“Decidí salir del armario”

CIMG1154

Ésta es una expresión que normalmente se aplica para describir la decisión de mostrar públicamente una homosexualidad que hasta entonces se ha mantenido oculta. Los motivos para ocultar la homosexualidad, que ahora empieza a percibirse en muchas sociedades como normal, podían ser varios: miedo a una opinión fuertemente contraria, rechazo social, rechazo incluso de padres y hermanos.

Si lo analizamos, el hecho de que los homosexuales se ocultaran (y muchos aún se oculten) es un síntoma de una sociedad enfermiza. Pero lo rechazable no es la tendencia gay (of course), sino la hipocresía social debida a algunos individuos marcadamente intolerantes que provocan ese miedo en algunas minorías.

Y el caso de la intolerancia hacia diferentes tendencias sexuales es más o menos evidente, pero hay otras intolerancias que no son tan fácilmente reconocibles. Cualquiera que decida vivir de una forma diferente, o no se amolde a los patrones marcados entre los estrechos límites impuestos por lo “normal” y lo “decente” corre el peligro de ser estigmatizado del mismo modo que un gay lo era (o es) cuando decide vivir con alguien del mismo sexo. Es el caso del que abandona un empleo fijo y bien pagado para irse a vivir a una comuna, o la chica (o el chico) de buena familia que no se quiere casar, o el que abandona la carrera de abogado (o ingeniero, o médico, o lo que sea) porque cree que esa vida no es para él. Yendo un poco más lejos, también es mal visto o es sospechosamente peligroso el que no cree en la democracia y no vota nunca, el que no cree en Dios (o en algo alternativo) el que lleva el pelo demasiado largo, o demasiado corto, o demasiado colorido, el que rechaza la autoridad competente (por incompetente), el que voluntariamente no ahorra y se conforma con poco, y el que no tiene coche porque no le apetece, o vive como un monje teniendo dinero para vivir “bien”, o el que no es hincha de ningún equipo de fútbol o el que no se emociona con ningún himno ni bandera, etc, etc. Parece ser que si uno no es como el personaje standard, tan bien definido por la publicidad (caprichoso de todo lo que se vende, consumista, aburrido, idiotizado, manipulable, decente, guapo, corriente…) es uno sospechoso de rebeldía antisistema.

Pero quien más quien menos se deja llevar por ese miedo y practica esa hipocresía light de amoldarse a las masas tratando de no llamar la atención.

Todos somos algo cobardes (unos mucho más que otros) y practicamos el engaño y el camuflaje. Pero algunos, especialmente cobardes e hipócritas, no se conforman con pasar desapercibidos; estos tratan de mostrar su normalidad poniendo a raya a los que se salen de la vereda. Estos ya tienen la piedra en la mano y están dispuestos a lanzarla a la primera oportunidad. Más nos vale no estar en su punto de mira.

Repartir el trabajo no es repartir la pobreza

dormir_trabajo2

El tema se ha repetido aquí demasiadas veces para mi gusto, pero como es algo sobre lo que se hace oidos sordos, es necesario insistir en ello una y otra vez, para que no digan que no sabían nada, o que no lo entendían o que no era posible.Pero esta vez reproduzco un artículo que encontré en Rebelión escrito por Carmen Castro García. Sin estar de acuerdo al 100%, sí suscribo la idea central: la de manipulación de la información para simular motivos para el acoso social, para el golpe de Estado (o estados, en plural) con el que el mundo de las altas finanzas nos impone someternos a su violencia del poder. Sin embargo creo que el discurso feminista está un poco desfasado ya. Si hay diferncias salariales entre hombres y mujeres es porque aún ocupan porcentualmente tipos de empleos distintos, pero dentro de las mismas empresas será difícil, creo, encontrar esas discriminaciones. En cualquier caso, hoy las discriminaciones ya son otras, porque a fin de cuentas siempre se ha tratado de excusas para pagar lo menos posible: dominar el alemán, francés, el ruso o el chino (lenguas que casi nunca son realmente necesarias), las titulaciones superiores (idem), la juventud (excusa para pagar poco, o para no contratar), la madurez (excusa para no soportar personal con criterio propio y experiencia), la poca predisposición a la flexibilidad total  (decir sí a todo), el master (por pedir que no quede), la buena o mala presencia, la simpatía o la antipatía, etc. ; todo puede ser una excusa discriminatoria, y pagar menos es para muchos la única forma que conocen de mejorar la rentabilidad de sus empresas y negocios.

Sigue leyendo

Desempleo estratégico

Desempleo estratégico

Por Alberto Montiel

Vaya por delante que no soy economista, por lo que intento entender los hechos por encima de las cifras macroeconómicas, que a estas alturas sospechamos que sirven fundamentalmente para enmascarar la realidad. Es más, estoy seguro de que me comprenderán mejor que a los expertos a sueldo que los gobiernos contratan para justificar esa tomadura de pelo que parece la política económica.

En vista del panorama es fácil creer que las espectaculares cifras de paro en España solo puedan tener una explicación: el interés de las grandes empresas y grupos de inversión en presionar los salarios a la baja mediante la sobre-dimensión del “ejército de reserva” laboral que son los parados.

Porque si no es así no pueden entenderse las continuas contradicciones entre la intención supuesta a los “planes” de creación de empleo y los efectos de las medidas. Como la de atrasar la edad de jubilación (que realmente quiere decir pensiones aún más bajas) y que retrasará que los jóvenes tomen el relevo, o el de acabar de arruinar el sector agrícola que no sea latifundista y supertecnificado, o el de dificultar el autoempleo y empleo con unos costes de seguridad social excesivamente elevados (más teniendo en cuenta las magras prestaciones), o el de ajustar el IVA a uno de los porcentajes más altos del mundo, o el de los costes de “mantenimiento” de las sociedades limitadas, o que haya que adelantar el IVA, o que la administración pueda pagar a 3 meses vista, etc, etc… El castigo al pequeño comercio local (de barrio), favoreciendo las grandes superficies, o la permisividad con la especulación inmobiliaria que permite que se mantengan tantos locales cerrados porque sus propietarios no necesitan avenirse al más mínimo ajuste de los alquileres (quizá porque suelen ser dueños de un buen número de ellos e hicieron mucho dinero con la burbuja inmobiliaria), son ejemplos del interés que tiene realmente la administración de acabar con esta lamentable situación.

Si quisieran acabar con el paro, sería relativamente fácil. Pero manda quien manda. Si no fuera porque les conocemos diríamos que son gente insensible o estúpida, o quizá ambas cosas.

Porque, ¿Sería posible crear 3 millones de nuevos empleos en España en apenas 6 meses, y otros 2 millones en 6 meses más? (así, estilo promesa electoral) Sí, quisieran hacerlo realmente.¿Cómo? Ahí van algunas sugerencias, que deberían definirse.

1- Reduciendo las jornadas de trabajo, tal como explican muchos expertos y estudiosos del tema. A 6 horas, como mucho, (o 21 horas semanales) pero dejando abierta la posibilidad de llegar a 8 horas, bajo ciertas condiciones.

2- Facilitando el autoempleo, reduciendo a la mitad los costes mínimos de seguridad social, entre otras medidas.

3- Bajando sensiblemente el IVA de algunos productos.

4- Potenciando un sector estratégico: el de los innovadores y emprendedores.

5- Potenciando el I+D y la inversión en los sectores de Low Tech, energías renovables, diseño industrial, transporte sostenible, agricultura biointensiva y ecológica, etc.

6- Potenciar el talento y la excelencia empresarial.

7- Potenciar el arte, la artesanía y la belleza en los objetos de uso corriente. Controlar la importación desmedida de los engendros asiáticos tóxicos y de calidad ínfima.

8- Proteger el entorno natural, los bosques, playas y parques naturales. Facilitar la repoblación controlada del entorno rural, la montaña y los bosques. Reforestación.

Ir cambiando el modelo de turismo de sol y playa por un turismo cultural y que valore más el entorno natural. Menos turistas e impacto ambiental pero más ingresos netos.

9- Fomentar fiscalmente la inversión en los sectores estratégicos mencionados (ecológicos y sostenibles), especialmente empresas locales, en detrimento de las compañías multinacionales que tienen un ratio inversión/empleo mayor.

10- Realizando algunos cambios en la legislación sobre propiedad intelectual, que permita la divulgación de algunas innovaciones tecnológicas de interés común, impulsando el desarrollo tecnológico en aquellos sectores que se consideran estratégicos (agricultura, transporte, energía…).

11- Invirtiendo fondos públicos en sectores estratégicos: en energías renovables, transporte sostenible, agricultura ecológica, etc.

12- Educando desde la escuela en los valores propios del nuevo ciudadano-emprendedor, que serían: mutidisciplinar, perseverante, sacrificado, creativo, empático y responsable.

13-Impulsando un internet libre, accesible y económico.

14- Poniendo en marcha la e-democracia y la democracia participativa.

15- Favorecer el desarrollo de la banca ética y crear un nuevo mercado de valores en empresas sostenibles.

16- Limitar los préstamos a aquellas inversiones con mayor efecto multiplicador y en la creación de empleo.

Etc, etc.

Estas medidas pueden afrontarse si hay voluntad de hacerlo, y pueden pagarse si se evitaran otros gastos mucho más prescindibles… y que deberían ser discutidos.

Con toda seguridad hay gente capaz de desarrollar estos cambios… aunque posiblemente no entre los parlamentarios, la gran mayoría de ellos políticos profesionales entrenados para hablar y argumentar con mayor o menor “acierto”, pero poco dados a analizar problemas y definir y aplicar medidas correctoras sobre tan variados y complejos asuntos.

¿Y sus muchos y bien pagados asesores? Que nos lo expliquen.

Pobres y ricos

capitalismo?

El mundo se polariza a toda marcha. Y debido a la globalización, las diferencias no se agravan necesariamente entre países sino también entre ciudadanos de un mismo país.

Es un resultado lógico del juego (del sistema). Un juego cuyas reglas implican concentración, explotación, y crecimiento.

Es fácil reconocer que la concentración de riqueza no favorece la igualdad. Es relativamente fácil reconocer que la explotación intensiva de los recursos (también los humanos) mengua la capacidad de producir riqueza a medio plazo. Pero parece resultar mucho más difícil reconocer que el crecimiento es también un factor de destrucción de riqueza. Porque durante mucho tiempo el crecimiento ha generado riqueza, al menos en los países ricos, que crecían en buena parte a costa del endeudamiento y empobrecimiento real de otros países (y personas).

El crecimiento produjo también que algunos de los países antes pobres ahora lo sean menos -se han desarrollado- y necesiten para prosperar de otros países aún más pobres en los que expandir sus economías, de los que extraer recursos (también humanos); a los que explotar.

En China, donde se ha concentrado la producción de gran parte de los países llamados ricos, ahora necesitan de otros territorios para que su floreciente industria siga prosperando. Y son los países más pobres de Africa los que están empezando a suministrarles alimentos, madera y materias minerales, y en menor medida también mano de obra barata, pues de eso China anda sobrada.

Y a la vez que todo esto sucede, en los países llamados ricos los pobres son cada día más numerosos, aunque como son países tan “ricos”, los ciudadanos pobres lo son incluso contando con empleos cuyo salario es el establecido por ley como mínimo, o incluso superior. Porque es difícil vivir con salarios de país pobre en los “países ricos”. Porque los salarios se están globalizando, pero los costes de vida se mantienen a la altura de la ambición de las grandes empresas, los precios de burbuja y de las necesidades de recaudación de sus endeudadas administraciones. Endeudadas, ¿con quien? ¿con qué fin? No es tan difícil plantear preguntas. Ni contestarlas. Pero hay que estar dispuesto a enfrentar la cruda realidad.

El día que los robots paren

cyborg sin trabajo

En el pasado, tan cerca como inmediatamente antes de la revolución industrial, muy poca gente tenía un empleo. Y en el futuro próximo poca gente tendrá empleo. El empleo habrá sido, en la historia de la humanidad, una excepcional forma de “organizar” el trabajo y establecer las relaciones laborales entre los dueños de los medios de producción y los trabajadores.

Según expresan Alvin y Heidi Toffler en La revolución de la riqueza:

El empleo no es más que una manera de empaquetar el trabajo. Y a medida que se despliegue el reciente sistema de riqueza basado en el conocimiento, iremos hacia un futuro en el que, como veremos, habrá más gente que «trabaje», pero menos tendrá «empleo».

 El empleo, y la creciente especialización sobrepasaron el punto de inflexión.

Cada día que pasa es menos arriesgado afirmar que ya nada volverá a ser como antes, pues, en cierto sentido, jamás nos recuperaremos de esta “crisis”. Una crisis que no es realmente financiera; posiblemente ni siquiera es tanto una crisis de recursos; pero que sí cabría calificar de crisis de sobreproducción, alimentada por la desilusión y el hastío que produce un sistema económico-político que ya no “motiva” tal como ha hecho hasta hace poco, por el deseo, la coerción y el engaño astuto; o si se prefiere, por el marketing y el crédito.

Pero eso no es necesariamente una mala noticia. Lo que es realmente una mala noticia es que las personas de las que dependen decisiones estratégicas no lo entiendan en absoluto. Como no entienden otras muchas cosas. Y no quieren entenderlas.

Niño Becerra – profeta español de la crisis

Santiago Niño Becerra Singulars

Este es un extracto de algunos de los mejores momentos de la entrevista a Santiago Niño Becerra en el programa “Singulars” de TV3 emitido el miércoles 20 de Marzo.

“El enfoque que hasta ahora se daba a la seguridad de nuestros ahorros ha cambiado. El mundo -los expertos, incluso- no sabían qué pasaba si en un país se bloqueaban las cuentas bancarias y lo que pasó en Argentina resolvió la duda en 2001. Después, no sabían qué pasaría si un banco quebraba y lo descubrieron con Leman Brothers en 2008, no sabían qué pasaba si se rescataba un país y eso lo aprendimos con Grecia, con Portugal y con Irlanda , no sabían qué pasaba si se hacía un finiquito de la deuda de un país y Grecia resolvió esta pregunta en 2011. Y, hasta ahora, no sabían qué pasaba si se intervienen unas cuentas bancarias para decir a la gente: “usted ha de contribuir al rescate de una serie de bancos “, y ahora lo estamos aprendiendo con Chipre“.

“Ante lo que sucede en Chipre, tenemos que empezar a pensar que puede ocurrir que alguien nos diga ‘ustedes deben contribuir a su deuda pública, al pago de su deuda y al rescate de su banca'”.

“El caso de Chipre es un caso muy curioso (…) , directamente les cogeremos el dinero en forma de impuesto y sin intereses’. En el fondo es eso, coger dinero para contribuir a rescatar una banca “.

“La garantía de 100.000 euros es una pura teoría. En España, esta garantía la tiene que cubrir el Fondo de Garantía de Depósitos y, actualmente, no hay nada en el Fondo de Garantía de Depósitos. Es decir, es una garantía puramente teórica “.

“Hasta ahora, los que tenían depósitos en los bancos les decían ‘sus depósitos están seguros hasta 100.000 euros, ningún problema’. Pues ahora no; alguien ha decidido que las personas que tienen dinero en el banco, cuando hay problemas, deben contribuir. Se ha cambiado la legislación, la norma ha cambiado, y hemos entrado dentro de otro marco jurídico “.

“Se ha cambiado, sobre la marcha, la manera de entender una serie de cosas. Quien tiene el poder ha decidido cambiarlas, y se han cambiado. A nadie se le ha preguntado nada, porque nadie pinta nada” .

“Tenemos dos opciones: o aceptamos esto o hacemos una revolución. No hay otra opción. Y como las revoluciones ya no están de moda … al margen de que el Estado tiene unos poderes represivos terribles, evidentemente sólo queda estar de acuerdo y tragártelo. No hay otra vía “.

“Según datos del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, el 10% de las familias estadounidenses pasan hambre. La clase media está desapareciendo. Vamos hacia una sociedad donde un 30% trabajaría muchas horas al día, otro 30% trabajaría en tiempo parcial y en trabajos precarios y otro 30% no trabajaría prácticamente nunca “.

“(…) hay que eliminar un exceso de capacidad bancaria que tenemos, un exceso de capacidad productiva, un exceso de capacidad de consumo. En productos como el automóvil , en el mundo hay un exceso de capacidad productiva del 20%. En el futuro, con un nuevo modelo, iremos hacia un PIB más pequeño y hacia unos estándares de vida más reducidos “.

“Cuando la crisis termine, entre el 2020 y el 2023, en España volveremos a las cifras de PIB que teníamos en 2001, pero con estándares de vida de los años 80. Habrá un retroceso muy importante”.

(…) no hay, ni habrá, demanda de empleo para todas estas personas. hay un exceso de población activa. La única manera de evitar que el índice de paro llegue al 30% es reducir la población activa “.

“En Alemania hay 7,2 millones de personas con “minijobs” que tienen una renta de hasta 400 euros y el estado les paga el alquiler y la luz. Estas personas no están en el paro y por ello Alemania puede decir que tiene una tasa de paro del 5,6%, lo que es absolutamente falsa “.

Para ver más, seguir este enlace.

Trabajo, desarrollo y crisis: mitos y más mitos

Por Alberto Montiel (EidonLink)

Estos son los mensajes que se difunden desde la mayor parte de publicaciones, emisoras de radio, canales de televisión, magazines económicos online…: la crisis económico financiera va para largo, no tiene facil arreglo, y todos tendremos que apretarnos el cinturón.

Y se quedan tan anchos.

Pero pocos, por no decir ninguno, tocan lo esencial del asunto. Cuando se analiza en serio y sin prejuicios el asunto descubrimos que el origen de la crisis no está directamente relacionado con las habituales extravagantes explicaciones financieras.

El motivo de la crisis quizá no sea otro que la imposibilidad del crecimiento sostenido (ni sostenible) de la economía, la producción de riqueza para cada vez mayor población a partir de unos recursos materiales finitos.

Sigue leyendo

¿Economistas sin soluciones? Por Alberto Montiel

(video sólo en catalán, de momento)

El desempleo, y sus implicaciones en la precariedad laboral generalizada, son una de las principales preocupaciones a la que se enfrenta el ciudadano hoy en día, y especialmente en países como España, donde la tasa de paro está a niveles realmente muy preocupantes. Pero no sólo es el desempleo de los despedidos; también están los autónomos que se dan de baja o no se atreven a darse de alta; y las pérdidas más ocultas de todas, la pérdida de ingresos variables (en una economía en la que muchas nóminas tenían un componente variable considerable). Habría que añadir las pérdidas en la economía sumergida, pues pocos se atreven a reivindicarlas pese a que gracias a ésta subsisten muchas personas.

El pasado dia 27 de Septiembre, en el muy recomendable programa Singulars de la televisión pública catalana, debatieron sobre la crisis dos economistas muy conocidos (al menos entre los aficionados a la economía crítica); Santiago Niño Becerra y Arcadi Oliveres.

Ya “avanzado” el programa (que es demasiado breve, especialmente dado el interés que suscita), el Sr.Oliveres comenta la vieja idea del reparto del trabajo (quizá la única vía efectiva para generar puestos de trabajo). El Sr. Niño Becerra le contesta que no es posible porque baja la productividad (a este economista parece que le gusta hacer el papel de abogado del diablo).

Pero así son las cosas. El trabajo es cada vez más un bien escaso. Lo expuso con todo lujo de detalles Jeremy Rifkin en su obra “El fin del trabajo”. La competencia global impulsa la mejora de la productividad, que supone la eliminación de los empleos menos productivos, automatización y eficiencia organizativa. Todo ello fantástico.

Pero al mismo tiempo que se reduce la necesidad real de horas de trabajo, las jornadas y las horas anuales trabajadas son las mismas que hace décadas, cuando la productividad se ha multiplicado por varios enteros. Hasta ahora se ha ido corrigiendo el desfase entre mano de obra y demanda aumentando el gasto público, contratando funcionarios, y trasladando mano de obra de los sectores primario y segundario al terciario (servicios). Pero esta vía ya está agotada. Peor aún, los Estados cuentan con reducir su déficit ahorrando por este lado. Un procentage infimo de la población sostiene el aparato productivo que permite toda la producción… y más.

Quedan pocas vías: el reparto del trabajo es la más potente y no deberíamos renunciar a ella. La pérdida de cierto grado de productividad será al fin un mal necesario. Pero además, el tema está interrelacionado con la ecología, la salud, los recursos, el déficit energético, con la burbuja financiera… Para atajar cualquiera de estos temas hemos de asumir que movernos hacia una menor productividad es absolutamente necesario. Hablamos de decrecimiento, sí. También hablamos de justicia social, de paz, de economía sostenible (y economía Azul). Hablemos de cooperación frente a competencia. Hablemos de finanzas, de dinero, de democracia, de propiedad intelectual. Son temas practicamente tabú para los medios, que sólo se dedican a divulgar detalles poco relevantes.

La otra potente vía de reducción del paro: facilitar el autoempleo reduciendo drásticamente trámites, impuestos y cuota mínima de la seguridad social. En lugar de ello están optando por reducir gastos (y aumentar de paso el paro) por la vía más antipopular: desmantelar el estado del bienestar (o lo que quedaba de éste), atacando la sanidad y educación públicas. (ellos, los politicos, sí pueden prescindir de la educación y sanidad públicas).

Quizá es hora ya de cambiar el discurso y aportar auténticas soluciones. Y no podemos esperar que éstas vengan de quienes nos mantienen en el engaño de esta democracia mutilada. Ir a votar cada 4 años no es suficiente para muchos de nosotros, máxime cuando después no cumplen ni las “4 cosas” que prometían sus programas electorales. Las soluciones han de impulsarse desde la sociedad civil mediante una fórmula de participación ciudadana en la política. Algunos expertos independientes tienen propuestas de soluciones que merecen ser debatidas y estudiadas. Muchas personas de talento están más que dispuestas a contribuir de diversos modos, ya sea aportando conocimientos técnicos, buenas ideas, capacidad organizativa, entusiasmo, etc.

Hemos de rescatar lo esencial: ejercer el derecho a pensar (no a reproducir las ideas implantadas por la propaganda), y compartir nuestras ideas libremente.

El ritmo del congreso

Las cosas parecen complicadas pero no lo son tanto; otra cosa es que los políticos (salvo honrosas y escasas excepciones) sean unos completos inútiles.

En este cachondo vídeo se da una idea bastante aproximada de alguna de las reformas; explicación más clara y certera que las de El Pais, El Mundo, etc.

Una tortura universal

Escribo esto en los últimos minutos del día 1 de Mayo, día internacional del Trabajo. Un día en el que los sindicatos, y algunos otros no sindicados, se reúnen para manifestarse  juntos. No sé muy bien para qué, aunque se dice que para reclamar los derechos de los trabajadores y sobre todo el derecho al propio trabajo.

Que queréis que os diga; a mí todo esto me parece surrealista; reivindicar el trabajo, cuando en realidad deberían decir empleo (como si fuera lo mismo), y cuando en realidad reivindican su espíritu de esclavos. Reclamar el derecho a la “tortura” diaria del empleo a jornada completa y al salario justo (mas bien diría justito), que permita endeudarse de por vida por el otro derecho universal: la vivienda, o mas bien el pisito en “propiedad” (no sé quien es propiedad de qué o quienes).

Estoy tan cansado de repetir el tema que no lo haré (no me sale… ) Tampoco creo que sirva de gran cosa: los que compartimos estas clase de ideas excéntricas somos tan poquitos… que no podemos hacer otra cosa que adaptarnos como buenamente podamos y vivir si acaso en los límites del sistema, semiengullidos por el monstruo.

Sólo quiero recordar la etimología de la palabra, para quien no la sepa:

Trabajo viene del latín tripalium, que significaba literalmente ‘tres palos’ y era un instrumento de tortura formado por tres estacas a las que se amarraba al reo.

Mediante una evolución metonímica, adquirió el sentido de ‘penalidad, molestia, tormento o suceso infeliz’ (Dicccionario de la lengua española: trabajo, 9.). Es decir, este nombre pasó de designar un instrumento de tortura a referirse a uno de los efectos de la tortura: el sufrimiento. Esto supuso perder los rasgos más específicos del significado: ya no hay aquí maderas, ni se ata a nadie a ningún sitio. Eso es lo que significa en este ejemplo de finales del siglo XVII:

[…] quando veais que Dios embia trabajos, hambres, necessidades y guerras, no os aflijais ni penseis que Dios no se acuerda de vosotros, que no ay quando mas os quiera que el dia que os dà trabajos: ya la persecucion, ya la enfermedad, ya la muerte del padre, ya la del marido, ya la pobreza […] [Cristóbal Lozano: El Rey penitente: David arrepentido, 3.ª impresión, Valencia, 1698]

Si el sufrimiento lleva unida una retribución económica, ya está aquí nuestro actual concepto de trabajo. Se trata nuevamente de una evolución de índole metonímica, pues el sufrimiento está presente en cualquiera de las actividades con las que nos ganamos el pan.

Puede que algunos hayamos vislumbrado la Gran Mentira, el Tinglado, el Matrix… como lo queráis llamar… pero no nos atrevemos a dar el paso definitivo… Seguimos atados … al consumo, al crédito, a la última tecnología… y sobre todo al empleo “seguro”·

Os invito a leer más en las entradas anteriores sobre el trabajo y el empleo.

Las causas y las excusas

Las noticias (también aquellas que no podemos evitar oir) nos causan desasosiego. No tanto por las propias noticias, mayormente de catastrofes, desgracias, desdichas e injusticias; que parecen noticias patrocinadas por el fabricante de Prozac. También por ello, sí, pero sobre todo causan desasosiego porque son noticas que parecen recogidas por dementes y explicadas a retrasados. ¡Y lo peor es que aparentemente se crea debate serio en torno a ellas!

Dicen por ahí que el sentido común murió. Añadiría que la capacidad de análisis está en coma profundo, pues no parece haber actividad cerebral propia del estado de consciencia.

Lo curioso es que la gente – algunos al menos – individualmente muestra signos de inteligencia. Pero colectivamente el nivel del discurso se ajusta, por parte de los medios, de modo que la “audiencia” se maximice (aunque a costa de minimizar el valor y complejidad del contenido), con lo cual se nos trata como a deficientes mentales. Los políticos son un caso especial, pues se han habituado tanto a la presencia de los medios de comunicación que ya entre ellos hablan como si no les quedaran muchas neuronas sanas o enteras.

Y los periodistas se ganan la vida como les permite su vilipendiada profesión.

Por ellos algunas noticias no son noticia y otras -que no pueden ocultarse del todo-, al menos se degradan al rango de mero suceso anecdótico.

Pero también podríamos hacer noticia de los sucesos, al menos de los más relevantes, como las catástrofes.

Una de las más recientes catástrofes, en este caso genuinamente artificial (aunque todas lo son en cierto modo) es el accidente de la planta de energía eléctrica de Connecticut (U.S.A.), que estaba en construcción

Una explosión de gas de enorme potencia se llevó la vida de al menos ¿¿cinco trabajadores?? y causó graves heridas en decenas de ellos. Sobre las causas “investigan”. Aunque en realidad no hay mucho que investigar, y si quisieran conocer las circunstancias podrían hacerlo si demasiada dificultad preguntando entre el personal superviviente (no entre los jefes de mayor rango, por supuesto).

Al margen de los detalles, se trata de un caso claro de puesta a prueba de las fórmulas economicistas más modernas, según las cuales la eficiencia económica es un valor absoluto, superior a todos los demás. Los números y las “estrategias” económicas marcan un trepidante ritmo de trabajo;  un trabajo eficiente que genera beneficio a las empresas, ingresos a la administración, y valor al accionista, aparte de un paupérrimo salario al trabajador que está a pie de obra, ignorante a menudo de lo que se cuece a su alrededor.

Ni los CEOs, ni los managers ni los accionistas que imponen plazos y velan por la competitividad sabrían nada -ni querrían- del agobio o cansancio de los trabajadores que llevaban meses aguantando jornadas maratonianas en un duro trabajo, realizado mayormente a la intemperie y en condiciones adversas. Los accionistas en particular no sabrán -supongo- en que condiciones trabaja un soldador, un tubero, un mecánico industrial o un auxiliar.

Claro que ¿a quién le importa?. A veces creo que sólo a las familias de las víctimas (si acaso).

Nos reperirán aquello del precio del progreso. No hay neuronas para más.

La solución al desempleo

rebaño humano

La solución al desempleo está ahí fuera. Crear empleo no es tan difícil como se empeñan en hacernos creer nuestros gobernantes y representantes sindicales. Entablar una guerra entre empresarios y trabajadores no es la solución. Tampoco elevar más la carga impositiva a la clase trabajadora superviviente, con el fin de que sea posible hacer frente al pago de los numerosos subsidios por desempleo.  Sería cuestión, en todo caso, de forzar al gobierno a tomar medidas serias, mostrándole el camino que debe tomar. Pero, ¿Cuáles son?

La solución fácilmente deducible pero difícilmente aceptable (por los políticos y la gran empresa) es una solución fácil de explicar, realmente mucho más fácil de explicar – y de comprender –  que la necesidad de subir impuestos o de mantener el elevado gasto del dinero público.

Podemos quizá considerar a nivel macroeconómico el trabajo, la producción y la demanda, y si lo hacemos con la necesaria precisión ya habremos encontrado la respuesta evidente y por ende la solución ( me fascina cómo la mayoría de los genios de la economía simulen tan bien no darse cuenta).

O podemos dejarnos de jerga economicista, pues a fin de cuentas estamos hartos de que esta sólo sirva para justificar los mayores desmanes, y emplear el lenguaje llano de la calle (no barriobajero).

Sigue leyendo

La magia de pensar a lo grande.

bichos

Texto extraido del libro de mismo título de DAVID J. SCHWARTZ.

Cree en ti mismo y las cosas buenas empezarán a pasar.

Tu mente es una “fábrica de pensamientos”. Es
una fábrica muy ocupada que produce innumerables
pensamientos cada día.

La producción en tu fábrica de pensamientos está
a cargo de dos capataces. Uno se llama Señor Triunfo y
el otro Señor Derrota. El primero está a cargo de la
fabricación de pensamientos positivos. Se especializa en
producir razones que te digan: tú puedes, tú estás cualificado,
tú podrás.

El otro capataz, el Señor Derrota, produce pensamientos
negativos y depresivos. Es un experto en desarrollar
razones que te digan: tú no puedes, tú eres
débil, tú eres inadecuado. Su especialidad es la cadena
de pensamientos del “no lo lograrás”.
Ambos son obedientes. Prestan atención inmediatamente.
Lo único que tienes que hacer para captar
su atención es estar a su disposición y enviarles señales.
Si las señales son positivas, el Señor Triunfo empezará
a trabajar. Si por el contrario son negativas, el que se
pondrá manos a la obra será el Señor Derrota.
Sigue leyendo

La superación inevitable

emboscado

Estamos entrando en una nueva época, mal que les pese a algunos. Nueva, a pesar de que se venían adelantando acontecimientos desde hacía algunos años. Pero hasta la fecha sólo parecían pequeños elementos aislados; en cambio ahora es algo mucho más importante y amplio, probablemente sea inevitable un auténtico Cambio con todas las de la ley.

De momento lo llamamos “crisis” pero terminará siendo mucho más que eso. Será una época de ajuste severo de la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno, así como de las relaciones sociales y económicas, de eso no me cabe duda,…si bien también puedo equivocarme.

Llegar a “solucionarlo” requerirá entenderlo mejor, mucho mejor que ahora. Y no será fácil, pues los medios de comunicación de masas difundirán información con poco o ningún valor, quizá con el efecto de crear una confusión aún mayor, lo cual, desde luego, es lo que han venido haciendo siempre. Entender supondrá un importante esfuerzo y apertura mental.

En el aspecto económico se pretenderá salir del atolladero iniciado por la sinrazón de las finanzas globales con dosis mayores de la misma medicina macroeconómica y monetarista de siempre. Igual de absurdo es que se trate de combatir el paro con mayor productividad (que es en esencia lo que destruye el empleo), compitiendo en el mercado global con los países cuyos ciudadanos son poco más que esclavos. O que se pretenda incrementar el consumo fomentando un endeudamiento creciente, reduciendo a la vez la carga salarial de las empresas y con el fin de mejorar los beneficios de éstas. Más difícil todavía: todo ello ha de llevarse a cabo mientras la burocracia de los estados se multiplica, el gasto público se dispara y la población aumenta sin cesar impulsada por la inmigración de ciudadanos necesitados de la ayuda de un estado protector.

Otro acierto, en este caso obra de sagaces analistas, asiduos invitados de las telecutreces y radiotontadas, es culpar del desempleo juvenil a la falta de profesionales adecuadamente formados, justo cuando la tasa de universitarios es la mayor de la historia y cuando los titulados no consiguen un empleo en el que aplicar sus recién adquiridas aptitudes técnicas o bien estas no se remuneran lo suficiente para disuadirlos de escoger una birria de empleo con mejor salario y puede que también mejor horario.

No es difícil llegar a la conclusión de que los políticos de todo el mundo desarrollado lo están haciendo mal, muy mal; de hecho lo hacen requetemal en casi todo, ya sean liberales, demócratas, socialdemócratas, socialistas, comunistas, republicanos, o tiranos, da igual. Lo hacen mal en economía y en política energética e industrial, agrícola, del transporte, o educación, de salud e inmigración…, no soy capaz de encontrar ningún ámbito en el que el acierto sea digno de mención. Quizá el mayor acierto es que los servicios secretos logren evitar -de momento- guerras y grandes atentados: pero esos hechos concretos… eso quizá nunca lo sabremos.

Cambiar de lo nefasto a la utopía posible no es imposible: hemos de hacer que nos dejen de joder. A ver si nos entra en la mollera, que esto ya nunca será lo que era.

Como para aceptar lo nuevo debemos deshacernos antes de lo viejo, y dadas las fechas señaladas en las que nos encontramos, quiero hacer un regalo a los sufridos y pacientes lectores – de haberlos -que hayan llegado hasta aquí. Se trata de un gran libro; de los que pueden servir para salvar lo que queda en uno de sentido común, o de desviar nuestro trayecto hacia la absoluta idiotez, respecto al tema del trabajo y el empleo que hoy se pretende salvar por parte de nuestros insufribles representantes políticos.

Es un auténtico best seller que conmocionó Francia en su día, y se tradujo a una veintena de idiomas ya hace una década. Para su autora fue el gran libro de su vida, y supuso, según sus declaraciones, un esfuerzo intelectual muy, pero que muy importante. A pesar de la importancia del libro, éste tiene poquitas páginas; es de los que se leen rápido y fácilmente, si bien con apasionamiento y cierto dolor en el corazón. Por supuesto, es de esos pocos libros que a mí me causaron huella. Os lo quiero acercar, para que comprobéis hasta qué punto el sistema económico se basa en un disparate horrible. Quizá es nada menos que el meollo de todo el mal social del llamado abusivamente mundo desarrollado, y sin embargo la mayoría de los políticos tratan el tema del empleo con la misma absoluta falta de comprensión y sentido común con que tratan todo lo que tocan.

Podéis descargarlo desde el “Box” que está en este blog, bajando a la derecha. Sólo hay que escoger el archivo a descargar y carpeta de destino.

El horror económico. De Viviane Forrester.

A Solbes y Pizarro: ¿sólo somos trabajadores?

timepos-modernos.jpg

Los políticos de una y otra facción hablan últimamente de los votantes tratándonos frecuentemente como trabajadores, y no ciudadanos, como si sólo el trabajador se ganara el derecho a la existencia en sociedad. Curiosamente lo defienden a capa y espada aquellos que no tienen ni idea de lo que es trabajar, lo que se dice trabajar.
Trabajar, cotizar y consumir. O vegetar, pordiosear y malvivir. Son las dos opciones que el sistema nos permite elegir, a parte de la remota posibilidad de ser un afortunado “representante”político o empresario de “éxito”. Aparentemente podemos sólo escoger entre una jaula con el sustento mas o menos seguro o entre hundirnos en la miseria y el aislamiento social. La organización social, libremercantilista y globalizadora nos impone las orejeras de burro para indicarnos lo que debemos ver y lo que no, para así seguir el camino marcado sin mayores preocupaciones. Pero ¿quienes representan esta organización?
Sigue leyendo

Motines carcelarios y chapuzas políticas.

carcel.png

Cito: La población reclusa en España prácticamente se ha duplicado desde 1990. En concreto, ese año había 33.035 presos, y la media del 2007 asciende a 64.448, según datos del Ministerio.

Jeremy Rifkin, en su libro El fin del trabajo hace alusión a la situación excepcional que vive EEUU en relación a la delincuencia. “Los niveles salariales reducidos, el creciente desempleo y la cada vez mayor polarización entre ricos y pobres está convirtiendo ciertas zonas de los Estados Unidos en territorios sin ley. Mientras que la mayor parte de los americanos conciben el desempleo y el crimen como los dos problemas más importantes a los que se enfrenta el país, muy pocos están dispuestos a asumir la relación existente entre ambos Sigue leyendo

Castigo divino

eva.jpg

No me cabe duda de que el trabajo es algo así como un castigo divino. En cambio para algunos empresarios (la mayoría) y para algunos trabajadores (a los que no puedo entender) debería ser considerado objeto de veneración. Estas personas o bien no leyeron el Génesis o son ateos. ¿No condenó Dios a Adán y Eva a ganarse al pan con el sudor de su frente por desoír su advertencia respecto al árbol prohibido? Sigue leyendo

Pobres trabajadores.

ricos_pobres.jpeg

Nos recuerdan constantemente que vivimos en la parte rica del mundo. Eso significa, más precisamente, que la renta per cápita está entre las mas altas.
Otra cosa es que nos olvidemos del complejo procedimiento de cálculo con el que se obtienen datos tan valiosos como estos. Ya saben: si hay tres personas, una de ellas tiene 3 pollos, las otras dos ninguno; a efectos estadísticos toca a un pollo por persona Sigue leyendo

Trabajos forzados

clavo.jpg

La revolución industrial trajo consigo la desaparición de la esclavitud que mantuvo la economía de las colonias europeas en América y Africa. Pero las condiciones de vida de algunos obreros de inicios de la revolución industrial no fueron mucho mejores que las del esclavo de la plantación de algodón.
La abolición de la esclavitud tampoco la erradicó de un día para otro. Parece ser que aún perdura hoy, aunque como una realidad aisladísima y vergonzosa.
De modo más general han subsistido trabajos duros y penosos, pero ya no se obliga a nadie a trabajar a golpe de látigo, ni con unos grilletes en los tobillos.
Sigue leyendo