¿Rescatar Wall Street?

No me cansaré de repetir que la realidad supera la ficción mas descabellada, lo cual es cierto de nuevo con la noticia del intento de acuerdo para el rescate de los especuladores de Wall Street.
Intentan asustarnos con la poco fiable argumentación de que no hacer nada ante el altísimo riesgo de quiebra financiera de los principales bancos y entidades que participaron activamente – a sabiendas o no- en la que quizá sea la mayor operación especulativa de la historia, supondría el hundimiento del mercado de valores de Wall Street ( y algunos más). Vale ¿y qué? ¿acaso no han predicado hasta la saciedad las virtudes del “libre mercado”, el “laisez faire”, y han pedido siempre la no intervención estatal cuando las cosas iban “bien”?
La cantidad de dinero público que se baraja, nada menos que 700.000.000.000 $, toda una pasta, ¿serviría acaso para salvar empleos y que los estadounidenses mas pobres puedan continuar pagando su hipoteca sin dejar de comer?, ¿o sólo servirá – como me temo- para mantener los “business as usual” y salvar a una “élite” de imperdonables avariciosos que sólo saben ganar dinero a costa de la ruina de muchos otros?
Si quiebran estas entidades tampoco será el fin del mundo, a no ser que quienes se hubieran beneficiado del rescate y se vean abandonados por el Estado se traten de vengar haciendo que el daño sea mayor del necesario, y si se les deja, claro.

En cualquier caso este sistema financiero, basado en crear dinero a partir de deuda, no debe continuar; no puede hacerlo, por lo que intentar salvarlo es todo un despropósito que sólo agravaría el daño. Si la estrategia habitual, ya sea del propio Gobierno, el ejército, los servicios de inteligencia, etc, suele considerar que el objetivo es provocar el menor daño posible, aunque a veces deban sacrificarse inocentes; ¿porqué en este caso habría de hacerse justo lo contrario? Sacrificar a la mayoría para salvar a la élite financiera, que por otra parte debería antes justificar su inocencia. Lo cual no pueden hacer por la sencilla razón de que son absolutamente culpables de su quiebra. Y tampoco se preocupen tanto, almas caritativas, pues es muy improbable que veamos a ningún CEO en las colas del paro solicitando una prestación de desempleo. Estos tienen “paracaídas de oro”, no una miserable cajita de tiritas, como usted o como yo.

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