A vueltas con el P2P

logo-bigPara aquellos que no pertenecen a la generación digital, aclarar que P2P (peer-to-peer) es una red entre pares (iguales) en la que las computadoras se conectan mediante una red que les permites actuar simultáneamente como clientes y servidores. Estas redes permiten intercambiar información en varios formatos entre los ordenadores interconectados. La primera versión del primer programa P2P de la historia fue de Napster, que aparece en escena en 1999 gracias Shawn Fanning, entonces estudiante de informática de 18 años, empeñado en idear una forma fácil para transmitir archivos de música a través de internet. Hasta entonces esto resultaba bastante engorroso pues se utilizaban aplicaciones diseñadas para otros propósitos, como los servidores FTP.

La rapidísima aceptación de este programa le hizo llegar a más de 25 millones usuarios en menos de 2 años. Esta rápida aceptación se facilitaría probablemente por la pésima relación “calidad”/precio de los Cds (y LPs) de aquel entonces, que solían tener apenas un par de canciones buenas ( las otras 5 ó 6 las oías solo la primera vez). Entonces te preguntabas para qué pagar un dineral para solo dos canciones. Los que tenían un pc y conexión a internet ya tenían opciones más sensatas para acceder al la música del momento, en aquel entonces en formato mp3. Napster cerraría debido a la presión por las demandas iniciadas por varias discográficas, aunque renacería algunos años después. Y nacerían otras similares.

Aparece en escena la tecnología de descarga directa, que no precisa un programa específico pues funciona casi siempre a través del propio navegador. También el streaming (visionado sin descarga) permite acceder a contenidos audiovisuales, gracias a la mejora en la tecnología de comunicación, sobre todo en el ancho de banda. Pero el cierre de Megaupload volvió la mirada de los internautas al P2P cuyo uso había descendido a favor el streaming o de la descarga directa.

Algunos portales P2P se refuerzan y amplían sus servicios. Es el caso de Bearshare, que en 2006 chocó con la RIAA, y el “acuerdo” le costó unos treinta millones de dólares. Pero las cosas han cambiado desde entonces: el nuevo BearShare está basado en la misma red que el cliente iMesh, utilizando una red aprobada por la RIAA al disponer de un mecanismo que interrumpe las cargas y descargas de contenido con copyright. Al mismo tiempo, sólo se pueden compartir archivos de música y vídeos. La intención de BearShare es que el programa no sirva a la piratería. A pesar de las restricciones continúa creciendo, contrariamente a lo que podría haberse pensado.

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Uno de los detalles que más llaman la atención de BearShare es la amplia participación de los usuarios, que forman una comunidad atraída por sus intereses en torno a la música: en BearShare los usuarios comparten opiniones e ideas acerca de sus artistas favoritos, conciertos a los que han asistido o canciones de moda.

 BearShare es una de las fuentes principales de descarga de música para muchísimas personas, pero también contiene soporte para otros contenidos como vídeos o fotografías. Un detalle muy interesante es que soporta los reproductores portátiles que se pueden encontrar en el mercado en la actualidad; también para todos los modelos de iPod.

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