Ese extraordinario planeta azul

Planeta XXL (el planeta azul)

Planeta XXL (el planeta azul)

Desde Ibexian XXX-5, con amor – Por Alberto Montiel

Fiamm, el joven arqueólogo del planeta Ibexian XXX-5 parecía saber lo que se hacía. Pese a sus escasos 2 siglos (ibexianos) de experiencia trabajando con posibles vestigios de inteligencia en el planeta azul (XXL) y a que sólo había estudiado 8 años sobre su especialidad (el ser bípedo que según sus estrambóticas tesis podría haber dominado en ese espléndido planeta durante miles de años), ya estaba en la pista de una de las más importantes investigaciones de su generación: el descubrimiento de vida inteligente extraplanetaria.

En cuanto inició sus investigaciones acerca de ese feo y raro ser de apariencia tan frágil, tuvo casi de inmediato la sensación de que podría ser el animal inteligente que andaban buscando, pese a las muchas evidencias en contra. Por supuesto, sus colegas se habían reído con ganas cuando les contó la ocurrencia.

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El Mundo contra Belo Monte

indígenas de Belo Monte

El progreso tecnológico a menudo ahoga la cultura en forma de conocimiento ancestral, como “ahoga” a las pocas tribus indígenas que quedan en nuestro planeta. Esto lo ilustra perfectamente el caso de las tribus que deberían ser “reubicadas” por la anegación de los 500 Km2 provocada por la presa de Belo Monte, en la amazonia brasileña (una de las 3 más grandes del mundo), que tiene prevista su finalización para 2019 y que afecta a kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y parakanãs, entre otros indígenas.

Estos pueblos son vestigios vivientes de una forma de vida muchísimo más antigua que la agonizante y desastrosa civilización moderna. La gran presa previsiblemente arruinará la vida de estas personas, empujándolas a una miserable vida en barracas, trabajo asalariado (durante algún tiempo), alcohol, televisión y “educación” formal para los hijos. Pasarán de disfrutar de una vida en libertad y armonía, comunitaria, sana, sin necesidad de dinero; a una vida civilizada, en la que todo será por y para el dinero, en la que el deseo y constante insatisfacción son alimentados por las imágenes televisivas, en la que pese al dinero (que ahora no necesitan) se considerarán miserables, porque no les permitirá lo que ahora ya posiblemente tienen: tiempo, paz interior, salud, sensación de pertenencia a la madre Tierra.

Pero si lo consideráramos cuantitativamente -para anestesiar la mala conciencia- podríamos deducir que son relativamente pocos individuos los que se han de sacrificar en pro del “bien” de toda una nación, pues dicen que la presa podría llegar a representar el 11% de toda la potencia instalada de Brasil. Con esa electricidad Brasil podría fabricar más coches y televisores (entre otras útiles mercancías) instalar más equipos de aire acondicionado en viviendas ideadas para cocer a sus inquilinos, e incluso plantearse la construcción de un tren de alta velocidad para cruzar el amazonas, inversión que podría resultar tan acertada y rentable como el AVE español (de momento ya está en marcha un proyecto entre Sao Paulo y Rio de Janeiro). Esta electricidad extra podría, finalmente, empujar un poco más el “crecimiento” de su economía (hacia el abismo, como en USA y Europa, por ejemplo), todo al módico precio de empujar a la desaparición a unas culturas únicas, además de la destrucción de un tesoro forestal riquísimo, no solo en madera sino también en especies que podrían ser la farmacia del futuro, pues albergan probablemente cientos de especies vegetales desconocidas aún (y algunas animales), que son un patrimonio de la Humanidad mucho más valioso que las ruinas de las civilizaciones desaparecidas. Ruinas que no nos han servido para comprender que la creciente complejidad social y tecnológica nos lleva al desastre acelerado. Quizá lo más importante que deberíamos haber comprendido de las civilizaciones desaparecidas, que no supieron adaptarse ecológicamente, que crecieron demasiado.

Petición-carta a la presidenta de Brasil para parar la construcción de la presa de Belo Monte

Vídeo

Ciudades sostenibles

Alex Steffen, diseñador ecológico que propone unir estrechamente tecnología y ecología en su web WorldChanging, explica en este vídeo la necesidad de aplicar cambios en las ciudades para convertirlas en entornos más sostenibles, reduciendo el transporte, aprovechando el sol, el aire, el agua y los espacios, de forma mucho más eficiente y lógica.

Perdidos entre cuestiones

perdidos_en_la_tierra

La cuestión no es si la tecnología puede salvarnos, a estas alturas del desastre, sino qué clase de tecnología necesitamos. La cuestión no es si el desarrollo tecnológico produce beneficios sociales, sino cómo se reparten, o si se reparten, incluso. La cuestión también es sopesar sus beneficios y efectos negativos (como en el caso de la energía nuclear, cuyos beneficios son casi ridículos en comparación del altísimo riesgo y daño producido). La cuestión no es que se tomen o no las medidas adecuadas, sino que se tomen en conjunto medidas tecnológicas, sociales y políticas.

La tecnología por sí sola no logrará ningún cambio positivo (salvo a muy corto plazo para los pocos propietarios de las sociedades que administran las patentes). Tratar de avanzar a toda velocidad solo beneficia a unas pocas megacorporaciones al adelantarse a cualquier competencia y al conocimiento y control de las repercusiones negativas de los avances. Tendríamos que tomarnos en serio el principio de precaución (y por ejemplo, no producir industrialmente compuestos químicos nuevos a mayor velocidad de la que se pueden estudiar sus efectos negativos).

Igual que la mejora de la eficiencia (como medida aislada) produce aún mayor consumo de materias y energía, “fenómeno” que explica la llamada paradoja de Jevons, la mejora de la esperanza de vida también producirá un gravísimo rebote de mortandad si no se toman medidas para controlar el crecimiento demográfico. El crecimiento de la población sí es un problema, y aunque sí fuera aún posible mantener adecuadamente a toda la población, no contener el crecimiento demográfico solo retrasa y agrava el problema. Debería dejar de ser un tabú del que nadie quiere hablar, que provoca reacciones airadas y poco meditadas.

Y aquí llegamos a la gran cuestión: deberíamos ser capaces de escucharnos unos a otros (incluso empatizar), convencer con razonamientos (y no con la fuerza o la amenaza); construir un verdadero sistema social democrático, integrador, justo e inteligente.

Si creemos que no puede ser así, entonces sí estamos perdidos.

Conversación privada

No trabajan en universidades (ya sea en docencia o investigación), ni en empresas de software, ni en banca financiera, ni en investigación privada sobre cosas tan raras como la inteligencia artificial, las redes neuronales o la lógica difusa; no, algunos de los mejores matemáticos son reclutados por eso que hoy se llama defensa. Porque la mejor arma (perdón, defensa) de cualquier ejército siempre ha sido la información… sobre lo que hace y pretende hacer el enemigo, cómo y cuándo. No es un asunto especialmente moderno, pero sabemos de ello sobre todo por el cine, al relatar episodios (ficticios o no) de espionaje durante la 2ª guerra mundial y la posterior guerra fría. Uno de estos episodios tiene como protagonista a una máquina de encriptación (o mejor dicho, cifrado)*1 alemana que se utilizó en la 2ª guerra mundial, denominada Enigma. Durante algún tiempo permitió a los militares alemanes mantener informaciones confidenciales, pero sus códigos pudieron ser descifrados por otra maquina aún más sofisticada desarrollada por los norteamericanos, que además tenían en su poder varias máquinas Enigma (aunque les faltaban las claves, sin las cuales no podían leerse las transcripciones)…. hasta que atraparon un submarino con todas las claves.

enigma machine

Curiosamente, los militares norteamericanos habían utilizado anteriormente un sistema mucho más simple y también eficaz: el lenguaje navajo, en el que además no existen palabras como submarino, tanque o avión, obviamente (un sistema que los alemanes no acertaron a imaginar durante algún tiempo). Hoy pocos confiarían a un medio tan rústico como el locutor de claves navajo (o algo equivalente) para la transmisión de información confidencial, pero podemos estar relativamente seguros al confiar las operaciones como las transacciones bancarias mediante internet a un cifrado (encriptado) informático, desarrollado por algún equipo de matemáticos destacados. *2

Tras las grandes guerras, y al mismo tiempo que aparentemente se iba apagando la guerra afría, el espionaje industrial va cobrando cierta importancia; lo cual no es solo porque hubiera espías disponibles, sino por el empeño de las escuelas de negocios en aplicar estrategia militar al mundo de los negocios (El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, ha sido libro de cabecera de muchos ejecutivos agresivos). Como a menudo la inteligencia innovadora crea conocimiento valioso por su escasez; como propiedad intelectual, estrategia empresarial, negocios de altos vuelos, etc. es útil cifrar comunicaciones de secreto empresarial o industrial, además de proteger la intimidad de las conversaciones. La vulnerabilidad de las comunicaciones digitales móviles está creando una nueva clase de soluciones de cifrado, como la que ofrece Cellcrypt, que cifra las llamadas de voz en teléfonos móviles como Android , BlackBerry, iPhone y Nokia, proporcionando seguridad y facilidad de uso al mismo tiempo. Realizar una llamada segura es tan simple como hacer una llamada normal desde el mismo dispositivo. Las Soluciones de Cellcrypt soportan muchos tipos de teléfonos móviles y se pueden instalar a los usuarios en ubicaciones remotas a través de Internet en cuestión de minutos.

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Luego no digan que no lo sabían

*1 encriptación, poniéndonos rigurosos, significaría introducir en una cripta

2* Mensajes cifrados que otros matemáticos pueden tratar de descifrar. Incluso en algún caso, alguno como John Forbes Nash, cuya historia se dio a conocer al público a través del film Una mente maravillosa, llega a “descifrar” imaginariamente a través de los titulares de los periódicos, pues llegó a padecer esquizofrenia paranoide. Cuando decía que los extraterrestres se comunicaban con él por medio del periódico New York Times, un profesor del MIT que lo visitó al psiquiátrico le preguntó: ¿Cómo puede un hombre tan inteligente y lógico creer que los extraterrestres le envían mensajes? La respuesta fue simple: Porque las ideas sobre seres sobrenaturales vinieron a mí de la misma forma que las ideas matemáticas. Por eso las tomé en serio.   Lo cual es sumamente revelador acerca de la naturaleza del conocimiento científico.

Los pilares de la Tierra

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Más que las catedrales, cabría decir que son los árboles los verdaderos pilares de la Tierra, pues sostienen la vida entera en ella. Conectan los rayos solares con la vida del subsuelo que alimenta a su vez toda la vida sobre la Tierra. Los árboles podrían continuar perfectamente sobre la Tierra sin seres humanos (incluso diría que prosperarían mejor), pero difícilmente nosotros podríamos sobrevivir sin árboles… a menos que nos traslademos a vivir al Mar, o a Marte; ambas opciones muy del gusto de algunos alucinados científicos que se entusiasman con soluciones extremas y complejísimas, además de ciertamente caras e incómodas.

Hoy, 22 de Abril, día internacional de la Tierra, deberíamos recordar la insensatez que supone no proteger los árboles. No me refiero solo a la barbarie que es la destrucción de las selvas tropicales; también cerca nuestro ocurren tragedias similares, en menor escala pero repetido miles de veces: se talan árboles que llevan décadas creciendo, a veces incluso árboles centenarios, para ampliar carreteras y construir nuevas urbanizaciones de chalets, hoteles para apenas 3 meses de ocupación, etc. ¿puede darse una confluencia mayor de despropósitos? Eliminamos -matamos- seres vivos perfectamente adaptados al entorno, que producen oxígeno, protegen de la erosión y la desertización, conservan húmedo el subsuelo, atraen lluvia (cuando hay muchos), aportan belleza, etc.; a cambio de una capa de negro asfalto y/o cemento, para un fin planificado a muy corto plazo. Asfalto que resultará en su mayoría casi inútil en una década (cuando el precio del combustible nos obligue a replantearnos la lógica del transporte); cemento para construir urbanizaciones que serán igualmente inútiles en algunos años, tal como expresan documentales como The end of Suburbia.

Al mismo tiempo, hablamos muy en serio de cosas tales como el comercio de emisiones y las soluciones de alta tecnología y superingeniería para protegernos del calentamiento del excesivo efecto invernadero que parecen producir las emisiones de CO2 de la quema de combustibles fósiles. Pero parecemos olvidar que los árboles, además de lo dicho, también acumulan CO2 (hasta un 50% de su peso). Lo olvidan tan a menudo que se han diseñado incluso “árboles” artificiales para tal fin. A veces cabe preguntarse de que inteligencia hablan los que opinan que somos los reyes de la creación. A título individual aún es posible encontrar personas que manifiestan inteligencia, pero colectivamente nos comportamos… ¿como animales? No, como animales no.

La vieja academia de mecanografía

Aula de mecanografía del Colegio Wesley fotografía de Oria Cruz-Sánchez 100 dpi

Recuerdo cuando una academía de mecanografía y taquigrafía, que estaba en el barrio desde tiempos casi inmemoriales, se modernizó para ofrecer también clases de informática -no hace tanto, no creais-. Lo que enseñaban estos atrevidos emprendedores en realidad era -más precisamente- eso que después se llamaría ofimática (Excel y Word, principalmente). Poco tiempo después la estrella de la academia sería internet, el nuevo fenómeno-acontecimiento de moda que sonaba tan snob en boca de los que hablaban de su nuevo juguete. Estos “frikis” solían ser varones de alrededor de 20-25 años que lo primero que hacían cuando compraban un PC era abrirlo para verle las tripas, para indagar que ranuras libres emplearían para tunear el aparato, tal como le ocurría a la moto o el coche del neng.

Sí, como lo oís, chavales, Internet era una cosa que sonaba muy exótica y moderna. Hoy nos sorprendería tener que ir a un sitio así para aprender a navegar por internet y abrir una cuenta de Facebook o Twitter. Pero por entonces internet era algo realmente inusual, entre otras cosas porque la conexión de 56k que ofrecía la única compañía telefónica existente en España no daba para mucho y aún no había ni apenas páginas que visitar, ni blogs, ni por supuesto redes sociales online, invento mucho más tardío. Aún recuerdo a mi emocionado amigo cuando me convenció para enseñarme la página oficial de la NASA (de las pocas instituciones que tenían página web en condiciones, por aquel entonces) y mi ya escaso entusiasmo se quedó en nada cuando pasó casi un minuto para descargar la pantalla inicial, y aparecieron unos decepcionantes gráficos, realmente cutres si lo comparamos con cualquier blog actual. Pero entonces ni siquiera la agencia tributaria tenía página; lógico, pues aún ignorábamos qué era la declaración de la renta, malévolo invento que algunos años después nos amargaría la existencia aún más que los propios ordenadores.

También recuerdo, en relación a todo esto de la nuevísima tecnología cibernética doméstica, que asistí a una innovadora academia (otra, exlusivamente de informática) antes de comprar nuestro primer PC familiar. Nos enseñaron los rudimentos de la informática: qué era un ordenador y para qué servía,…(en realidad para muy poco, en aquel entonces)… con el único ordenador de la academía; un impresionante IBM que costaría una pequeña fortuna, por entonces. En realidad no nos enseñaron gran cosa, a parte de algo de BASIC y MS-DOS, sistema operativo necesario para copiar o formatear discos, introducir pequeños cambios en el arranque y cosas así de emocionantes. Hasta hace poco aún conservaba un libro del sistema operativo de MicroSoft, voluminoso como novela de Tolstoi.

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Con mi último ordenador no tuve que hacer mucho más que sacarlo de la caja y enchufarlo. Tiene sentido la anécdota-chiste que contrataca ácidamente la crítica de la lentísima evolución de los automóviles comparada con la evolución vertiginosa de los ordenadores personales, porque el hardware y los primitivos sistemas operativos nos han regalado sinsabores y frustraciones como creo que pocos inventos han hecho jamás.

Ojalá hubiera tenido entonces la oportunidad de aprender cómoda y rápidamente en un centro de formación avanzada como netmind, lo cual te puede ahorrar mucho tiempo y disgustos. Merece la pena considerar la opción de netmind, uno de los principales proveedores de formación avanzada en tecnologías de la información de España, con oficinas en Barcelona y Madrid. Dispone de un amplio y actualizado catálogo de cursos, más de 350 títulos oficiales y avalados por los principales fabricantes de software y entidades de reconocidísimo prestigio internacional. Cuenta con una cartera de más de 700 clientes y sus más de 7.500 alumnos anuales responden a los distintos perfiles profesionales específicos del sector de las tecnologías de la información.

Uno mira atrás, si ya tiene algunos añitos -como yo- y se sorprende del cambio, aunque sigamos viajando en coches propulsados por un motor de explosión, que se mantienen separados del asfalto por unos neumáticos de caucho sintético, y no por campos de fuerza atómicos, como creían en los setenta los futurólogos propagandistas de entonces. Pero lo que nos ha acabado sorprendiendo ha sido la economía, no la tecnología. Precisamente, la más espectacular diferencia que percibimos los automovilistas tiene lugar cuando llenas el depósito (si te atreves a llenarlo), ya sea de gasolina como de gasoil: es prácticamente tan caro como si lo hicieras con vino de Rioja (y dura aún menos). Y eso que el combustible es “a granel” y autoservicio total (en cambio el Rioja viene en elegantes botellas de vidrio perfectamente etiquetadas, tapón de corcho y gollete de estaño). Dentro de muy poco nos saldrá a cuenta que los motores funcionen a base de Vodka barato. Humm…ya voy a poner a punto la bicicleta.

Los juegos del Hombre

portada tecnología

Los Juegos del Hombre es un ebook-magazín que pone en tela de juicio, a través de varias fuentes y del propio sentido crítico del autor-editor, la defensa de la tecnología a ultranza, por encima del sentido común, tan poco común ya. Hay también un poquito de guasa, porque el asunto la tiene, en realidad. Se abordan de forma tan seria como comprometida (o sea, poco) temas como la nanotecnología, la inteligencia artificial, la ingeniería genética, la gerontología, el turismo espacial, etc. También se señalan vías alternativas como la economía azul de Gunter Pauli, o el capitalismo natural de la gente del Rocky Mountain Institute, la solución energética Solar o las más sorprendentes tecnologías del agua.

¡Asnos estúpidos!!!

Asimov

Asnos estúpidos – Cuento de Isaac Asimov

 Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federacion Galáctica.

En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados anteriormente: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado.
La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biodísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo.
Sin embargo, en el libro pequeño no había habido que tachar jamás ninguno de los nombres anotados.
En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increíblemente anciano, levantaba la vista, notando que se acercaba un mensajero.
-Naron -saludó el mensajero-.¡Gran señor!
-Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos ceremonias.
-Otro grupo de organismos ha llegado a la madurez.
-Estupendo. Estupendo. Actualmente ascienden muy aprisa.
Apenas pasa año sin que llegue un grupo nuevo. ¿Quiénes son ésos?
El mensajero dio el número clave de la galaxia y las coordenadas del mundo en cuestión.
-Ah, sí -dijo Naron-. Lo conoco. -Y con buena letra cursiva anotó el dato en el primer libro, trasladando luego el nombre del planeta al segundo. Utilizaba, como de costumbre, el nombre bajo el cual era conocido el planeta por la fracción más numerosa de sus propios habitantes.
Escribió, pues: La Tierra.
-Estas criaturas nuevas -dijo luego- han establecido un récord.
Ningún otro grupo ha pasado de la inteligencia a la madurez tan rápidamente. No será una equivocación, espero.
– De ningún modo, señor – respondió el mensajero.
– Han llegado al conocimiento de la energía termonuclear, ¿no es cierto?
-Sí, señor.
-Bien, ése es el requisito. -Naron soltaba una risita-. Sus naves sondearán pronto el espacio y se pondrán en contacto con la Federación.
-En realidad, señor -dijo el mensajero con renuencia-, los Observadores nos comunican que todavía no han penetrado en el espacio.
Naron quedó atónito.
-¿Ni poco ni mucho? ¿No tienen siquiera una estación espacial?
-Todavía mo, señor.
-Pero si poseen la energía termonuclear,¿dónde realizan las pruebas y  las explosiones?
-En su propio planeta, señor.
Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:
-¿En su propio planeta?
-Sí, señor.
Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable como nadie en la galaxia.

-¡Asnos estúpidos!-murmuró.

FIN

Comentario de Isaac:
Me temo que éste es otro cuento con moraleja. Pero verán ustedes, el peligro nuclear escaló puntos cuando Estados Unidos y la Unión Soviética, cada uno por su parte, construyeron la bomba de fusión, o de hidrógeno. Yo volvía a sentirme amargado.

El día que los robots paren

cyborg sin trabajo

En el pasado, tan cerca como inmediatamente antes de la revolución industrial, muy poca gente tenía un empleo. Y en el futuro próximo poca gente tendrá empleo. El empleo habrá sido, en la historia de la humanidad, una excepcional forma de “organizar” el trabajo y establecer las relaciones laborales entre los dueños de los medios de producción y los trabajadores.

Según expresan Alvin y Heidi Toffler en La revolución de la riqueza:

El empleo no es más que una manera de empaquetar el trabajo. Y a medida que se despliegue el reciente sistema de riqueza basado en el conocimiento, iremos hacia un futuro en el que, como veremos, habrá más gente que «trabaje», pero menos tendrá «empleo».

 El empleo, y la creciente especialización sobrepasaron el punto de inflexión.

Cada día que pasa es menos arriesgado afirmar que ya nada volverá a ser como antes, pues, en cierto sentido, jamás nos recuperaremos de esta “crisis”. Una crisis que no es realmente financiera; posiblemente ni siquiera es tanto una crisis de recursos; pero que sí cabría calificar de crisis de sobreproducción, alimentada por la desilusión y el hastío que produce un sistema económico-político que ya no “motiva” tal como ha hecho hasta hace poco, por el deseo, la coerción y el engaño astuto; o si se prefiere, por el marketing y el crédito.

Pero eso no es necesariamente una mala noticia. Lo que es realmente una mala noticia es que las personas de las que dependen decisiones estratégicas no lo entiendan en absoluto. Como no entienden otras muchas cosas. Y no quieren entenderlas.

Ahorro energético particular

Saramago y el optimismo

Saramago y el optimismo

Se ha de reconocer el talento  de los organizadores de La hora del planeta, campaña de WWF diseñada, supuestamente, para sensibilizarnos ante la necesidad de ahorrar energía (como si hiciera falta más motivación que pasar apuros para pagar las factura de luz y gas), pero que en cualquier caso es un relativo éxito para atraer la atención sobre la propia organización y sobre la salvadora tecnología… que nos salvará de la propia tecnología.

Lo más sorprendente para algunos (entre los que me incluyo) es ya la vinculación del derroche energético de los particulares con el cambio climático, cuando cada vez el rango de acción del ciudadano de a pie es más estrecho.

Lo explico. Para empezar por algo muy común y rutinario: en los supermercados (también en los productos eco) los envases de plástico y bandejitas de poliestireno son la norma, el agua embotellada en polietileno; el reciclaje es una necesidad más que una solución, porque se producen ingentes cantidades de desechos en envoltorios de todo tipo (botellas no retornables, tetrabriks, plásticos, cartones, latas de aluminio y acero,  etc.), además de que abundan los productos cargados de conservantes,  potenciadores del sabor y azúcar refinado; todo lo cual podría evitarse en buena medida con unas normas menos permisivas con la industria que redundarían en beneficio de casi todos.

En cuanto al tema de las bombillas “eficientes”, que no lo son tanto si se analiza con cierto rigor, además de la necesidad de un reciclaje especial por la manipulación del mercurio que contienen;  en realidad el meollo del asunto es otro: que los lugares de trabajo y viendas no aprovechan apenas la luz natural, porque ahorrar no mola.  Como tampoco se aprovecha el sol para calentar el interior de las viviendas, porque se diseñan de espaldas a cualquier consideración bioclimática (es más negocio proponer una calefacción eficiente de gas “natural”, a unos “espartanos” 21ºC, para poder ir casi en manga corta en Enero, cuando nieva en la calle).

Otro tema igual de contradictorio es que se considere aumentar la velocidad máxima en autopistas, dado que la resistencia aerodinámica aumenta con el cuadrado de la velocidad, y a partir de cierta velocidad es responsable de la mayor parte del consumo de energía. Está claro que se trata de complacer a los fabricantes de automóciles, a los que sale más rentable vender coches grandes y potentes que utilitarios económicos.

Tan contradictorio como que dejen de invertir en trenes regionales y cercanías y se “invierta” en un tren de alta velocidad que es un lujo casi tan innecesario como algunos aeropuertos de ciudades pequeñas. O que los edificios “modernos” se tengan que mantener climatizados casi todo el año, o que se subvencionen neveras combi enormes porque son clase A, cuando un pequeño y sencillo refrigerador clase B gasta aún menos, etc, etc.

Mundo pésimo

Algunos de estos ecologistas de postín que nos reprochan nuestro despilfarro (y que arreglan su conciencia iluminando sus mansiones de 500 metros cuadrados con bombillas de bajo consumo, montando colectores solares para climatizar la piscina con jacuzzi, conduciendo un Lexus híbrido y acumulando alimentos eco-pijos en una nevera gigante clase A+++, entre otras inteligentes y prudentes medidas de austeridad energética), nos quieren convencer de que derrochamos energía en nuestros pisitos con 4 bombillas y  que tenemos que cambiar el derrochador utilitario de 12 años de antigüedad por un eficiente coche Clase A.

El mensaje (bastante hueco, por cierto) es criticable se mire por donde se mire.  Y es demasiado simplista y nos toma a todos por gilipollas (estúpidos, necios, cortos de entendederas). Aunque algo de razón tienen.

Nuestra memoria externa

tipos moviles de ceramica

“Aunque los hombres nacen y mueren desde hace un millón de años, solo escriben desde hace seismil.”      Etiemble

Desde los primeros grabados en piedra de los que se tiene constancia, hasta los libros electrónicos actuales, se han acumulado muchos desarrollos e inventos para configurar esta memoria o archivo de la cultura humana, externa y tecnológica.

Enumerando algunos hitos destacables:

Lascaux, Francia, 20.000 años antes de nuestra era: unos hombres pintan unos (¿quizá los primeros?) dibujos en una roca.

Uruk, Mesopotamia, 4000 a.d.C.: alguien, quizá un contable, anota en unas tablillas de arcilla registros de sacos grano y cabezas de ganado. Se trata de pictogramas o dibujos simplificados de aquello que representan.

Con el tiempo estos pictogramas se van volviendo más y más abstractos, hasta que no quedará ya ningún realismo en ellos y se convierten en puros signos.

Más tarde, en Sumeria y Egipto, nacería el jeroglífico, un sistema basado en representar indirectamente las cosas, a partir de símbolos que representan los sonidos de las palabras de la lengua hablada.

Babilonia, 1760 a.d.C.: se iniciaría el desarrollo de una de las primeras formas de escritura propiamente dicha, capaz de ser empleada para diferentes lenguas. Los conocedores de esta escritura, los escribas, eran inicialmente una poderosa casta aristocrática. Leer y escribir era un poder muy exclusivo y un privilegio.

Entre tanto, avances técnicos como la hoja (de papiro), la tinta y la pluma se iban introduciendo desde hace unos 5000 años.

Sobre el 1000 a.d.C los fenicios iniciarían el primer alfabeto, que con una treintena de signos permite leer y escribir sin necesidad de los centenares de jeroglíficos del “egipcio” antiguo, los mil ideogramas chinos, o los más de seiscientos signos cuneiformes del escriba de Mesopotamia.

Siglo II a.d.C: aparece el pergamino; hecho de piel, normalmente cordero, ternera o cabra. Con el pergamino cosido nacerían los primeros libros. Fue un invento de sustitución, a falta del papiro que Egipto se negó a seguir suministrando a sus vecinos países de Asia Menor.

Los “nuevos” inventos tecnológicos:

4 siglos antes de la imprenta de Gutemberg, en China ya se desarrolló un sistema de imprenta de tipos móviles de porcelana para imprimir sobre papel de arroz. El problema de los chinos fue que no tenían un alfabeto como en Europa, sino un millar de complejos ideogramas. Un par de siglos más tarde fueron los coreanos los que, inspirados por el invento chino, idearon la primera imprenta de tipos móviles metálicos.

El gran aporte de Johannes Gensfleisch (Gutemberg) fue el de unir una prensa del tipo de las de exprimir la uva, con unos tipos móviles de plomo (más duraderos que los de madera) y un tipo de tinta más densa para que se pegara bien a los tipos. Una combinación de ideas genial, que sin embargo no le permitió disfrutar de las rentas de su invento, pues acabó arruinado por un pleito de su socio prestamista que le obligó a entregar todos los derechos sobre su entonces inacabada -y después famosa- biblia.

La litografía y otros métodos de impresión evolucionarían a partir de la idea de la imprenta , pero sin los tipos móviles. Más recientemente, el offset permitió la impresión muchísimo más rápida y eficiente, de tecto e imágenes, y aún permite la impresión de la mayoría de publicaciones en papel hoy en día, cuando hablamos de grandes tiradas.

"offset" digital para pequeñas tiradas

El siguiente paso de importancia tuvo lugar hace muy poco, de la mano del avance de la informática moderna, que permitió almacenar en forma de bits y visualizar en pantallas electrónicas textos de todo tipo.

Desde hace muy poco tenemos a nuestro alcance una tecnología que tan solo 40 años antes hubiera sido considerada imposible por la mayoría de las personas. Aún hoy nos resulta fascinante a los que no pertenecemos a la generación digital. Pues hoy podemos descargar en pocos segundos, a través de la señal recibida por un par de finísimos cables, cantidades enormes de información, estructurada para su cómoda lectura, modificación y archivo. Disponemos de soportes físicos que pueden almacenar y visualizar, en poco más de 200 gramos de peso (lo que un ligero librito de bolsillo) más de 1000 libros, que pueden leerse a partir de una “tinta electrónica” tan cómoda para la vista como la tinta sobre papel, pues no emite luz y permite leer incluso en exteriores luminosos (como en la playa), además de que no consumen energía mientras no se cambia de página. Y estos mismos soportes (e-readers) pueden guardar nuevos libros que se descargan desde una señal inalámbrica (wifi) , o desde una memoria externa o una conexión micro usb.

También podemos usar para ello una tablet, que es un soporte menos específico, no diseñado exclusivamente para la lectura, pero que permite acceder a imágenes en color ,vídeos y juegos en alta resolución. Sus desventajas, para los lectores empedernidos (como yo): duración mucho menor de la batería, pues no tienen pantalla de tinta electrónica sino pantallas LED (o TFT, los más baratos), que por este mismo motivo no son tan confortables para la vista; y su mayor peso y dimensiones, pues albergan procesadores más potentes, para sus funciones gráficas entre otras.

kindle-paperwhite-tablet-ereader-ebook

En cualquier caso, los fabricantes de e-readers de tinta electrónica (como el kindle-paperwhite) son conscientes de estas otras limitaciones respecto a la tablet y van añadiendo funciones que estrechan las diferencias: la comunicación wifi y 3G, pantallas táctiles para evitar teclas adicionales, salida de audio, posibilidad de añadir notas sobre los libros, etc. Casi podría decirse que las principales diferencias son únicamente la ausencia de colores y la velocidad de refresco de la pantalla, limitaciones impuestas por la propia tecnología de la tinta electrónica.

De hecho, son tantas las opciones, que es muy recomendable visitar una página de análisis comparativo de tipos de soportes digitales, como esta: http://librista.es

Porque hoy nuestra limitación fundamental es de tiempo y discernimiento: no podemos conocer las casi innumerables opciones tecnológicas que tenemos a nuestro alcance.

Recuerden que no existe la opción perfecta; lo que es mejor en un aspecto puede no serlo en los otros, por lo que todo es una cuestión de preferencias y equilibrio. El mismo buen criterio que deberíamos tener para seleccionar nuestras lecturas… y todo lo demás.

Para comprar Kindle Paperwhite

A vueltas con el P2P

logo-bigPara aquellos que no pertenecen a la generación digital, aclarar que P2P (peer-to-peer) es una red entre pares (iguales) en la que las computadoras se conectan mediante una red que les permites actuar simultáneamente como clientes y servidores. Estas redes permiten intercambiar información en varios formatos entre los ordenadores interconectados. La primera versión del primer programa P2P de la historia fue de Napster, que aparece en escena en 1999 gracias Shawn Fanning, entonces estudiante de informática de 18 años, empeñado en idear una forma fácil para transmitir archivos de música a través de internet. Hasta entonces esto resultaba bastante engorroso pues se utilizaban aplicaciones diseñadas para otros propósitos, como los servidores FTP.

La rapidísima aceptación de este programa le hizo llegar a más de 25 millones usuarios en menos de 2 años. Esta rápida aceptación se facilitaría probablemente por la pésima relación “calidad”/precio de los Cds (y LPs) de aquel entonces, que solían tener apenas un par de canciones buenas ( las otras 5 ó 6 las oías solo la primera vez). Entonces te preguntabas para qué pagar un dineral para solo dos canciones. Los que tenían un pc y conexión a internet ya tenían opciones más sensatas para acceder al la música del momento, en aquel entonces en formato mp3. Napster cerraría debido a la presión por las demandas iniciadas por varias discográficas, aunque renacería algunos años después. Y nacerían otras similares.

Aparece en escena la tecnología de descarga directa, que no precisa un programa específico pues funciona casi siempre a través del propio navegador. También el streaming (visionado sin descarga) permite acceder a contenidos audiovisuales, gracias a la mejora en la tecnología de comunicación, sobre todo en el ancho de banda. Pero el cierre de Megaupload volvió la mirada de los internautas al P2P cuyo uso había descendido a favor el streaming o de la descarga directa.

Algunos portales P2P se refuerzan y amplían sus servicios. Es el caso de Bearshare, que en 2006 chocó con la RIAA, y el “acuerdo” le costó unos treinta millones de dólares. Pero las cosas han cambiado desde entonces: el nuevo BearShare está basado en la misma red que el cliente iMesh, utilizando una red aprobada por la RIAA al disponer de un mecanismo que interrumpe las cargas y descargas de contenido con copyright. Al mismo tiempo, sólo se pueden compartir archivos de música y vídeos. La intención de BearShare es que el programa no sirva a la piratería. A pesar de las restricciones continúa creciendo, contrariamente a lo que podría haberse pensado.

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Uno de los detalles que más llaman la atención de BearShare es la amplia participación de los usuarios, que forman una comunidad atraída por sus intereses en torno a la música: en BearShare los usuarios comparten opiniones e ideas acerca de sus artistas favoritos, conciertos a los que han asistido o canciones de moda.

 BearShare es una de las fuentes principales de descarga de música para muchísimas personas, pero también contiene soporte para otros contenidos como vídeos o fotografías. Un detalle muy interesante es que soporta los reproductores portátiles que se pueden encontrar en el mercado en la actualidad; también para todos los modelos de iPod.