Un parto complicado

Publicado por Alberto Montiel el 3/7/2008

El frenazo o debacle de la economía  global quizá no sea tan mala noticia como se empeñan en hacernos creer los diarios y televisiones autoproclamados independientes.
La crisis, para empezar, nos puede obligar a tomar ciertas medidas que ningún gobierno  -suponiendo que entendieran de qué va la cosa – se hubiera atrevido jamás a imponer; medidas que se resumen en un nuevo concepto: decrecimiento económico. Lástima que al no realizarse de forma controlada, en lugar de unos leves efectos secundarios tendremos algo mucho mas dañino. Quizá sea una destrucción de empleo inimaginable hoy y una lucha por la conservación de un tipo de tejido productivo totalmente insostenible; quizá el sentimiento de impotencia y amargura que se larvará en gran parte de la ciudadanía que deberá dar cada día mas de sí para mantener un empleo por el que recibirá a cambio un salario que cada día da para menos. Ante todo ello los gobiernos no podrán ya hacer gran cosa. Pero sí pueden hacerlo antes de llegar a esta situación, que se dará con seguridad si se continúa jugando al juego de la economía con las mismas reglas. (competencia y crecimiento)
La aplicación de un control político basado fundamentalmente en la mal llamada ciencia económica no debería evitar tanto una buena dosis de ciencia social, y ¿por qué no?, también sería bueno un poco de filosofía. Pero hemos caído de lleno en las garras del falso pragmatismo. Un pragmatismo sólo práctico cuando se trata de amasar dinero.
En cualquier caso el catastrófico resultado de la ambición ilimitada en un mundo con cada vez mas escasas riquezas y más poblado no es la propia autodestrucción de la economía financiera y global, lo cual sería en realidad una bendición, sino la destrucción del equilibrio de la Vida en la Tierra. Claro que los economistas y políticos de la vieja escuela aún creen que el dinero y la tecnología ( en ese orden ) pueden arreglarlo todo, y de paso empujar las acciones de las maravillosas empresas que lo consigan hacia alturas inverosímiles.

Dejándonos de cuentos de hadas, pienso que la autodestrucción de la economía, inevitable sin petróleo barato o con él, puede estar ya cerca. Depende del concepto de entropía mucho mas de lo que los economistas creen (los que al menos saben qué es). Pero no es algo malo en sí; ya he dicho que lo dañino es la velocidad y descontrol con que suceda, no el hecho en sí. Psicológicamente puede resultar duro y frustrante para muchos. Pero de todo esto renacerá un nuevo mundo.

Quizá sea un parto complicado, pero el niño será saludable y vital como no podemos imaginar.

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