A Solbes y Pizarro: ¿sólo somos trabajadores?

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Los políticos de una y otra facción hablan últimamente de los votantes tratándonos frecuentemente como trabajadores, y no ciudadanos, como si sólo el trabajador se ganara el derecho a la existencia en sociedad. Curiosamente lo defienden a capa y espada aquellos que no tienen ni idea de lo que es trabajar, lo que se dice trabajar.
Trabajar, cotizar y consumir. O vegetar, pordiosear y malvivir. Son las dos opciones que el sistema nos permite elegir, a parte de la remota posibilidad de ser un afortunado “representante”político o empresario de “éxito”. Aparentemente podemos sólo escoger entre una jaula con el sustento mas o menos seguro o entre hundirnos en la miseria y el aislamiento social. La organización social, libremercantilista y globalizadora nos impone las orejeras de burro para indicarnos lo que debemos ver y lo que no, para así seguir el camino marcado sin mayores preocupaciones. Pero ¿quienes representan esta organización?

Hay varios actores, pero entre ellos básicamente los hay que defienden sin tapujos los intereses de las empresas por encima de los de las personas, y también están los que debieran defender los de los ciudadanos por encima de los de las empresas. Si uno de estos últimos confunde su papel con los primeros o los primeros quieren suplantar a los segundos, y ambas cosas ocurren frecuentemente, es cuando los ciudadanos de a pie –trabajadores o no- lo tenemos crudo. Manuel Pizarro, nº 2 por Madrid por el Partido Popular para las próximas elecciones generales en España es todo un ejemplo de los primeros intentando suplantar a uno de los segundos. Empresario de los que no deberíamos dejar meterse en política (y menos aún como ministro de economía). De los que propone sin rubor iniciativas tales como el cambio del modelo de seguridad social por uno similar al de Chile de la época de Pinochet. Aunque lo negara en el debate reciente emitido en Antena 3, en internet puede leerse aún el titular de el diario El Mundo de 1994. Se trataría en suma de privatizar las pensiones, de tal manera que se mejorarían las rentas de los que tienen mejores ingresos, a costa de grandes y gravísimas pérdidas para la mayoría y especialmente para los menos favorecidos. Es una de las medidas de la ya famosa política económica impuesta mediante la Doctrina del Shock, propuestas por el tierraplanista Milton Friedman, que tienen como objeto imponer políticas de choque económico muy impopulares, con el fin supuesto de levantar las empresas, los mercados, el comercio global y los capitalistas; aún a costa de cargarse todo lo demás, incluyendo las libertades del individuo (las que aún nos queden).

Quizá, a fin de cuentas, sólo somos diminutas piezas, elementos minúsculos; no contamos mas que como componentes intercambiables para la maquinaria económica, que sin embargo nos necesita para producir, consumir y pagar impuestos, alimentando así al Mercado y al Estado. Pero si les damos poder a los liberales, librecapitalistas y tierraplanistas lo tendremos crudo, mucho mas crudo. Mmmm…Creo que votaré una vez mas a Izquierda Unida en lugar de votar en blanco.

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