Rebeldes y comprometidos

el_filosofo_y_el_rebelde

Quizá creas que vestir con mucha personalidad -pasando de las modas-, no votar, o votar a un partido con un programa o candidatos “radicales”, llevar tatuajes o piercings, protestar enérgicamente en Twitter y en foros online (o en el bar de tu barrio), o ir a una manifestación de vez en cuando, son elecciones que definen a un rebelde contemporáneo, un progresista dispuesto a cambiar el mundo. Sin embargo, todo eso no molesta ya a nadie, ni amenaza al orden establecido; es decir, no va a cambiar gran cosa. Pero tú crees que el mundo no va por buen camino o que incluso necesitamos una revolución, ¿Que vas a hacer?: ¿dejar que la frustración te lleve a evasiones como el alcohol o las drogas? ¿unirte a una guerrilla? No parecen ideas sensatas, ni creo que sirvan de mucho. Opino que hay otras cosas más efectivas que podrías hacer, que de verdad pueden ponerlo todo patas arriba, iniciando una transformación social tremendamente poderosa (sobre todo si un número de personas suficiente se apuntara a esta corriente de cambio). Sin embargo, suponen incluso más compromiso que hacerse un tatuaje o afiliarse a un partido político (y el mundo lo agradecerá mucho más).Cada una de estas acciones es efectiva por separado, pero juntas son una verdadera revolución.

Sigue leyendo

La Genuina Fuente de la “Eterna Juventud”

viejos moteros

Lo que puede hacerse para aumentar extraordinariamente las posibilidades de tener una vida larga, saludable y feliz y el gran secreto para ralentizar el tiempo.

Quizá sí sea posible esquivar la vejez, al menos por algunos años más. A parte de algunas inevitables arrugas, y canas, vivir “jóvenes” por muchos más años es ya una posibilidad real, si se sabe lo que se tiene que hacer, además de la voluntad de hacerlo. Aunque para la mayoría sería preferible hacer un pacto con el diablo.

Sigue leyendo

¡Que no cunda el pánico!

FriCon un poco de suerte todo esto será solo un recuerdo borroso para las gentes del futuro…. (y para los que sufriran Alzeimer también, quizá sin tanta suerte)
Hemos dejado que la gente con más preparación y menos compasión nos organice la vida hasta extremos inimaginables (salvo por algunos agoreros como yo): sanidad tecnológica universal, alimentación asépticamente segura, derecho al trabajo (sea el que sea), educación superior, artes escénicas, informativos, publireportajes, seguridad militar, transporte rápido y eficaz (savo por atascos y huelgas), zona azul, pastillita azul, declaración de la renta, hacienda pública, democracia representativa, naciones unidas, banco muncial, omc, vacaciones pagadas, empleo y oficio, matrimonio y divorcio… Nos atiborramos de entretenimiento: mundial de juego de pelota , gran hermano 69, fórmula de coches de carreras, erotismo en la inter-red, zerBza fría, patatas fritas consabora (glutamato monosódico), coches superequipados y de pagos superaplazados, deli-pizzas congelati o prcocinati, realities basura (y tele-basura en general), …. podría seguir, seguro que sí, pero lo peor de todo este aturdimiento es el vacío de sentido, la incapacidad de reflexión, la pérdida de brújula interior.. No sabemos ni de dónde venimos ni hacia dónde vamos. (El gps o google maps tampoco ayudan en este sentido) Porque vamos como a la deriva, pero más rápido que los continentes. Nuestra existencia es liviana… salvo por nuestra pesada huella ecológica y por nuestra pesadez de estómago. Sin embargo, uno está tan orgullosos de las 4 tonterías que “sabe” como de los 2 ó 3 colores de su bandera. Y eso sería bueno si a uno le hiciera feliz. ¡Ah! La felicidad, tan escurridiza y que todo el mundo anhela, tan incomprendida. Esa no es una de las 4 cosas que suelen medio entenderse. Me temo que no. Pero, ¡Que más dá si tienes unas cervezas frías y gana tu equipo!

Vídeo

El gran cambio

Este video, continucación del La historia de las cosas (Story of Stuff), se adentra en lo que podemos hacer para mejorar el mundo además de actuar con nuestras elecciones como consumidores. Pues nuestro protagonismo en el cambio ha de ir necesariamente más allá si deseamos ver resultados claros.

Deserción silenciosa

niños y guerra

A estas alturas casi me parece increíble; aún sigue oyéndose en los “informativos” televisivos de España lo siguiente: que las medidas económicas tienen como fin promover el crecimiento para así crear empleo. Perla de sabiduría que podría ser una frase literal de algún portavoz gubernamental. Pues si es así como piensan crear empleo, armémonos de paciencia. Quizá la economía pueda aún crecer por algún tiempo más en algún país que otro; o en otro planeta si alguna vez se inicia la conquista espacial, pero en la Tierra no; tampoco en la Luna ni en Marte, que son demasiado inhóspitos.

Si los asesores de los gobiernos hicieran de verdad su trabajo investigando e informando sobre el estado del mundo en que viven, en lugar de contarles lo que desean oír, o si los políticos instalados en el poder tuvieran verdadero interés por comprender la situación, reconocerían -creo- que la economía en su conjunto no tiene ya espacio para crecer. Pueden aún crecer algunos países y sectores, a costa unos de otros, incluso a corto plazo podría crecer el PIB a costa de algún gran desastre o guerra, pero esta “solución” no debe ya parecer aceptable (económicamente) ni tan sólo para los que tenían “costumbre” de tales estrategias.

Pero no nos alarmemos. Si lo pensamos un poco llegamos a la feliz conclusión de que su economía (esa de la que nos hablan constantemente) no nos debería importar un pimiento. No sé para qué debería preocuparnos que se hunda ese engendro monstruoso que llaman “economía”. Lo que nos debería importar de verdad es la prosperidad de las personas, de los buenos proyectos y empresas que sí contribuyen al bien común; pero no la prima de riesgo, ni el PIB, ni el crecimiento, ni los principales índices bursátiles… que realmente no guardan relación con el bien común. Lo que nos debería preocupar es, precisamente, el crecimientode la estupidez economicista.

Y el empleo, si de verdad les importara, debería ser una prioridad, no una excusa más para seguir “intentando crecer”. Deberían abrir los ojos y ver la magnitud del desastre que su “economía” está cometiendo. Quizá sea esta una nueva guerra global; sin armamento pero violenta; sin ejércitos pero con muchos reclutados inocentes; sin tiros ni bombas pero con incontables víctimas. Una guerra de información, manipulación, sometimiento, miedo, caos, que arruinará a millones de personas en beneficio de los que la orquestan y controlan. No esperemos de ellos clemencia si nos empeñamos en permanecer en el campo de batalla. Ante tal panorama, la única opción sensata podría ser desertar. Nunca he pensado que los desertores fueran cobardes inconscientes; de hecho, a menudo eran los más valientes y coherentes.

A fin de cuentas, hay otros “lugares” donde vivir, donde la gente se gana la vida digna y honradamente, donde tiene derecho a prosperar, vivir una vida creativa, en armonía con su entorno natural. Hay lugares que son paraísos en construcción, que ya existen en la mente de personas que despertaron del estado hipnótico de esta economía del crecimiento. Podemos hacerlo realidad. Quizá es ahora o nunca.

Un campesino filósofo y sabio

sobriedad feliz

Unas escogidas frases de un libro muy especial, Hacia la sobriedad feliz, de Pierre Rabhi, un sabio filósofo que nació en Argelia en 1938, que aprendió a cuidar de la tierra, y que empezó a pensar en lo que hacemos con la Tierra, nuestro planeta:

¿Qué planeta vamos a dejar a nuestros hijos? ¿Qué hijos vamos a dejar a nuestro planeta?

El planeta Tierra es, hasta ahora el único oais de vida que conocemos en el seno de un inmeoso desierto sideral. Cuidarlo, respetar su integridad física y biológica, aprovechar sus recursos con moderación, instaurar en él la paz y la solidaridad entre los humanos, en el respeto  de toda forma de vida, es el proyecto más realista y magnífico que pueda haber.  

De la Introducción al Movimiento por la Tierra y el Humanismo

Para que los árboles y las plantas puedan florecer,

para que los animales que se alimentan de ellas crezcan,

para que los hombres vivan,

hay que honrar la tierra.

Si queremos garantizar la perennidad y el florecimiento de la especie humana en el planeta, debemos construir nuevos modelos de sociedad que pongan al ser humano y la naturaleza en el corazón de las prioridades. En primer lugar, esta sociedad perenne debe alimentar de forma sana a su población, preservar y regenerar el medio natural y volver a crear un vínculo entre los seres humanos y la naturaleza, con el interés que impone a nuestra conciencia, de la forma más rigurosa, la suerte de las generaciones futuras.

Pierre Rabhi

¿Deliramos un ratito?

risas

Qué tal si deliramos por un ratito
qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia 
para adivinar otro mundo posible
(...)
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez
que cometen quienes viven por tener o por ganar
en vez de vivir por vivir no más
como canta el pájaro sin saber que canta
y como juega el niño sin saber que juega
(...)
Nadie vivirá para trabajar
pero todos trabajaremos para vivir
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel 
  de consumo
ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas
La comida no será una mercancía
ni la comunicación un negocio
porque la comida y la comunicación son derechos humanos
Nadie morirá de hambre
porque nadie morirá de indigestión

Los niños de la calle no serán tratados como si 
  fueran basura
porque no habrá niños de la calle
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero
porque no habrá niños ricos
La educación no será el privilegio de quienes puedan
  pagarla
y la policía no será la maldición de quienes no puedan 
  comprarla

La Iglesia corregirá algunas erratas de las tablas de Moisés
y el 6º mandamiento ordenará festejar el cuerpo
La Iglesia dictará también otro mandamiento que se le había 
  olvidado a Dios:
Amarás a la naturaleza de la que formas parte
Serán reforestados los desiertos del mundo
y los desiertos del alma

Los desesperados serán esperados
y los perdidos serán encontrados
porque ellos se desesperaron de tanto esperar
y ellos se perdieron por tanto buscar

Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan 
voluntad de belleza y voluntad de justicia
hayan nacido cuando hayan nacido
y hayan vivido donde hayan vivido
sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa ni 
  del tiempo
Seremos imperfectos 
Porque la perfección seguirá siendo 
el aburrido privilegio de los dioses
pero en este mundo
en este mundo chambón y jodido 
seremos capaces de vivir cada día
como si fuera el primero
y cada noche 
como si fuera la última

Eduardo Galeano

Desempleo estratégico

Desempleo estratégico

Por Alberto Montiel

Vaya por delante que no soy economista, por lo que intento entender los hechos por encima de las cifras macroeconómicas, que a estas alturas sospechamos que sirven fundamentalmente para enmascarar la realidad. Es más, estoy seguro de que me comprenderán mejor que a los expertos a sueldo que los gobiernos contratan para justificar esa tomadura de pelo que parece la política económica.

En vista del panorama es fácil creer que las espectaculares cifras de paro en España solo puedan tener una explicación: el interés de las grandes empresas y grupos de inversión en presionar los salarios a la baja mediante la sobre-dimensión del “ejército de reserva” laboral que son los parados.

Porque si no es así no pueden entenderse las continuas contradicciones entre la intención supuesta a los “planes” de creación de empleo y los efectos de las medidas. Como la de atrasar la edad de jubilación (que realmente quiere decir pensiones aún más bajas) y que retrasará que los jóvenes tomen el relevo, o el de acabar de arruinar el sector agrícola que no sea latifundista y supertecnificado, o el de dificultar el autoempleo y empleo con unos costes de seguridad social excesivamente elevados (más teniendo en cuenta las magras prestaciones), o el de ajustar el IVA a uno de los porcentajes más altos del mundo, o el de los costes de “mantenimiento” de las sociedades limitadas, o que haya que adelantar el IVA, o que la administración pueda pagar a 3 meses vista, etc, etc… El castigo al pequeño comercio local (de barrio), favoreciendo las grandes superficies, o la permisividad con la especulación inmobiliaria que permite que se mantengan tantos locales cerrados porque sus propietarios no necesitan avenirse al más mínimo ajuste de los alquileres (quizá porque suelen ser dueños de un buen número de ellos e hicieron mucho dinero con la burbuja inmobiliaria), son ejemplos del interés que tiene realmente la administración de acabar con esta lamentable situación.

Si quisieran acabar con el paro, sería relativamente fácil. Pero manda quien manda. Si no fuera porque les conocemos diríamos que son gente insensible o estúpida, o quizá ambas cosas.

Porque, ¿Sería posible crear 3 millones de nuevos empleos en España en apenas 6 meses, y otros 2 millones en 6 meses más? (así, estilo promesa electoral) Sí, quisieran hacerlo realmente.¿Cómo? Ahí van algunas sugerencias, que deberían definirse.

1- Reduciendo las jornadas de trabajo, tal como explican muchos expertos y estudiosos del tema. A 6 horas, como mucho, (o 21 horas semanales) pero dejando abierta la posibilidad de llegar a 8 horas, bajo ciertas condiciones.

2- Facilitando el autoempleo, reduciendo a la mitad los costes mínimos de seguridad social, entre otras medidas.

3- Bajando sensiblemente el IVA de algunos productos.

4- Potenciando un sector estratégico: el de los innovadores y emprendedores.

5- Potenciando el I+D y la inversión en los sectores de Low Tech, energías renovables, diseño industrial, transporte sostenible, agricultura biointensiva y ecológica, etc.

6- Potenciar el talento y la excelencia empresarial.

7- Potenciar el arte, la artesanía y la belleza en los objetos de uso corriente. Controlar la importación desmedida de los engendros asiáticos tóxicos y de calidad ínfima.

8- Proteger el entorno natural, los bosques, playas y parques naturales. Facilitar la repoblación controlada del entorno rural, la montaña y los bosques. Reforestación.

Ir cambiando el modelo de turismo de sol y playa por un turismo cultural y que valore más el entorno natural. Menos turistas e impacto ambiental pero más ingresos netos.

9- Fomentar fiscalmente la inversión en los sectores estratégicos mencionados (ecológicos y sostenibles), especialmente empresas locales, en detrimento de las compañías multinacionales que tienen un ratio inversión/empleo mayor.

10- Realizando algunos cambios en la legislación sobre propiedad intelectual, que permita la divulgación de algunas innovaciones tecnológicas de interés común, impulsando el desarrollo tecnológico en aquellos sectores que se consideran estratégicos (agricultura, transporte, energía…).

11- Invirtiendo fondos públicos en sectores estratégicos: en energías renovables, transporte sostenible, agricultura ecológica, etc.

12- Educando desde la escuela en los valores propios del nuevo ciudadano-emprendedor, que serían: mutidisciplinar, perseverante, sacrificado, creativo, empático y responsable.

13-Impulsando un internet libre, accesible y económico.

14- Poniendo en marcha la e-democracia y la democracia participativa.

15- Favorecer el desarrollo de la banca ética y crear un nuevo mercado de valores en empresas sostenibles.

16- Limitar los préstamos a aquellas inversiones con mayor efecto multiplicador y en la creación de empleo.

Etc, etc.

Estas medidas pueden afrontarse si hay voluntad de hacerlo, y pueden pagarse si se evitaran otros gastos mucho más prescindibles… y que deberían ser discutidos.

Con toda seguridad hay gente capaz de desarrollar estos cambios… aunque posiblemente no entre los parlamentarios, la gran mayoría de ellos políticos profesionales entrenados para hablar y argumentar con mayor o menor “acierto”, pero poco dados a analizar problemas y definir y aplicar medidas correctoras sobre tan variados y complejos asuntos.

¿Y sus muchos y bien pagados asesores? Que nos lo expliquen.

Las cuestiones que importan

future_urbanism

 Hartitos y aburridos nos tienen de tanto repetirnos los mismos mantras una y otra vez. Sobre economía: que si el crecimiento, el desarrollo, el PIB, la mejora de la competitividad, la flexibilización del empleo … y las mil y una sandeces habituales. Sobre política: que si la lucha contra la corrupción, los pactos, los planes, las medidas, la estrategia… y las demás cuestiones que son -cada vez más- palabrería hueca en el mejor de los casos, manipulación en otros muchos. No soportamos ni un telediario-noticiario-informativo más. Para oír lo que hay que oír: todo pesimismo y ninguna información constructiva. Ni destructiva de otra cosa que no sea la moral del sufrido espectador. Mejor apaga (la tele) y vámonos. Porque la sensación transmitida por las mayoría de políticos es que no parecen ver, van como perdidos en una espesa niebla. Y se empeñan en avanzar con una brújula escacharrada, sin mapas de la zona y un sextante que de nada sirve en medio de tanta oscuridad. Lo indicado en estos casos sería detenerse, o al menos ir muy despacito. Pero no, siguen empeñados en que hay que seguir a toda máquina, hacia no saben muy bien dónde. Quizá porque la economía del crecimiento es como una bicicleta, que se para y cae si no pedaleas, sobre todo cuando vamos cuesta arriba, como ahora.

 Sobre los mantras de la economía del crecimiento cabe dudar: avance (¿hacia un muro o un iceberg?), cambio (¿a peor?), desarrollo (¿de un tumor?), competencia (¿contra la miseria?), creación de empleo (¿fabricando armamento, por ejemplo?), etc.  Si no creen necesario justificar las mayores contradicciones, como el retraso de la jubilación pese a la necesidad -supuestamente- de crear empleo, ¿para qué van a hablar del qué? Porque las cuestiones (el qué) son: ¿Nos importa realmente “salvar” la economía, si hay que alimentarla a base del sacrificio infame de vidas humanas?; ¿Necesitamos un gobierno que actúe como un verdugo, obedeciendo ciegamente las órdenes de instituciones supranacionales doblegadas al poder económico?; ¿Necesitamos un gobierno implacable, que no se compadece del malestar y sufrimiento de los ciudadanos? Creemos que no. Pero siguen ¿aparentando? creer que es necesario crecer, avanzar, invertir en alta tecnología, hacer crecer el PIB, etc. Si no comprenden el error de todo ello, deberían empezar a dedicar tiempo a informarse convenientemente.

Muchos opinamos que el capitalismo financiero se está revelando tan desastroso como el socialismo. Y que sería necesario un retorno a una “ilustración”, científica, filosófica, social, política y económica. Un gobierno ilustrado, en las antípodas de lo que tenemos: insensible, desinformado, aislado en su pedestal, y ¿aparentemente? necio. Un gobierno en el que participe la ciudadanía, verdaderamente democrático, en el que se debatan seriamente los asuntos importantes, de forma transparente, informada y atendiendo a la justicia social. Definamos lo que importa; lo esencial, valioso y justo. Si no empezamos por ahí, solo se añade más confusión. A partir de ahí, necesitaremos talento y creatividad para ponerlo en práctica.