El retorno del Euroescéptico

Estos días nos preguntamos sobre el futuro inmediato de la UE y de su moneda, sobre todo al no oír ninguna explicación que disipe mínimamente las muchas dudas que tenemos.

Sencillamente, apostaría a que la UE quebrará en unos pocos años (incluso meses), por lo tanto opino que salir ahora del euro nos aportaría algunas ventajas y nos evitaría más adelante muchos y graves inconvenientes.

¿que por qué?

Pues sobre todo porque el monto de las deudas parece ser tan enorme que los deudores no lograrán pagarla en unas condiciones asumibles. Y en el caso de que éstos se sacrificaran hasta el extremo de pagarla, significaría la ruina total para las personas que en última instancia paguen los platos rotos.

Y no es difícil imaginar que unos países cuya población esté arruinada supondría un rápido y paulatino empeoramiento de los pocos que se salvaran en su entorno, incluida Alemania.

Por otro lado, si no se devuelve una parte significativa de esa deuda, la unión europea tampoco tendrá sentido para los directores actuales de la política financiera.

Sea como sea pinta que la UE está sentenciada de muerte.

Imagino que ahora están gestionando su hundimiento para que cause las menos bajas (financieras) posibles. Por ello nos conminan (a los de 3ª clase) a permanecer en calma y confiar en la gestión de las autoridades mientras se arrían los escasos botes salvavidas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quizá esperar y confiar no es lo mejor que podemos hacer. A fin de cuentas, ¿por qué creer una vez más en los desatinados e interesados “consejos” de los “ expertos”, ministros y presidentes de bancos centrales, cuando colectivamente han acumulado un curriculum de “equivocaciones” que les debería desacreditar ante cualquiera con un poco de memoria?

Aún así, no hay ya -ni puede haberla- una solución mágica para un desastre que se ha ido gestando durante años, incluso décadas. Si quieren seguir escuchando cuentos de hadas, allá ustedes.

Tal como lo veo, las economías de los países periféricos del euro (los PIGS) son como un paciente con una avanzada gangrena en una pierna al que se le dice que se le va al salvar a base de transfusiones de sangre. Pero la única opción sensata es muy difícil de tomar: amputar la pierna gangrenada (salir del euro).

No hay final feliz; o es amputación o muerte. Retrasar lo inevitable puede significar empeorar el panorama.

Pese a lo duro que parece abandonar el euro, confiar en las inyecciones de liquidez es probablemente una opción mucho peor.

Afrontemos la realidad de que fuimos timados por unos trileros siempre más listos y abandonemos el juego, si aún podemos.

 

 

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