Menos es más, o justo lo contrario

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No sé si por llevar la contraria de las tendencias o las mayorías, o a los tipos más inteligentes del momento, o porque soy raro, pero he llegado a la siguiente conclusión: las personas se afanan por conseguir muchas cosas en la vida, cuantas más mejor, y sin embargo, opino que no necesitamos más, sino menos.

Y no sólo me refiero a las cosas materiales que podrían fácilmente considerarse lujos, sino a muchas otras cosas, incluso las inmateriales.

Empecemos por algo verdaderamente provocador. Creo que necesitamos incluso menos estudios. Por ejemplo, los grandes avances en la historia de la tecnología se dieron cuando los inventores y cientificos no habían estudiado en ninguna facultad sino que eran personas verdaderamente creativas y habilidosas. Las primeras universidades eran de filosofía, medicina y leyes. La ciencia y las ingenierías vinieron mucho después; sin embargo hubo genuinos “ingenieros” mucho antes que escuelas de ingeniería.Y eso no es solo una cosa del inicio de la revolución industrial. En la revolución de internet participaron muchas personas que abandonaron las clases universitarias o ni llegaron a pisar la universidad. Y si acabaron no aplicaron apenas los conocimientos recibidos allí, porque de lo contrario no habrían avanzado tanto en campos nuevos.

La creatividad, sabiduría, la capacidad de ser feliz, son cosas que no se enseñan en las facultades, y los buenos sentimientos aún menos. Y la educación primaria, si bien más necesaria, no se libraría de la crítica, pues crea mercenarios, competitivos chicos solo preocupados por su cualificaciones

Menos energía. No es tanto cuestión de descubrir o desarrollar nuevas fuentes de energía, sino de aprender a utilizarlas con verdadero sentido común. No es cuestión ni tan sólo de ser aún más eficientes, sino de no empeñarnos en el consumo de cosas excesivas, inapropiadas o incluso inútiles.

En mi viaje por norteamérica me he fijado en varias obsesiones muy de moda. El tema del aire acondicionado, por ejemplo, del que a todas luces se abusa. Es ya como una droga de la cual necesitan cada vez más. Las casas son verdaderas neveras. Y no lo paran nunca, ni un momento. Aunque no haga apenas calor. Hablando de neveras, estas son gigantescas, y casi todo lo que se guarda en ellas es gigantesco (garrafas de leche de un galón, botes de margarina de medio galón, etc.). Y muchas de las neveras de aquí suelen tener un dispensador de hielo, porque a toda bebida se le pone mucho hielo.(menos al café, pues no tienen ni idea de lo que es un café con hielo).

Otra es el tema del automóvil, del que se abusa igualmente. Continuando con lo observado a este lado del Atlántico, aquí son muchos los necesitan, por algún extrano motivo, coches gigantescos. Los motores de gasolina de seis cilindros y 200 CV son la tónica. Por eso, con la gasolina a un precio en Florida de 2,80 $ por Galón (el precio actual) la gente se alarma de lo cara que es. Sin embargo, si lo pasamos a litros, como un galón equivale a 3,78 litros y un dólar a día de hoy son 0,91€: 2,80$ serían 2,54€, entonces estos 2,54 € entre 3,78 = 0,67 €/litro Pero la media aún es algo inferior según datos obtenidos en varias páginas de internet.

En España el precio medio a día hoy de la gasolina es de 1,28 €/litro, 1,47 en Alemania, 1,59 en Italia, 1,65 en Reino Unido.

Pero no por ello gastan menos en gasolina. Los coches son enormes, con ruedas enormes y las distancias aún más enormes. En ciudades como Miami, además, hay semáforos y atascos contínuos. Sin embargo la gente de clase trabajadora que vive aquí no puede (ni quiere) ni alquilar ni comprarse un apartamento en el centro. Actualmente estoy en una urbanización de Miami desde la cual llegar con transporte público al dowtown (centro) de Miami me toma una hora y media.

Hablando de excesos, muchas avenidas son de 4 y 5 carriles por cada sentido. Y sin embargo se llenan y hay atascos.

Pero, como ya dije, no todo lo que sobra es material. Creo que también sobran problemas creados artificialmente, debidos a un exceso de complicación en nuestras relaciones. Tanto aquí en Florida como en Curaçao me ha sorprendido lo comunes que son los abogados. Pareciera que cualquier cosa que uno haga requiera de los servicios de un abogado. Se anuncian en cualquier letrero, porla calle, en cualquier gacetilla, con mensajes bastante sensacionalistas.

Mirando para atrás, aparte de los servicios muy puntuales de una notaría, no recuerdo que en España y en la época de mis padres nadie contratara nunca a un abogado para demandar a nadie. Sin embargo aquí esto es hoy día algo frecuentísimo. ¿Te sirvieron la sopa demasiado caliente y te quemaste los labios? Demandas al restaurante por negligencia. No es de extrañar la psicosis que hay. La gente tiene pánico a que la demanden.

Los megacentros comerciales son otro ejemplo de exceso en el que no hay un poco de todo aunque hay demasiada oferta de cosas similares. Son grandes como hangares de aviación, pero no encuentras algunas de las cosas que tenía en el pequeño supermercado de barrio de tu ciudad en España. El precio depende del volumen, por lo que no pueden permitirse verdadera variedad. Para un español, acostumbrado a una gran variedad y calidad en los supermercados, es algo frustrante no encontrar -por ejemplo- más que una marca de chocolate negro (a precio desorbitado) o no encontrar un caldo de pescado con el que hacer algo parecido a una paella de marisco (tampoco es nada fácil encontrar gambas frescas, ni tan solo congeladas pero enteras). En productos frescos la variedad es menor que en los países “pobres” del Sur de Europa. Ah! Olvidaba el tema del pan, del que estaba acostumbrado a poder escoger entre una gran variedad de tamaños, tipos y formas. Con más o menos corteza, más o menos crujientes, recién hecho, etc. Aquí eliges entre pan de molde son semillas o sin semillas, de una marca o de otra, pero son casi iguales unos a otros. Y el precio, el doble. Sorpende un poco que siendo los impuestos mucho más bajos aquí, los precios finales son mucho más altos en la mayoría de productos y servicios de primera necesidad (especialmente alojamiento y alimentación).

Llegar a esta situación no ha sido un proceso rápido, sin embargo la buena noticia es que salir de ese circulo vicioso de consumo desmesurado sí puede ser rápido. Y claro, puede ser aún más rápido si es involuntario, pero ese es otro tema.

También en EE.UU. se dieron las primeras tendencias de reacción contraria al consumismo. Es el caso del downshifting, ahora llamado también austeridad voluntaria, o simplemente simplicidad. Los motivos para ello podían ser varios, pero en el caso de los downshifters eran ex-yuppies y profesionales bien cotizados que se habían hartado de su particular estilo de vida. Hay muchas tendencias que se oponen de un modo u otro al excesivo consumo, entre ellos los partidarios de la simplicidad, los del decrecimiento, e incluso los primitivistas, que van aún más allá, propugnando un retroceso en el desarrollo tecnológico.

Ultimamente trato de entender las posturas más encontradas; por ello creo que lo inteligente sería, una vez más, un punto a medio camino entre el desarrollismo y el decrecimiento, dejando de crecer en aquello que crea desigualdad y daña al medio ambiente, y creciendo en conocimiento y sabiduría, para crear un mundo más justo y feliz, y sin limitar la libertad individual más allá de lo razonable. La cuestión es, ¿cuanto es lo razonable?

Soy un gnomo

Gnomo feliz

Rindo pleitesía ante vuestros poderes mágicos: Marketing Avanzado, Organización de organizaciones, Exexutive Business, Master del Universo por la Esculea Superior de seres superiores. Me inclino ante los sacerdotes que ofician los ritos de la Sagrada Economía, obedientes a las inescrutables fuerzas de la Mano Invisible del Grandísimo Libre Mercado. Oh, Señor de las Finanzas Etéreas, Misterio entre los misterios, te ruego me sea concedido tu misericordioso crédito.

Soy un gnomo del reino fabuloso donde nunca se ponía el Sol. Un reino abandonado del favor de los dioses, que han permitido que las fuerzas del mal nos dejen sumidos en la oscuridad. El euro-ogro y la UE-ogra nos acosan y hostigan, y los populares verdugos elegidos para el necesario sacrificio hacen el trabajo sucio que nadie haría en su sano juicio.

Por si fuera poco, unos perezosos esclavos poco competitivos, que ya no quieren trabajar de sol a sol por una escudilla y una promesa, que se niegan a vender lo poco que les queda para pagarse un billete a Disneylandia (en cómodos pagos mensuales), que no consumen alocadamente ni ahorran, ni invierten ya en bolsa, a los que incluso cuesta ya vaciar los bolsillos poniéndoles la etiqueta de contribuyentes a cada paso, movimiento, inhalación o parpadeo… (¡Malditos! No merecen vivir ya al amparo del reino).

Soy un gnomo desterrado, que vive no en un país, sino en una marca. Eso sí, dicen que es una marca de diseño. Claro que uno podría pensar “el diseñador que la diseñó buen diseñador no será”. Pero en realidad no hubo diseñador sino que la marca fue un restyling de un viejo y anticuado producto que poco tiene de diseño. Pero el marketing es eso: venderte la destartalada moto como si fuera nueva.

Soy un gnomo despistado que no sabe de donde le vendrá la próxima Gran Ostia (que nada tendrá de sagrada); humilde siervo de la marca . Una marca que pretende competitir con otras tan competitivas como… China, la antes exótica y después popular.

China… anhelada por tantos Señores de los Negocios, país-marca donde sus competitivos ciudadanos pobres sí que saben cuales son sus obligaciones: trabajar por lo que quieran los amos darles, hasta que se les caiga la fábrica encima, enfermen o mueran de agotamiento.

Pero yo soy un gnomo que sueña y trabaja por un mundo mejor y que viendo que es posible, contento baila en el jardín. Un gnomo desterrado y despistado, pero feliz.

 

Invertir en apostar: ¿una jugada maestra?

¿ruleta rusa?

Los Reyes Magos se juegan el oro, el incienso y la mirra a la ruleta

El juego de azar podría llegar a convertirse en breve plazo en un sector de la economía estratégico en este vilipendiado país llamado España, si prosperan los macroproyectos Eurovegas y Barcelona World, en Madrid y Tarragona respectivamente (sí, Tarragona, es correcto).

Las apuestas de todo tipo (bingos, casinos, máquinas tragaperras, loterías, quinielas, bonolotos, primitivas, poker online, etc.) se han reconocido como un modo eficaz de recaudar y exprimir (aún más) a la clase trabajadora. El Estado mira para otro lado por si accidentalmente asoma la mala conciencia al recordar las miles de personas y familias a las que esta adicción causará sufrimiento, e incluso la ruina económica en muchísimos casos. Pero como hacen también las mafias, no se hacen demasiadas preguntas por el origen de los ingresos si estos son fluidos y constantes.

En este caso, si bien la inmoralidad de estas especiales actividades económicas podrían recordarnos los negocios de la famosa organización siciliana, podemos quedarnos tranquilos; todo resultará perfectamente legal, aunque para ello se modificarán leyes, normativas y disposiciones de todo tipo con tal de adecuar nuestro inflexible país a este nuevo sector estratégico tan dinámico y moderno. Pero no viene ya de aquí: en España son tradicionales ciertos sorteos “extraordinarios” asociados a días tan señalados como el de Navidad o el Niño (Jesús), que mezclan el sentimentalismo navideño con el juego (de azar), como si comprar o regalar un décimo fuera la cosa más noble y cristiana que puede hacerse por estas fechas.

No contentos con esta forma tan “ingeniosa” y cruel de recaudar a costa de la debilidad psicológica de la población, se plantean estos macropelotazos inmobiliarios para construir unos complejos de casinos y salas de máquinas tragaperras (escurabutxaques -escurrebolsillos- en catalán) diseñados bajo unos criterios a medio camino entre campo de concentración, gran centro comercial y parque de atracciones temático. Una forma hábil de coerción que obligue a dejarse el doble o triple de la pasta que los visitantes ingenuamente presupuesten para sus “vacaciones”.

Es muy probable que económicamente (para el conjunto del país o la ciudadanía) resulte -de llevarse a cabo- una inversión tan acertada como lo está siendo el AVE. Sin embargo, igual que en el caso de este moderno tren, la construcción de estos hoteles-casino-complejos repartirá plusvalías entre un selecto grupo de actores económicos, estratégicamente posicionados.

Pero no todo sería tan negativo; también se crearán algunos puestos de trabajo; aunque no de sectores de la alta tecnología ni titulados superiores (sí algún director de casino u hotel) y las mayor parte de los empleados podrían ser “de importación” (como la clientela). Además, los ingeniosos dueños del negocio calculan que los empleados de salas de juegos -como los croupier- podrían percibir buena parte de sus emolumentos directamente de los clientes, en forma de propinas, por lo que no será necesario pagarles demasiado, aunque tampoco cotizarán mucho. Y por si creían que al menos las arcas públicas engordarán un poco a costa de los casinos, recordar que se baraja rebajar el porcentaje aplicado a las apuestas a un tercio o menos del actual.

El tema da para mucho más, pero no quiero abusar ni crearles mala sangre (con la mía ya es suficiente). Además, aún con todo lo esperpéntico del asunto, cabe considerar que las posibilidades de éxito del “negocio” sean tantas como en su día las tuvo el Gran Scala que se planeó en el desierto de los Monegros, en la provincia de Huesca. Por tanto, quizá no debamos preocuparnos tanto. Por si acaso; hagan sus apuestas, señoras y señores.

El Mundo contra Belo Monte

indígenas de Belo Monte

El progreso tecnológico a menudo ahoga la cultura en forma de conocimiento ancestral, como “ahoga” a las pocas tribus indígenas que quedan en nuestro planeta. Esto lo ilustra perfectamente el caso de las tribus que deberían ser “reubicadas” por la anegación de los 500 Km2 provocada por la presa de Belo Monte, en la amazonia brasileña (una de las 3 más grandes del mundo), que tiene prevista su finalización para 2019 y que afecta a kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y parakanãs, entre otros indígenas.

Estos pueblos son vestigios vivientes de una forma de vida muchísimo más antigua que la agonizante y desastrosa civilización moderna. La gran presa previsiblemente arruinará la vida de estas personas, empujándolas a una miserable vida en barracas, trabajo asalariado (durante algún tiempo), alcohol, televisión y “educación” formal para los hijos. Pasarán de disfrutar de una vida en libertad y armonía, comunitaria, sana, sin necesidad de dinero; a una vida civilizada, en la que todo será por y para el dinero, en la que el deseo y constante insatisfacción son alimentados por las imágenes televisivas, en la que pese al dinero (que ahora no necesitan) se considerarán miserables, porque no les permitirá lo que ahora ya posiblemente tienen: tiempo, paz interior, salud, sensación de pertenencia a la madre Tierra.

Pero si lo consideráramos cuantitativamente -para anestesiar la mala conciencia- podríamos deducir que son relativamente pocos individuos los que se han de sacrificar en pro del “bien” de toda una nación, pues dicen que la presa podría llegar a representar el 11% de toda la potencia instalada de Brasil. Con esa electricidad Brasil podría fabricar más coches y televisores (entre otras útiles mercancías) instalar más equipos de aire acondicionado en viviendas ideadas para cocer a sus inquilinos, e incluso plantearse la construcción de un tren de alta velocidad para cruzar el amazonas, inversión que podría resultar tan acertada y rentable como el AVE español (de momento ya está en marcha un proyecto entre Sao Paulo y Rio de Janeiro). Esta electricidad extra podría, finalmente, empujar un poco más el “crecimiento” de su economía (hacia el abismo, como en USA y Europa, por ejemplo), todo al módico precio de empujar a la desaparición a unas culturas únicas, además de la destrucción de un tesoro forestal riquísimo, no solo en madera sino también en especies que podrían ser la farmacia del futuro, pues albergan probablemente cientos de especies vegetales desconocidas aún (y algunas animales), que son un patrimonio de la Humanidad mucho más valioso que las ruinas de las civilizaciones desaparecidas. Ruinas que no nos han servido para comprender que la creciente complejidad social y tecnológica nos lleva al desastre acelerado. Quizá lo más importante que deberíamos haber comprendido de las civilizaciones desaparecidas, que no supieron adaptarse ecológicamente, que crecieron demasiado.

Petición-carta a la presidenta de Brasil para parar la construcción de la presa de Belo Monte

Vídeo

El gran cambio

Este video, continucación del La historia de las cosas (Story of Stuff), se adentra en lo que podemos hacer para mejorar el mundo además de actuar con nuestras elecciones como consumidores. Pues nuestro protagonismo en el cambio ha de ir necesariamente más allá si deseamos ver resultados claros.

Repartir el trabajo no es repartir la pobreza

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El tema se ha repetido aquí demasiadas veces para mi gusto, pero como es algo sobre lo que se hace oidos sordos, es necesario insistir en ello una y otra vez, para que no digan que no sabían nada, o que no lo entendían o que no era posible.Pero esta vez reproduzco un artículo que encontré en Rebelión escrito por Carmen Castro García. Sin estar de acuerdo al 100%, sí suscribo la idea central: la de manipulación de la información para simular motivos para el acoso social, para el golpe de Estado (o estados, en plural) con el que el mundo de las altas finanzas nos impone someternos a su violencia del poder. Sin embargo creo que el discurso feminista está un poco desfasado ya. Si hay diferncias salariales entre hombres y mujeres es porque aún ocupan porcentualmente tipos de empleos distintos, pero dentro de las mismas empresas será difícil, creo, encontrar esas discriminaciones. En cualquier caso, hoy las discriminaciones ya son otras, porque a fin de cuentas siempre se ha tratado de excusas para pagar lo menos posible: dominar el alemán, francés, el ruso o el chino (lenguas que casi nunca son realmente necesarias), las titulaciones superiores (idem), la juventud (excusa para pagar poco, o para no contratar), la madurez (excusa para no soportar personal con criterio propio y experiencia), la poca predisposición a la flexibilidad total  (decir sí a todo), el master (por pedir que no quede), la buena o mala presencia, la simpatía o la antipatía, etc. ; todo puede ser una excusa discriminatoria, y pagar menos es para muchos la única forma que conocen de mejorar la rentabilidad de sus empresas y negocios.

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Desempleo estratégico

Desempleo estratégico

Por Alberto Montiel

Vaya por delante que no soy economista, por lo que intento entender los hechos por encima de las cifras macroeconómicas, que a estas alturas sospechamos que sirven fundamentalmente para enmascarar la realidad. Es más, estoy seguro de que me comprenderán mejor que a los expertos a sueldo que los gobiernos contratan para justificar esa tomadura de pelo que parece la política económica.

En vista del panorama es fácil creer que las espectaculares cifras de paro en España solo puedan tener una explicación: el interés de las grandes empresas y grupos de inversión en presionar los salarios a la baja mediante la sobre-dimensión del “ejército de reserva” laboral que son los parados.

Porque si no es así no pueden entenderse las continuas contradicciones entre la intención supuesta a los “planes” de creación de empleo y los efectos de las medidas. Como la de atrasar la edad de jubilación (que realmente quiere decir pensiones aún más bajas) y que retrasará que los jóvenes tomen el relevo, o el de acabar de arruinar el sector agrícola que no sea latifundista y supertecnificado, o el de dificultar el autoempleo y empleo con unos costes de seguridad social excesivamente elevados (más teniendo en cuenta las magras prestaciones), o el de ajustar el IVA a uno de los porcentajes más altos del mundo, o el de los costes de “mantenimiento” de las sociedades limitadas, o que haya que adelantar el IVA, o que la administración pueda pagar a 3 meses vista, etc, etc… El castigo al pequeño comercio local (de barrio), favoreciendo las grandes superficies, o la permisividad con la especulación inmobiliaria que permite que se mantengan tantos locales cerrados porque sus propietarios no necesitan avenirse al más mínimo ajuste de los alquileres (quizá porque suelen ser dueños de un buen número de ellos e hicieron mucho dinero con la burbuja inmobiliaria), son ejemplos del interés que tiene realmente la administración de acabar con esta lamentable situación.

Si quisieran acabar con el paro, sería relativamente fácil. Pero manda quien manda. Si no fuera porque les conocemos diríamos que son gente insensible o estúpida, o quizá ambas cosas.

Porque, ¿Sería posible crear 3 millones de nuevos empleos en España en apenas 6 meses, y otros 2 millones en 6 meses más? (así, estilo promesa electoral) Sí, quisieran hacerlo realmente.¿Cómo? Ahí van algunas sugerencias, que deberían definirse.

1- Reduciendo las jornadas de trabajo, tal como explican muchos expertos y estudiosos del tema. A 6 horas, como mucho, (o 21 horas semanales) pero dejando abierta la posibilidad de llegar a 8 horas, bajo ciertas condiciones.

2- Facilitando el autoempleo, reduciendo a la mitad los costes mínimos de seguridad social, entre otras medidas.

3- Bajando sensiblemente el IVA de algunos productos.

4- Potenciando un sector estratégico: el de los innovadores y emprendedores.

5- Potenciando el I+D y la inversión en los sectores de Low Tech, energías renovables, diseño industrial, transporte sostenible, agricultura biointensiva y ecológica, etc.

6- Potenciar el talento y la excelencia empresarial.

7- Potenciar el arte, la artesanía y la belleza en los objetos de uso corriente. Controlar la importación desmedida de los engendros asiáticos tóxicos y de calidad ínfima.

8- Proteger el entorno natural, los bosques, playas y parques naturales. Facilitar la repoblación controlada del entorno rural, la montaña y los bosques. Reforestación.

Ir cambiando el modelo de turismo de sol y playa por un turismo cultural y que valore más el entorno natural. Menos turistas e impacto ambiental pero más ingresos netos.

9- Fomentar fiscalmente la inversión en los sectores estratégicos mencionados (ecológicos y sostenibles), especialmente empresas locales, en detrimento de las compañías multinacionales que tienen un ratio inversión/empleo mayor.

10- Realizando algunos cambios en la legislación sobre propiedad intelectual, que permita la divulgación de algunas innovaciones tecnológicas de interés común, impulsando el desarrollo tecnológico en aquellos sectores que se consideran estratégicos (agricultura, transporte, energía…).

11- Invirtiendo fondos públicos en sectores estratégicos: en energías renovables, transporte sostenible, agricultura ecológica, etc.

12- Educando desde la escuela en los valores propios del nuevo ciudadano-emprendedor, que serían: mutidisciplinar, perseverante, sacrificado, creativo, empático y responsable.

13-Impulsando un internet libre, accesible y económico.

14- Poniendo en marcha la e-democracia y la democracia participativa.

15- Favorecer el desarrollo de la banca ética y crear un nuevo mercado de valores en empresas sostenibles.

16- Limitar los préstamos a aquellas inversiones con mayor efecto multiplicador y en la creación de empleo.

Etc, etc.

Estas medidas pueden afrontarse si hay voluntad de hacerlo, y pueden pagarse si se evitaran otros gastos mucho más prescindibles… y que deberían ser discutidos.

Con toda seguridad hay gente capaz de desarrollar estos cambios… aunque posiblemente no entre los parlamentarios, la gran mayoría de ellos políticos profesionales entrenados para hablar y argumentar con mayor o menor “acierto”, pero poco dados a analizar problemas y definir y aplicar medidas correctoras sobre tan variados y complejos asuntos.

¿Y sus muchos y bien pagados asesores? Que nos lo expliquen.

Pobres y ricos

capitalismo?

El mundo se polariza a toda marcha. Y debido a la globalización, las diferencias no se agravan necesariamente entre países sino también entre ciudadanos de un mismo país.

Es un resultado lógico del juego (del sistema). Un juego cuyas reglas implican concentración, explotación, y crecimiento.

Es fácil reconocer que la concentración de riqueza no favorece la igualdad. Es relativamente fácil reconocer que la explotación intensiva de los recursos (también los humanos) mengua la capacidad de producir riqueza a medio plazo. Pero parece resultar mucho más difícil reconocer que el crecimiento es también un factor de destrucción de riqueza. Porque durante mucho tiempo el crecimiento ha generado riqueza, al menos en los países ricos, que crecían en buena parte a costa del endeudamiento y empobrecimiento real de otros países (y personas).

El crecimiento produjo también que algunos de los países antes pobres ahora lo sean menos -se han desarrollado- y necesiten para prosperar de otros países aún más pobres en los que expandir sus economías, de los que extraer recursos (también humanos); a los que explotar.

En China, donde se ha concentrado la producción de gran parte de los países llamados ricos, ahora necesitan de otros territorios para que su floreciente industria siga prosperando. Y son los países más pobres de Africa los que están empezando a suministrarles alimentos, madera y materias minerales, y en menor medida también mano de obra barata, pues de eso China anda sobrada.

Y a la vez que todo esto sucede, en los países llamados ricos los pobres son cada día más numerosos, aunque como son países tan “ricos”, los ciudadanos pobres lo son incluso contando con empleos cuyo salario es el establecido por ley como mínimo, o incluso superior. Porque es difícil vivir con salarios de país pobre en los “países ricos”. Porque los salarios se están globalizando, pero los costes de vida se mantienen a la altura de la ambición de las grandes empresas, los precios de burbuja y de las necesidades de recaudación de sus endeudadas administraciones. Endeudadas, ¿con quien? ¿con qué fin? No es tan difícil plantear preguntas. Ni contestarlas. Pero hay que estar dispuesto a enfrentar la cruda realidad.

Las cuestiones que importan

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 Hartitos y aburridos nos tienen de tanto repetirnos los mismos mantras una y otra vez. Sobre economía: que si el crecimiento, el desarrollo, el PIB, la mejora de la competitividad, la flexibilización del empleo … y las mil y una sandeces habituales. Sobre política: que si la lucha contra la corrupción, los pactos, los planes, las medidas, la estrategia… y las demás cuestiones que son -cada vez más- palabrería hueca en el mejor de los casos, manipulación en otros muchos. No soportamos ni un telediario-noticiario-informativo más. Para oír lo que hay que oír: todo pesimismo y ninguna información constructiva. Ni destructiva de otra cosa que no sea la moral del sufrido espectador. Mejor apaga (la tele) y vámonos. Porque la sensación transmitida por las mayoría de políticos es que no parecen ver, van como perdidos en una espesa niebla. Y se empeñan en avanzar con una brújula escacharrada, sin mapas de la zona y un sextante que de nada sirve en medio de tanta oscuridad. Lo indicado en estos casos sería detenerse, o al menos ir muy despacito. Pero no, siguen empeñados en que hay que seguir a toda máquina, hacia no saben muy bien dónde. Quizá porque la economía del crecimiento es como una bicicleta, que se para y cae si no pedaleas, sobre todo cuando vamos cuesta arriba, como ahora.

 Sobre los mantras de la economía del crecimiento cabe dudar: avance (¿hacia un muro o un iceberg?), cambio (¿a peor?), desarrollo (¿de un tumor?), competencia (¿contra la miseria?), creación de empleo (¿fabricando armamento, por ejemplo?), etc.  Si no creen necesario justificar las mayores contradicciones, como el retraso de la jubilación pese a la necesidad -supuestamente- de crear empleo, ¿para qué van a hablar del qué? Porque las cuestiones (el qué) son: ¿Nos importa realmente “salvar” la economía, si hay que alimentarla a base del sacrificio infame de vidas humanas?; ¿Necesitamos un gobierno que actúe como un verdugo, obedeciendo ciegamente las órdenes de instituciones supranacionales doblegadas al poder económico?; ¿Necesitamos un gobierno implacable, que no se compadece del malestar y sufrimiento de los ciudadanos? Creemos que no. Pero siguen ¿aparentando? creer que es necesario crecer, avanzar, invertir en alta tecnología, hacer crecer el PIB, etc. Si no comprenden el error de todo ello, deberían empezar a dedicar tiempo a informarse convenientemente.

Muchos opinamos que el capitalismo financiero se está revelando tan desastroso como el socialismo. Y que sería necesario un retorno a una “ilustración”, científica, filosófica, social, política y económica. Un gobierno ilustrado, en las antípodas de lo que tenemos: insensible, desinformado, aislado en su pedestal, y ¿aparentemente? necio. Un gobierno en el que participe la ciudadanía, verdaderamente democrático, en el que se debatan seriamente los asuntos importantes, de forma transparente, informada y atendiendo a la justicia social. Definamos lo que importa; lo esencial, valioso y justo. Si no empezamos por ahí, solo se añade más confusión. A partir de ahí, necesitaremos talento y creatividad para ponerlo en práctica.

¿Compartimos el huerto?

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No sólo se pueden compartir los archivos, las ideas, los espacios de trabajo, el coche, la vivienda, etc, Si tienes un terreno del que no te puedes ocupar adecuadamente, o no le sacas apenas provecho y crees que podría ser más útil (para tí y para otros), también puedes compartirlo. La gente de huertoscompartidos así lo vió y diseñó un servicio que trata de facilitar estos intercambios entre propietarios y personas deseosas de cultivar un huerto ecológico, compartiendo además, conocimientos, experiencia, etc.

Esta no es una idea nueva, en realidad; huertoscompartidos se inspira en experiencias de otros lugares, como es el caso de landshare o wepatch. Pero ser absolutamente original no siempre es lo más adecuado: mejor es hacer cosas que ayuden a las personas y mejoren el entorno, lo cual es el caso; además le ponen al proyecto mucho entusiasmo y ganas. Un proyecto que facilita a hortelanos (los que buscan terrenos para cultivar un huertecito) y propietarios, que puedan contactar libremente (sin intermediar de la forma en que lo hacen casi todas las páginas de servicios de intermediación, que ocultan la identidad entre ambos incluso para los suscriptores), les entrega un formato de contrato muy útil para formalizar el acuerdo entre ambas partes (hortelanos y propietarios). Y hace ambas cosas por un precio casi ridículo (2€), considerando la satisfacción que ambas partes pueden obtener a cambio: muchos ratos agradables al aire libre, verduras y frutas frescas y ecológicas, conocimientos nuevos…

¡Animaos… y compartid la idea! Y el huerto.

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Destrucción de la inexistente Clase Media

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Se reproduce a continuación un acertadísimo análisis sobre la desaparición de la llamada Clase Media, de enorme importancia, extraído de la web Rebelión.org

¿En general qué es la clase “media”? Se trata de una construcción, inventada en Occidente, con el objetivo de destruir el concepto de clases del marxismo. Desde el punto de vista del marxismo no tiene sentido – es una quimera, que existe gracias a los recursos financieros sobrantes, en la que entran tanto la cúpula de la clase obrera, como la pequeña y mediana burguesía, así como los que sirven a las clases altas. Desde el punto de vista del actual estado burgués con su modelo de capitalismo financiero, la clase “media” es el grupo humano con un comportamiento de consumo, y no únicamente en cuanto a los bienes y servicios, sino también en cuanto a los servicios políticos. Hacia este grupo se orienta todo el sistema de publicidad total y educación, dirigido al máximo aumento del consumo y la prohibición de hecho de los valores más meditados. En consecuencia, precisamente este grupo proporciona la base para la estabilidad político-social del actual estado occidental. Señalemos también que su creación también fue posible en parte, gracias al desplazamiento de la industria masiva y “burda” a los países del “tercer mundo” y, la posterior redistribución de los beneficios a favor de los países desarrollados.

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Niño Becerra – profeta español de la crisis

Santiago Niño Becerra Singulars

Este es un extracto de algunos de los mejores momentos de la entrevista a Santiago Niño Becerra en el programa “Singulars” de TV3 emitido el miércoles 20 de Marzo.

“El enfoque que hasta ahora se daba a la seguridad de nuestros ahorros ha cambiado. El mundo -los expertos, incluso- no sabían qué pasaba si en un país se bloqueaban las cuentas bancarias y lo que pasó en Argentina resolvió la duda en 2001. Después, no sabían qué pasaría si un banco quebraba y lo descubrieron con Leman Brothers en 2008, no sabían qué pasaba si se rescataba un país y eso lo aprendimos con Grecia, con Portugal y con Irlanda , no sabían qué pasaba si se hacía un finiquito de la deuda de un país y Grecia resolvió esta pregunta en 2011. Y, hasta ahora, no sabían qué pasaba si se intervienen unas cuentas bancarias para decir a la gente: “usted ha de contribuir al rescate de una serie de bancos “, y ahora lo estamos aprendiendo con Chipre“.

“Ante lo que sucede en Chipre, tenemos que empezar a pensar que puede ocurrir que alguien nos diga ‘ustedes deben contribuir a su deuda pública, al pago de su deuda y al rescate de su banca'”.

“El caso de Chipre es un caso muy curioso (…) , directamente les cogeremos el dinero en forma de impuesto y sin intereses’. En el fondo es eso, coger dinero para contribuir a rescatar una banca “.

“La garantía de 100.000 euros es una pura teoría. En España, esta garantía la tiene que cubrir el Fondo de Garantía de Depósitos y, actualmente, no hay nada en el Fondo de Garantía de Depósitos. Es decir, es una garantía puramente teórica “.

“Hasta ahora, los que tenían depósitos en los bancos les decían ‘sus depósitos están seguros hasta 100.000 euros, ningún problema’. Pues ahora no; alguien ha decidido que las personas que tienen dinero en el banco, cuando hay problemas, deben contribuir. Se ha cambiado la legislación, la norma ha cambiado, y hemos entrado dentro de otro marco jurídico “.

“Se ha cambiado, sobre la marcha, la manera de entender una serie de cosas. Quien tiene el poder ha decidido cambiarlas, y se han cambiado. A nadie se le ha preguntado nada, porque nadie pinta nada” .

“Tenemos dos opciones: o aceptamos esto o hacemos una revolución. No hay otra opción. Y como las revoluciones ya no están de moda … al margen de que el Estado tiene unos poderes represivos terribles, evidentemente sólo queda estar de acuerdo y tragártelo. No hay otra vía “.

“Según datos del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, el 10% de las familias estadounidenses pasan hambre. La clase media está desapareciendo. Vamos hacia una sociedad donde un 30% trabajaría muchas horas al día, otro 30% trabajaría en tiempo parcial y en trabajos precarios y otro 30% no trabajaría prácticamente nunca “.

“(…) hay que eliminar un exceso de capacidad bancaria que tenemos, un exceso de capacidad productiva, un exceso de capacidad de consumo. En productos como el automóvil , en el mundo hay un exceso de capacidad productiva del 20%. En el futuro, con un nuevo modelo, iremos hacia un PIB más pequeño y hacia unos estándares de vida más reducidos “.

“Cuando la crisis termine, entre el 2020 y el 2023, en España volveremos a las cifras de PIB que teníamos en 2001, pero con estándares de vida de los años 80. Habrá un retroceso muy importante”.

(…) no hay, ni habrá, demanda de empleo para todas estas personas. hay un exceso de población activa. La única manera de evitar que el índice de paro llegue al 30% es reducir la población activa “.

“En Alemania hay 7,2 millones de personas con “minijobs” que tienen una renta de hasta 400 euros y el estado les paga el alquiler y la luz. Estas personas no están en el paro y por ello Alemania puede decir que tiene una tasa de paro del 5,6%, lo que es absolutamente falsa “.

Para ver más, seguir este enlace.

El Baktún número 13

amazonia

Se acabó el decimotercer Baktún que forma la Cuenta Larga de 5128 años del famoso calendario maya. Y no tiene pinta de que se acabe hoy el Mundo, ni de que sea el Fin de los tiempos.

Sin embargo, lo que sí es cierto es que podríamos estar metidos de lleno en un período histórico único para la Humanidad, pues en no mucho más de una generación humana “se jugará” el futuro de muchas más generaciones. El verdadero fin (más bien de la Humanidad, que no del Mundo, ni de los tiempos) puede depender más de lo que hagamos ahora (como civilización) que de los movimientos planetarios, actividad solar, volcánica o sísmica. Todo esto de los milenarismos, profecías, incompletos calendarios exóticos, etc., distrae de riesgos mucho más acuciantes, y que además sí son controlables (envenenamiento generalizado de la vida debido a químicos, radiaciones y electromagnetismo, contaminación genética, destrucción de selvas y bosques, acuíferos, contaminación marina, atmosférica, etc, etc.)

Este “daño” se ha agravado con dos factores fundamentales: la expansión del modelo económico occidental industrial-financiero basado en un consumo energético intensivo, y el crecimiento de la población mundial y su desplazamiento a entornos y modos de vida “urbanitas”. Este desastroso panorama podría también explicarse por la creciente complejidad (y por tanto, mayor exposición a riesgos) de la civilización, como fallo de los sistemas de gobierno democráticos, como fallo del propio sistema capitalista financiero, como incapacidad de la tecnología para lograr ese paraíso de paz y seguridad que prometían, etc., etc.Aunque quizá, por encima de todo esto, este Desastre Global podría explicarse por nuestra estupidez colectiva, por la ceguera ante los asuntos críticos, que no siempre son los más urgentes, pero que ahora ya son críticos y urgentes por igual.

En fin, creo que nos han vuelto a engañar una vez más; quizá la nueva era nos acabe de ayudar a “despertar”.

“M” de control social

Philippe-IV_les-TempliersHace unos días, en una charla impartida por un integrante de los Iaioflautas, ese grupo de jubilados indignados nacidos del movimiento15M, se mencionaron las tres emes que permiten el control de la población por una minoría poderosa: miedo, mansedumbre y mentira.

No puedo estar más de acuerdo, aunque añadiría manipulación, la utilización de la mentira, la propaganda y el miedo con una finalidad de control.

Todas estas emes me recuerdan mucho al feudalismo, forma de organización social propia de un tiempo que creíamos mucho más lejano. ¿por qué? Porque el orden social de entonces se basaba en esas tres emes; y hoy parece que también. Sigue leyendo

Una excusa dañina

Por Alberto Montiel

Escuchar de Viva Voz

El origen de la crisis, en realidad, no tuvo mucho que ver con las hipotecas subprime, ni con ningún “producto basura” parecido. Es solo que la economía incurre en el mismo error que la medicina, que puede llegar a confundir el primer síntoma con la enfermedad. E insistir en el error de planteamiento.

La economía es, más que una ciencia, una excusa.

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Los auténticos muertos vivientes

Escena de American Psycho

El día de difuntos es, en una buena parte del mundo, costumbre honrar a los antepasados.

Nuestros ancestros mas recientes, los que conocimos, tuvieron la mayoría de ellos historias de sacrificio y privaciones en alguna parte de sus vidas (si no toda), pero también vivieron unos tiempos en que el progreso, la mejora de las condiciones de vida, era casi generalizados (en nuestra parte del mundo, al menos).

Muchos de ellos lucharon de alguna forma para conseguir mejoras de las que ahora disfrutamos las siguientes generaciones. Mejoras obtenidas literalmente a base de sangre, sudor y lágrimas, y que ahora están siendo eliminadas impunemente y a la vista de todos. Sigue leyendo

Trabajo, desarrollo y crisis: mitos y más mitos

Por Alberto Montiel (EidonLink)

Estos son los mensajes que se difunden desde la mayor parte de publicaciones, emisoras de radio, canales de televisión, magazines económicos online…: la crisis económico financiera va para largo, no tiene facil arreglo, y todos tendremos que apretarnos el cinturón.

Y se quedan tan anchos.

Pero pocos, por no decir ninguno, tocan lo esencial del asunto. Cuando se analiza en serio y sin prejuicios el asunto descubrimos que el origen de la crisis no está directamente relacionado con las habituales extravagantes explicaciones financieras.

El motivo de la crisis quizá no sea otro que la imposibilidad del crecimiento sostenido (ni sostenible) de la economía, la producción de riqueza para cada vez mayor población a partir de unos recursos materiales finitos.

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