Deserción silenciosa

niños y guerra

A estas alturas casi me parece increíble; aún sigue oyéndose en los “informativos” televisivos de España lo siguiente: que las medidas económicas tienen como fin promover el crecimiento para así crear empleo. Perla de sabiduría que podría ser una frase literal de algún portavoz gubernamental. Pues si es así como piensan crear empleo, armémonos de paciencia. Quizá la economía pueda aún crecer por algún tiempo más en algún país que otro; o en otro planeta si alguna vez se inicia la conquista espacial, pero en la Tierra no; tampoco en la Luna ni en Marte, que son demasiado inhóspitos.

Si los asesores de los gobiernos hicieran de verdad su trabajo investigando e informando sobre el estado del mundo en que viven, en lugar de contarles lo que desean oír, o si los políticos instalados en el poder tuvieran verdadero interés por comprender la situación, reconocerían -creo- que la economía en su conjunto no tiene ya espacio para crecer. Pueden aún crecer algunos países y sectores, a costa unos de otros, incluso a corto plazo podría crecer el PIB a costa de algún gran desastre o guerra, pero esta “solución” no debe ya parecer aceptable (económicamente) ni tan sólo para los que tenían “costumbre” de tales estrategias.

Pero no nos alarmemos. Si lo pensamos un poco llegamos a la feliz conclusión de que su economía (esa de la que nos hablan constantemente) no nos debería importar un pimiento. No sé para qué debería preocuparnos que se hunda ese engendro monstruoso que llaman “economía”. Lo que nos debería importar de verdad es la prosperidad de las personas, de los buenos proyectos y empresas que sí contribuyen al bien común; pero no la prima de riesgo, ni el PIB, ni el crecimiento, ni los principales índices bursátiles… que realmente no guardan relación con el bien común. Lo que nos debería preocupar es, precisamente, el crecimientode la estupidez economicista.

Y el empleo, si de verdad les importara, debería ser una prioridad, no una excusa más para seguir “intentando crecer”. Deberían abrir los ojos y ver la magnitud del desastre que su “economía” está cometiendo. Quizá sea esta una nueva guerra global; sin armamento pero violenta; sin ejércitos pero con muchos reclutados inocentes; sin tiros ni bombas pero con incontables víctimas. Una guerra de información, manipulación, sometimiento, miedo, caos, que arruinará a millones de personas en beneficio de los que la orquestan y controlan. No esperemos de ellos clemencia si nos empeñamos en permanecer en el campo de batalla. Ante tal panorama, la única opción sensata podría ser desertar. Nunca he pensado que los desertores fueran cobardes inconscientes; de hecho, a menudo eran los más valientes y coherentes.

A fin de cuentas, hay otros “lugares” donde vivir, donde la gente se gana la vida digna y honradamente, donde tiene derecho a prosperar, vivir una vida creativa, en armonía con su entorno natural. Hay lugares que son paraísos en construcción, que ya existen en la mente de personas que despertaron del estado hipnótico de esta economía del crecimiento. Podemos hacerlo realidad. Quizá es ahora o nunca.

Repartir el trabajo no es repartir la pobreza

dormir_trabajo2

El tema se ha repetido aquí demasiadas veces para mi gusto, pero como es algo sobre lo que se hace oidos sordos, es necesario insistir en ello una y otra vez, para que no digan que no sabían nada, o que no lo entendían o que no era posible.Pero esta vez reproduzco un artículo que encontré en Rebelión escrito por Carmen Castro García. Sin estar de acuerdo al 100%, sí suscribo la idea central: la de manipulación de la información para simular motivos para el acoso social, para el golpe de Estado (o estados, en plural) con el que el mundo de las altas finanzas nos impone someternos a su violencia del poder. Sin embargo creo que el discurso feminista está un poco desfasado ya. Si hay diferncias salariales entre hombres y mujeres es porque aún ocupan porcentualmente tipos de empleos distintos, pero dentro de las mismas empresas será difícil, creo, encontrar esas discriminaciones. En cualquier caso, hoy las discriminaciones ya son otras, porque a fin de cuentas siempre se ha tratado de excusas para pagar lo menos posible: dominar el alemán, francés, el ruso o el chino (lenguas que casi nunca son realmente necesarias), las titulaciones superiores (idem), la juventud (excusa para pagar poco, o para no contratar), la madurez (excusa para no soportar personal con criterio propio y experiencia), la poca predisposición a la flexibilidad total  (decir sí a todo), el master (por pedir que no quede), la buena o mala presencia, la simpatía o la antipatía, etc. ; todo puede ser una excusa discriminatoria, y pagar menos es para muchos la única forma que conocen de mejorar la rentabilidad de sus empresas y negocios.

Sigue leyendo

Destrucción de la inexistente Clase Media

Children's TV

Se reproduce a continuación un acertadísimo análisis sobre la desaparición de la llamada Clase Media, de enorme importancia, extraído de la web Rebelión.org

¿En general qué es la clase “media”? Se trata de una construcción, inventada en Occidente, con el objetivo de destruir el concepto de clases del marxismo. Desde el punto de vista del marxismo no tiene sentido – es una quimera, que existe gracias a los recursos financieros sobrantes, en la que entran tanto la cúpula de la clase obrera, como la pequeña y mediana burguesía, así como los que sirven a las clases altas. Desde el punto de vista del actual estado burgués con su modelo de capitalismo financiero, la clase “media” es el grupo humano con un comportamiento de consumo, y no únicamente en cuanto a los bienes y servicios, sino también en cuanto a los servicios políticos. Hacia este grupo se orienta todo el sistema de publicidad total y educación, dirigido al máximo aumento del consumo y la prohibición de hecho de los valores más meditados. En consecuencia, precisamente este grupo proporciona la base para la estabilidad político-social del actual estado occidental. Señalemos también que su creación también fue posible en parte, gracias al desplazamiento de la industria masiva y “burda” a los países del “tercer mundo” y, la posterior redistribución de los beneficios a favor de los países desarrollados.

Sigue leyendo

El día que los robots paren

cyborg sin trabajo

En el pasado, tan cerca como inmediatamente antes de la revolución industrial, muy poca gente tenía un empleo. Y en el futuro próximo poca gente tendrá empleo. El empleo habrá sido, en la historia de la humanidad, una excepcional forma de “organizar” el trabajo y establecer las relaciones laborales entre los dueños de los medios de producción y los trabajadores.

Según expresan Alvin y Heidi Toffler en La revolución de la riqueza:

El empleo no es más que una manera de empaquetar el trabajo. Y a medida que se despliegue el reciente sistema de riqueza basado en el conocimiento, iremos hacia un futuro en el que, como veremos, habrá más gente que «trabaje», pero menos tendrá «empleo».

 El empleo, y la creciente especialización sobrepasaron el punto de inflexión.

Cada día que pasa es menos arriesgado afirmar que ya nada volverá a ser como antes, pues, en cierto sentido, jamás nos recuperaremos de esta “crisis”. Una crisis que no es realmente financiera; posiblemente ni siquiera es tanto una crisis de recursos; pero que sí cabría calificar de crisis de sobreproducción, alimentada por la desilusión y el hastío que produce un sistema económico-político que ya no “motiva” tal como ha hecho hasta hace poco, por el deseo, la coerción y el engaño astuto; o si se prefiere, por el marketing y el crédito.

Pero eso no es necesariamente una mala noticia. Lo que es realmente una mala noticia es que las personas de las que dependen decisiones estratégicas no lo entiendan en absoluto. Como no entienden otras muchas cosas. Y no quieren entenderlas.

Niño Becerra – profeta español de la crisis

Santiago Niño Becerra Singulars

Este es un extracto de algunos de los mejores momentos de la entrevista a Santiago Niño Becerra en el programa “Singulars” de TV3 emitido el miércoles 20 de Marzo.

“El enfoque que hasta ahora se daba a la seguridad de nuestros ahorros ha cambiado. El mundo -los expertos, incluso- no sabían qué pasaba si en un país se bloqueaban las cuentas bancarias y lo que pasó en Argentina resolvió la duda en 2001. Después, no sabían qué pasaría si un banco quebraba y lo descubrieron con Leman Brothers en 2008, no sabían qué pasaba si se rescataba un país y eso lo aprendimos con Grecia, con Portugal y con Irlanda , no sabían qué pasaba si se hacía un finiquito de la deuda de un país y Grecia resolvió esta pregunta en 2011. Y, hasta ahora, no sabían qué pasaba si se intervienen unas cuentas bancarias para decir a la gente: “usted ha de contribuir al rescate de una serie de bancos “, y ahora lo estamos aprendiendo con Chipre“.

“Ante lo que sucede en Chipre, tenemos que empezar a pensar que puede ocurrir que alguien nos diga ‘ustedes deben contribuir a su deuda pública, al pago de su deuda y al rescate de su banca'”.

“El caso de Chipre es un caso muy curioso (…) , directamente les cogeremos el dinero en forma de impuesto y sin intereses’. En el fondo es eso, coger dinero para contribuir a rescatar una banca “.

“La garantía de 100.000 euros es una pura teoría. En España, esta garantía la tiene que cubrir el Fondo de Garantía de Depósitos y, actualmente, no hay nada en el Fondo de Garantía de Depósitos. Es decir, es una garantía puramente teórica “.

“Hasta ahora, los que tenían depósitos en los bancos les decían ‘sus depósitos están seguros hasta 100.000 euros, ningún problema’. Pues ahora no; alguien ha decidido que las personas que tienen dinero en el banco, cuando hay problemas, deben contribuir. Se ha cambiado la legislación, la norma ha cambiado, y hemos entrado dentro de otro marco jurídico “.

“Se ha cambiado, sobre la marcha, la manera de entender una serie de cosas. Quien tiene el poder ha decidido cambiarlas, y se han cambiado. A nadie se le ha preguntado nada, porque nadie pinta nada” .

“Tenemos dos opciones: o aceptamos esto o hacemos una revolución. No hay otra opción. Y como las revoluciones ya no están de moda … al margen de que el Estado tiene unos poderes represivos terribles, evidentemente sólo queda estar de acuerdo y tragártelo. No hay otra vía “.

“Según datos del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, el 10% de las familias estadounidenses pasan hambre. La clase media está desapareciendo. Vamos hacia una sociedad donde un 30% trabajaría muchas horas al día, otro 30% trabajaría en tiempo parcial y en trabajos precarios y otro 30% no trabajaría prácticamente nunca “.

“(…) hay que eliminar un exceso de capacidad bancaria que tenemos, un exceso de capacidad productiva, un exceso de capacidad de consumo. En productos como el automóvil , en el mundo hay un exceso de capacidad productiva del 20%. En el futuro, con un nuevo modelo, iremos hacia un PIB más pequeño y hacia unos estándares de vida más reducidos “.

“Cuando la crisis termine, entre el 2020 y el 2023, en España volveremos a las cifras de PIB que teníamos en 2001, pero con estándares de vida de los años 80. Habrá un retroceso muy importante”.

(…) no hay, ni habrá, demanda de empleo para todas estas personas. hay un exceso de población activa. La única manera de evitar que el índice de paro llegue al 30% es reducir la población activa “.

“En Alemania hay 7,2 millones de personas con “minijobs” que tienen una renta de hasta 400 euros y el estado les paga el alquiler y la luz. Estas personas no están en el paro y por ello Alemania puede decir que tiene una tasa de paro del 5,6%, lo que es absolutamente falsa “.

Para ver más, seguir este enlace.

Trabajo, desarrollo y crisis: mitos y más mitos

Por Alberto Montiel (EidonLink)

Estos son los mensajes que se difunden desde la mayor parte de publicaciones, emisoras de radio, canales de televisión, magazines económicos online…: la crisis económico financiera va para largo, no tiene facil arreglo, y todos tendremos que apretarnos el cinturón.

Y se quedan tan anchos.

Pero pocos, por no decir ninguno, tocan lo esencial del asunto. Cuando se analiza en serio y sin prejuicios el asunto descubrimos que el origen de la crisis no está directamente relacionado con las habituales extravagantes explicaciones financieras.

El motivo de la crisis quizá no sea otro que la imposibilidad del crecimiento sostenido (ni sostenible) de la economía, la producción de riqueza para cada vez mayor población a partir de unos recursos materiales finitos.

Sigue leyendo

¿Economistas sin soluciones? Por Alberto Montiel

(video sólo en catalán, de momento)

El desempleo, y sus implicaciones en la precariedad laboral generalizada, son una de las principales preocupaciones a la que se enfrenta el ciudadano hoy en día, y especialmente en países como España, donde la tasa de paro está a niveles realmente muy preocupantes. Pero no sólo es el desempleo de los despedidos; también están los autónomos que se dan de baja o no se atreven a darse de alta; y las pérdidas más ocultas de todas, la pérdida de ingresos variables (en una economía en la que muchas nóminas tenían un componente variable considerable). Habría que añadir las pérdidas en la economía sumergida, pues pocos se atreven a reivindicarlas pese a que gracias a ésta subsisten muchas personas.

El pasado dia 27 de Septiembre, en el muy recomendable programa Singulars de la televisión pública catalana, debatieron sobre la crisis dos economistas muy conocidos (al menos entre los aficionados a la economía crítica); Santiago Niño Becerra y Arcadi Oliveres.

Ya “avanzado” el programa (que es demasiado breve, especialmente dado el interés que suscita), el Sr.Oliveres comenta la vieja idea del reparto del trabajo (quizá la única vía efectiva para generar puestos de trabajo). El Sr. Niño Becerra le contesta que no es posible porque baja la productividad (a este economista parece que le gusta hacer el papel de abogado del diablo).

Pero así son las cosas. El trabajo es cada vez más un bien escaso. Lo expuso con todo lujo de detalles Jeremy Rifkin en su obra “El fin del trabajo”. La competencia global impulsa la mejora de la productividad, que supone la eliminación de los empleos menos productivos, automatización y eficiencia organizativa. Todo ello fantástico.

Pero al mismo tiempo que se reduce la necesidad real de horas de trabajo, las jornadas y las horas anuales trabajadas son las mismas que hace décadas, cuando la productividad se ha multiplicado por varios enteros. Hasta ahora se ha ido corrigiendo el desfase entre mano de obra y demanda aumentando el gasto público, contratando funcionarios, y trasladando mano de obra de los sectores primario y segundario al terciario (servicios). Pero esta vía ya está agotada. Peor aún, los Estados cuentan con reducir su déficit ahorrando por este lado. Un procentage infimo de la población sostiene el aparato productivo que permite toda la producción… y más.

Quedan pocas vías: el reparto del trabajo es la más potente y no deberíamos renunciar a ella. La pérdida de cierto grado de productividad será al fin un mal necesario. Pero además, el tema está interrelacionado con la ecología, la salud, los recursos, el déficit energético, con la burbuja financiera… Para atajar cualquiera de estos temas hemos de asumir que movernos hacia una menor productividad es absolutamente necesario. Hablamos de decrecimiento, sí. También hablamos de justicia social, de paz, de economía sostenible (y economía Azul). Hablemos de cooperación frente a competencia. Hablemos de finanzas, de dinero, de democracia, de propiedad intelectual. Son temas practicamente tabú para los medios, que sólo se dedican a divulgar detalles poco relevantes.

La otra potente vía de reducción del paro: facilitar el autoempleo reduciendo drásticamente trámites, impuestos y cuota mínima de la seguridad social. En lugar de ello están optando por reducir gastos (y aumentar de paso el paro) por la vía más antipopular: desmantelar el estado del bienestar (o lo que quedaba de éste), atacando la sanidad y educación públicas. (ellos, los politicos, sí pueden prescindir de la educación y sanidad públicas).

Quizá es hora ya de cambiar el discurso y aportar auténticas soluciones. Y no podemos esperar que éstas vengan de quienes nos mantienen en el engaño de esta democracia mutilada. Ir a votar cada 4 años no es suficiente para muchos de nosotros, máxime cuando después no cumplen ni las “4 cosas” que prometían sus programas electorales. Las soluciones han de impulsarse desde la sociedad civil mediante una fórmula de participación ciudadana en la política. Algunos expertos independientes tienen propuestas de soluciones que merecen ser debatidas y estudiadas. Muchas personas de talento están más que dispuestas a contribuir de diversos modos, ya sea aportando conocimientos técnicos, buenas ideas, capacidad organizativa, entusiasmo, etc.

Hemos de rescatar lo esencial: ejercer el derecho a pensar (no a reproducir las ideas implantadas por la propaganda), y compartir nuestras ideas libremente.

El ritmo del congreso

Las cosas parecen complicadas pero no lo son tanto; otra cosa es que los políticos (salvo honrosas y escasas excepciones) sean unos completos inútiles.

En este cachondo vídeo se da una idea bastante aproximada de alguna de las reformas; explicación más clara y certera que las de El Pais, El Mundo, etc.

Lo paranormal en las noticias

¡OK Madoff! ¿De dónde sacó la idea de pagar a los inversores mas antiguos con el dinero de los nuevos? Madoff: del sistema de la Seguridad Social.

Cuando hoy Domingo he ido a recoger el diario “Público”, como hace algunos domingos ( por lo del vídeo, claro ), quedo pasmado al leer un titular de primera página, titular de lo más extraño que podía yo imaginar (que no es poco): “Inmigración: aquí caben muchos más. La economía española necesita otros 7 millones de inmigrantes hasta 2030 para garantizar las pensiones”.

No cabía de asombro, creía haberlo entendido mal. Aún incrédulo, pensé: ¿una broma, quizá? Nada de eso. Es un titular que refleja, parece ser, la opinión real de algunos extraños seres, dotados de un cerebro mutante; expertos a sueldo, profesionales de la política autodenominados progresistas, mercenarios del control social diría yo.

La justificación que leo no era nada original: el necesario incremento constante de los cotizantes para garantizar la supervivencia del modelo actual de seguridad social. Para empezar, ya es sorprendente que crean que este modelo debe protegerse de la extinción, cuando más bien habría que pensar en sustituirlo.

Desmontando el argumento puede argumentarse, sin ir muy lejos:

  1. El incremento de la población inmigrante no supone en absoluto que se dé un incremento en el número de cotizantes. Como tampoco se incrementan los cotizantes por el incremento de la población nativa. Más gente no equivales a más empleo. No en nuestro mundo eficiente y tecnificado, y menos aún si la gente que viene es mas bien pobre ( y con todos los respetos, pues un servidor se cuenta ya entre ellos).
  2. Si ya el número actual de parados es muy alto, ¿cómo se garantizará la colocación de mayor número de inmigrantes? ¿piensan más bien, nuestros bien pagados burócratas, que dónde ahora hay un trabajador pueden emplearse dos por el mismo precio, o incluso menos?
  3. Mayor número de cotizantes no supone tampoco necesariamente mayores ingresos para el Estado, pues si los salarios son precarios, las cotizaciones también lo serán.
  4. Es un segmento de la población con mayores necesidades de ayudas públicas (quizá no inmediatamente), con lo que el ratio entre ingresos y gasto social no será tan favorable al Estado.
  5. Aún suponiendo que la “fórmula magistral” funcionase, sólo es “pan para hoy y hambre para mañana”, pues esta seguridad social se basa en un sistema piramidal, igualito que el “astuto” chiringuito de Madoff Investment Securities, negocio boyante y ejemplar hasta que se descubrió el pastel.

Al margen de las consideraciones, cabría plantearse si todo esto es bueno para alguien, y para quien.

¿Es bueno para los inmigrantes quizás? Si ahora lo tienen ya más bien difícil, competir con otros 7 millones, aún más necesitados que los primeros que llegaron, puede ser una lucha sin cuartel por unos escasísimos y superprecarios empleos.

¿Beneficia al Estado, pues? Contando que los gastos de seguridad social podrían incrementarse tanto o más que lo ingresos por las cuotas de la SS, contando con los mayores índices de violencia que generan invitablemente los desempleos masivos y que obligarán a mejorar las inversiones en cuerpos de seguridad, alojamientos penitenciarios, administración de justicia, etc; considerando que la población descontenta dará lugar a la aparición de partidos extremistas, un panorama politico peligroso y muy desagradable (más todavía).

La pregunta de si nos beneficia de alguna manera a los sufridos ciudadanos de a pie sobra, pues este disparate supondría tirar los salarios aún más hacia la baja, a niveles ya de miseria; más inseguridad en las calles y en los colegios e institutos de nuestros hijos, dónde el nivel educativo retrocedería aún más; peor atención sanitaria por saturación de los servicios; quizá un segundo brote de la burbuja inmobiliaria, que haga que las nuevas (y no tan nuevas) generaciones tengan que vivir con los padres de por vida, o compartir apartamento con otras tres o cuatro personas más. Quizá el único beneficio (para muy pocos) de todo este despropósito es el de la recuperación de los precios estratosféricos de la vivienda, aunquesólo de los pisos más baratitos, eso sí.

Una vez más, el precio a pagar por todos sería, sencillamente, demasiado caro. Démosles las gracias otra vez a nuestros queridos gobernantes.

¿el impuesto de los tontos?

No. De eso nada. Hay muchas buenas razones para jugar a la lotería (de Navidad), aparte de la estulticia habitual del personal. Todas ellas reforzadas y fomentadas por unas campañas publicitarias que, mas que animar, atemorizan a los pocos que nos resistimos a participar. Porque, ¿quien en su sano juicio se quiere negar una oportunidad así de experimentar la felicidad suprema de hacerse rico al instante?

Sigue leyendo

Medios de comunicación y circo

Oír-leer-ver noticias de los medios de comunicación masivos cada día es más divertido, al menos si tal actividad se realiza con una actitud abierta y crítica, y sobre todo si se logran evitar reacciones de “cabreo”, producidas por las constantes ofensas a nuestra inteligencia que por otra parte podemos justamente sentir que sufrimos.

Es difícil escoger alguna noticia que no provoque esta malsana diversión, originada por el argumento ridículo y a todas luces interesado en evitar la que quizá sea la mas noble de las actividades humanas: el pensamiento lógico. En cambio parecen diseñados para provocar la reacción visceral, ausente de discernimiento, focalizada hacia una interpretación primaria, de apariencia racional pero que no es mas que pura reacción emocional. Son unos verdaderos artistas del engaño, no me cabe duda.

Sigue leyendo

La solución al desempleo

rebaño humano

La solución al desempleo está ahí fuera. Crear empleo no es tan difícil como se empeñan en hacernos creer nuestros gobernantes y representantes sindicales. Entablar una guerra entre empresarios y trabajadores no es la solución. Tampoco elevar más la carga impositiva a la clase trabajadora superviviente, con el fin de que sea posible hacer frente al pago de los numerosos subsidios por desempleo.  Sería cuestión, en todo caso, de forzar al gobierno a tomar medidas serias, mostrándole el camino que debe tomar. Pero, ¿Cuáles son?

La solución fácilmente deducible pero difícilmente aceptable (por los políticos y la gran empresa) es una solución fácil de explicar, realmente mucho más fácil de explicar – y de comprender –  que la necesidad de subir impuestos o de mantener el elevado gasto del dinero público.

Podemos quizá considerar a nivel macroeconómico el trabajo, la producción y la demanda, y si lo hacemos con la necesaria precisión ya habremos encontrado la respuesta evidente y por ende la solución ( me fascina cómo la mayoría de los genios de la economía simulen tan bien no darse cuenta).

O podemos dejarnos de jerga economicista, pues a fin de cuentas estamos hartos de que esta sólo sirva para justificar los mayores desmanes, y emplear el lenguaje llano de la calle (no barriobajero).

Sigue leyendo

El dilema del empleo

jodido+buscar+curro

En el sucio y abarrotado gallinero del mundo político se cacarean palabras como creación y protección de empleo, competitividad y globalización, como si todas estas palabras fueran de la misma familia. Y ni los gallos ni las gallinas son capaces de ver que la competitividad y la globalización en realidad destruyen empleo, igual que lo hace la tecnificación y la automatización. (claro que no por ello deberíamos renunciar a estas últimas). Tampoco su machacón cacareo les ayuda a entender que el empleo cualificado, más productivo, reduce la necesidad del empleo de menor cualificación, por lo que el saldo neto es de destrucción de empleo. En ningún gallinero se atreven a declarar que el problema no es que se destruya empleo, sino que no se quiere repartir el cada vez mas escaso trabajo útil. En lugar de ello se baten las alas con fuerza y se cacarea con energía para tratar de enfatizar las mas absurdas ideas, y en lugar de aportar algo de lucidez, sólo se logra remover la mierda, agitar los ácaros, y hacer mucho ruido.

personal red

Los constantes y pesados cacareos tampoco han desvelado que la concentración de riqueza que el propio aparato del Estado precisa y fomenta, atenta contra la distribución mas equitativa de la riqueza, produciendo el efecto de la economía sumergida, un residuo marginal pero necesario. Y que la economía sumergida es hasta cierto punto necesaria, si no cambiamos lo esencial, a no ser que no nos importe enviar a la indigencia absoluta, a la marginalidad social extrema o a la delincuencia inevitable a un número muy significativo de personas.

Pero aunque el empleo, cuanto mas cualificado, mas empleo destruye, al hacer innecesario un mayor número de empleados de menor cualificación, es evidente que la solución no es la precarización del empleo o la vuelta a “las cavernas”. Sería suficiente con recular hasta el punto anterior al nacimiento de los bancos centrales o incluso sólo hasta el momento en que la creación de dinero se desvinculó del patrón oro.

La única solución lógica puede ser una mejor distribución de la riqueza creada, limitando las ganancias disparatadas de los priviliegiados del juego económico, reduciendo la libre circulación de capital, controlando la creación de dinero y, por supuesto, no transfiriendo dinero-tiempo desde la nueva deuda contraída por la clase trabajadora hacia las grandes corporaciones financieras como los bancos en riesgo de quiebra o el Estado que salvaguarda los derechos de éstos a cambio de su apoyo y unas limosnas sociales para los pobres e indefensos ciudadanos que él mismo aplasta.

buscarCurro

Posiblemente esta situación no hubiera sido posible si la energía abundante y barata no hubiera estado ahí para permitir acelerar la  explotación de la naturaleza y sus recursos para convertirlos en bienes y servicios cuantificables económicamente a un ritmo tal y durante un tiempo suficientemente dilatado,llevándonos a creer que el crecimiento real podía ser sostenido indefinidamente y que cualquier deuda tarde o temprano podría saldarse, por lo que no había ningún peligro en contraer cada vez mas deuda. Ahorya podemos ver el límite físico del escenario, del campo de juego, vemos que se acaba la obra, el partido, la fiesta. Se destruye empleo porque hay sobreproducción de bienes y servicios respecto al ahora lento crecimiento de la deuda. Y la deuda no crece tanto porque la creación de riqueza real se quedó estancada, y esta se estancó porque no hay energía ni materias primas tan baratas-abundantes como hasta hace poco.

Resumiendo: para crear empleo, o evitar que se destruya, se debería explotar aún más a los desheredados de la Tierra, robar y destruir a los pocos indígenas que aún pretenden defender sus ancestrales territorios, acabar con los miramientos con la protección de los ecosistemas y llegar hasta el último rincón del planeta para así poder levantar fábricas con las materias primas que se les robó, para continuar vivienda nuestras vidas de adultos inmaduros, caprichosos devoradores-consumidores de matería y energía que tratan de esconderse de su vacío y deseperación con los juguetes tecnológicos y el “ocio” de diseño que la misma industria les vomita. O eso o repartimos lo que hay, que es mucho, entre todos (a mí me sobra trabajo), igual que distribuimos un poco mejor la riqueza.