Lustrosos Zombies y vampiros


Tengo miedo de los monstruos en que podemos acabar convertidos. Parecemos cada vez más autómatas sin sentimientos auténticos, que aunque los simulen a la perfección, en realidad sólo reaccionan al miedo y/o a la codicia, seres que se sienten vacíos de algo valioso, y lo que es peor, que no esperan ya que nada ni nadie les pueda salvar.
No sabemos cuantos de ellos están entre nosotros o hasta que punto nosotros mismos ya hemos sido contaminados por la terrible enfermedad que nos convierte en esa clase de monstruos. Pero lo cierto es que nuestro sistema nervioso no está preparado para el maltrato al que se somete a diario y es muy susceptible de sucumbir al contagio. Quizá por ello las multiples y terribles enfermedades que proliferan en nuestros días sean, después de todo, una escapatoria de algo mucho peor, una cárcel del alma en la que nuestro verdadero ser se pudre para la eternidad.

No tengo, por supuesto, ninguna evidencia de nada de lo que digo. Sólo son devaneos de mi imaginación; aunque no tengo la mente alterada por ninguna sustancia psicotrópica ni nada parecido, tan sólo algo de sueño, pues me acabo de levantar y estoy aún en ayunas.
De todos modos, ¿quién puede determinar que es real y qué no en nuestro mundo de locura y exceso, relativismo moral y capitalismo salvaje, en el que hemos expulsado de nuestro lado a los dioses grandes y pequeños? ¿Es acaso real la información que vomitan los informativos o la que encontramos en webs o blogs alucinados como este? Quizá lo único que creen real muchos de los monstruos que nos rodean es el valor liquidativo de sus cuentas corrientes o fondos de inversión. No existe para ellos/as otra belleza que la de los gráficos en excel de sus inversiones, las líneas de su automóvil, o el físico de sus superficiales amantes. Son especialmente peligrosos porque contaminan a quienes se quedan a su alcance y se dejan tocar por su pobredumbre. Elegantes, activos y hasta puede que agradables en una primera ocasión, se acercan sigilosamente y seducen con sus modales y sofisticación, su suficiencia intelectual y capacidad material. Su don de lenguas y su energía arrolladora rompen casi cualquier barrera con la que tratemos de protegernos. Una vez estemos a su alcance nos succionaran la sangre para alimentar su vida de monstruo. Ese contacto nos debilita enormemente pues se trata de nuestra energía vital. Pero puede ser aún peor si el acercamiento se produce en mas de una ocasión. Entonces podemos acabar entre ellos, convertidos a su atroz forma de “vida”. El lujo y la ostentación son algunas de sus principales “armas”. El dinero parece ser su energía básica, pero sólo es un instrumento para ejercer el poder sobre las personas.

Con algo de suerte, su poder acabará desmoronándose por sí sólo en poco tiempo. Estamos asistiendo a las primeras manifestaciones de debilidad del imperio de los monstruos. El poder en la sombra ya no podrá quedar oculto por mucho más tiempo. La luz nos iluminará, por fin, a todos y algunos, muchos, volverán a ver, mientras los zombies y vampiros volverán a sus tumbas de donde no debieron haber salido jamás.

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