La solución más simple suele ser la mejor

Bicicletas, calentadores de energía solar, molinos de viento e hidráulicos; todas estas tecnologías existían antes de la irrupción de la energía fósil.Antes de la aparición de los primeros calentadores de gas en muchas casas de USA ya calentaban el agua de la ducha y el baño con calentadores solares. Antes de la llegada de los primeros motores de explosión buena parte de los coches ya eran eléctricos, y la mayoría de la gente se desplazaba en bicicleta. Con vapor producido con energía solar se habían movido máquinas y se había extraído agua del subsuelo. Mucho antes de las máquinas de vapor y eléctricas, ya los molinos y las pequeñas fabricas se impulsaban con energía hidráulica y eólica. Pero la comodidad de uso de las fuentes de energía concentradas y constantes, además de la fascinación producida por el automóvil, destrozaron el progreso de estas maravillosas tecnologías y el mundo se metería en el mayor lío que hubiera podido imaginar. Menos de un siglo después de la perforación de los primeros yacimientos las ciudades están atestadas de coches, el smog asfixia a millones de personas, y los ejércitos parecen servir sobre todo para defender el acceso a las fuentes energéticas, exigiendo su mantenimiento una fracción del PIB tan enorme que amenaza con arruinar las economías de las principales potencias. Otros problemas, como la destrucción de la capa de ozono estratosférico, o la amplificación del efecto invernadero debido a los gases como el CO2 producido por la combustión de petróleo y carbón principalmente, son también consecuencia del uso desmesurado y creciente de la energía de origen fósil.

Hoy podemos volver la vista atrás para reconocer que muchas tecnologías se quedaron atascadas por la irrupción de los combustibles fósiles y la electricidad.

De igual modo que los generadores eólicos son una evolución de los viejos molinos, o las centrales termo-solares lo son de los primitivos calentadores solares, también la bicicleta está a punto de experimentar un avance tecnológico revolucionario, este modelo de bicicleta que es apenas una mejora de los primitivos bocetos atribuidos a Leonardo daVinci, y que tan poco ha cambiado en los últimos 100 años. Aunque quizá haya cambiado tan poco porque ya es un invento genial por su sencillez y eficacia.

(tomado de Barritas energéticas)gulch bike

El Mundo contra Belo Monte

indígenas de Belo Monte

El progreso tecnológico a menudo ahoga la cultura en forma de conocimiento ancestral, como “ahoga” a las pocas tribus indígenas que quedan en nuestro planeta. Esto lo ilustra perfectamente el caso de las tribus que deberían ser “reubicadas” por la anegación de los 500 Km2 provocada por la presa de Belo Monte, en la amazonia brasileña (una de las 3 más grandes del mundo), que tiene prevista su finalización para 2019 y que afecta a kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y parakanãs, entre otros indígenas.

Estos pueblos son vestigios vivientes de una forma de vida muchísimo más antigua que la agonizante y desastrosa civilización moderna. La gran presa previsiblemente arruinará la vida de estas personas, empujándolas a una miserable vida en barracas, trabajo asalariado (durante algún tiempo), alcohol, televisión y “educación” formal para los hijos. Pasarán de disfrutar de una vida en libertad y armonía, comunitaria, sana, sin necesidad de dinero; a una vida civilizada, en la que todo será por y para el dinero, en la que el deseo y constante insatisfacción son alimentados por las imágenes televisivas, en la que pese al dinero (que ahora no necesitan) se considerarán miserables, porque no les permitirá lo que ahora ya posiblemente tienen: tiempo, paz interior, salud, sensación de pertenencia a la madre Tierra.

Pero si lo consideráramos cuantitativamente -para anestesiar la mala conciencia- podríamos deducir que son relativamente pocos individuos los que se han de sacrificar en pro del “bien” de toda una nación, pues dicen que la presa podría llegar a representar el 11% de toda la potencia instalada de Brasil. Con esa electricidad Brasil podría fabricar más coches y televisores (entre otras útiles mercancías) instalar más equipos de aire acondicionado en viviendas ideadas para cocer a sus inquilinos, e incluso plantearse la construcción de un tren de alta velocidad para cruzar el amazonas, inversión que podría resultar tan acertada y rentable como el AVE español (de momento ya está en marcha un proyecto entre Sao Paulo y Rio de Janeiro). Esta electricidad extra podría, finalmente, empujar un poco más el “crecimiento” de su economía (hacia el abismo, como en USA y Europa, por ejemplo), todo al módico precio de empujar a la desaparición a unas culturas únicas, además de la destrucción de un tesoro forestal riquísimo, no solo en madera sino también en especies que podrían ser la farmacia del futuro, pues albergan probablemente cientos de especies vegetales desconocidas aún (y algunas animales), que son un patrimonio de la Humanidad mucho más valioso que las ruinas de las civilizaciones desaparecidas. Ruinas que no nos han servido para comprender que la creciente complejidad social y tecnológica nos lleva al desastre acelerado. Quizá lo más importante que deberíamos haber comprendido de las civilizaciones desaparecidas, que no supieron adaptarse ecológicamente, que crecieron demasiado.

Petición-carta a la presidenta de Brasil para parar la construcción de la presa de Belo Monte

Vídeo

Ciudades sostenibles

Alex Steffen, diseñador ecológico que propone unir estrechamente tecnología y ecología en su web WorldChanging, explica en este vídeo la necesidad de aplicar cambios en las ciudades para convertirlas en entornos más sostenibles, reduciendo el transporte, aprovechando el sol, el aire, el agua y los espacios, de forma mucho más eficiente y lógica.

Ahorro energético particular

Saramago y el optimismo

Saramago y el optimismo

Se ha de reconocer el talento  de los organizadores de La hora del planeta, campaña de WWF diseñada, supuestamente, para sensibilizarnos ante la necesidad de ahorrar energía (como si hiciera falta más motivación que pasar apuros para pagar las factura de luz y gas), pero que en cualquier caso es un relativo éxito para atraer la atención sobre la propia organización y sobre la salvadora tecnología… que nos salvará de la propia tecnología.

Lo más sorprendente para algunos (entre los que me incluyo) es ya la vinculación del derroche energético de los particulares con el cambio climático, cuando cada vez el rango de acción del ciudadano de a pie es más estrecho.

Lo explico. Para empezar por algo muy común y rutinario: en los supermercados (también en los productos eco) los envases de plástico y bandejitas de poliestireno son la norma, el agua embotellada en polietileno; el reciclaje es una necesidad más que una solución, porque se producen ingentes cantidades de desechos en envoltorios de todo tipo (botellas no retornables, tetrabriks, plásticos, cartones, latas de aluminio y acero,  etc.), además de que abundan los productos cargados de conservantes,  potenciadores del sabor y azúcar refinado; todo lo cual podría evitarse en buena medida con unas normas menos permisivas con la industria que redundarían en beneficio de casi todos.

En cuanto al tema de las bombillas “eficientes”, que no lo son tanto si se analiza con cierto rigor, además de la necesidad de un reciclaje especial por la manipulación del mercurio que contienen;  en realidad el meollo del asunto es otro: que los lugares de trabajo y viendas no aprovechan apenas la luz natural, porque ahorrar no mola.  Como tampoco se aprovecha el sol para calentar el interior de las viviendas, porque se diseñan de espaldas a cualquier consideración bioclimática (es más negocio proponer una calefacción eficiente de gas “natural”, a unos “espartanos” 21ºC, para poder ir casi en manga corta en Enero, cuando nieva en la calle).

Otro tema igual de contradictorio es que se considere aumentar la velocidad máxima en autopistas, dado que la resistencia aerodinámica aumenta con el cuadrado de la velocidad, y a partir de cierta velocidad es responsable de la mayor parte del consumo de energía. Está claro que se trata de complacer a los fabricantes de automóciles, a los que sale más rentable vender coches grandes y potentes que utilitarios económicos.

Tan contradictorio como que dejen de invertir en trenes regionales y cercanías y se “invierta” en un tren de alta velocidad que es un lujo casi tan innecesario como algunos aeropuertos de ciudades pequeñas. O que los edificios “modernos” se tengan que mantener climatizados casi todo el año, o que se subvencionen neveras combi enormes porque son clase A, cuando un pequeño y sencillo refrigerador clase B gasta aún menos, etc, etc.

Mundo pésimo

Algunos de estos ecologistas de postín que nos reprochan nuestro despilfarro (y que arreglan su conciencia iluminando sus mansiones de 500 metros cuadrados con bombillas de bajo consumo, montando colectores solares para climatizar la piscina con jacuzzi, conduciendo un Lexus híbrido y acumulando alimentos eco-pijos en una nevera gigante clase A+++, entre otras inteligentes y prudentes medidas de austeridad energética), nos quieren convencer de que derrochamos energía en nuestros pisitos con 4 bombillas y  que tenemos que cambiar el derrochador utilitario de 12 años de antigüedad por un eficiente coche Clase A.

El mensaje (bastante hueco, por cierto) es criticable se mire por donde se mire.  Y es demasiado simplista y nos toma a todos por gilipollas (estúpidos, necios, cortos de entendederas). Aunque algo de razón tienen.

Desertec: el megaproyecto solar


Estupendo y breve video que explica las claves de la tecnología solar termoeléctrica utilizable para producción a gran escala de electricidad, y que pretende ser transportada desde el norte de Africa a Europa.

Para activar la traducción de los subtítulos: CC – Traducir subtítulos – Elegir idioma – hacer doble clic lento. También está disponible la versión en alta definición: icono de configuración (rueda dentada) – 720p HD

Mad Max vs. Flash Gordon

fotograma de Pozos de ambición

Lo que está por llegar en un futuro a medio plazo, de unos 5 ó 6 años o mucho menos, es algo que está relativamente claro para muchos analistas. Sin embargo los medios oficiales sólo reconocerán estas “posibilidades” conforme se vayan confirmando los acontecimientos. Por supuesto estos analistas no son entrevistados en los medios de comunicación y en todo caso se guardan muy bien de realizar declaraciones excesivamente claras, que puedan no ser del gusto de la corriente “ideológica” pro-desarrollo económico vía libre mercado.
Algunas cuestiones me parecen tan sumamente evidentes que no me explico como se logran negar tan categóricamente desde los mass media.

Quiero apuntar dos de ellas: 1) el fuerte impacto del déficit energético en el sector del transporte, y 2) el fin del crecimiento económico sostenido, dada la imposibilidad de incrementar aún mas el endeudamiento financiero. Desde luego ambas cuestiones están estrechamente relacionadas, pues el crecimiento económico no hubiera sido posible sin energía abundante y barata.

Prefiero ahondar acerca del impacto del déficit energético, pues es un tema algo más abordable y por tanto servirá para ir entrando en calor, en caso de que me queden ganas de escribir acerca del segundo punto.
Para entender mejor dónde nos estamos metiendo en materia de energía fósil, que es la que alimenta directamente casi todo tipo de vehículos (salvo el tren eléctrico, metro y tranvía) deberíamos dar un repaso al concepto de Peak Oil. Deberíamos entender también lo que significan los conceptos dependencia energética y energía primaria.
Una vez comprendidos estos conceptos ya sólo es cuestión de asumir o no que el Peak Oil está entre nosotros o bien que se encuentra a la vuelta de la esquina (la duda quedará resuelta con gran probabilidad en pocos años). Quizá la sucesión acelerada de acontecimientos geopolíticos en torno a la obtención y transporte de petróleo, así como las oscilaciones bruscas de precios energéticos y la especulación en el mercado de futuros del petróleo, sean claros indicadores de que ya estamos instalados en la árida meseta del PeaK Oil.
En cualquier caso estamos en una situación de precios altos (y oscilantes) del crudo, al tiempo que éste es cada vez de peor calidad y obliga a importantes inversiones en la fase de refino. Por otro lado, el crudo localizado recientemente precisará de un esfuerzo tecnológico para su extracción, que será caro y nada rentable a menos que los precios se mantengan muy altos ( o bien por el incremento de la demanda en las economías emergentes o bien porque los países productores decidan recortar su “producción” para ampliar su margen.
Antes de seguir por estos derroteros que para algunos serán pesimistas (para mi es puro realismo), quiero aquí recordar (supongo que innecesariamente) a los escasos pero muy apreciados lectores de este blog, que las centrales nucleares producen energía eléctrica y que hoy por hoy no podemos aprovechar ésta mas que para mover los trenes eléctricos, pero no los millones de vehículos ( furgonetas, camionetas, autobuses, camiones, tractores, barcos de pesca, mercantes, petroleros, así como absolutamente todo tipo de aviones) que transportan el grueso de las mercancías y personas en nuestra dependiente economía y que son impulsados a su vez por motores alimentados por productos derivados del refino del petróleo. Lo mismo puede decirse de los sistemas actuales de aprovechamiento de las energías renovables, salvo que se logre un sistema eficiente de conversión y almacenamiento de éstas a hidrógeno, no podemos emplear estas para el transporte masivo. Apunto también que el coche eléctrico es hoy por hoy una utopía – y de las malas -, pues sólo podría ser una solución para ricos y de momento estos no tienen problemas con el precio de las gasolinas.

El sector del transporte por carretera precisa de crudo para mover los vehículos pero también para la realización de las carreteras y su mantenimiento: maquinaria para mover tierras, asfalto para pavimentar, cemento para levantar puentes – que a su vez precisa mucha energía para su producción – ; también acero para refuerzo de puentes, quitamiedos y señalización, todo lo cual requiere de mucha energía para su construcción.

Y resulta que justo antes del Peak Oil se logra producir (extraer) y refinar más crudo que nunca antes en la breve historia de la sociedad “fósil”, lo cual crea la falsa sensación de que el petróleo barato no va a agotarse en mucho tiempo. Las sociedades tecnológico-financieras se amoldaron durante años a esta sobreabundancia energética, por lo que las infraestructuras tecnológicas (fabricas, centrales energéticas, sistemas de transporte, etc.) se adaptaron incrementando la producción industrial, el comercio y la oferta de todo tipo de bienes y servicios a una sociedad cada vez más ávida de consumo.
Los gobiernos democráticos ofrecen a cambio de los votos que los sustentan lo que la sociedad parece necesitar para continuar creciendo económicamente, y de paso continuar recaudando más y más impuestos para pagar las crecientes deudas que los gobiernos contraen: mas infraestructura tecnológico- energética, mayores facilidades para el comercio y el turismo, y todo lo que el pujante sector terciario pueda precisar para su expansión. Es decir, que los países modernos se vuelven crecientemente dependientes de un recurso energético del que la mayorái de ellos apenas pueden producir una pequeña fracción de su consumo total. Y justo antes de que empiecen a agotarse las reservas de crudo más accesibles y de mayor calidad. Toda una contrariedad.
Lo que quiero decir, por si no quedó suficientemente claro, es que ahora que hay mas vehículos a motor que nunca, que se importan nuevos productos del otro extremo del globo cada día, que se han creado autovías y carreteras a un ritmo desconocido hasta hace poco, que los aeropuertos y el tráfico aéreo han crecido en todo el mundo, que los cruceros y los vuelos transatlánticos se han popularizado hasta límites inimaginables hace un par de décadas; justo ahora que nos empezamos a quedar sin petróleo barato y de calidad.
Algunos gobiernos parece tomar medias, pero esto, evidentemente, no se soluciona con una campaña a favor de las bombillas de bajo consumo, ni con subvencionar la conexión a la red de placas fotovoltaicas, ni con los electrodomésticos clase A: esto no guarda mas que una relativa relación con el ahorro en el sector del transporte porque estos electrodomésticos no consumen derivados del petróleo más que en una fracción variable, en función de cual es el Mix energético.
En cuanto al tren, que en principio podría ser un buen medio de transporte, pues es relativamente eficiente y puede consumir electricidad renovable, algunos gobiernos – como el español- se han empeñado en desarrollar una red de alta velocidad sacrificando las inversiones en cercanías y trenes convencionales y dejando de lado el transporte de mercancías. El tren de alta velocidad es un tren que requiere de gran potencia eléctrica para su funcionamiento, en comparación de los trenes rápidos convencionales. Precisa también de complejas y costosas obras para la construcción de la vía férrea adecuada a las altas velocidades, con mínimos desniveles y curvas suavísimas. Y el servicio que ofrecen está destinado a una minoría que pueda pagar el elevado precio del billete; incluso si el billete se subvenciona con los impuestos que pagamos entre todos, usuarios y no usuarios, lo cual es una injusticia manifiesta para los ciudadanos con menos ingresos.
Resumiendo: en no demasiados años se constatará que nuestros gobernantes de hoy nos están cobrando unas carísimas infraestructuras de transporte que no serán necesarias en la nueva coyuntura energética. Las autovías se degradaran y llenaran de baches pero su cada vez mas reducido uso no justificará su adecuado mantenimiento. Los trenes de alta velocidad no podrán permitirse circular a sus velocidades de diseño, dado que la energía será demasiado costosa para ello. Serán inútiles los trazados hipercaros y los motores superpotentes, pues acabarán circulando a la misma velocidad que otros trenes ya suficientemente rápidos.

En cuanto al crecimiento económico sostenido, la gran quimera de El Dorado del capitalismo, estaremos probablemente frente a una situación económico-social totalmente nueva al caer paulatinamente en una espiral descendente hacia un mundo no-capitalista, con gobiernos y multinacionales debilitadas e individuos empujados a colaborar entre sí. El déficit energético, de materias primas, alimentos y agua dulce, quizá un clima cambiante (¿¿??) que empeora aún mas las cosas, nos empujan hacia un mundo sensiblemente “distinto” y por añadidura superpoblado. Peor en muchos aspectos, pero que propiciará la desaparición paulatina de la globalización y posteriormente del capitalismo; siempre y cuando las personas aprendan a pensar antes de caer en un nuevo tipo de esclavitud frente a unos estados totalitarios y controlados por un puñado de megacorporaciones, lo cual es otra posibilidad con muchos puntos para hacerse real. La historia, afortunadamente, aún no está escrita.

El malentendido nuclear

chernobil.jpg

Los pronucleares intentan aprovechar el pánico del calentamiento global para que dejemos de pensar en el pánico nuclear y valoremos las supuestas ventajas de la energía nuclear.
Cuentan además con el apoyo de antiguos pesos pesados del “movimiento” ecologista, como son James Lovelock – padre de la hipótesis GAIA- y de Patrick Moore, fundador de Greenpeace. Debe ser cosa de la edad, o quizá están tan amargados que se han vuelto insensibles con las personas y sólo valoran la supervivencia de los ecosistemas. En cualquier caso la validez de las ideas es, o debería ser, independiente de la fama de las personas que las postulan.
Sigue leyendo

Una pesadilla de petróleo infinito

marea-negra.jpeg

Es totalmente correcto afirmar que el petróleo no se acabará de extraer jamás. Desde luego no porque sea inagotable sino porque conforme se va agotando es progresivamente mas complicado y caro de extraer, de tal manera que de insistir se llegaría al punto en que se debería gastar mas energía para extraer un barril de la que se obtendría a partir de su combustión. Como, desde luego, ello no resultaría rentable, no es económicamente sensato el pensar siquiera en que se dispone de tanto petróleo como auguran las reservas “conocidas” bajo tierra. Pero para mantener el entusiasmo no faltan “expertos” dispuestos a proporcionar nuevos argumentos para el optimismo petrolero.
Sigue leyendo

La energía nuestra de cada día que alimenta a “Matrix”

pozospetrolerosardiendo.jpg

Como si de un mantra se tratara, se nos repite casi a diario que sin las formas “tradicionales” de energía los engranajes de las modernas sociedades del bienestar se paralizarían sin remedio, dejando en la miseria a millones de personas que gracias al petróleo, al gas y a la energía nuclear disfrutan de niveles de riqueza inalcanzables a partir de otras fuentes de energía. Y como, por lo general somos más pobres de espíritu que de bienes materiales, no oponemos demasiada resistencia al propangandístico argumento pro-energético. Porque es cierto que una proporción de la población, cada vez menor, se beneficia abundantemente de la riqueza acumulada por el consumo de los combustibles fósiles. Pero también es cierto que sin combustibles fósiles se pararían, o se frenarían, algunos engranajes del dominio económico y de la globalización de la explotación, de la corrupción política, de la producción armamentística y el negocio de las guerras – también se dificultaría la producción de armamento nuclear-.
Y, como no, la poderosa y cómplice industria del automóvil se atascaría entre las demandas de nuevas tecnologías por parte de sus verdaderos clientes, los conductores, y las de los fabricantes de combustibles que presionarían para remplazar los combustibles convencionales por otros alternativos a precios astronómicos.
Sigue leyendo

El origen de todas las guerras

zapateroespejismo.jpg

Publicado por Alberto Montiel el 17/12/2007

Si te esfuerzas por tirar del hilo argumental de los grandes temas, es decir, te preguntas por el porqué de ciertos asuntos – en plan infantil, sin parar de hacerte preguntas – puedes llevarte una sorpresa desagradable.
Uno de los grandes temas – a mí me parece el más grave de todos – es el origen de las guerras, los enfrentamientos armados y el suministro de armas como las minas antipersonas.
Sigue leyendo

Mas cemento, por favor.

cemento.jpg

La imagen más repetida en todos los tele noticiarios estos últimos días: hormigoneras descargando toneladas de hormigón para tratar de rellenar los enormes socavones que aparecen días tras día junto a las obras de la línea del AVE en Barcelona. De seguir volcando cemento a toneladas el valor en bolsa de las acciones de las cementeras subirá tanto como supongo que en su día la adjudicación del contrato del AVE debió subir el valor de las acciones de las constructoras agraciadas. Sigue leyendo

El problema no es la escasez energética.

sr-burns.jpg
Mr. Burns, satisfecho por el desaforado consumo energético.

Ya se reconoce ampliamente que el consumo alegre de energía fósil tiene los dias contados, así como que el impacto ambiental-climático que provoca está siendo y será más dramático que lo imaginado tan sólo hace una década.
Se proponen soluciones parche a la inminente crisis energética que aunque tuvieran éxito tecnicamente, no cambiarían lo esencial de la situación.
Soluciones chapuceras, a veces antieconómicas, otras irrealizables o simplemente inútiles (o peor aún, extremadamente peligrosas, como la fusión nuclear), como son las propuestas de volver a quemar carbón y enterrar el CO2, de construir más reactores nucleares, presas hidraulicas gigantescas, llenar los desiertos de placas solares y las costas de aerogeneradores off shore, etc. Y por supuesto, la más absurda de todas: convencer a los países propietarios de las mayores reservas petrolíferas de que nos lo deben vender a buen precio y al ritmo necesario.
Con estas propuestas y planteamientos nos ocultaran la cruda realidad durante unos pocos años más, permitiendo a las grandes fortunas amasar aún más dinero gestionando un bien escaso y supuestamente tan vital como es la energía. Todas estas “soluciones” tratan en última instancia de mantener el crecimiento económico.
Sigue leyendo