Antenas de telefonía móvil

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Decir que no podemos escapar a la influencia tecnológica es una verdad literal. Al menos en muchos aspectos de nuestra vida diaria. Tal es el caso de las microondas de telefonía móvil, ya que estas nos alcanzan allá donde nos encontremos, hagamos uso o no de un teléfono móvil, o incluso cuando creamos no estar en las cercanías de ninguna antena.

Claro que según las “autoridades” sanitarias y de industria la exposición a radiaciones no ionizantes como las de la telefonía o el Wi-Fi no tienen niveles de energía suficientes para causar daños celulares ni tan sólo a largo plazo, o al menos no han detectado ninguna evidencia.
Por supuesto no puedo quedarme tranquilo cuando numerosos estudios –tanto de laboratorio como epidemiológicos- que curiosamente suelen ser independientes (casi por fuerza), afirman lo contrario, indicando que sería prudente aplicar un principio de precaución. Por otra parte es curioso que sea en algunos de los países mas ricos donde la reglamentación que limita la exposición máxima a los niveles de energía de las señales de microondas es mas restrictiva, y las diferencias son enormes. España es de los mas permisivos entre aquellos donde aún se mide algo.
Sólo espero que no ocurra como con tantos “productos” sobre los que no se aplicó ninguna medida precautoria durante muchos años porque se desconocían sus efectos dañinos (y a veces se ignoraban negligentemente), y que al cabo de los años se han acabado prohibiendo tras imputárseles miles de muertes y enfermedades graves. Y me preocupa especialmente el hecho de que al ser un muy lucrativo negocio que reparte cuantiosos beneficios con estados e instituciones públicas (ya sea indirectamente) no se haga suficiente eco de aquellas voces del ámbito científico que alertan de su peligrosidad y advierten sobre los riesgos a los que se expone a unos usuarios cada vez mas jóvenes.
Pero como casi siempre el Estado es cómplice de las mas maquiavélicas maquinaciones de la gran industria y de sus necesidades de continuar con la fiesta tecnológico financiera, aunque sea a costa de mirar hacia otro lado cuando se corre el riesgo de ver lo que no se querría ver.

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Eso sí; los noticiarios, esbirros fieles de ambas facciones complementarias del libre-mercado, nos mantienen convenientemente informados de la última feria tecnológica que se celebra en Barcelona durante la presente semana. Una vez mas se trata de estimular la salivación pauloniana del ávido consumidor tecnófilo al que harán sentir que el móvil que compró hace 6 meses es un trasto hortera y anticuado, si bien no se plantea que sus nuevas funciones requerirán tecnologías de mayor frecuencia y quizá potencia, nuevas antenas y, por supuesto, obtención de materias primas exóticas del corazón de África; lo cual impulsa una industria minera polucionante y destructiva.
Si me aceptas unos consejos: no cambies el móvil si aún funciona; No vayas a estas ferias; Usa el móvil lo imprescindible.
Sé libre y piensa sobre lo que ves y oyes. Pensar es quizá el primer y más importante acto de rebeldía.

Para leer más:

Picoantenas

Antenas disfrazadas

Antena no

Móviles y salud

Bioinitiative Report 

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2 comentarios el “Antenas de telefonía móvil

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