Utopía y anarquismo

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De joven creía – me temo que como la mayoría de los ciudadanos de este país llamado España – que el anarquismo era una ideología de revolucionarios sanguinarios que no respetarían ni a sus madres y que se divertían especialmente fusilando curas y quemando iglesias (según las crónicas autorizadas de la guerra civil española)
Afortunadamente soy un bicho raro, bastante inmune a cierto condicionamiento, como el que llevamos grabado a fuego de que la política no es un tema de conversación de buen gusto, por lo que tendemos a dejar la política en manos de los políticos y además no tenemos demasiadas ocasiones de indagar en la marginalidad de la ideología política.
Pero gracias a esa falla en mi condicionamiento y a mis gustos literarios un tanto extraños, algunos años mas tarde leo casualmente algún que otro texto que habla de anarquismo en un tono y una línea que me suenan a pura utopía de la buena.

Uno de mis favoritos es Noam Chomsky.
En este Blog también se ha mencionado a otro ensayista anarquista: John Zerzan.

Reproduzco a continuación unos fragmentos de una entrevista a N.Chomsky, publicada en Le Monde Diplomatique.

A usted se le ubica en la categoría de los anarquistas o de los socialistas libertarios. En la democracia tal como usted la concibe, ¿cuál sería el lugar del Estado?

Vivimos en este mundo, no en un universo imaginario. En este mundo existen instituciones tiránicas, esas son las grandes empresas. Es lo que hay más cercano a las instituciones totalitarias. Estas no tienen, por decirlo así que rendirle cuentas al público, a la sociedad; actúan a la manera de depredadoras cuyas presas serían otras empresas. Para defenderse de ellas, las poblaciones sólo tienen un instrumento: el Estado. Ahora bien, este no es un escudo muy eficaz, pues, en general, está estrechamente ligado a los depredadores. Con una diferencia no desdeñable: mientras que, por ejemplo, General Electric no tiene que rendir cuentas, el Estado debe a veces explicarse ante la población.
Cuando la democracia se haya ensanchado al punto que los ciudadanos controlen los medios de producción y de intercambio, participen en el funcionamiento y en la dirección del marco general en el cual viven, entonces el Estado podría desaparecer poco a poco. Será reemplazado por asociaciones voluntarias situadas en los lugares de trabajo y donde vive la gente.

¿No es cierto que todas las formas de autoorganización según los principios anarquistas han terminado hundiéndose?

No hay “principios anarquistas” fijos, una suerte de catecismo libertario al se le debería prestar fidelidad. El anarquismo, por lo menos como yo lo entiendo, es un movimiento del pensamiento y de la acción humanas que busca identificar las estructuras de autoridad y de dominación, pedirles que se justifiquen y, dado que son incapaces, lo que sucede con frecuencia, intentar superarlas.
Lejos de haberse “hundido” el anarquismo, el pensamiento libertario, está floreciendo. Está en la fuente de numerosos progresos reales. Formas de opresión y de injusticia que casi no se reconocían, y menos aun combatían, ya no se admiten. Es un logro, un avance para el conjunto del género humano, no un fracaso.

Publicado en Le Monde Diplomatique – Agosto 2007
Traducción libre de Mabel Sarco para Mariátegui. La revista de las ideas

Enlace sobre anarquismo utópico

Añado también un enlace a un blog en el que se realiza un curioso cuestionario: ¿Eres anarquista?

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