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Instant ColdFusion 5 / ColdFusion MX / Cold Fusion developers guide. Si encontraras esto en la sección de física (en lugar de la de informática) te sorprenderías mucho, mucho. Más abajo Virtual Worlds, Virtual and adaptative environment (estos informáticos son unos cachondos, lástima que pocos se enteran)

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Lectura Basura

Pildora roja

No creas en nada meramente por la autoridad de maestros, mayores u hombres sabios.

No creas en nada, ni siguiera porque lo haya dicho yo. Cree solamente después de cuidadosa observación y análisis, cuando encuentres que concuerda con tu razón y que conduce a lo bueno y al beneficio de uno y de todos…

Entonces acéptalo y vive según ello.

Buddha

Sin ser demasiado conscientes, casi inadvertidamente, estamos enfermando; y no poco a poco sino a pasos agigantados. La comida chatarra (comida basura), los aditivos, el azúcar y las harinas refinadas, las grasas “malas”, etc. tienen parte de la culpa. Pero como no solo de pan vive el hombre, también lo que nos entra por los ojos y oídos, la excesiva información (a veces adulterada) que apenas somos capaces de digerir, también nos está envenenando. Las abundantes malas noticias, la inoculada impotencia, el victimismo campante, el “irracional razonamiento” político, los tóxicos contenidos en la prime time televisiva, las tertulias de (…), etc, etc., pueden acabar con nuestra salud mental antes de que la comida basura acabe con nuestra salud física.

Ante este panorama tan amenazador, ¿que podemos hacer? Además de comer más sano, quiero decir.

Lo más fácil, que suele ser también lo más inútil: quejarnos en privado, entre amigos y conocidos; votar a otros diferentes la próxima vez, hacer zaping, cambiar de diario…

Algo más costoso, pero también un poco menos inútil: discurrir sobre los problemas sociales y escribir las conclusiones en algún medio público (cartas al director, un blog, etc.), enviar un poco de dinero a una ong que nos seduzca, consumir con algo de criterio cívico y ecológico, no encender la tele en prime time, etc.

Mucho más comprometido, pero también mucho más eficaz: participar activamente en alguna asociación de las que pretende cambiar el mundo; trabajar en algo en lo que se cree (quizá no buscar el trabajo, sino más bien crearlo); comprometerse con cada acción, escrito y compra con unos principios propios. (No como Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”).

Respecto a esto de los principios, pese a la buena voluntad por sacrificarse por el bien común, podría haber un problema: hay que ir desarrollándolos lenta y penosamente, pues no se venden ya cocinados. Requiere tiempo y dedicación en forma de lecturas reflexivas y lucha contra los prejuicios. Y otro problema suele ser que pocas personas, ni aún los profesores de literatura, suelen aconsejar las lecturas más inspiradoras y adecuadas a los jasp, que son como esponjas de lo bueno y de lo malo.

Para empeorar el tema, no vivimos entre sabios; los más potentes medios de comunicación de masas no facilitan en absoluto que los sabios puedan expresarse. No parece interesar que la gente reflexione. Solo interesa manipular las intenciones de compra y de voto, y mantenernos ignorantes y temerosos. Incluso entre los que ya no ven tele, mucha gente se culturiza entre tuits y sloganes marketinianos de blog barato. Y los libros no siempre son mucho mejores que la tele. Los “buenos” no están entre los best sellers

La buena noticia es que probablemente ya sospechabas que algo no encajaba, que tu vida no tenía el sentido que se supone que debería tener, y que -como Neo- aún puedes elegir la píldora roja

Nuestra memoria externa

tipos moviles de ceramica

“Aunque los hombres nacen y mueren desde hace un millón de años, solo escriben desde hace seismil.”      Etiemble

Desde los primeros grabados en piedra de los que se tiene constancia, hasta los libros electrónicos actuales, se han acumulado muchos desarrollos e inventos para configurar esta memoria o archivo de la cultura humana, externa y tecnológica.

Enumerando algunos hitos destacables:

Lascaux, Francia, 20.000 años antes de nuestra era: unos hombres pintan unos (¿quizá los primeros?) dibujos en una roca.

Uruk, Mesopotamia, 4000 a.d.C.: alguien, quizá un contable, anota en unas tablillas de arcilla registros de sacos grano y cabezas de ganado. Se trata de pictogramas o dibujos simplificados de aquello que representan.

Con el tiempo estos pictogramas se van volviendo más y más abstractos, hasta que no quedará ya ningún realismo en ellos y se convierten en puros signos.

Más tarde, en Sumeria y Egipto, nacería el jeroglífico, un sistema basado en representar indirectamente las cosas, a partir de símbolos que representan los sonidos de las palabras de la lengua hablada.

Babilonia, 1760 a.d.C.: se iniciaría el desarrollo de una de las primeras formas de escritura propiamente dicha, capaz de ser empleada para diferentes lenguas. Los conocedores de esta escritura, los escribas, eran inicialmente una poderosa casta aristocrática. Leer y escribir era un poder muy exclusivo y un privilegio.

Entre tanto, avances técnicos como la hoja (de papiro), la tinta y la pluma se iban introduciendo desde hace unos 5000 años.

Sobre el 1000 a.d.C los fenicios iniciarían el primer alfabeto, que con una treintena de signos permite leer y escribir sin necesidad de los centenares de jeroglíficos del “egipcio” antiguo, los mil ideogramas chinos, o los más de seiscientos signos cuneiformes del escriba de Mesopotamia.

Siglo II a.d.C: aparece el pergamino; hecho de piel, normalmente cordero, ternera o cabra. Con el pergamino cosido nacerían los primeros libros. Fue un invento de sustitución, a falta del papiro que Egipto se negó a seguir suministrando a sus vecinos países de Asia Menor.

Los “nuevos” inventos tecnológicos:

4 siglos antes de la imprenta de Gutemberg, en China ya se desarrolló un sistema de imprenta de tipos móviles de porcelana para imprimir sobre papel de arroz. El problema de los chinos fue que no tenían un alfabeto como en Europa, sino un millar de complejos ideogramas. Un par de siglos más tarde fueron los coreanos los que, inspirados por el invento chino, idearon la primera imprenta de tipos móviles metálicos.

El gran aporte de Johannes Gensfleisch (Gutemberg) fue el de unir una prensa del tipo de las de exprimir la uva, con unos tipos móviles de plomo (más duraderos que los de madera) y un tipo de tinta más densa para que se pegara bien a los tipos. Una combinación de ideas genial, que sin embargo no le permitió disfrutar de las rentas de su invento, pues acabó arruinado por un pleito de su socio prestamista que le obligó a entregar todos los derechos sobre su entonces inacabada -y después famosa- biblia.

La litografía y otros métodos de impresión evolucionarían a partir de la idea de la imprenta , pero sin los tipos móviles. Más recientemente, el offset permitió la impresión muchísimo más rápida y eficiente, de tecto e imágenes, y aún permite la impresión de la mayoría de publicaciones en papel hoy en día, cuando hablamos de grandes tiradas.

"offset" digital para pequeñas tiradas

El siguiente paso de importancia tuvo lugar hace muy poco, de la mano del avance de la informática moderna, que permitió almacenar en forma de bits y visualizar en pantallas electrónicas textos de todo tipo.

Desde hace muy poco tenemos a nuestro alcance una tecnología que tan solo 40 años antes hubiera sido considerada imposible por la mayoría de las personas. Aún hoy nos resulta fascinante a los que no pertenecemos a la generación digital. Pues hoy podemos descargar en pocos segundos, a través de la señal recibida por un par de finísimos cables, cantidades enormes de información, estructurada para su cómoda lectura, modificación y archivo. Disponemos de soportes físicos que pueden almacenar y visualizar, en poco más de 200 gramos de peso (lo que un ligero librito de bolsillo) más de 1000 libros, que pueden leerse a partir de una “tinta electrónica” tan cómoda para la vista como la tinta sobre papel, pues no emite luz y permite leer incluso en exteriores luminosos (como en la playa), además de que no consumen energía mientras no se cambia de página. Y estos mismos soportes (e-readers) pueden guardar nuevos libros que se descargan desde una señal inalámbrica (wifi) , o desde una memoria externa o una conexión micro usb.

También podemos usar para ello una tablet, que es un soporte menos específico, no diseñado exclusivamente para la lectura, pero que permite acceder a imágenes en color ,vídeos y juegos en alta resolución. Sus desventajas, para los lectores empedernidos (como yo): duración mucho menor de la batería, pues no tienen pantalla de tinta electrónica sino pantallas LED (o TFT, los más baratos), que por este mismo motivo no son tan confortables para la vista; y su mayor peso y dimensiones, pues albergan procesadores más potentes, para sus funciones gráficas entre otras.

kindle-paperwhite-tablet-ereader-ebook

En cualquier caso, los fabricantes de e-readers de tinta electrónica (como el kindle-paperwhite) son conscientes de estas otras limitaciones respecto a la tablet y van añadiendo funciones que estrechan las diferencias: la comunicación wifi y 3G, pantallas táctiles para evitar teclas adicionales, salida de audio, posibilidad de añadir notas sobre los libros, etc. Casi podría decirse que las principales diferencias son únicamente la ausencia de colores y la velocidad de refresco de la pantalla, limitaciones impuestas por la propia tecnología de la tinta electrónica.

De hecho, son tantas las opciones, que es muy recomendable visitar una página de análisis comparativo de tipos de soportes digitales, como esta: http://librista.es

Porque hoy nuestra limitación fundamental es de tiempo y discernimiento: no podemos conocer las casi innumerables opciones tecnológicas que tenemos a nuestro alcance.

Recuerden que no existe la opción perfecta; lo que es mejor en un aspecto puede no serlo en los otros, por lo que todo es una cuestión de preferencias y equilibrio. El mismo buen criterio que deberíamos tener para seleccionar nuestras lecturas… y todo lo demás.

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