Erotismo certificado

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Erotismo certificado  (Sobre instintos y otras urgencias)

Uno de los fines del erotismo es domar el sexo e insertarlo en la sociedad. Sin sexo no hay sociedad pues no hay procreación; pero el sexo también amenaza a la sociedad. Como el dios Pan, es creación y destrucción. Es instinto: temblor pánico, explosión vital. Es un volcán y cada uno de sus estallidos puede cubrir a la sociedad con una erupción de sangre y semen. El sexo es subversivo: ignora las clases y las jerarquías, las artes y las ciencias, el día y la noche: duerme y sólo despierta para fornicar y volver a dormir (…) La especie humana padece una insaciable sed sexual y no conoce como los otros animales, períodos de celo y períodos de reposo.” Octavio Paz

Es el otro gran tabú tras el supremo tabú. El Sexo como necesidad e instinto primario es algo de lo que rehusamos hablar casi tanto como de la propia muerte. Claro que sexo no es lo mismo que erotismo, que es la socialización del sexo. Del erotismo está permitido hablar… y mostrar (con ciertas restricciones y salvo ciertos ámbitos) porque hace alusión al placer más que al instinto vital. Por otra parte, el erotismo, y aún más el amor, es una de esas energías que trasciende de alguna manera el acontecer rutinario, y que producen un estado alterado de la mente. Alterado no sólo en los términos en que lo expresa Ortega y Gasset, o en cuanto a que son capaces de producir un estado tan penoso como el del drogadicto con síndrome de abstinencia (como el enamorado no correspondido).

 Por supuesto, el sexo es una energía vital expansiva que se hace más grande si va acompañada de un sentimiento de amor, ese sentimiento tan esquivo y que tiene tantos sucedáneos.

Aunque probablemente no sea un buen sustituto del amor, el refinamiento del placer erótico podría no ser un mal sucedáneo. Por supuesto, el dinero no puede comprar el amor, pero a veces al menos puede comprar algo más que solo sexo: seguridad, placer erótico, un recuerdo memorable… Y no nos escandalicemos tan prematuramente, pues a veces el sexo conyugal podría considerarse una transacción económica a largo plazo, si no cómo explicar las tremendas disparidades de edad y condición en algunos matrimonios, que podrían no ser otra cosa que una asimilación social del sexo sin amor.

Sin embargo, algunos hechos como el inusitado éxito de la literatura de erotismo light, como las 50 Sombras de Grey (aunque personalmente prefiero los “trópicos” casi pornográficos de Henry Miller), dan fe del imán que es el erotismo aún en las mojigatas sociedades “liberadas” de hoy. Pero incluso en las ciudades más cosmopolitas y modernas, como Barcelona, el erotismo y sexo profesionales no se suelen tomar suficientemente en serio, ni siquiera por los empresarios y otros “actores” del sector. Salvo excepciones como la que me encontré en el periódico no hace mucho, en la que explicaba el caso de LVR Group, una empresa joven que desde su comienzo ha querido rediseñar el concepto de lugar de encuentros íntimos. No he tenido el placer de conocer Perla Negra bcn, pero leí la noticia en El Periódico con cierta sorpresa por el tema de la ISO 9001. La ISO 9001 certifica el cumplimiento de exigencias elevadas en cuanto a calidad de servicio y representa una importante garantía para el usuario y una inmejorable etiqueta para la empresa; luego te hace grande.

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Grupo Perla Negra Barcelona

Perla Negra Bcn es una instalación donde se alquilan habitaciones para encuentros “íntimos”. Y si no tienes pareja, en su página web se pueden encontrar algunas escorts recomendadas. Chicos de momento no (atentos inversores y emprendedores). Pero ya es un avance lo del certificado ISO; hasta ahora, no esperábamos de esta clase de empresas que sus gestores o propietarios se preocuparan por obtener esa clase de documentos normalizadores de calidad.

 Lo que en un sitio así nos ofrecen quizá no sea amor (ni tampoco sexo tántrico); pero seamos sinceros, ¿por qué siempre le llaman amor cuando quieren decir sexo?, o ¿cuantos y cuán a menudo practican el Sexo Sagrado?

A veces nos conformamos con menos, ¿cierto?