez

Por Alberto Montiel

Es oír las declaraciones de los líderes políticos y de inmediato me deprimo. Pese a los tremendos cambios sociales, tecnológicos y ecológicos que vivimos, apenas han cambiado un ápice su ingenuo discurso de las últimas dos décadas. Siguen obsesionados con el crecimiento económico y considerando los viejos sectores productivos “de siempre” como los únicos que pueden sacarnos de la crisis.  Especialmente patético es el discurso que nos llega en España, donde se espera que la construcción y la banca; los mismos que nos llevaron al abismo actual, sean quienes nos salven de la crisis. Y por si fuera poco, se confía en el turismo como último recurso estratégico y la empobrecida y vieja industria se da ya por perdida. Para acabar de apañarlo, el cada vez más limitado gasto público se destina a objetivos con muy poco o nulo efecto multiplicador, y se exprime aún más a la ya famélica clase trabajadora para subvencionar exclusivamente a los ciudadanos más improductivos (ya sean estos ricos o pobres).

Veo el panorama económico español, como de sumo interés para el estudio de las peores patologías del capitalismo. Nos estamos perdiendo, además, una oportunidad de oro: la de aprovechar la gran inversión en infraestructuras, en formación de titulados universitarios, en aumento de la productividad, para desarrollar una economía que genere más valor añadido, basada en empleos de calidad, con una remuneración por hora trabajada digna, que no necesite competir con otros mercados a base de precarizar aún más  a los trabajadores. En lugar de ello sería deseable algo más de inteligencia empresarial y un Estado que valore y apoye a los verdaderos emprendedores  por encima de los meros especuladores.

Incluso en aquellos sectores con gran futuro en los que la economía española está muy bien posicionada, el Estado parece estar actuando erráticamente: las energías renovables sufren recortes (incluso retroactivamente) y se abandonan políticas de estímulo que parecían funcionar correctamente.

Pero mucho peor que todo esto, mucho peor que la lamentable gestión política y su torcida interpretación del funcionamiento de la economía y del significado de estado del bienestar, mucho peor aún es que el ciudadano de a pie olvida una y otra vez los agravios, los ataques directos e indirectos, los insultos a su inteligencia, el menosprecio por su bienestar y seguridad, y parece perdonarlo todo a cambio de una débil y difusa promesa infantil.

Saben que (en general) tenemos memoria de pez.

 
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Publicado por en 7 mayo 2011 in Economía curiosa, Políticos

 

¡Vuelven a sonreirnos!

Por ello, pese a los pocos motivos que nos han dado ultimamente,  una vez más nos piden el voto, que aparte del dinero que nos obligan a pagar como impuestos es lo único que necesitan de nosotros.  Y como no tienen ya ni un sólo buen argumento, nos piden nuestro voto para parar a  los otros, los que según ellos aún son peores, lo cual es posible  pero es una muy pobre justificación para apoyar a nadie.

En fin, la política se convierte cada día en un espectáculo más bochornoso y lamentable. Y lo peor es que no tiene pinta de mejorar, y además ya ni me divierten.


 
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Publicado por en 6 mayo 2011 in Democracia, Políticos

 

¿Seguiremos tolerando?

Por Alberto Montiel

Antes de la catástrofe nuclear de Japón ya teníamos sobradas razones para ver que producir electricidad mediante fisión atómica es en extremo caro, sucio, peligroso, socialmente injusto y un disparate estratégico. (ver anteriores entradas). Ahora cabe preguntarse como nadie puede aún justificar la existencia de centrales nucleares, máxime cuando no es ni la única ni la mejor opción energética. De hecho es la peor opción económicamente hablando, quizá también técnicamente, y por supuesto ecológicamente.

No logro identificar ni un solo argumento de valor en las palabras de los defensores de esta increíblemente absurda forma de producir electricidad. Y por supuesto, no concibo que un puñado de grandes empresas traten de someter a los poderes políticos y la voluntad popular para que se considere su apuesta nuclear en perjuicio de una abrumadora mayoría de la población.

La energía nuclear no es en absoluto imprescindible y no creo necesario ni razonarlo de tan evidente que es, y por muchas veces que los medios repitan lo contrario no ganan ni un ápice de credibilidad para quien sabe pensar por sí mismo. Tenemos múltiples opciones a un coste social y económico mucho más ventajoso. Opciones técnicas como el desarrollo de tecnologías de aprovechamiento de las renovables y la eficiencia energética, pero también estratégicas y políticas.

Un Estado que verdaderamente velara por el bien de sus ciudadanos no tendría dificultad alguna en identificar y aplicar medidas en este sentido, aún imponiéndose a las presiones del lobby nuclear y de la gran industria que reclama una energía barata. Pero evidentemente no es el caso, al menos en España, donde democracia no es más que una palabra vacía.

Desgraciadamente nos recogen en el redil para que balemos suavemente y les dejemos hacer. Periódicamente nos esquilan y diariamente nos ordeñan, pues esa es nuestra finalidad social… o eso creen.

 
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Publicado por en 15 marzo 2011 in Energía nuclear, Políticos

 

Esto huele mal

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Por Alberto Montiel

Las principales noticias de estos días hacen referencia a unas lucha por las libertades y derechos que se suponía que estaban algo más claras. Por un lado el asunto global de Wikileaks, que parece haber destapado secretos molestos para los principales gobiernos y especialmente para los servicios de inteligencia de USA. Parece la historia de siempre: matar al mensajero. Y lo están intentando, pues el gobierno usamericano ha forzado a algunos servidores de alojamiento web y a uno de los principales medios de pago por internet (PayPal, propiedad de Ebay) a anular sus contratos con el portal de filtraciones. Afortunadamente internet es la suma de fuerzas de millones de usuarios, muchos de los cuales están por la labor de democratizar el acceso a la información. Internet probablemente nos traerá la verdadera democracia, o al menos tiene el potencial de lograrlo.

Por otro lado, un asunto algo más doméstico pero que también repercutió internacionalmente: la huelga de los profesionales del control aéreo español, que ha puesto muy de mala leche al gobierno de este país, a las compañías aéreas, a los hoteleros y a los usuarios. Claro que con la “ayuda” de los medios no sorprende que nadie se acuerde de la responsabilidad del gobierno en todo este desaguisado -que viene ya de lejos- y en cambio se etiquete de “privilegiados, insolidarios y avariciosos” a unos controladores aéreos que igual resulta que básicamente sólo quieren dejar de hacer horas extras; supongo que para estar mas descansados y aportar así mayor seguridad a su estresante tarea.

Como es difícil extraer conclusiones a partir de las informaciones vertidas en los periódicos, intuyo lo siguiente, en parte también a partir de mi propia experiencia profesional:

- los controladores valoran subjetivamente su salario en función no sólo de la capacitación técnica y habilidades que requiere el puesto sino también porque conocen los abultados ingresos a los que contribuyen, los riesgos económicos en que incurren, el alto nivel de estrés que han de soportar, las horas de dedicación total, etc, por lo que no les parece tanto (y realmente no es tanto si se compara con lo que cobran algunos directivos, banqueros, políticos, funcionarios, etc; mucho más prescindibles y de dudosa cualificación).

- aena ¿y el gobierno? calculan por otros medios -igualmente subjetivos- el coste hora, pero también el coste de crear cada puesto adicional y la amortización del mismo, y llegan a la conclusión de que es mucho más rentable (sobre todo a corto plazo) pagar horas extras.

- algunos controladores (no sé si serán mayoría o no) preferirían hacer menos horas -aún cobrando menos- pero se les obliga a hacer horas extras para cubrir la escasez de puestos cualificados.  Unas horas extras que pueden ser teóricamente ilegales.

En definitiva.  A mí no me cabe en la cabeza que este asunto no se pueda haber llevado mejor por la parte que le corresponde al gobierno, máxime cuando llevan una década con la disputa. Lo que hicieron ayer, movilizando al ejército en un país declarado en estado de alarma,  para obligarles bajo amenaza de aplicarles el código penal militar (mucho más severo que el civil), pues son considerados militares desde hace unos días porque el gobierno así lo quiere. De verdad que creía que la dictadura quedó más lejos.

 
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Publicado por en 5 diciembre 2010 in Corrupción, Democracia, Políticos

 

Super héroes en acción

Nuestro Honorable President José Montilla quiere batirse en duelo con el líder de la oposición Artur Mas. Por supuesto, se trataría en realidad de un cara a cara dialéctico (bueno, más que dialectico sería propagandístico, como suelen ser estas cosas). El caso es que nuestro honorable quiso aprovechar un superpoder (lingüístico) que guardaba en secreto, y malévolamente trató de inducir a que  el “debate” electoral en cuestión fuera en castellano. Curioso, porque aquí en Catalunya es casi imposible oírle nuestro president una palabra que no sea en catalán (francamente, es un hombre parco en palabras, pero más parco aún en palabras castellanas).

Podríamos realmente llegar a creer que trata de aprovechar su supuesta ventaja en el dominio del idioma español sobre su adversario; porque suponemos –razonablemente- que nuestro president en la intimidad habla castellano (al contrario que hacía el expresidente Aznar, que hablaba español en público y catalán en la intimidad). Pero la verdad es que no tengo muy claro si le servirá de algo su superpoder oculto; quizá el Señor Mas es más hábil hablando español de lo que Montilla cree, pues al fin y al cabo se ve a la legua que Mas practica mucho más (sobre todo en público) esa fructífera habilidad humana del lenguaje (y con algo más de arte, también). Y ya sabemos lo práctico y lucrativo que puede resultar ser un buen orador para un político, incluso para aquellos que realmente es lo único que saben hacer (que no es el caso de Montilla, del cual no puede decirse que sea un buen orador).

También sorprende el asunto porque los ciudadanos de este [país, nación, autonomía, o lo que Dios quiera que sea esto]  ya deberíamos entender perfectamente un diálogo en catalán. Otra cosa es un debate electoral, pues cabe preguntar si es que importan mucho al ciudadano ( y por otra parte a los políticos no los entiende ni su madre). Lo dicho: no tenemos problemas en entender el catalán, pues tanto la administración en pleno como la educación reglada emplean exclusivamente el catalán como lengua “vehicular” para comunicarse con sus súbditos, e incluso en la televisión autonómica el castellano es una lengua secundaria.  Por lo que los “inmigrantes” (como Montilla) lo entendemos perfectamente, e incluso a menudo lo hablamos (algo menos en la intimidad).

Lo que está más claro es que ambos pretenden aprovechar el tema lingüístico para sacarle rendimiento electoral. Hablar puede ser lucrativo para un político, desde luego: la cuestión es si hablar en un idioma en particular puede inclinar la balanza para obtener algún beneficio electoral (probablemente la única “ganancia” sea una espantosa vergüenza ajena, de la que por fortuna no sean ni conscientes).

Lo que para mí sí han expresado con rotunda claridad es que la inteligencia humana es una notable excepción, y su manifestación es prácticamente incompatible con la propaganda electoral.

 
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Publicado por en 15 octubre 2010 in Democracia, Políticos

 

Neoanarquismo

( Texto de Manuel Castells, publicado originalmente en el diario La Vanguardia)

Nuestra época no es la del fin de las ideologías, sino del renacimiento de aquellas que encuentran eco en la experiencia presente. Tal es el caso del anarquismo, dado por muerto y enterrado por sus numerosos sepultureros y que, bajo nuevas formas y expresiones, parece gozar de excelente salud en los movimientos sociales que brotan por doquier desde las profundidades de la resistencia a un desorden global cada vez mas destructivo. Basta con seguir los debates, presenciales o por internet, en el movimiento contra la globalización capitalista para constatar la presencia dominante de los temas anarquistas de autoorganización y de oposición a cualquier forma de Estado (“¡que se vayan todos!”). Y aunque los intelectuales de la vieja izquierda, sobre todo en América Latina, aún se encaraman al podio de las arengas mediáticas del movimiento, las simpatías mayoritarias van hacia formas apenas organizadas y generalmente autogestionadas de la movilización y del debate, como era evidente en el último Foro Social Mundial en Porto Alegre. También en el ámbito teórico-político, las tesis autonomistas, cercanas de la matriz histórica anarquista, articuladas por ejemplo por Michael Hardt y Toni Negri, y por el grupo de la revista Multitudes,heredera directa del mayo del 68 francés, están alcanzando hoy día una amplia difusión (el ultimo libro de Hardt y Negri, titulado precisamente Multitudes,incluso tiene un rango muy alto en la lista de ventas de Amazon.com).

Y aunque los anarquistas organizados no son muchos (por ejemplo, en España el periódico CNT tiene unos 6.000 suscriptores y el sindicato CGT, al que yo sitúo en la tradición libertaria, cuenta con unos 100.000 afiliados), las ideas antiestatistas, de internacionalismo solidario y la afirmación de la libertad individual y de la libre asociación son temas comunes a movimientos muy dispares (de los okupas de Barcelona a Los Forajidos de Ecuador, los piqueteros argentinos o los autónomos italianos), pero que coinciden en la afirmación de su autoemancipación sin delegación de poder a intermediarios políticos profesionales. ¿De dónde surge esta nueva vitalidad del anarquismo, que aparece como ideología del siglo XXI al tiempo que el marxismo parece quedar confinado a un siglo XX ya concluido?

En realidad, la fuerza de las ideologías (cuyos mitos son atemporales) depende de su contexto histórico. Y mi hipótesis es que el anarquismo, en contra de la creencia general, se adelantó a su tiempo.

Ideología dominante de los orígenes del movimiento obrero (la Primera Internacional), desde Andalucía y Catalunya hasta la Rusia zarista, a la Charte d´Amiens francesa y al Chicago que originó el 1 de mayo, el anarquismo no sobrevivió como práctica organizada a la represión sufrida a la vez bajo el capitalismo y bajo el comunismo. Pero su vulnerabilidad provino sobre todo de haber designado como enemigo principal al Estado nación en el preciso momento histórico del desarrollo de dicho Estado como centro y principio de la organización social: el siglo XX fue el siglo del Estado nación. El anarquismo clásico se expresó en una amplia gama ideológica, desde el individualismo irreductible de Stirner hasta el cooperativismo social de Proudhon, pasando por el comunismo libertario de Bakunin y Kropotkin, inspirando luchas sociales en contextos tan distintos como la revolución campesina de Makhno en Rusia, los movimientos sociales urbanos mexicanos de los años 20 o los embriones de revolución social que intentaron los anarquistas catalanes y españoles en la primera fase de la Guerra Civil.Y claro que el sindicalismo de la CNT no era lo mismoq ue el activismo político de la FAI. Pero a través de esa amplia corriente ideológica en la que creyeron y por la que lucharon millones de personas, latía una idea central: la liberación definitiva de la fuente última de la opresión, el Estado. Precisamente en el momento en que se armaban las máquinas de guerra nazi-fascistas, estalinistas y liberal-democráticas para exterminarse los unos a los otros y asegurar, a través del Estado, el control de cuanto más mundo pudieran.

Y miren por dónde, el triunfo de los estados, de uno y otro signo, condujo a su crisis medio siglo después. El comunismo no fue capaz de digerir precisamente aquello para lo que Marx lo había inventado: el desarrollo de las fuerzas productivas. Porque la revolución tecnológica informacional no podía asumirse sin una sociedad informada, o sea, autónoma del Estado.Yel capitalismo, en su dinámica expansiva, se globalizó, socavando las bases del Estado nación sobre el que se asentaba políticamente. La economía se hizo global, el Estado siguió siendo nacional y entre los dos la sociedad, huérfana del Estado y a merced de los vientos globales, se atrincheró cada vez más en lo local.Ose transformó en colección de individuos, cada uno con sus propias ansieda-des y proyectos. Mucha gente, sobre todo jóvenes con su página ideológica aún por escribir, dejaron de creer en los políticos, aunque no en la política, en otra política. De modo que mientras los grandes poderes se definen en una compleja relación entre la globalización y los estados nacion, la supervivencia y la resistencia a lo que no va surge desde lo individual y lo local. O sea, los materiales con los que se construyó la ideología anarquista.

Ahora bien, la gran dificultad para el anarquismos iempre fue cómo conciliar la autonomía personal y local con la complejidad de una organización productiva y de la vida cotidiana en un mundo industrializado y en un planeta interdependiente. Y es aquí donde la tecnología resultó ser una aliada del anarquismo más que del marxismo. En lugar de grandes fábricas y gigantescas burocracias (base material del socialismo), la economía funciona cada vez más a partir de redes (base material de la autonomía organizativa). Y en lugar de estados nación controlando el territorio, tenemos ciudades Estado gestionando los intercambios entre territorios. Todo ello a partir de internet, móviles, satélites y redes informáticas que permiten la comunicación y el transporte local-global a escala planetaria. Esto no es mi interpretación de los hechos, sino el discurso explícito que se da en los debates de los movimientos sociales, tal como ha sido documentado en el espléndido libro reciente de Jeffrey Juris sobre el tema. O sea, la disolución del Estado y la construcción de una organización social autónoma a partir de personas y grupos afines, debatiendo, votando y gestionando mediante la red interactiva de comunicación. ¿Utopía? No, ideología. Acuérdese de la distinción: la utopía prefigura el mundo deseado. La ideología configura la práctica. Con la utopía se sueña. Con la ideología se lucha. El anarquismo es ideología. Y el neoanarquismo es un instrumento de lucha que parece adaptado a las condiciones de la revuelta social del siglo XXI. Bueno, uno de los dos instrumentos. Porque mientras el anarquismo clama, como hizo siempre, “ni Dios, ni Señor”, su principal competidor en la resistencia al capitalismo global se funda en el reconocimiento de “Dios como mi único Señor”. Frente a un capitalismo global fuera de control, y mientras el socialismo se instala en la jubilación, la resistencia surge de la oposición contradictoria entre fundamentalismo y neoanarquismo.

 
 

Desgobierno antidemocrático

No, no y no. No me cabe en la cabeza que puedan ser tan torpes, tan obtusos … o tan caraduras. Se nos pide que arrimemos el hombro (que ya está entumecido de tanto peso) para contener -si fuera posible- el desastre fraguado durante años de política catastrófica.

¡Pero que cara más dura tienen! Nos están llevando a la miseria y encima se justifican; es más, se ven obligados a cumplir quien sabe qué maquiavélico papel aplicando unos ajustes que hubieran resultado increíbles hace tan sólo un año. Pero han logrado llevar al límite nuestra capacidad de asombro; ahora ya nada nos parece increíble.

Pueden subir impuestos y endurecer la presión fiscal (ya asfixiante para los más débiles), bajar los salarios de los empleados públicos, abaratar el despido, retrasar dos años la edad de jubilación, etc. y todo ello sin el menor atisbo de mala conciencia, (mas bien con el aplomo de quien cree que lo que hace es necesario hacerlo). Supongo que han estado sometidos a algún tipo de lavado de cerebro, si no, no soy capaz de explicármelo.

Y dentro de algún tiempo, nos pedirán el voto, y más increíble aún: habrá quien les vote, quizá tapándose la nariz, pero un voto es un voto a fin de cuentas.

Y los otros, los sindicalistas, programando una huelga cuando ya parece estar todo decidido; claro que no hay de que extrañarse, después de todo comen de la mano del gobierno.

Nos reservaremos el derecho de hacerles un corte de mangas cuando  nos pidan nuestro voto. Porque ni unos ni otros se merecen nuestro voto; unos por incompetentes, otros por traidores, otros por cobardes; pocos o ninguno se salva.

 
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Publicado por en 16 septiembre 2010 in Democracia, Políticos

 

Sobre acuerdos y desacuerdos

Cuando se produce alguna tragedia suele ser fácil estar de acuerdo acerca de lo que debió hacerse para evitarla. Antes de que sucedan, en cambio, no suele haber consenso sobre las medidas preventivas, la inversión de recursos o las probabilidades y gravedad de los daños. Por eso no se toman, generalmente, las medidas adecuadas y sucede, a menudo, lo evitable.

En algunos casos al menos, los medios (de comunicación) sí parecen estar de acuerdo acerca de las causas y los responsables. Es el caso del desgraciado atropello ferroviario sucedido la pasada noche de San Juan en la localidad barcelonesa de Castelldefels.

Oyendo la televisión (sí, dije oir) comprobé que existía una opinión extendida entre varios canales acerca de la casi exclusiva culpabilidad de las jóvenes víctimas. Chicos entre 16 y 25 años en su mayoría (según las mismas fuentes), que se apearon en un demasiado oscuro andén, en el que la aglomeración (previsible), probablemente desorientó a muchos, especialmente cuando encontraron el habitual paso superior cerrado y no conocían de la existencia del paso inferior, situado a unos excesivos 80 metros del anterior (según fuentes televisivas algo más críticas). Tampoco se extraña casi nadie (y desde luego ninguna autoridad) de que un tren pueda aparecer en una abarrotada estación circulando a 140 Km/h (y la normativa parece ser que permite incluso circular a 150 Km/h al paso de una estación).

Dicen que si la gente permanece en el andén no hay peligro; pero a mí no me da esa sensación, y lo he visto con demasiada frecuencia. Lo he visto a menudo en la calle Barcelona de la localidad turística de Salou (Tarragona), donde en plena temporada veraniega se amontonan decenas y hasta centenares de peatones esperando (más o menos pacientemente) junto a una simple barrera, al paso de un tren. Un tren que llega a menudo a altas velocidades en medio de la noche, sorprendiendo con su fulgurante aparición (tras una curva que implica escasa visibilidad) a numerosas personas entre las que se encuentran familias con niños en carrito o niños cogidos de la mano, a sólo un par de metros de una mole de toneladas de peso que hace temblar el suelo a su paso. Es todo un espectáculo: primero por el propio tren y luego por ver la cara de alucinados de los turistas que tienes en frente, cuando acabó de pasar el tren; Algunos de ellos tardan un rato en reaccionar al shock.

Ni en los pasos a nivel ni en los estrechos andenes me siento seguro (ni cuando ni por asomo me planteo bajar del andén). A veces he llegado a temer que una ráfaga de aire provocada por el propio paso del tren pueda arrastrar a alguien hacia las vías. Desde luego no me siento nada seguro cuando un tren pasa tan cerca a tan alta velocidad ( y no bajo del andén, desde luego; ni tan sólo me acerco al borde, si puedo evitarlo, claro). También se dice que no hay diferencia entre que llegue el tren a 75 que a 150 km/h. Yo creo que sí, pues si caes a la vía o has cometido la grave imprudencia de bajar a las vías para atajar podrías reaccionar, pues dispones del doble de tiempo antes de que el tren te arrolle. Y si el tren pita, también le oyes con mucho más tiempo.

Pero las autoridades, a pesar de lo complejo del caso, ya dictaminaron. Y simplificaron, según su conveniencia. Como siempre. Supongo que no son usuarios de trenes de cercanías ni  de regionales. Si acaso, en los pocos casos en los que no usan sus caros coches oficiales, van en los de alta velocidad o los trenes rápidos; trenes que tienen derecho  a no perder un minuto (ni tan sólo por el bien de los que permanecen en los andenes). Dicen que es el precio del progreso. Pero yo me pregunto: ¿tanta prisa adónde nos lleva?

Otra duda que me asalta: Tanta insistencia respecto a la culpabilidad de las victimas, ¿es sólo por alejar la remota posibilidad de unas indemnizaciones? ¿o es también para evitar cambiar la normativa acerca de la velocidad de paso por estaciones de los trenes rápidos?

En cualquier caso, las autoridades decepcionan una vez más.

 

Casta Parasitaria

La casta política se cree que se merece lo mejor a pesar de sus nulos méritos. Les gusta creerse la nueva nobleza, si bien cabría decir bajeza por el resultado de sus obras y también por sus flagrantes omisiones en sus deberes. Son los inútiles -y carísimos de mantener- cortesanos de nuestro tiempo.

Ahora se bajan los sueldos para dar ejemplo, pero el problema no es únicamente lo que cobran en sus nóminas -que también- . El problema es el número de cargos políticos, sus consejeros y asistentes, sus dietas, sus viajes, sus coches oficiales, las faltas con sus verdaderas obligaciones, sus caros informes por encargo, etc, etc. En definitiva, su enorme gasto injustificable e injustificado.

Son ellos, los mismos que nos causan vergüenza ajena, los que nos piden apretarnos el cinturón -que remedio nos queda, si en realidad nos lo imponen-, a la vez que ellos sólo toman medidas de puro maquillaje.

Señores: si ellos tienen la desvergüenza suficiente para hacer y decir lo que hacen y dicen, ¿por qué habríamos de permanecer callados nosotros, sus víctimas? ¿Acaso no hemos aguantado ya suficientemente sus errores y mentiras?

Si nosotros, sus sufridos gobernados, cometiéramos una pequeña fracción de sus errores o negligencias en nuestros empleos de empresa privada o en las modestas empresas que administramos miles de ciudadanos, a pesar de cobrar o ingresar también una fracción de sus generosos emolumentos, nos veríamos automáticamente de patitas en la calle o en la quiebra. Muchos de ellos, en cambio, permanecen pegados a sus puestos como garrapatas – agarrados a los privilegios que conllevan- y disfrutaran para siempre de pensiones de lujo, muy por encima de los máximos que la ley impone al resto de mortales.

Ellos están por encima de nosotros; esto es un hecho. Aunque no lo están por su capacidad o virtud. Están por encima porque durante años han ido tejiendo una estructura a su medida, que de paso perpetúe un sistema político pseudo bipartidista, o donde al menos sea muy pero que muy difícil que entre aire fresco. Es un reino de partidos (y de unos pocos), hecho a la medida de los aparatos políticos de los partidos. Un sistema que se resisten –lógicamente- a cambiar.

Esto no es nada que se parezca a la verdadera democracia. ¿o usted cree que sí?

Votar a unos (probablemente aún peores) para eliminar a los otros, y que éstos pasen a la oposición es una miserable e inútil venganza. Mucho mejor que eso es no ir a votar o votar en blanco: porque además eso es lo único consecuente con nuestro estado de ánimo.

Castiguémosles donde de verdad les duele; pasemos de ellos. Y a continuación, cuando los partidos quiebren, recobremos el control de la democracia, que nunca debió caer en manos de los partidos políticos y sí en manos de los ciudadanos.

 
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Publicado por en 30 mayo 2010 in Políticos

 

El súmmum del absurdo

Publicado por Alberto Montiel el 13/5/2010

No me andaré con rodeos. Toda la experiencia y “sabiduría” que supuestamente encontramos en los más prestigiosos diarios de la prensa salmón por boca de los mas reputados cronistas de las finanzas y la economía, no son más que puro absurdo que aspira a justificar el sinsentido “economicista”; infumables “análisis” de “expertos” a sueldo.

Eso lo veo claro como el agua, supongo que por ser una persona ajena al mundillo profesional del cuento capitalista y tener el entendimiento limpio de esa clase de perniciosa contaminación intelectual .

Veo claro, por ejemplo, el motivo que lleva a las bolsas a reaccionar muy positivamente a los mismos efectos que en el pueblo llano producen desengaño, lamento y rencor. Siempre ha sucedido así; lógico, pues si los humildes pierden los ricos ganan. Hasta cierto punto, claro.

Los que tienen más, ahora necesitan que se recorten los “privilegios” de los trabajadores y pensionistas, para seguir igual o mejor, y por ello aplauden las medidas encaminadas a reducir el gasto que sólo beneficia a los pobres.

Es indispensable que el gobierno tome cartas en el asunto y proteja el sagrado derecho de los ricos a ser infinitamente más ricos, a costa de las privaciones de millones de personas si es necesario, para que puedan seguir cobrando dividendos y gozando de prestaciones multimillonarias. Es absolutamente necesario que nuestro comprometido gobierno “socialista obrero” recorte salarios a los funcionarios, congele las pensiones, retrase la jubilación, suba los impuestos indirectos y directos, y abarate el despido, entre otras medidas, para que las empresas puedan seguir siendo competitivas y el Estado pueda seguir apoyándolas y recaudando para inyectar dinero a los bancos y realizar grandes obras públicas, aunque ni unos ni otros creen ya apenas empleo.

Es indispensable que el gobierno tome cartas en el asunto y proteja el sagrado derecho de los ricos a ser infinitamente más ricos, a costa de las privaciones de millones de personas si es necesario”

La gente anda alterada a consecuencia de las “sabias” medidas que han tomado nuestros electos gobernantes, pero realmente no entiendo el porqué, ya que su actuación ha sido absolutamente consecuente con su política habitual, con lo que deberíamos ya estar acostumbrados, a estas alturas. No han dado ningún giro de 180º. Siguen recto; directo al desastre. Eso sí, no estamos solos, y no me refiero al resto de la “piara europea” que nos acompaña en el pelotón de cabeza. Todos los demás países “desarrollados” y “modernos” están igualmente abocados a la catástrofe, pues tenemos en común mucho, además de una clase gobernante que no se entera absolutamente de nada, o eso parece. O eso pretenden que creamos; así podríamos incluso sentir lástima de su miseria intelectual y perdonarles que nos machaquen vilmente.

Es muy fácil criticar las medidas que acaban de aprobar, y por ello no seguiré por ahí.

Aunque tampoco es difícil encontrar graves errores en su actuación pasada, incluso en la época de vacas gordas, cuando todo parece tan fácil y el dinero entra a espuertas y los políticos y asesores se multiplican como los hongos y sus emolumentos crecen tan velozmente como la burbuja inmobiliaria en sus mejores tiempos. Una burbuja que no quisieron atajar, pues se beneficiaron directamente de ella y nadie quería ver que esto tendría no sólo un fin, sino un fin dramático.

…tenemos en común mucho, además de una clase gobernante que no se entera absolutamente de nada, o eso parece. O eso pretenden que creamos; así podríamos incluso sentir lástima de su miseria intelectual y perdonarles que nos machaquen vilmente.”

Se ha apoyado en exceso la “industria” del turismo, frágil como la que más, y se ha centrado casi en exclusividad en la deslumbrante “industria” de la construcción, negando tozudamente su naturaleza provisional.

Dejamos de lado casi todo lo demás, casi todo lo que de veras importaba, salvo quizá alguna honrosa excepción como el desarrollo de la tecnología de los aerogeneradores.

Otro error garrafal: en lugar de ver en el descenso de la natalidad una promesa de un futuro mejor, se vió únicamente como el fin del sistema de la seguridad social (como si eso tuviera remedio acaso); y se “corrigió” la baja natalidad con un premeditado aumento de la inmigración. Objetivo: salarios a la baja. Efectos secundarios: pasada la euforia ladrillil el país tiene unos cuantos cientos de miles de parados adicionales, que pasan a depender de las prestaciones sociales.

Nos negaron la posibilidad de aprovechar los mejores momentos de expansión y mejora de la eficiencia para reducir las jornadas de trabajo, con lo cual se desincentivó la planificación y la modernización del tejido industrial y nos estancamos en una economía menos moderna de lo que hubiera podido ser.

No se facilitó en ningún momento la contratación ni el autoempleo, desalentando a los emprendedores y retrayendo la creación de empleo. Los injustificables trámites burocráticos exigidos, que son de los más engorrosos del mundo desarrollado según una comparativa reciente, nos convierte en un país con un aparentemente pobre espíritu empresarial.

No se invirtió a tiempo en Investigación y Desarrollo, y lo que se hizo se hizo tarde y mal, y en sectores inadecuados, diría yo.

En materia de Educación, ¿qué decir? Pues que se confunde la memorización de datos con el desarrollo de habilidades cognitivas; la abundancia de materias con el aprovechamiento de las mismas; el número de horas con el rendimiento escolar; la exigencia de los planes de estudios con los resultados esperados, y así hasta llegar a la Universidad, convertida paulatinamente en un sistema de adiestramiento de trabajadores altamente cualificados, para alimentar una industria muy exigente pero que da muy poco a cambio.

¿dónde quedó la creatividad? ¿dónde el amor al conocimiento por sí mismo? No hay tiempo para eso. Hay que trabajar, producir, hacer crecer el PIB, consumir, pagar impuestos… hasta el fin de nuestros días, o hasta los 70 al menos.

Los ricos cuentan con nosotros. ¿o era el Estado?

 
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Publicado por en 13 mayo 2010 in Políticos

 

Apadrina un político

Copio y pego de pensadoresanonimos, una queja muy conveniente, pues ahora que el Gobierno nos pide arrimar el hombro ellos no parecen estar por la labor.

Apadrina un@ politic@

Si nadie lo remedia, el Ministerio de Cultura va a repartir 6.050.000 euros -más de 1.000 millones de las antiguas pesetas- en subvenciones a fundaciones de partidos políticos con representación en el Congreso (FAES, Ideas, Sabino Arana, etc). La noticia salta a la prensa el mismo día en que los propios Inspectores de Hacienda denuncian que la Agencia Tributaria les presiona para que este año aumenten la recaudación un 15%. O sea, que tanto si eres asalariado como  empresario, autónomo o funcionario, tu dinero se va a dedicar a estas fundaciones tan esenciales para la buena marcha del país, en estos tiempos de crisis galopante.

Hay que empezar a controlarles, a decirles que estamos hart@s ¡YA!. Si estás de acuerdo, copia, pega y envía el contenido de esta carta al Ministerio de Cultura http://www.mcu.es/contacte/contacteLoadSaveForm.do?tipoArea=TIPOGENERAL&cache=init&layout=contacte&language=es

y a Presidencia del Gobierno https://portal-scc.presidencia.gob.es/ciudadan@s/contacto.jsp

Sra. Ministra de Cultura:

Me dirijo a usted – con preocupación e indignado asombro- en relación a la convocatoria de subvenciones de su departamento dirigida a fundaciones de partidos políticos con representación parlamentaria. Como me imagino su ignorancia al respecto, le informo que el país vive una crisis galopante, tenemos 4 millones de personas en paro – que son millones de dramas familiares-, millares de negocios cerrados y personas haciendo cola en comedores sociales (sin subvenciones oficiales) para comer.

Es posible que su colega, la Ministra de Economía, también lo ignore: las empresas y ciudadan@s no son como ustedes, no tenemos el dinero que nos rebosa cada mes esperando para entregárselo a ustedes, cual Sheriff de Nottingham. No hay dinero y las empresas cierran, muchas de ellas en el momento en que la Agencia Tributaria - presa de la voracidad recaudatoria que ustedes precisan para mantener sus sueldos, coches oficiales y organigramas absurdos- les presionan con más impuestos, sanciones, etc. y l@s empresari@s les dicen: Aquí les dejo la llave de la empresa, quedénsela y saquen el dinero ustedes.

Y es indecente que usted entregue más de 1.000 millones de las antiguas pesetas a fundaciones de partidos políticos que nada aportan ni a la Cultura ni a la ciudadanía de este país, sólo vergüenza . Si quieren ustedes, la clase política, ingresos para sus fundaciones, les sugiero que desarrollen la creatividad y el ingenio: paguen cuotas de socios a sus fundaciones de sus propios bolsillos (para éso el partido les da de comer tan bien) o recurran a fórmulas de probada eficacia en el ámbito de las ONG “Apadrina un@ polític@”. Les deseo el mayor de los éxitos en su aventura solidaria, pero ni se les ocurra tocarme el bolsillo. No con mi dinero.


 
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Publicado por en 7 marzo 2010 in Políticos

 

Una poco jubilosa jubilación

Publicado por Alberto Montiel el 24/2/2010

Nuestros gobernantes van en serio: se ha puesto en marcha la campaña de acoso al jubileo. La antaño jubilosa jubilación dará paso a un jubileo achacoso y triste pero mucho más rentable para las arcas públicas. Ese par de años que de momento se pretenden retrasar se tratan de justificar con la esperanza de salvar de la quiebra la seguridad social. Que no se les “ocurra” nada mejor no es ninguna sorpresa, pues ya vamos conociendo de que tipo son las auténticas motivaciones de nuestros gobernantes, del poder auténtico o quien quiera que sea que tome en última instancia estas maquiavelicas decisiones.

Al mismo tiempo que se trata de salvar la seguridad social, se supone que se trata también de luchar contra un paro que en el caso de los jóvenes es aún más preocupante, pero precisamente con esta medida se retrasará aún más el relevo generacional. Y es que, reconozcámoslo, la medida es -aparte de absurda- puramente pragmática, economicista y absolutamente desconsiderada para con las personas, a las que se ve sólo como ubres que exprimir. Y es que los mayores cotizan muy por encima que los más jóvenes que les sustituyen, pues éstos últimos cobran menos, por su falta de experiencia y porque así lo decide la curva de la oferta y la demanda de trabajo; lógicamente el Estado tratará de que continúen cotizando los veteranos aún a costa de que los jóvenes tengan que esperar un poco más antes de engrosar las líneas de los mileuristas (con bastante suerte). A estas alturas sus sufridos padres ya no se quejarán apenas.

Se aduce -estúpidamente- que se ha incrementado la esperanza de vida. Ya; lo que tú digas. El mito de la esperanza de vida es uno de los más incuestionados -pero sin embargo muy cuestionables- mitos.

Mirad en vuestro entorno. ¿Cuántas personas mayores de 65 conoceis que se encuentren saludables, aparte de vivas? ¿Y mayores de 67? Muchas menos, por supuesto, ya que cada año más implica un incremento exponencial de los achaques. (ya a partir de los treinta y pico, si no te duele algo -al menos de vez en cuando- ello probablemente signifique que estés muerto y no lo advertiste).

Cada cumpleaños viene con algún pequeño achaque nuevo; y a partir de cierta edad los achaques quizá ya no sea tan pequeños. No se da una linealidad en el deterioro de la salud porque en los fenómenos naturales -como el envejecimiento- no existen las líneas rectas. Y no sólo en la naturaleza: tampoco en la economía ni en la sociología abundan las funciones expresadas por líneas rectas: el doble de asesores no produce el doble de resultados.; ni doblar los honorarios de éstos implica que se incremente apenas la calidad y cantidad de su “trabajo”. ¡Hey! Propongo ahorrar por ahí. Hay mucho gasto evitable en lo público, ya lo creo.

Si ellos disimularan un poco su maldad o indiferencia para con el sufrimiento ajeno, propondrían medidas menos radicales, más flexibles; como podría ser una reducción paulatina de las jornadas de trabajo, fomentar las jornadas reducidas para compartir el empleo -especialmente a partir de cierta edad-, hacer que la automatización trabajara no sólo para el beneficio privado sino también para el beneficio público, quizá regulando la forma en que los procesos automáticos cotizaran a la seguridad social. Hace años leí, creo que en El fin del trabajo de Jeremy Rifkin, algo así como que los robots de las cadenas de montaje niponas cotizaban igual que lo hacen los trabajadores humanos. ¿y por qué no? Me pregunto cual es la utilidad de la eficiencia si sólo ha de servir para mejorar los beneficios (económicos). ¡Por supuesto, es que no hay otra utilidad!, contestarán ellos.

Nos pasamos tantas horas trabajando como hace 40 años o más, cuando la productividad se ha incrementado muy notablemente. Y aún así se pide más compromiso (apretarse el cinturón, trabajar más horas por lo mismo, etc.) a unos trabajadores que no tienen apenas culpa de esta gran chapuza político-económica en la que nos han sumido los que verdaderamente tienen poder de tomar decisiones por nosotros. Y lo han hecho porque era la forma más cómoda de enriquecerse.

Y nosotros a mirarlo en la tele babeando y admirando su inteligencia.

Y a pagar impuestos. Y a votar. Y a callar. ¿o no?

 

Lo paranormal en las noticias

¡OK Madoff! ¿De dónde sacó la idea de pagar a los inversores mas antiguos con el dinero de los nuevos? Madoff: del sistema de la Seguridad Social.

Cuando hoy Domingo he ido a recoger el diario “Público”, como hace algunos domingos ( por lo del vídeo, claro ), quedo pasmado al leer un titular de primera página, titular de lo más extraño que podía yo imaginar (que no es poco): “Inmigración: aquí caben muchos más. La economía española necesita otros 7 millones de inmigrantes hasta 2030 para garantizar las pensiones”.

No cabía de asombro, creía haberlo entendido mal. Aún incrédulo, pensé: ¿una broma, quizá? Nada de eso. Es un titular que refleja, parece ser, la opinión real de algunos extraños seres, dotados de un cerebro mutante; expertos a sueldo, profesionales de la política autodenominados progresistas, mercenarios del control social diría yo.

La justificación que leo no era nada original: el necesario incremento constante de los cotizantes para garantizar la supervivencia del modelo actual de seguridad social. Para empezar, ya es sorprendente que crean que este modelo debe protegerse de la extinción, cuando más bien habría que pensar en sustituirlo.

Desmontando el argumento puede argumentarse, sin ir muy lejos:

  1. El incremento de la población inmigrante no supone en absoluto que se dé un incremento en el número de cotizantes. Como tampoco se incrementan los cotizantes por el incremento de la población nativa. Más gente no equivales a más empleo. No en nuestro mundo eficiente y tecnificado, y menos aún si la gente que viene es mas bien pobre ( y con todos los respetos, pues un servidor se cuenta ya entre ellos).
  2. Si ya el número actual de parados es muy alto, ¿cómo se garantizará la colocación de mayor número de inmigrantes? ¿piensan más bien, nuestros bien pagados burócratas, que dónde ahora hay un trabajador pueden emplearse dos por el mismo precio, o incluso menos?
  3. Mayor número de cotizantes no supone tampoco necesariamente mayores ingresos para el Estado, pues si los salarios son precarios, las cotizaciones también lo serán.
  4. Es un segmento de la población con mayores necesidades de ayudas públicas (quizá no inmediatamente), con lo que el ratio entre ingresos y gasto social no será tan favorable al Estado.
  5. Aún suponiendo que la “fórmula magistral” funcionase, sólo es “pan para hoy y hambre para mañana”, pues esta seguridad social se basa en un sistema piramidal, igualito que el “astuto” chiringuito de Madoff Investment Securities, negocio boyante y ejemplar hasta que se descubrió el pastel.

Al margen de las consideraciones, cabría plantearse si todo esto es bueno para alguien, y para quien.

¿Es bueno para los inmigrantes quizás? Si ahora lo tienen ya más bien difícil, competir con otros 7 millones, aún más necesitados que los primeros que llegaron, puede ser una lucha sin cuartel por unos escasísimos y superprecarios empleos.

¿Beneficia al Estado, pues? Contando que los gastos de seguridad social podrían incrementarse tanto o más que lo ingresos por las cuotas de la SS, contando con los mayores índices de violencia que generan invitablemente los desempleos masivos y que obligarán a mejorar las inversiones en cuerpos de seguridad, alojamientos penitenciarios, administración de justicia, etc; considerando que la población descontenta dará lugar a la aparición de partidos extremistas, un panorama politico peligroso y muy desagradable (más todavía).

La pregunta de si nos beneficia de alguna manera a los sufridos ciudadanos de a pie sobra, pues este disparate supondría tirar los salarios aún más hacia la baja, a niveles ya de miseria; más inseguridad en las calles y en los colegios e institutos de nuestros hijos, dónde el nivel educativo retrocedería aún más; peor atención sanitaria por saturación de los servicios; quizá un segundo brote de la burbuja inmobiliaria, que haga que las nuevas (y no tan nuevas) generaciones tengan que vivir con los padres de por vida, o compartir apartamento con otras tres o cuatro personas más. Quizá el único beneficio (para muy pocos) de todo este despropósito es el de la recuperación de los precios estratosféricos de la vivienda, aunquesólo de los pisos más baratitos, eso sí.

Una vez más, el precio a pagar por todos sería, sencillamente, demasiado caro. Démosles las gracias otra vez a nuestros queridos gobernantes.

 
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Publicado por en 24 enero 2010 in Paro, Políticos

 

La inconsistencia de las creencias

Las personas tenemos una irrefrenable tendencia a copiar las actitudes que mas destacan en el grupo social en que nos desenvolvemos, y por tanto acabamos imitando y repitiendo formas de pensar y actuar mayoritarias, ya sea a nivel social amplio como grupal.

No podemos evitarlo; quizá sea nuestra esencia animal, en la que el individualismo no tiene cabida, pues a fin de cuentas los mamíferos necesitan más que otros seres vivos de la compañía de su familia y grupo. Si bien entre los mamíferos los rumiantes (ovejas, vacas, etc) ejemplifican muy bien ese tipo de comportamiento, en que el grupo prevalece sobre el individuo, los primates también presentan una importante interdependencia entre los individuos de su grupo familiar extenso, pero a un nivel de inteligencia superior.

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La educación que nos hace maleducados

Ken Blanchard

De vez en cuando me llaman la atención las palabras escritas de algún veterano “gurú” de los negocios, porque parece que lo que predican va en dirección opuesta a la práctica de los ejecutivos que oyen sus enseñanzas. Este es el caso de Ken Blanchard, Pionero del Management, cuyas palabras recogidas en una estupenda -aunque breve- entrevista rezuman sabiduría.
Blanchard nos recuerda que el sistema educativo “moderno” no es mas que una selección de personal que se inicia casi en el parvulario. Un sistema que premia unicamente los resultados visibles en forma de buenas notas, con lo que las personas “triunfadoras” son las que se crean una dependencia (quizá adicción) a los reconocimientos externos y especialmente los materiales, lo que da lugar a lo peor de las personas.
Me pregunto si ello no explica en gran medida la mala sangre de los políticos profesionales y los altos ejecutivos.

Recomiendo leer la entrevista completa.
Entrevista LaContra LV

 
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Publicado por en 21 octubre 2009 in Corrupción, Políticos

 

¿a qué se debió la crisis?

Una breve pero directa explicación con más rigor del que presumen los medios de propaganda oficiales

 
 

DICCIONARIO Indispensable para POLÍTICOS y Altos FUNCIONARIOS

PoliticosAunque a primera vista podría parecer rico y variado, en realidad el lenguaje de los políticos y altos funcionarios sólo es especial por su peculiar quasi-jerga de burócrata especialista en derecho, salpicadísima de pseudo ciencia económica de la peor clase, excesivamente impreciso y ambiguo como para ser realmente útil (a los ciudanos que se supone que representan).

Por otra parte, su lenguaje es pobre (pero resultón para el común de la ciudadanía), con poco color y tono, apenas contenido útil y significado de poco valor.

Hasta aquí no hay demasiado problema, aparte de que resulta mortalmente aburrido escuchar las exposiciones verbales de cualquier orador político).

El verdadero problema es que su ignorancia manifiesta de los temas realmente serios es un grave peligro para los ciudadanos del país en el que gobiernan, y para el mundo entero dada la globalización de la política y dado que los políticos del orbe son cada vez mas parecidos entre ellos.

Insisto: que no se les entienda no es tan grave; en cambio, su silencio o ignorancia sobre los asuntos verdaderamente trascendentales nos podría llevar a la conclusión de que nos gobiernan unos completos incompetentes, lo cual es realmente grave.

corrupcion

Estaremos de acuerdo, pues, con que no sólo el lenguaje sino el nivel cultural en general de los profesionales de la política adolece de cierta limitación (si bien según los parámetros mas convencionales pueden alcanzar un resultado suficiente, o incluso algo más que eso). Una limitación consistente en un pobrísimo conocimiento de áreas tan necesarias para interpretar correctamente el mundo como la ciencias (nivel elemental), las matemáticas básicas (de bachillerato), la sosiología (sólo les interesa la parte que les sirve para manipular al electorado), o incluso la ética y la filosofía (no la historia de ésta sino el arte de pensar mismo), entre otras materias.

Pero como tampoco puede decirse que sean unos zopencos, y tienen un potencial mas que notable de aprendizaje (y mimetismo, transformación y adaptación), y además, como tengo un corazón de oro, les voy a regalar una fácil lección de vocabulario, para que puedan continuar aparentando que saben de lo que hablan y así continuar en sus cargos… sin perder del todo la dignidad (porque continuar continúan, con dignidad o sin ella).

Este Vocabulario indispensable para Políticos y Altos Funcionarios, se recopila con el fin de enriquecer culturalmente a nuestros representantes electos y no electos, de forma que puedan comprender un poco mejor porqué suceden las cosas en el mundo real, qué es necesario para atajar los graves problemas a los que nos enfrentamos, y porqué las explicaciones convencionales de la “mala” ciencia económica no sirven mas que para ocultarles la realidad, con el fin de que no sientan remordimientos, lo cual sucedería (cabe dentro de lo posible) si fueran conscientes de que sus acciones contribuyen a hacer del mundo un lugar mas inseguro, desequilibrado y tenso (y cobrando por ello un pastón, salido del bolsillo de los sufridos votantes y no votantes).

Preparado por Bertiel

Utópico sin complejos, si bien algo menos optimista que hace un par de años.Desde el país del optimismo desenfrenado, dónde los brotes verdes (imaginarios) no dejan ver el bosque, el batacazo inmobiliario se veía como aterrizaje suave, y confiamos (ciegamente) en la recuperación económica a partir del 2010.

Julio de 2009

DICCIONARIO indispensable para POLITICOS y Altos FUNCIONARIOS

Versión abreviada ( para más información cliquen sobre las palabras resaltadas.

(entrega por capítulos, según la inspiración del autor)

Abstracción: capacidad de sintetizar y extraer lo esencial de los hechos, de modo que se puedan analizar e interpretar éstos más coherentemente.

En política se hace demasiado politiqueo y poca abstracción y análisis de los problemas, por lo que el resultado es una cacofonía de palabras huecas.

Entropía: Principio físico universal según el cual la energía de un sistema se degrada con cada transformación, creando un creciente desorden. La civilización y la tecnología producen un creciente desorden, acelerando la entropía al eliminar las barreras que la naturaleza coloca al caos. La política del crecimiento* sostenido es una condena de la humanidad (que empezamos a cumplir las actuales generaciones) por haber roto el pacto (equilibrio) con la naturaleza al intentar burlar la entropía por la vía rápida. Entropía (Jeremy Rifkin)

Límite: es el máximo (a veces el mínimo) valor que puede llegar llegar una trasnformación, sucesión o función. Si bien éstos son a menudo valores desconocidos, no por ello dejan de ser muy reales. Y además se llega a los límites con velocidad creciente (ver crecimiento exponencial), por lo que a menudo los límtes nos pillan por sorpresa.

Son ejemplos las reservas de hidrocarburos y el ritmo de extracción de crudo, la población humana máxima que puede albergar el planeta, las reservas de minerales, el endeudamiento máximo de un país o la producción de alimento del planeta. También tiene límite la paciencia de la gente (y la mía misma) y el aguante de los esclavos y parias del siglo XXI

Reacción: es sabido (¿o no?) que toda acción produce una reacción. Por lo que los abusos y extravagancias cometidos acabarán pagándose, mas temprano que tarde. Las huelgas son una pequeña reacción a tensiones laborales colectivas, pero puede llegarse aún mucho más lejos. Individualmente, la reacción a la mierdadevida que llevamos la mayoría es un estrés psicológico que origina enfermedades psicosomáticas. La contención salarial y creciente precariedad e inseguridad produce como reacción que nos volvamos mucho más precavidos a la hora de gastar el poco dinero que no nos haya quitado aún el Estado; o sea que nos volvemos unos supertacañones. Y la economía se hunde aún más. Podría decirse que es una reacción en cadena, o una realimentación positiva.

Realimentación positiva: Cuando una acción produce un efecto que a su vez produce un incremento en otros efectos que alimentan la acción. Por ejemplo: algunos efectos del cambio climático pueden tener (o tienen) realimentación positiva, como cuando un incremento en las temperaturas produce un incremento en la fusión de los hielos, que al desaparecer provocan que la reflexión solar se reduzca por lo que se retine mas calor en la tierra, las temperaturas suben aún más y se deshace más hielo. Afortunadamente también hay efectos que se retroalimentan negativamente.

Esto no sólo se da en el clima sino también en otros campos como… la economía (sí, acertaron).

Es el origen del pánico bursátil, el derrumbe de las pirámides en general, y el estallido de burbujas financieras en particular. No creerían que por ser “positiva” fuera buena, ¿no?

 
 
 
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