Mis mejores deseos

maromo

Santa Claus afeitadito y depiladito parece otro; más joven incluso.

Más concreto -y mucho mejor- que desearte solo Felices fiestas, deseo para ti lo siguiente:

Que hagas nuevos y buenos amigos/as (y te diviertas muchísimo con ellos), disfrutes de exquisita comida (sin engordar y en buena compañía), duermas reparadoramente y de un tirón (mejor si es después de disfrutar de buen sexo), obtengas el dinero que necesitas para vivir confortablemente, te reconozcan tus méritos laborales (y te lo recompensen generosamente), se te valore por lo estupendo y buena gente que eres (y des motivos sobrados para ello), sepas perdonar a aquellos que te ofendieron (si hubo alguno, que no creo), dejes de fumar o adelgaces (si es lo que quieres y si de verdad lo necesitas), te pongas en forma, sonrías más (puede que tu ya seas de los/las que sonríes a menudo), olvides los problemas pasados y no te agobies tanto por el futuro, te levantes cada día optimista y lleno de energía, que tu familia y amigos sepan que les aprecias y el sentimiento sea recíproco, te perdonen los que ofendiste (seguramente sin pretenderlo), te relajes más a menudo, hagas más ejercicio (pero no demasiado), trabajes menos (pero ingreses más dinero), logres al menos una buena parte de todo lo que te propongas para el próximo año (si no todo), sepas apreciar mejor las cosas pequeñas que te ofrece la vida, seas (aún) más creativo y las ideas sirvan para ayudarte a ti y a los demás … Y que todo esto sea para siempre, no solo para las fiestas.

Santa Claus se pidió una excedencia: de momento le sustituirá una becaria sin carnet de trineo de renos…

Seguro que olvido algunas cosas que podrían mejorar, pues no pretendo hacer una lista exhaustiva. Resumiendo: deseo que disfrutes al máximo de la vida, seas amado y ames, juegues, goces y rías con ganas. ¿Se puede pedir más? Es posible, todo es cuestión de imaginación.

Risoterapia y literatura

Tom Sharpe

Me acabo de enterar de que ayer 6 de Junio murió-a los 85 años- uno de los escritores al que mejores momentos de lectura le tengo que agradecer: el británico Tom Sharpe, el padre de criaturas tan gamberras como Wilt (y el resto de la serie), El bastardo recalcitrante, Lo peor de cada casa, Exhibición impúdica, Vicios ancestrales… y títulos así de prometedores.

Hoy hecho en falta más autores como él (los hay, pero poquitos), porque el humor es la mejor vitamina… y la mejor defensa contra el contagio de la estupidez . Creo que deberían considerar un premio Nobel de Literatura de Humor, pues el beneficio para la humanidad de ésta podría llegar a ser superior a cualquier otra ciencia o arte.

Apenas como ejemplo de su genialidad, se reproducen a continuación las primeras frases de Vicios ancestrales:

Lord Petrefact pulsó el timbre del brazo de su silla de ruedas y sonrió. No era una sonrisa encantadora, pero casi todos los que conocían bien al presidente del Grupo de Empresas Petrefact, que eran un grupo de desdichados poco numeroso, jamás esperaban de él sonrisas encantadoras. Incluso su Majestad la Reina, que, contra su juiciosa opinión, se dejó convencer por un nada escrupuloso primer ministro y acabó concediendo a Ronald Osprey Petrefact un título honorífico, pensó que su sonrisa era casi amenazadora. A los dignatarios de categoría inferior les reservaba sonrisas que iban desde lo reptiliano hasta lo francamente sádico,según la importancia que él les diera, cosa que dependía exclusivamente de la utilidad temporal que tuvieran para él, o, en el caso de sus más memorables sonrisas, de que no le sirvieran absolutamente de nada.

¿A que invita a seguir leyendo?

El CV de la Suerte

robot improvidador

Muchísimo más importante que el CV que trae de cabeza a tantos jóvenes y no tan jóvenes, ese casi ya inútil Curriculum Vitae que se pretende llenar de diplomaturas, másters y certificados varios con el objeto de destacar entre el resto de mortales y ser el afortunado elegido (para firmar un contrato de “trabajo” que le permita endeudarse de por vida, entre otras cosas), hay otro CV mucho más significativo y auténtico. Se llama círculo virtuoso, algo que podría considerarse un “abono” de la buena suerte. De forma general, un círculo virtuoso sería la situación en la que unas modestas y mínimamente buenas condiciones de partida permiten el desarrollo de otros condicionantes positivos, que a su vez pueden dar lugar a condiciones aún más favorables, dándose una espiral ascendente de mejora continua, perfeccionamiento, experiencia valiosa y acumulación de conocimiento útil.

En esta idea de mejora gradual se basa la poco conocida y relativamente novedosa terapia centrada en las soluciones, una forma de terapia que en vez de indagar obsesivamente en el pasado y el subconsciente (acumulando horas y horas de improductiva introspección) se centra en identificar los pequeños cambios que pueden ir cambiando sin excesivo esfuerzo y sacrificio, de manera que la experiencia de pequeños éxitos animan al paciente a nuevos y mayores esfuerzos y así sucesivamente alcanzar objetivos que de otro modo hubieran sido extremadamente complicados.

De forma más general es lo que proponen los hermanos Chip & Dan Heath en su interesante y útil libro “Cambia el Chip”: cuando todo parece ser desastroso, tratar de identificar las situaciones y condiciones excepcionales en que el asunto objeto de mejora funcionan razonablemente bien, lo cual no sólo apunta claves para mejorar las cosas, sino que proporciona esperanza y motivación. Es decir, se trata de no focalizarse tanto en los problemas como en las soluciones, concentrarse en las fortalezas más que en las debilidades. Y justo eso también lo apuntaba Ken Robinson en relación a la educación en su muy recomendable libro “El elemento”. Sir Ken Robinson es alguien muy crítico con el sistema educativo convencional, pues en su opinión (y la mía) mata literalmente la creatividad. ¿Cómo? Pues, por ejemplo, centrándonos únicamente en tratar de corregir y mejorar en las asignaturas en las que los alumnos flojean. Si alguien es malo para las matemáticas y la física, por ejemplo, pero muy bueno en alguna otra asignatura como podría ser literatura, música, dibujo, o deportes, ¿no sería más lógico tratar de centrarse especialmente en lo que es bueno, en lugar de desesperarse en lograr el nivel medio en aquella asignatura que no tolera? Muchos grandes genios lo han sido por la visión y el apoyo de algún profesor excéntrico o de unos padres comprensivos, que han sabido dar a las cosas su importancia adecuada. Ningún genio es excelente haciendo de todo. Es más, si les hubieran obligado a mejorar a toda costa en aquello sobre lo que no manifestaban ningún interés, probablemente hubieran dejado bastante más de lado sus cualidades más sobresalientes.

Por otro lado, ¿acaso es positivo “fabricar” jóvenes homogéneos? ¿no sería preferible la variedad, buscar la excelencia puntual, aunque suponga que se puedan dejar un poco de lado aquellas asignaturas en la que algunos estudiantes son “malos”? Las sociedades que premian la excelencia personal (y empresarial) son sociedades que verdaderamente valoran el progreso; las otras (como la española, quizá) son sociedades que buscan la uniformidad educativa de la única forma posible: igualando por abajo.

Nos creemos innovadores, pero nos comportamos como puros imitadores. Deberían reconocer que cada país tiene una idiosincrasia particular, con valores igual de importantes que los de los demás, aunque distintos. Por ejemplo, la capacidad de improvisación y la natural aversión por el esfuerzo, buscando el camino menos transitado y creativo -valores que ha satanizado la hipócrita moral judeocristiana-, son en realidad grandes valores en el mundo nuevo en el que ya hemos entrado, estrategias que las empresas verdaderamente creativas e innovadoras prefieren mantener en secreto para así disponer de ventaja competitiva

Plan B

Pero en España (y en más lugares, me temo) muchos “expertos” y asesores nos continúan lavando el cerebro con la necesidad de una planificación estratégica (en realidad poco meditada), un esfuerzo continuado (en objetivos errados) y una competitividad a base de bajar los costes laborales (para intentar ganar en un juego sin ganadores).

Con sus poco sabios consejos nos invitan a permanecer en el círculo vicioso, y empiezo a dudar que solo les guíe la ingenuidad. En cualquier caso opino que seguirles la corriente es de idiotas, ustedes me perdonen.

The Social Coin

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Un grupo de innovadores jóvenes está detrás de un curioso y bonito proyecto al que bautizaron The Social Coin. Se trata de una moneda que sirve para impulsar cadenas de favores, una moneda biodegradable y que tras su uso se planta, pues guarda semillas en su interior. Según la teoría de los seis grados de separación y el posible crecimiento exponencial de los favores, la propia existencia de estas monedas podría mejorar la vida de miles (incluso millones) de personas, además de servir a la reforestación, suponiendo que las semillas sean de especies de árboles autóctonos y la gente se tome la molestia de plantarlas. En la web del proyecto no he encontrado muchos detalles más, quizá para remarcar la simplicidad de la idea. Vale, porque las ideas simples a menudo son más eficaces.

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Ya somos ricos, en realidad

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Hace unos días escribí un post en eidonlink acerca del coworking en el que hice una breve alusión a la nueva economía. Una economía que supone la irrupción de nuevas formas de consumo y organización de los negocios, expresados -entre otros- por Lisa Gansky en La malla, o divulgados en completos directorios por gente más cercana (Barcelona), como Albert Cañigueral a través de las webs consumocolaborativo y ouishare. Esta nueva forma de economía forma parte de un cambio más amplio que se traduce en una serie de cosas a las que la administración normalmente suele dar la espalda, como es potenciar las pymes y lo local, la calidad de vida en el entorno urbano (para los que la bossa no sona: la mayoría) y una economía que facilita al ciudadano de a pie su participación y expresión de sus talentos, desarrollándose un auténtico tejido creativo, tal como exponen algunos grupos, como en el Manifiesto de Memphis.

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No puedo dejar de preguntarme (con esperanza) si esta nueva economía -y cultura- supondría en un cierto plazo una tendencia hacia menos monopolios y más emprendedores, menos multinacionales todopoderosas y más empresas cercanas al ciudadano, menos administración y más autogestión, menos monocultura y más diversidad cultural, menos dictadura financiera (mejor ninguna) y más democracia participativa (partimos prácticamente de cero), más calidad de vida y jornadas de trabajo más cortas pero fructíferas y satisfactorias (y no solo para el empresario). Deseo creer que sí, que esta nueva economía, diría que emparentada con el capitalismo natural propuesto por la gente del rmi y la economía azul de Gunter Pauli, es la única posibilidad de organizar una sociedad moderna en torno a un sistema económico sostenible. Porque el modelo capitalista de concentración y escasez premeditada ya ha fracasado, a pesar de que traten de reanimarlo con masivas inyecciones (de liquidez) a bancos casi quebrados y recortes despiadados al maltrecho estado de bienestar. Sería mucho más sensato no prolongar su agonía ni un día más, pues ésta conlleva empeorar la situación y el sufrimiento generalizados.

Mientras el viejo y decrépito sistema languidece, demos la bienvenida a la nueva, vital y esperanzadora economía creativa (compartida, distribuida, azul, etc.) de ciudadanos más implicados en la política, más recompensados económicamente, socialmente más justa, económicamente sostenible, ecológicamente viable. Si podemos definirlo, puede ser real. Ya somos ricos, pero nos escondieron el tesoro. Aunque sabemos dónde encontrarlo; está entre nosotros.

El dinero es la solución

billetes de 500€Las auténticas soluciones, como las ideas, están conectadas unas con otras y por ello no acaban de funcionar si se abordan por separado. A saber: democracia participativa, desarrollo sin crecimiento (decrecimiento), dinero sin intereses ni inflación, banca sin bancos centrales, tecnología apropiada, … y sobre todo mucha creatividad e innovación estratégica (no innovación financiera) y mucha honestidad. Esto último es con seguridad lo más difícil, pues uno aprende a auto-engañarse con mentiras cada vez más sofisticadas, como hemos visto. O lo que es peor, si cabe, creerse las mentiras institucionales y “oficiales”.  Pero como el asunto que nos ocupa es el dinero, nos centraremos en la solución monetaria.

Tal vez la escasez no esté principalmente “ahí fuera”, como hemos creído durante siglos. ¿No podría ser que el propio sistema monetario que hemos estado usando, hipnotizados, haya ido creando continuamente la escasez que la mayoría teme? ¿Acaso hay un límite para la cantidad de cosas que podemos aprender, para la cantidad de pasión o belleza que podemos generar y disfrutar?¿No se podrían cuidar todos los jardines con el amor y la atención a los detalles puestos en lo tradicionales jardines de té japoneses? ¿ No se podría alentar a todos lo niños proporcionándoles los mejores mentores en el campo que a ellos los hiciera felices? ¿ No podrían todas las calles de las ciudades ser bellas obras de arte? Las limitaciones surgen cuando cambiamos “trabajo” por “empleo”, es decir, cuando necesitamos intercambiar nuestro trabajo por una moneda artificialmente escasa. ¿por qué no diseñar un sistema monetario que opere en función de nosotros, en vez de ser nosotros los que trabajemos para el sistema? Walter Wriston, ex presidente del Citibank, definió el dinero como información,. ¿por qué debería ser escasa la información, en particular en momentos en que la tecnología de la Era de la información se extiende como reguero de pólvora por todo el mundo?

Bernard Lietaer – El Futuro del Dinero

Manifiesto de Memphis

central nuclear reconvertida en parque de atracciones

La creatividad es fundamental para el ser humano y es un recurso básico para la vida individual, comunitaria y económica.

Las comunidades creativas son lugares vibrantes y humanizadores que alimentan el crecimiento personal, que dan lugar a avances culturales y tecnológicos, y que generan empleo y riqueza, al tiempo que aceptan varios estilos de vida y cultura diferentes.

La creatividad reside en todos y en todas partes, por lo que construir una comunidad de ideas implica otorgar a todo el mundo la capacidad de expresar y utilizar su propia creatividad como ciudadanos responsables.  (Del preámbulo al Manifiesto de Memphis)