El súmmum del absurdo

Publicado por Alberto Montiel el 13/5/2010

No me andaré con rodeos. Toda la experiencia y “sabiduría” que supuestamente encontramos en los más prestigiosos diarios de la prensa salmón por boca de los mas reputados cronistas de las finanzas y la economía, no son más que puro absurdo que aspira a justificar el sinsentido “economicista”; infumables “análisis” de “expertos” a sueldo.

Eso lo veo claro como el agua, supongo que por ser una persona ajena al mundillo profesional del cuento capitalista y tener el entendimiento limpio de esa clase de perniciosa contaminación intelectual .

Veo claro, por ejemplo, el motivo que lleva a las bolsas a reaccionar muy positivamente a los mismos efectos que en el pueblo llano producen desengaño, lamento y rencor. Siempre ha sucedido así; lógico, pues si los humildes pierden los ricos ganan. Hasta cierto punto, claro.

Los que tienen más, ahora necesitan que se recorten los “privilegios” de los trabajadores y pensionistas, para seguir igual o mejor, y por ello aplauden las medidas encaminadas a reducir el gasto que sólo beneficia a los pobres.

Es indispensable que el gobierno tome cartas en el asunto y proteja el sagrado derecho de los ricos a ser infinitamente más ricos, a costa de las privaciones de millones de personas si es necesario, para que puedan seguir cobrando dividendos y gozando de prestaciones multimillonarias. Es absolutamente necesario que nuestro comprometido gobierno “socialista obrero” recorte salarios a los funcionarios, congele las pensiones, retrase la jubilación, suba los impuestos indirectos y directos, y abarate el despido, entre otras medidas, para que las empresas puedan seguir siendo competitivas y el Estado pueda seguir apoyándolas y recaudando para inyectar dinero a los bancos y realizar grandes obras públicas, aunque ni unos ni otros creen ya apenas empleo.

Es indispensable que el gobierno tome cartas en el asunto y proteja el sagrado derecho de los ricos a ser infinitamente más ricos, a costa de las privaciones de millones de personas si es necesario”

La gente anda alterada a consecuencia de las “sabias” medidas que han tomado nuestros electos gobernantes, pero realmente no entiendo el porqué, ya que su actuación ha sido absolutamente consecuente con su política habitual, con lo que deberíamos ya estar acostumbrados, a estas alturas. No han dado ningún giro de 180º. Siguen recto; directo al desastre. Eso sí, no estamos solos, y no me refiero al resto de la “piara europea” que nos acompaña en el pelotón de cabeza. Todos los demás países “desarrollados” y “modernos” están igualmente abocados a la catástrofe, pues tenemos en común mucho, además de una clase gobernante que no se entera absolutamente de nada, o eso parece. O eso pretenden que creamos; así podríamos incluso sentir lástima de su miseria intelectual y perdonarles que nos machaquen vilmente.

Es muy fácil criticar las medidas que acaban de aprobar, y por ello no seguiré por ahí.

Aunque tampoco es difícil encontrar graves errores en su actuación pasada, incluso en la época de vacas gordas, cuando todo parece tan fácil y el dinero entra a espuertas y los políticos y asesores se multiplican como los hongos y sus emolumentos crecen tan velozmente como la burbuja inmobiliaria en sus mejores tiempos. Una burbuja que no quisieron atajar, pues se beneficiaron directamente de ella y nadie quería ver que esto tendría no sólo un fin, sino un fin dramático.

…tenemos en común mucho, además de una clase gobernante que no se entera absolutamente de nada, o eso parece. O eso pretenden que creamos; así podríamos incluso sentir lástima de su miseria intelectual y perdonarles que nos machaquen vilmente.”

Se ha apoyado en exceso la “industria” del turismo, frágil como la que más, y se ha centrado casi en exclusividad en la deslumbrante “industria” de la construcción, negando tozudamente su naturaleza provisional.

Dejamos de lado casi todo lo demás, casi todo lo que de veras importaba, salvo quizá alguna honrosa excepción como el desarrollo de la tecnología de los aerogeneradores.

Otro error garrafal: en lugar de ver en el descenso de la natalidad una promesa de un futuro mejor, se vió únicamente como el fin del sistema de la seguridad social (como si eso tuviera remedio acaso); y se “corrigió” la baja natalidad con un premeditado aumento de la inmigración. Objetivo: salarios a la baja. Efectos secundarios: pasada la euforia ladrillil el país tiene unos cuantos cientos de miles de parados adicionales, que pasan a depender de las prestaciones sociales.

Nos negaron la posibilidad de aprovechar los mejores momentos de expansión y mejora de la eficiencia para reducir las jornadas de trabajo, con lo cual se desincentivó la planificación y la modernización del tejido industrial y nos estancamos en una economía menos moderna de lo que hubiera podido ser.

No se facilitó en ningún momento la contratación ni el autoempleo, desalentando a los emprendedores y retrayendo la creación de empleo. Los injustificables trámites burocráticos exigidos, que son de los más engorrosos del mundo desarrollado según una comparativa reciente, nos convierte en un país con un aparentemente pobre espíritu empresarial.

No se invirtió a tiempo en Investigación y Desarrollo, y lo que se hizo se hizo tarde y mal, y en sectores inadecuados, diría yo.

En materia de Educación, ¿qué decir? Pues que se confunde la memorización de datos con el desarrollo de habilidades cognitivas; la abundancia de materias con el aprovechamiento de las mismas; el número de horas con el rendimiento escolar; la exigencia de los planes de estudios con los resultados esperados, y así hasta llegar a la Universidad, convertida paulatinamente en un sistema de adiestramiento de trabajadores altamente cualificados, para alimentar una industria muy exigente pero que da muy poco a cambio.

¿dónde quedó la creatividad? ¿dónde el amor al conocimiento por sí mismo? No hay tiempo para eso. Hay que trabajar, producir, hacer crecer el PIB, consumir, pagar impuestos… hasta el fin de nuestros días, o hasta los 70 al menos.

Los ricos cuentan con nosotros. ¿o era el Estado?

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3 comentarios el “El súmmum del absurdo

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