Estupidez nuclear

Si fuéramos listos deberíamos temer la energía nuclear y valorar el riesgo que supone muy por encima de sus supuestos beneficios económico-sociales (de ser ciertos)… y mediambientales (esto sí es de risa)…si fuéramos listos y no corrieramos riesgos elevadísimos en relación al pobre beneficio que nos aporta. El problema es que aunque individualmente somos capaces de demostrar cierta inteligencia -a veces- , colectivamente nos comportamos como si nuestro nivel de raciocinio fuera muy inferior.

Al asunto. La energía nuclear de fisión es una forma extremadamente peligrosa de producir energía térmica (calor). Con ésta energía calentamos agua para producir vapor y finalmente aprovechamos una fracción de la energía producida en forma de energía eléctrica, que luego se ha de transformar de tensión, transportar a largas distancias, volver a transformar y usar finalmente en ineficientes e innecesarios (muy a menudo) aparatos eléctricos de toda índole, o bien en eficientes fábricas que producen todo tipo de cosas y, como no, mucha cacharrería superflua, (como automóviles 4×4  de 200 CV para llevar a los niños al colegio). El calor se obtiene provocando una fisión atómica de materiales radioactivos, fisión que produce, además de calor, unos residuos y también potencialmente una contaminación radioactiva. Y a menudo se constata y denuncia que ésta logra en mayor o menor medida traspasar los confines de las centrales de energía, ya sea por ineficacia de las medidas de seguridad, ya sea a través de los circuitos de refrigeración que necesariamente han de estar en contacto con el exterior.

Especialmente importante y preocupante es la producción de los residuos radioactivos de larga duración; un rompecabezas irresoluble porque nadie (ni políticos ni científicos) sabe qué hacer con ellos (ese es un problema más que endosamos a las generaciones futuras, igual que el coste de desmantelamiento de los reactores y el propio coste de control de los residuos, durante siglos).

Las centrales nucleares también son útiles para producir bombas atómicas, a partir del combustible usado, por lo que nos pone tan tensos que países “enemigos” dispongan de centrales nucleares para producir su própia energía eléctrica “barata”.

La energía nuclear es mucho más que todo esto, desde luego, pero para algunos ilustrados personajes del mundo de la economía y la política sólo es una forma barata de producir energía eléctrica, o una forma de obtener independencia energética (me parto de risa cuando lo oigo, de veras). También dicen creer que es una forma de luchar contra el cambio climático porque no producen apenas CO2 (esta sí que es buena, ya no logro contener la carcajada, porque se lo creen de verdad). Otra cosa es que lo del calentamiento global debido al CO2 termine reconociéndose que fué un  “timo” como las armas de destrucción masiva que supuestamente escondía Iraq, o el sorprendente atentado del 11-S a manos de unos terroristas armados con navajitas cortauñas.

Volviendo al tema, pueden rebatirse cada uno de los argumentos pronucleares sin recurrir a argumentaciones tan artificiosas como las que son necesarias para defenderla. Pero ahora quiero sólo centrarme en lo peligrosas que son. Y no voy a citar argumetos de grupos ecologistas o fanáticos antitecnólogos, sino simplemente advertencias de la propia administración que la defiende por motivos económico-políticos pero que no logra ocultar del todo que nos impone un riesgo terrible a cambio de casi nada.

En una central nuclear, se pueden producir accidentes como inserciones no controladas de reactividad, pérdida de caudal de refrigeración del núcleo, pérdida de refrigerante primario o secundario, pérdidas o aumentos excesivos de presión, etc… En general, son situaciones en las que no se puede mantener el adecuado nivel de refrigeración del núcleo del reactor y ese sobrecalentamiento daña la varillas del combustible, perdiéndose la estanqueidad de las mismas y liberando una parte del material radiactivo, al circuito primario, y, desde él, a la contención, y, en último caso, al exterior.
En algunas situaciones, aunque extremamente improbables se podría producir una concatenación de fallos o errores humanos significativos y podría llegarse a daños importantes, con fusión del núcleo del reactor.

(extraido del Texto del Plan de Emergencia Nuclear de Protección Civil del gobierno de España) Nota: estas situaciones tan “extremadamente improbables” han ocurrido en el mundo real que los políticos tan poco aprecian.

A los mas soberbios, a los interesados que prefiren el dinero y el poder a la salud y la própia vida de sus semejantes; pero sobre todo a los pobres estúpidos que aún se fian de los científicos de la corriente dominante y de los políticos de los grandes partidos; a todos ellos les diría (si alguna vez escucharan a alguien) que no olviden que ya ocurrió una vez. Fué con mucho la mayor catástrofe mediambioambiental y la mas terrible tragedia humana debida a un accidente técnico (al menos del que tengamos constancia, porque nunca se sabe), y no debería olvidarse. Aún así, me preocupo porque el ser humano es el único animal capaz de tropezar dos veces en la misma piedra (y tres, y cuatro).

Luego no digan que era imposible haberlo sabido.

http://mediastorm.org/0007.htm

El espejismo nuclear.

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