Astrofísica y transferencias bancarias.

cajero_automatico.jpg

Ya hace muchos años que la serie de televisión Cosmos, de Carl Sagan, nos adentró en el fascinante mundo de los misterios del universo. Quizá fuera la primera vez que algunos de nosotros oiamos terminos como agujero negro o enana blanca en un documental de tv. Años mas tarde fué el eminente físico Stephen W.Hawking quien nos sorprendia en su libro Historia del tiempo con conceptos tan alucinantes como la 5ª dimensión o los agujeros de gusano.
Años mas tarde casi puede decirse que hemos incorporado algunos de estos conceptos en nuestro vocabulario cotidiano, a veces para referirnos a otra clase de fenómenos no menos sorprendentes.
Concretamente, en el universo de los bancos y las finanzas, donde se producen hechos supuestamente inexplicables.
Unos de los que a mí mas me inquieta es la aparente existencia de una quinta dimensión en la que el tiempo se detiene. Se manifiesta muy a menudo cuando se ordena una transferencia bancaria.
Me explico: es un hecho que la transmisión de información que depende de un hardware electrónico digital viaja a la velocidad de la luz (300.000 Km/segundo), por lo que podría dar 7 vueltas a la Tierra a la altura del ecuador en un sólo segundo; sin embargo el efecto de la orden de transferencia no suele realizarse hasta pasadas más de 24 horas, y eso aunque la distancia entre una oficina y otra sea de sólo unos centenares de metros. (Si los mercados de valores del mundo se manejaran a la misma velocidad los brokers no estarían tan estresados).

Entre el momento de ordenar la transferencia y el momento en que se recibe en la cuenta de destino transcurre un mínimo de tiempo equivalente a 1 día terrestre (una vuelta completa de la Tierra sobre si misma). El importe ha desaparecido casi instantáneamente de la cuenta de origen, pero en la cuenta de destino no se hará “efectivo” hasta muchas horas después, ello incluso a pesar de que el titular sea el mismo sujeto. El dinero parece haberse volatilizado. Nos tememos lo peor: quizá ha sido arrastrado hacia un agujero negro. Afortunadamente, la cotidianidad del fenómeno, que se repite como mínimo cada vez que cobramos la santa nómina, nos ha enseñado que podemos confiar en la reaparición del dinero, tras haber permanecido en la misteriosa 5ª dimensión. De hecho, tampoco somos conscientes de estar viajando en el espacio a enormes velocidades, subidos a una enorme esfera achaparrada que gira sobre si misma como una peonza. Ni tememos ser arrojados al espacio por la fuerza centrífuga porque confiamos en la experiencia, no porque confiemos en la gravedad.
El cosmos guarda celosamente su misterio, pero los misterios del universo financiero son infinitamente mas insondables.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s