¿El fin del mundo a la vuelta de la esquina?

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Si uno no es capaz de evitar del todo estar al tanto de la “actualidad” a partir de  lo que vomitan las cadenas de tv, como es mi caso (pues aunque lo intento siempre hay alguna tele en alguna parte atrayendo mi atención), se habrá dado cuenta de que se acaba de estrenar en los cines de España una película acerca de las predicciones apocalípticas del Fin del Mundo en 2012. No sé gran cosa del tema, ni me interesa tampoco demasiado este asunto. ¿Que por qué? Pues porque no creo que de las profecías tengamos mucho que oír sobre el futuro del Mundo: todas son demasiado vagas como para tomárselas en serio; y se refieren no a hechos reales sino probablemente a hechos simbólicos.

Interpretarlas es un galimatías tal que sólo podrían atreverse a interpretar ciertos super-especialistas a los que casi nadie podría replicar; luego nos pueden contar lo que quieran sin miedo a hacer el ridículo.

En cualquier caso parece que no es necesario que tenga lugar un cataclismo planetario, planeta X, impacto de asteroides, inversión del magnetismo terrestre,  megaerupción volcánica, cambio climático catastrófico, etc. para que esté en grave peligro la vida en la Tierra y en particular la del ser humano. Otros muchos factores, estos obra humana, ya atentan contra nuestra seguridad, y la de la propia vida en el planeta, si bien resultan a menudo menos espectaculares y explotables en guiones cinematográficos, aunque algunos como el director del filme en cuestión pueden sacar partido incluso al cambio climático, acelerando la velocidad de los cambios para que sucedan a un ritmo trepidante, adecuado a un moderno guión cinematográfico.

Entre estos peligros, algunos que ahora recuerdo son: la emisión de sustancias químicas de efectos desconocidos en el medio ambiente, que entre otros efectos pueden alterar a la capacidad de reproducción de los seres vivos, como los disruptores endocrinos, contaminando mares atmósfera y superficie terrestre mediante estos tóxicos bioacumulables; contaminación radioactiva que puede producir alteraciones genéticas; destrucción de bosques húmedos y templados para extender las industrias ganadera y maderera; agotamiento de las fuentes de agua dulce, incluyendo las subterráneas; agotamiento de la fertilidad de las mejores tierras de cultivo; emisión de gases de efecto invernadero que potencialmente pueden llevar al clima a un desequilibrio fatal; creación y acumulación de armas de destrucción masiva química, nuclear o bacteriológica; desarrollo de nuevos virus de laboratorio que podrían llegar accidentalmente a salir de los laboratorios y extenderse creando mortales pandemias… Quizá la mayor parte de estos efectos, que suponen para los seres humanos unos riesgos potencialmente gravísimos, sean provocados por el uso de nuevas tecnologías, debido a la no aplicación del principio de precaución: aplicación de la vacunación preventiva en bebés, uso masivo de la telefonía móvil, exposición a campos magnéticos de alta frecuencia por los sistemas de comunicaciones, exposición al efecto de aditivos alimentarios como edulcorantes artificiales, conservantes y potenciadores del sabor, investigación y aplicación en campos excesivamente arriesgados como la creación de organismos genéticamente modificados, la fusión nuclear en enormes aceleradores lineales, o el uso de nanotecnología, son ejemplos que ahora mismo se me ocurren de usos poco cuidadosos de la tecnología. Seguro que olvido algunos, pero la lista es ya suficientemente abrumadora. La realidad me produce más congoja que una historia de peligros apocalípticos como la que supongo se narra en la oportuna película. Tal como están las cosas, más me parece una distracción entre muchas otras para desviar la atención del personal de los asuntos verdaderamente graves. No creo que tenga mucho más fundamento profético que otros argumentos de la saga de películas del ya famoso director de cine, como Independence Day, Godzilla, The day after tomorrow ( ésta podría tener cierta verosimilitud ), películas que tienen en común argumentos de amenazas catastróficas, aparte de unos efectos especiales bastante espectaculares.

¿Cuál es la buena noticia, pues? Pues que el origen de todo este mal creado por el ser humano (cabría quizá decir que fundamentalmente por hombres) tiene causa común: la ambición de amasar más poder y dinero. La misma corrupción denunciada en un post reciente y que puede y  debe atajarse de una vez. Una corrupción abonada por un estúpido sistema económico que fomenta la ambición sin límite y por tanto la concentración de capital y riquezas sin límite.

Reconociendo que aún no hemos madurado lo suficiente en cuanto a comportamiento moral, debemos evitar que las personas acumulen poder suficiente para caer en la corrupción. El sistema económico ha de modificarse en profundidad, así como el sistema político que lo sustenta ha de revisarse completamente, pues una verdadera democracia participativa no permitiría los excesos que se comenten actualmente por unos políticos que hacen y deshacen a su antojo, y que se saben respaldados – a veces empujados – por un poder económico que a su vez se enfrenta a muy poca resistencia en su entorno, disponiendo de libertad casi absoluta para continuar con su actividad sagrada de acumular riqueza a la par que esclavizar a casi el resto de la humanidad.

Actuando sobre la corrupción actuaríamos sobre todos los factores antes enumerados y muchos otros igual de temibles. De nada servirá que se vigile y controle cada esfera de actividad humana, de modo hipócrita casi siempre, si al mismo tiempo alimentamos el caldo de cultivo de la corrupción mediante un binomio económico – político hecho a la medida de gente miserable.

¿Hemos de continuar con la cabeza gacha? ¿ o es hora ya de despertar, levantarnos y oponernos a ser utilizados como cobayas en un experimento planetario que consiste en ver hasta dónde pueden llegar los archimillonarios en su impúdica avaricia.

Contestando a la pregunta del título: quizá sí, si no reaccionamos ¡YA!

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10 comentarios el “¿El fin del mundo a la vuelta de la esquina?

  1. Un informe reciente de la Foundation on Economic Trends avisaba que la humanidad, tal como la conocemos, se colapsaría en unos 40 años. Su presidente, Jeremy Rifkin, es autor del muy recomendable “La economía del hidrógeno”.

    Soy optimista, quizás contagiada de las caritas sonrientes que has colgado en el blog, y sí,imagino que la película debe ser una más del filón del desastre hollywoodiense (no la he visto). Yo creo que YA ESTAMOS inmersos en las tempestades del 2012: terremotos financieros, tempestades sociales. Y como optimista quiero creer que todas estas calamidades serán la catarsis hacia un nuevo modelo de conciencia en el que el dinero no esté concentrado en diez manos, en que aprendamos como especie la lección de que la codicia lleva implícita la autodestrucción, y en que -como decía Yunus- llegue el momento que para enseñar a nuestros hijos (o nietos) lo que era la pobreza tengamos que acudir a los museos…

    Sin ánimo de feminismos radicales, también quiero creer que avanzaremos hacia una “feminización” en el ejercicio del poder; no tanto porque sea ejercido por mujeres, sino por un cambio de paradigma entre el poder, el hombre, la guerra y la dominación. Hay poquísimos documentos escritos anteriores a las tres grandes religiones monoteístas, pero los antiguos, desde los hopis a los mayas, veneraban a la Tierra, la Madre, la Vida. Creo que es ese modelo, en una sociedad tecnológicamente avanzada, el que tenemos el reto de recuperar y que marque nuestra evolución.

    • Gracias, una vez más, Elisabeth, por tus interesantes comentarios. De acuerdo en casi todo, esta vez. Salvo quizá en lo de la sociedad tecnológicamente avanzada. Yo preferiría casi que no lo fuera tanto, o que pararamos un poco para tener tiempo de digerir lo que hemos alcanzado a día de hoy. Considero que la más moderna tecnología también supone ciertos -quizá demasiados- peligros como para abrazarla sin reservas y no sopesar también los importantes inconvenientes que conlleva su idealización. Precisamente indicaba en el post que buena parte de los más graves riesgos que asumimos son debidos a que no aplicamos el principio de precaución ante la aplicación masiva de nuevas tecnologías insuficientemente probadas. Al cabo de una o dos décadas nos podemos llevar “sorpresas” muy desagradables a causa de ciertos negocios en los que prevaleció el afán de lucro ante la seguridad y el interés común.

  2. Sí, estoy de acuerdo en que nada de abrazarla “sin reservas”, de hecho el microondas en casa lo utilizo con cuentagotas:-). Pero el hecho es que no podemos volver atrás y que la tecnología, bien utilizada y al servicio de todos, completamente socializada, es un bien que permite trabajar menos y vivir mejor.

    Otra cosa es, como bien dices, que su uso y desarrollo haya estado motivado por codicia (una vez más, constante universal)y, al final, ésa es la clave de si cualquier desarrollo ha sido hecho pensando en la colectividad ó en el lucro de tres a costa de los males de millones. Transgénicos, vacunas, energía nuclear e incluso medicamentos que cronifican las enfermedades en vez de curarlas, entre otras muchas aplicaciones, serían la “perversión”.

    El reto es conciliar (hermosa palabra)tecnología y ciencia con avance y desarrollo humano; no crecer porque sí, sino crecer para todos. Y erradicar el hambre, nos sobran herramientas para ello pero falta voluntad.

    • Casi al instante de enviar la anterior respuesta ya ví que era innecesaria, porque releyendo el comentario lo entendí mejor.
      Se constata, pues, que muchos estamos de acuerdo en que hay problemas básicos que se han de solucionar antes de nada, por orden de importancia diría que son: el hambre, como muy bien has apuntado, ya que es una verguenza para todos; la pobreza; la educación (la falta de); la deficiencias de la democracia (y así se explica la corrupción) y del sistema económico. Cada problema se subdividiría en otros problemas secundarios que pueden ser consecuencia de los principales pero también causa de éstos, y aquí radica la dificultad en atajarlos, la confusión intencionada debido a los malditos intereses económicos de siempre.
      Cojamos el ejemplo del hambre. Podríamos definirlo aunque está bastante claro en este caso particular; a partir de ahí identificar sus causas, que podrían ser: la especulación comercial, la globalización de la producción agrícola y el abandono de la agricultura local, de pequeñas granjas, de subsistencia; la explotación de las tierras de cultivo que puede producir mejores cosechas a muy corto plazo a cambio del progresivo deterioro de las mismas a medio y largo plazo; las sequías; las guerras; la sobrepoblación, si bien es necesario matizarlo mucho porque ésto hiere muchas sensibilidades, etc. Si cogemos el factor de la perdida de productividad de las tierras por su excesiva explotación veremos que se informa equivocadamente a la gente de que ésto sucede por falta de inversión por parte de los agricultores, cuando precisamente muchos de ellos se arruinan a causa de las mismas inversiones que se supone les van a permitir mejorar la productividad. Lo que se busca es justificar inadecuadas inversiones públicas que sólo sirven intereses empresariales. Tendríamos que aprender a distinguir a los verdaderos expertos de los autoproclamados expertos que son en realidad personajes políticos a sueldo de causas comerciales… Ocurre en la Agricultura en la misma medida que ocurre con la Salud.
      A Elisabeth y los demás, como veo que es más fácil pensar a partir de las aportaciones de todos, y un poco a raíz del comentario de Ramon sobre la forma en que aparecen los comentarios en el blog, se me ocurre que quizá podríamos buscar una forma de participar en un blog o web común, en la que pudieramos aportar y contribuir, construyendo una resolútica totalmente democrática. Yo tengo aún muchas limitaciones técnicas como bloguero, pero seguro que alguien podría aportar propuestas para llevarlo a cabo. ¿Cómo lo ves?

      • Hola Utópico: me parece estupendo. Las limitaciones como blogueros son comunes a todos, pero un blog colaborativo es bastante fácil de implementar. Podríamos también incorporar un apartado de noticias del día de todo tipo(desde el Alakrana hasta la cumbre China-USA, avances científicos, etc) e irlas comentando sobre la marcha.

        No sé qué opinarán los demás, pero a mí me parece muy bien y, partiendo de una base modesta, puede ser una experiencia interesante y enriquecedora.

  3. Me gusta tu entusiasmo, Elisabeth; pongamonos en ello, pues. Empecemos pensando cómo llevarlo a cabo, detalles, posibilidades, herramientas, etc.

  4. Pues por empezar paso a paso:
    1.Nombre: seguro que somos muy distintos todos los posibles autores, pero alguna característica tenemos en común que nos defina y que también pueda ser un reflejo del sentir de otros. Una vez pensados unos cuantos nombres queda por ver si están libres y luego podemos ver de registrar el dominio o utilizar uno tipo blog.

    2.Herramientas: creo que descartamos la web y nos tiramos al modelo blog. Aunque uso blogger, creo que WordPress tiene más prestaciones ¿qué tal tu experiencia?

    3. Podría ser interesante, aunque no sé si es posible, incluir algo del tipo Menéame, en que los internautas voten las noticias. Sería una manera de dar cabida a todas aquéllas noticias que nos parecen curiosas pero suelen dejarse de lado por parte de los medios oficiales.

    Por cierto ¿hay alguien más por ahí?

  5. Hola a todos.

    Me gusta mucho esta bitácora y la tengo en mi lista de enlaces recomendados desde hace tiempo. Estoy de acuerdo con vosotros en que es necesario que coordinemos nuestras fuerzas, aprovechar lo que hacemos entre todos para aumentar nuestra visibilidad, nuestra fuerza y la articulción de propuestas. Todos empleamos nuestro tiempo casi al límite por lo que una buena opción podría ser un agregador, en donde todas las nuevas entradas de los blogs de la red fueran apareciendo automáticamente en un único panel, con posibilidad de ir fijando en alguna parte permanente todo lo referente a propuestas concretas. Contad conmigo si se decide pone en marcha algo sencillo y práctico.

    Salud y alegría.

    • Gracias, tomo nota. Por supuesto, contamos contigo. También he visitado varias veces tu blog y creo que estamos en la línea de la clase de participantes que podemos unir fuerzas para hacer algo común, más potente, con mayor repercusión.
      Un cordial saludo

  6. Pingback: Perdidos entre cuestiones | utopicosincomplejos

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