¿Qué hay que arreglar, exactamente?

La curiosa, sospechosa y pretendidamente animosa campaña estosololoarreglamosentretodos.org es una de esas campañas –cada vez más frecuentes-  que toma por tontos a los ciudadanos-consumidores-votantes-contribuyentes-sufrientes de este país. No sabemos exactamente qué es esto (de qué hablamos, exactamente), ni quienes somos todos (porque los de siempre se escaquean, seguro), ni por qué dicen que solo se arregla entre todos (¿acaso ahora que -ellos- la han cagado bien cagada esperan que la maltrecha clase-media-trabajadora les saque las castañas del fuego, como siempre?).

“Esto” merece un análisis más en profundidad, un poco más allá del bobalicón sentimentalismo de hincha futbolero, dispuesto al sacrificio por el amor a su “equipo”.

Para empezar, “todos”no jugamos en el mismo equipo. Que no nos metan a todos en el mismo saco, cuando unos se beneficiaron durante años del sobreconsumo, del sobreendeudamiento y de la especulación; y otros sólo las vimos venir (o ni eso) sin poder hacer nada ante los ataques y abusos de unos y otros.

La forma de arreglarlo que se insinúa (ni tan sólo se atreven a decirlo abiertamente) es un continuar con la música como si aquí no pasara nada (esto me recuerda el hundimiento del Titanic). La música, cómo no, es el consumo a lo tonto, de cacharrería varia y servicios diversos, como coches nuevos, vacaciones en la costa, móviles y teles, servicios de pago, ocio, etc, a pesar de las incertidumbres y nubarrones que tenemos sobre nosostros. Y una resignación ante la adversidad sobrevenida “fortuitamente”.

Cabría preguntarse antes de nada qué es lo que pretendemos salvar, y de qué. Porque, pensando un poco en el tema, no es difícil darse cuenta de que la economía ya iba muy mal cuando según “ellos” iba todo viento en popa. (Y me huele que quieren volver a meternos en el mismo redil de antes). Sólo que ahora los perros ovejeros se hicieron viejos y perdieron vista y las ovejas están más resabiadas, con lo que no van a funcionar las mismas fórmulas de siempre. Por eso, ahora “ellos” (gobiernos, banca, multinacionales, financieros, etc.) van a jugar más duro que ayer. Porque la comedura de coco sólo es la parte suave del “tratamiento”; una parte muy eficiente, porque puede reducir el costo de la parte dura de la solución. (lo cual no es nada nuevo: la Gestapo y las SS ya sabían cómo actuar con eficiencia).

Salvar la sociedad de consumo y las jerarquías económicas y políticas es perpetuar los grandes problemas sociales y ecológicos de nuestra sociedad y nuestro mundo, que son los auténticos problemas que afrontamos, y no la caída de la demanda, la confianza empresarial, o la recaudación fiscal. Ocultar lo clamoroso es la verdadera labor de quienes orquestan estas patéticas campañas. Obsesionarnos con los datos macroeconómicos es el objetivo de quienes se benefician de una economía “sana” por encima de una sociedad sana.

Contra tanta chorrada, permitidme sólo un poco de lógica filosófica económica:

  1. La economía es la ciencia de la producción y la redistribución social de la riqueza producida.
  2. La redistribución eficiente de la riqueza producida permite el acceso de la población a los bienes y servicios.
  3. Por tanto, el buen funcionamiento de la economía implica la maximización de la felicidad social, dados unos recursos determinados.

Esto, claro, es la teoría, siempre inmaculada.

En la práctica, las fuerzas del mercado y de la política, que son relativamente visibles (contra lo que dicen ciertas teorías interesadas), actúan a favor de la concentración de la riqueza y la desigualdad, valiéndose de medios tan “sutiles” como la alienación y la pura coerción, para que la gran mayoría (silenciosa, sumisa, asustada, humilde, sacrificada y arrinconada) cumpla su papel de siempre ( producir, consumir, votar, contribuir -pagando impuestos-, obedecer y callar). Y ésta es la triste realidad, al menos la que hemos tenido hasta hoy.

Por ello, si “esto” al final no lo salva ni Dios…, pues vaya tú, que mala suerte; algunos es posible que aprendan lo que es el trabajo de verdad, y no puedan seguir viviendo del cuento (de los demás, más precisamente). Un cuento muy aprendido, que va de democracia representativa y de libre mercado (aunque realmente no tiene nada de libre).

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Un comentario el “¿Qué hay que arreglar, exactamente?

  1. Impecable, Utópico. Porque la campaña básicamente consiste en que los sucesores de Goirigolzarri (ex-BBVA) están temblando de no poder asegurarse sus 8.000 euros DIARIOS de jubilación. La campaña está patrocinada por Fundación Confianza, cuyos patronos son (ya lo has adivinado ¿verdad?)Santander, Caixa, BBVA, entre otros.

    La idea es buena, el fondo más de lo mismo: marketing, publicidad….y a seguir consumiendo. Somos un fumador de tres paquetes diarios, debatiéndonos en medio de un infarto colosal y la receta es…seguir fumando. La crisis sólo pasará si desterramos la codicia como motor de la política, de la finanzas, de las relaciones. Y sí, también de nuestros propios sueños de tener las mejores cosas sin ser nosotros mejores. Un saludo

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