No seamos cínicos

Diogenes the Cynic - Andy Lendzion

¿De dónde vienen las ideas y respuestas?, ¿Que es la intuición?, ¿Cómo se “conectan los puntos”?  Podría intentar elaborar alguna teoría al respecto, o sintetizar y remezclar teorías ya existentes, pero al margen de la credibilidad que recibiera, la cruda verdad es que No lo sabemos. Sin embargo, algunos, unos pocos, tenemos cierta disposición innata para “recibir” respuestas intuitivas y conectar los puntos, mientras que otros -la mayoría- no la tienen (Oh my God!),  Sigue leyendo

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Venezuela, Catalunya & Co.

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Desde que empecé a escribir este blog, hace ya algunos años, he ido observando como la situación social en el mundo se ha ido degradando más y más, al contrario de lo que algunos pocos medios, futurólogos y prospectivistas explican. Hasta hace poco aún veía esperanza y posibilidades de ver como se arreglarían algunos de los principales problemas globales, pero empiezo a sospechar que también me equivoqué en eso. Ya no estoy seguro de que la humanidad tenga arreglo, y, por otra parte,  tampoco estoy del todo seguro de si vale tanto la pena el esfuerzo por salvar eso que llamamos civilización.

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La Genuina Fuente de la “Eterna Juventud”

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Lo que puede hacerse para aumentar extraordinariamente las posibilidades de tener una vida larga, saludable y feliz y el gran secreto para ralentizar el tiempo.

Quizá sí sea posible esquivar la vejez, al menos por algunos años más. A parte de algunas inevitables arrugas, y canas, vivir “jóvenes” por muchos más años es ya una posibilidad real, si se sabe lo que se tiene que hacer, además de la voluntad de hacerlo. Aunque para la mayoría sería preferible hacer un pacto con el diablo.

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Las dulces mentirijillas de Navidad

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La Navidad es una fecha mágica para los niños (y para algunos adultos también): vacaciones, celebraciones familiares, adornos navideños, regalos, dulces … Lástima que la ilusión no dura mucho para la mayoría; en pocos años los niños averiguan la verdad sobre los regalos, y los demás… quizá algunos años más tarde también llegan a averiguar que el resto de tradiciones se sostienen por la ilusión colectiva y unas cuantas mentirijillas piadosas.

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La mochila ecológica

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Viajar puede ser una de las mejores experiencias de la vida, siempre y cuando uno lo haga con la ilusión de un niño, con curiosidad y mente abierta. Lo sabremos nosotros (Elisa y Alberto).
Pero, hasta hace poco, cuando viajaba me sentía culpable por el impacto medioambiental. Para un “sensibilizado ecológico” es casi un pecado pensar en coger un avión, y sin embargo a veces casi no hay otra opción, o esas otras opciones no son buenas altarnativas. No lo sería, imagino, embarcarse en un crucero de lujo para evitar volar de Barcelona a Miami.
Pero no nos creamos todo lo que nos cuentan (ni me crean sin más lo que yo mismo cuento). A veces viajar en avión puede hasta ser mas “ecológico” que hacerlo en tren. Tal es el caso de los viajes largos (en clase turista), comparados con el tren de alta velocidad (sobre todo en primera clase). Porque muy poco tiene de ecológico un tren de alta velocidad, o un tren lento pero que pare cada 2 kilómetros y vaya casi vacío.
Tampoco viajar en coche es siempre una mala opción; no es en absoluto lo mismo ir con un coche que consume 5 litros cada 100 Km, ocupado por 4 personas, que viajar sólo en un deportivo de 6 cilindros. Las medias solo son medias, nada más. Hay que afinar más en las comparaciones. El sentido común, combinado con el pensamiento lógico, suele ser una buena guía.

El tipo de transporte, la tecnología de propulsión, el combustible, la velocidad media, el índice de ocupación (número de pasajeros), la ruta elegida (si es que se puede elegir), la distancia, etc. son factores que tienen repercusión en el cálculo del consumo y las emisiones. También habría que considerar la vida útil del vehículo y la intensidad de uso del mismo. Por ejemplo, si tenemos un vehículo híbrido (ecológico, en principio) pero solo lo usamos para viajar dos personas o menos, y además hacemos poquísimos trayectos, la energía y materiales invertidos en la fabricación del vehículo tendrá más repercusión en el cálculo de la huella medioambiental que el propio consumo.
aicasa_103_gc8991Cabría plantearse si viajar para ir al trabajo es más justificable y ecológico que hacerlo por placer. Pero ni siquiera eso está claro. Si el trabajo consiste en vender cosas innecesarias, por ejemplo, o en cualquier variante de especulación financiera o tecnológica, tampoco ir a trabajar sería una justificación para la huella ecológica. En cambio, el placer de viajar, si es comedido y se aprovecha para una estancia larga, podría ser perfectamente asumible en un cómputo de emisiones/huella ecológica. A fin de cuentas pocas cosas hay más importantes que ser feliz y tener buenas experiencias.
Y hacer el bien, añadiría. Y si es posible “haz el bien y no mires a quien”

de Alberto Publicado en Sin categoría

Menos es más, o justo lo contrario

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No sé si por llevar la contraria de las tendencias o las mayorías, o a los tipos más inteligentes del momento, o porque soy raro, pero he llegado a la siguiente conclusión: las personas se afanan por conseguir muchas cosas en la vida, cuantas más mejor, y sin embargo, opino que no necesitamos más, sino menos.

Y no sólo me refiero a las cosas materiales que podrían fácilmente considerarse lujos, sino a muchas otras cosas, incluso las inmateriales.

Empecemos por algo verdaderamente provocador. Creo que necesitamos incluso menos estudios. Por ejemplo, los grandes avances en la historia de la tecnología se dieron cuando los inventores y cientificos no habían estudiado en ninguna facultad sino que eran personas verdaderamente creativas y habilidosas. Las primeras universidades eran de filosofía, medicina y leyes. La ciencia y las ingenierías vinieron mucho después; sin embargo hubo genuinos “ingenieros” mucho antes que escuelas de ingeniería.Y eso no es solo una cosa del inicio de la revolución industrial. En la revolución de internet participaron muchas personas que abandonaron las clases universitarias o ni llegaron a pisar la universidad. Y si acabaron no aplicaron apenas los conocimientos recibidos allí, porque de lo contrario no habrían avanzado tanto en campos nuevos.

La creatividad, sabiduría, la capacidad de ser feliz, son cosas que no se enseñan en las facultades, y los buenos sentimientos aún menos. Y la educación primaria, si bien más necesaria, no se libraría de la crítica, pues crea mercenarios, competitivos chicos solo preocupados por su cualificaciones

Menos energía. No es tanto cuestión de descubrir o desarrollar nuevas fuentes de energía, sino de aprender a utilizarlas con verdadero sentido común. No es cuestión ni tan sólo de ser aún más eficientes, sino de no empeñarnos en el consumo de cosas excesivas, inapropiadas o incluso inútiles.

En mi viaje por norteamérica me he fijado en varias obsesiones muy de moda. El tema del aire acondicionado, por ejemplo, del que a todas luces se abusa. Es ya como una droga de la cual necesitan cada vez más. Las casas son verdaderas neveras. Y no lo paran nunca, ni un momento. Aunque no haga apenas calor. Hablando de neveras, estas son gigantescas, y casi todo lo que se guarda en ellas es gigantesco (garrafas de leche de un galón, botes de margarina de medio galón, etc.). Y muchas de las neveras de aquí suelen tener un dispensador de hielo, porque a toda bebida se le pone mucho hielo.(menos al café, pues no tienen ni idea de lo que es un café con hielo).

Otra es el tema del automóvil, del que se abusa igualmente. Continuando con lo observado a este lado del Atlántico, aquí son muchos los necesitan, por algún extrano motivo, coches gigantescos. Los motores de gasolina de seis cilindros y 200 CV son la tónica. Por eso, con la gasolina a un precio en Florida de 2,80 $ por Galón (el precio actual) la gente se alarma de lo cara que es. Sin embargo, si lo pasamos a litros, como un galón equivale a 3,78 litros y un dólar a día de hoy son 0,91€: 2,80$ serían 2,54€, entonces estos 2,54 € entre 3,78 = 0,67 €/litro Pero la media aún es algo inferior según datos obtenidos en varias páginas de internet.

En España el precio medio a día hoy de la gasolina es de 1,28 €/litro, 1,47 en Alemania, 1,59 en Italia, 1,65 en Reino Unido.

Pero no por ello gastan menos en gasolina. Los coches son enormes, con ruedas enormes y las distancias aún más enormes. En ciudades como Miami, además, hay semáforos y atascos contínuos. Sin embargo la gente de clase trabajadora que vive aquí no puede (ni quiere) ni alquilar ni comprarse un apartamento en el centro. Actualmente estoy en una urbanización de Miami desde la cual llegar con transporte público al dowtown (centro) de Miami me toma una hora y media.

Hablando de excesos, muchas avenidas son de 4 y 5 carriles por cada sentido. Y sin embargo se llenan y hay atascos.

Pero, como ya dije, no todo lo que sobra es material. Creo que también sobran problemas creados artificialmente, debidos a un exceso de complicación en nuestras relaciones. Tanto aquí en Florida como en Curaçao me ha sorprendido lo comunes que son los abogados. Pareciera que cualquier cosa que uno haga requiera de los servicios de un abogado. Se anuncian en cualquier letrero, porla calle, en cualquier gacetilla, con mensajes bastante sensacionalistas.

Mirando para atrás, aparte de los servicios muy puntuales de una notaría, no recuerdo que en España y en la época de mis padres nadie contratara nunca a un abogado para demandar a nadie. Sin embargo aquí esto es hoy día algo frecuentísimo. ¿Te sirvieron la sopa demasiado caliente y te quemaste los labios? Demandas al restaurante por negligencia. No es de extrañar la psicosis que hay. La gente tiene pánico a que la demanden.

Los megacentros comerciales son otro ejemplo de exceso en el que no hay un poco de todo aunque hay demasiada oferta de cosas similares. Son grandes como hangares de aviación, pero no encuentras algunas de las cosas que tenía en el pequeño supermercado de barrio de tu ciudad en España. El precio depende del volumen, por lo que no pueden permitirse verdadera variedad. Para un español, acostumbrado a una gran variedad y calidad en los supermercados, es algo frustrante no encontrar -por ejemplo- más que una marca de chocolate negro (a precio desorbitado) o no encontrar un caldo de pescado con el que hacer algo parecido a una paella de marisco (tampoco es nada fácil encontrar gambas frescas, ni tan solo congeladas pero enteras). En productos frescos la variedad es menor que en los países “pobres” del Sur de Europa. Ah! Olvidaba el tema del pan, del que estaba acostumbrado a poder escoger entre una gran variedad de tamaños, tipos y formas. Con más o menos corteza, más o menos crujientes, recién hecho, etc. Aquí eliges entre pan de molde son semillas o sin semillas, de una marca o de otra, pero son casi iguales unos a otros. Y el precio, el doble. Sorpende un poco que siendo los impuestos mucho más bajos aquí, los precios finales son mucho más altos en la mayoría de productos y servicios de primera necesidad (especialmente alojamiento y alimentación).

Llegar a esta situación no ha sido un proceso rápido, sin embargo la buena noticia es que salir de ese circulo vicioso de consumo desmesurado sí puede ser rápido. Y claro, puede ser aún más rápido si es involuntario, pero ese es otro tema.

También en EE.UU. se dieron las primeras tendencias de reacción contraria al consumismo. Es el caso del downshifting, ahora llamado también austeridad voluntaria, o simplemente simplicidad. Los motivos para ello podían ser varios, pero en el caso de los downshifters eran ex-yuppies y profesionales bien cotizados que se habían hartado de su particular estilo de vida. Hay muchas tendencias que se oponen de un modo u otro al excesivo consumo, entre ellos los partidarios de la simplicidad, los del decrecimiento, e incluso los primitivistas, que van aún más allá, propugnando un retroceso en el desarrollo tecnológico.

Ultimamente trato de entender las posturas más encontradas; por ello creo que lo inteligente sería, una vez más, un punto a medio camino entre el desarrollismo y el decrecimiento, dejando de crecer en aquello que crea desigualdad y daña al medio ambiente, y creciendo en conocimiento y sabiduría, para crear un mundo más justo y feliz, y sin limitar la libertad individual más allá de lo razonable. La cuestión es, ¿cuanto es lo razonable?

“Salir del armario”

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Ésta es una expresión que normalmente se aplica para describir la decisión de mostrar públicamente una homosexualidad que hasta entonces se ha mantenido oculta. Los motivos para ocultar la homosexualidad, que ahora empieza a percibirse en muchas sociedades como normal, podían ser varios: miedo a una opinión fuertemente contraria, rechazo social, rechazo incluso de padres y hermanos.

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La solución más simple suele ser la mejor

Bicicletas, calentadores de energía solar, molinos de viento e hidráulicos; todas estas tecnologías existían antes de la irrupción de la energía fósil.Antes de la aparición de los primeros calentadores de gas en muchas casas de USA ya calentaban el agua de la ducha y el baño con calentadores solares. Antes de la llegada de los primeros motores de explosión buena parte de los coches ya eran eléctricos, y la mayoría de la gente se desplazaba en bicicleta. Con vapor producido con energía solar se habían movido máquinas y se había extraído agua del subsuelo. Mucho antes de las máquinas de vapor y eléctricas, ya los molinos y las pequeñas fabricas se impulsaban con energía hidráulica y eólica. Pero la comodidad de uso de las fuentes de energía concentradas y constantes, además de la fascinación producida por el automóvil, destrozaron el progreso de estas maravillosas tecnologías y el mundo se metería en el mayor lío que hubiera podido imaginar. Menos de un siglo después de la perforación de los primeros yacimientos las ciudades están atestadas de coches, el smog asfixia a millones de personas, y los ejércitos parecen servir sobre todo para defender el acceso a las fuentes energéticas, exigiendo su mantenimiento una fracción del PIB tan enorme que amenaza con arruinar las economías de las principales potencias. Otros problemas, como la destrucción de la capa de ozono estratosférico, o la amplificación del efecto invernadero debido a los gases como el CO2 producido por la combustión de petróleo y carbón principalmente, son también consecuencia del uso desmesurado y creciente de la energía de origen fósil.

Hoy podemos volver la vista atrás para reconocer que muchas tecnologías se quedaron atascadas por la irrupción de los combustibles fósiles y la electricidad.

De igual modo que los generadores eólicos son una evolución de los viejos molinos, o las centrales termo-solares lo son de los primitivos calentadores solares, también la bicicleta está a punto de experimentar un avance tecnológico revolucionario, este modelo de bicicleta que es apenas una mejora de los primitivos bocetos atribuidos a Leonardo daVinci, y que tan poco ha cambiado en los últimos 100 años. Aunque quizá haya cambiado tan poco porque ya es un invento genial por su sencillez y eficacia.

(tomado de Barritas energéticas)gulch bike

Mundialmente soporífero

 

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Cada vez entiendo menos la pasión que desatan los partidos de ese juego del balonpié, porque lo que es el espectáculo me resulta mas bien aburrido. Además de poco emocionante, parecería que tienen la misma probabilidad de ganar cualquiera de los dos equipos, con independencia de su destreza en el juego. Por si fuera poco, si al final de 90 minutos más un tiempo de prórroga de juego uno de los equipos ha jugado claramente mejor pero no ha conseguido meter un solo gol, todo se decide a unos tiros de penalties. Con lo cual casi toda la responsabilidad recae en el portero y quizá en menor medida en el tirador. Está claro que es para que el público (incluido el que está en casa viendolo por tv) no muera de inanición esperando un desenlace prórroga tras prórroga.

Lo mejor del tema es que no soy yo solo, muchos a mi alrededor constatan que cada vez les resulta menos emocionante. La humanidad podría por fin estar evolucionando a un nivel de conciencia superior, dado que el fútbol empieza a aburrirnos, que es lo lógico. Aunque también podría ser que la publicidad “La FIFA contra el amaño de partidos” podría resultar más necesaria que nunca y los partidos estén en buena medida influenciados por un arbitraje no del todo imparcial.

Algún día, con algo de suerte, y si el balonpié sigue evolucionando hacia el aburrimiento absoluto, la gente volverá a jugar a la pelota -o a cualquier otro juego- con la misma pasión con que hasta ahora se ponen del lado de “sus” equipos, naciones, colores y banderas. Que conste que he dicho jugar, no mirar.

 

¡Que no cunda el pánico!

FriCon un poco de suerte todo esto será solo un recuerdo borroso para las gentes del futuro…. (y para los que sufriran Alzeimer también, quizá sin tanta suerte)
Hemos dejado que la gente con más preparación y menos compasión nos organice la vida hasta extremos inimaginables (salvo por algunos agoreros como yo): sanidad tecnológica universal, alimentación asépticamente segura, derecho al trabajo (sea el que sea), educación superior, artes escénicas, informativos, publireportajes, seguridad militar, transporte rápido y eficaz (savo por atascos y huelgas), zona azul, pastillita azul, declaración de la renta, hacienda pública, democracia representativa, naciones unidas, banco muncial, omc, vacaciones pagadas, empleo y oficio, matrimonio y divorcio… Nos atiborramos de entretenimiento: mundial de juego de pelota , gran hermano 69, fórmula de coches de carreras, erotismo en la inter-red, zerBza fría, patatas fritas consabora (glutamato monosódico), coches superequipados y de pagos superaplazados, deli-pizzas congelati o prcocinati, realities basura (y tele-basura en general), …. podría seguir, seguro que sí, pero lo peor de todo este aturdimiento es el vacío de sentido, la incapacidad de reflexión, la pérdida de brújula interior.. No sabemos ni de dónde venimos ni hacia dónde vamos. (El gps o google maps tampoco ayudan en este sentido) Porque vamos como a la deriva, pero más rápido que los continentes. Nuestra existencia es liviana… salvo por nuestra pesada huella ecológica y por nuestra pesadez de estómago. Sin embargo, uno está tan orgullosos de las 4 tonterías que “sabe” como de los 2 ó 3 colores de su bandera. Y eso sería bueno si a uno le hiciera feliz. ¡Ah! La felicidad, tan escurridiza y que todo el mundo anhela, tan incomprendida. Esa no es una de las 4 cosas que suelen medio entenderse. Me temo que no. Pero, ¡Que más dá si tienes unas cervezas frías y gana tu equipo!

Cuestión de pelotas

 

Jugadoras de futbol

La afición a pasarse la pelota unos a otros para tratar de meter goles es la mejor metáfora de nuestra sociedad tecno-capitalista: Los problemas se mantienen en movimiento y se tratan de llevar al campo contrario a toda costa. Todo esa fricción esférica y choque de cuerpos está regulada y rigurosamente controlada por unos árbitros debidamente “homologados” así como por una comisión y varios organismos internacionales. Pero la seriedad con que nos tomamos el asunto nos hace olvidar que no es más que un juego arbitrariamente diseñado, en el que el fin verdadero de tanto movimiento y peloteo no es que uno de los equipos gane, sino que el público quede fascinado por el juego, pague su entrada y se mantenga fiel como aficionado o socio. Al final del juego, en el fútbol, los jugadores ganadores suelen abrazarse y saltar de alegría, y el público, por motivos más sentimentales que prácticos, se alegra casi en la misma medida. Los perdedores se darán una ducha y se irán a buscar a sus novias para dejarse consolar.

En la vida real el final del juego puede ser mucho más siniestro: no habrá ya ganadores, todos pierden, pese a las apariencias, los trofeos y los honores. También los “amos” de lo que quede tendrán que vivir en una deteriorada propiedad, codo con codo con sus enemigos, con la despensa peligrosamente desabastecida y el termostato descontrolado.

En el final del juego de la carrera de ratas tecno-capitalista no habrá ganador alguno. Y tampoco habrá novias ni duchas.

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Mis mejores deseos

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Santa Claus afeitadito y depiladito parece otro; más joven incluso.

Más concreto -y mucho mejor- que desearte solo Felices fiestas, deseo para ti lo siguiente:

Que hagas nuevos y buenos amigos/as (y te diviertas muchísimo con ellos), disfrutes de exquisita comida (sin engordar y en buena compañía), duermas reparadoramente y de un tirón (mejor si es después de disfrutar de buen sexo), obtengas el dinero que necesitas para vivir confortablemente, te reconozcan tus méritos laborales (y te lo recompensen generosamente), se te valore por lo estupendo y buena gente que eres (y des motivos sobrados para ello), sepas perdonar a aquellos que te ofendieron (si hubo alguno, que no creo), dejes de fumar o adelgaces (si es lo que quieres y si de verdad lo necesitas), te pongas en forma, sonrías más (puede que tu ya seas de los/las que sonríes a menudo), olvides los problemas pasados y no te agobies tanto por el futuro, te levantes cada día optimista y lleno de energía, que tu familia y amigos sepan que les aprecias y el sentimiento sea recíproco, te perdonen los que ofendiste (seguramente sin pretenderlo), te relajes más a menudo, hagas más ejercicio (pero no demasiado), trabajes menos (pero ingreses más dinero), logres al menos una buena parte de todo lo que te propongas para el próximo año (si no todo), sepas apreciar mejor las cosas pequeñas que te ofrece la vida, seas (aún) más creativo y las ideas sirvan para ayudarte a ti y a los demás … Y que todo esto sea para siempre, no solo para las fiestas.

Santa Claus se pidió una excedencia: de momento le sustituirá una becaria sin carnet de trineo de renos…

Seguro que olvido algunas cosas que podrían mejorar, pues no pretendo hacer una lista exhaustiva. Resumiendo: deseo que disfrutes al máximo de la vida, seas amado y ames, juegues, goces y rías con ganas. ¿Se puede pedir más? Es posible, todo es cuestión de imaginación.

¡Felices (y filosóficas) fiestas!

La navidad ya no es lo que era

La navidad ya no es lo que era

En estas fechas “señaladas” se utilizan como nunca las palabras felices, felicidad y feliz (junto con otras igual de imprecisas y abstractas como paz y amor). Las usamos para desear felices fiestas, feliz Navidad, año nuevo, etc. Por ello me pregunto estos días, ¿que es la felicidad? Yo no lo tengo tan claro; y tu seguro que tampoco, no creas.

Algunos -la mayoría, me temo- pueden considerar que la felicidad está en algunas cosas “pequeñas” como un abrazo con un ser querido, sentirse bien y optimista, el buen sexo y otras sensaciones placenteras (una comida rica, el primer trago de cerveza, comprarse algo bonito- y aún mejor si es un “chollo”-, recibir un elogio, etc.). Es una forma de felicidad breve y con características adictivas.

Otra versión de la felicidad es la sensación de logro y/o superación, como puede ser alcanzar un objetivo difícil (perder unos kg, ponerse cachas, aprobar un curso o examen difícil, ligar con aquel o aquella que parecía tan inaccesible…). Recibir un aumento de sueldo, encontrar empleo, o mejor aún, cambiar de empleo, montar un negocio (y aguantar), o divorciarse, pese a los obstáculos de todo tipo… También ayudar a otros te hace feliz, pero supongo que esto no funcionará con todo el mundo.

Otras circunstancias generalmente felices son: casarse o iniciar una convivencia feliz (al menos al principio), tener un hijo (según las circunstancias, y también al principio, al menos), los logros de los hijos – algunos-, mudarse a un lugar mejor, etc. No olvido que recibir un premio de lotería también proporciona felicidad (y cómo olvidarlo en Navidad) Pero, por muy grande que sea la cantidad, es curioso que es del tipo de felicidad breve (aunque no tanto como un buen revolcón) que mencionaba en primer lugar.

Dicen los que se dedican a analizar estas cuestiones que los que consiguen tomar las riendas de su vida (crean su negocio, deciden dónde y cómo vivir ) y toman decisiones frecuentemente, no dejando que sean siempre otros los que decidan por uno, son por lo general mucho más felices que los que logran una cantidad de dinero importante sin haberlo ganado, sin haberse forjado carácter, y se dejan llevar por la consecución de esos placeres inmediatos que el dinero puede fácilmente comprar, pero que no son otra cosa que otra versión -pero mejor vista- de las drogas duras, fuertemente adictivas y que destruyen el carácter (suponiendo que uno tuviera algo así).

Por tanto, es cierto que el dinero da un tipo de felicidad, breve y adictivo. Para algunos no parece haber otra felicidad posible, lo cual parecía defender Woody Allen cuando sentenció algo así como: “En efecto, el dinero no da la felicidad, pero (gastarlo) proporciona una sensación tan parecida que es difícil notar la diferencia”. Bueno, a mí me parece que sí se nota la diferencia; la verdadera felicidad sería una sensación de energía y entusiasmo que te permite soñar y avanzar hacia objetivos grandes (nobles, auténticos, genuinos…) y eso no se compra con dinero (aunque por supuesto ayuda si sabes cómo gastarlo).

Mirado así, la mayoría somos unos infelices durante la mayor parte de la vida, si no toda. Quizá ya es hora de cambiar.

Soy un gnomo

Gnomo feliz

Rindo pleitesía ante vuestros poderes mágicos: Marketing Avanzado, Organización de organizaciones, Exexutive Business, Master del Universo por la Esculea Superior de seres superiores. Me inclino ante los sacerdotes que ofician los ritos de la Sagrada Economía, obedientes a las inescrutables fuerzas de la Mano Invisible del Grandísimo Libre Mercado. Oh, Señor de las Finanzas Etéreas, Misterio entre los misterios, te ruego me sea concedido tu misericordioso crédito.

Soy un gnomo del reino fabuloso donde nunca se ponía el Sol. Un reino abandonado del favor de los dioses, que han permitido que las fuerzas del mal nos dejen sumidos en la oscuridad. El euro-ogro y la UE-ogra nos acosan y hostigan, y los populares verdugos elegidos para el necesario sacrificio hacen el trabajo sucio que nadie haría en su sano juicio.

Por si fuera poco, unos perezosos esclavos poco competitivos, que ya no quieren trabajar de sol a sol por una escudilla y una promesa, que se niegan a vender lo poco que les queda para pagarse un billete a Disneylandia (en cómodos pagos mensuales), que no consumen alocadamente ni ahorran, ni invierten ya en bolsa, a los que incluso cuesta ya vaciar los bolsillos poniéndoles la etiqueta de contribuyentes a cada paso, movimiento, inhalación o parpadeo… (¡Malditos! No merecen vivir ya al amparo del reino).

Soy un gnomo desterrado, que vive no en un país, sino en una marca. Eso sí, dicen que es una marca de diseño. Claro que uno podría pensar “el diseñador que la diseñó buen diseñador no será”. Pero en realidad no hubo diseñador sino que la marca fue un restyling de un viejo y anticuado producto que poco tiene de diseño. Pero el marketing es eso: venderte la destartalada moto como si fuera nueva.

Soy un gnomo despistado que no sabe de donde le vendrá la próxima Gran Ostia (que nada tendrá de sagrada); humilde siervo de la marca . Una marca que pretende competitir con otras tan competitivas como… China, la antes exótica y después popular.

China… anhelada por tantos Señores de los Negocios, país-marca donde sus competitivos ciudadanos pobres sí que saben cuales son sus obligaciones: trabajar por lo que quieran los amos darles, hasta que se les caiga la fábrica encima, enfermen o mueran de agotamiento.

Pero yo soy un gnomo que sueña y trabaja por un mundo mejor y que viendo que es posible, contento baila en el jardín. Un gnomo desterrado y despistado, pero feliz.

 

Patrimonio inmaterial de la Humanidad

sinceridad corporativa

La imprudencia y la frecuente y subsiguiente metedura de pata es el sello distintivo del Ser Humano, un sello especialmente reconocible cuanto más civilizado y desarrollado.

Las grandes y pequeñas tragedias muy a menudo son responsabilidad humana (directa o indirectamente, de inmediato o en diferido), aunque a veces no se ve así a primera vista. Incluso las catástrofes naturales a menudo suelen ser menos naturales de lo que se pretende.

Estos días en España, el trágico accidente del Alvia por un lado y los grandes incendios como el de Mallorca (unas 2000 hectáreas) nos recuerdan la famosa frase latina: “Errare humanum est”. Ambos sucesos, pese a la espantosa diferencia de las víctimas humanas, tienen un aspecto en común; se pretende focalizar la culpabilidad sobre un individuo imprudente: un maquinista temerario y una persona que quemó rastrojos muy imprudentemente. Pero en ambos casos podrían citarse otras posibles causas, claro. En el caso del tren; los sistemas de seguridad, la falta de un segundo maquinista y una curva peligrosa, como mínimo. En el incendio cabría considerar el abandono de los bosques (que produce acumulación de maleza), propiciado por unas leyes que dificultan vivir del campo como antaño, por ejemplo. Siempre hay algún motivo más, pero no son evidentes a primera vista. Y son motivos que también nacen en el error humano, casi siempre errores de planificación.

Pero hay otros peligros, aún más graves, que nos podrían algún día dejar tan estupefactos como el cisne negro de Nassim Taleb. Son peligros globales, en los que nos hemos metido casi inadvertidamente, pero que podrían tener un gran impacto sobre una cantidad enorme de personas. Son fruto de una planificación inadecuada, o incluso de la falta de planificación, y a su vez son producto de una defectuosa transmisión de información. Me explico, hay algunos riesgos, que pese a haber sido detectados y descritos más que correctamente, no son tomados en consideración. El motivo no es tanto la falta de conciencia acerca del riesgo como los intereses económicos que las medidas correctoras desafían. Hay una gran cantidad de casos de medicamentos, productos químicos, aditivos alimentarios, etc. , sobre los que recaían y recaen graves sospechas sobre su peligrosidad, pero que demoran una eternidad su retirada del mercado (si es que se retiran). Hay otros muchos sobre los que las medidas aplicadas son tibias e insuficientes, pretendidamente por la falta de consistencia de las pruebas en contra.

Los riesgos de graves crisis alimentarias, sequías catastróficas, contaminación radioactiva, virus letales mutados, superpoblación y conflictos armados, uso de armas de destrucción masiva, cambio climático, Peak Oil, retorno de la esclavitud encubiertimprecisióna y ruina económica de la mayor parte de la humanidad, tampoco se toman en serio, pero la probabilidad de que sucedan graves incidentes es mayor de lo que cree la mayoría, me temo.

Retrospectivamente todo se verá con claridad. Dentro de 50 años dirán de nosotros que éramos unos brutos ignorantes, como si lo estuviera viendo. Tendrán razón. Aunque seguirán siendo unos brutos ignorantes, claro. Y quien sabe si aún más ignorantes, porque la inteligencia humana parece avanzar como los camaleones, un par de pasos hacia delante, uno para atrás; ¿o quizá últimamente es al revés?

En cualquier caso, cabría considerar que La Cagada Global sea nominada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Sería una forma de declaración de intenciones de enmienda, como mínimo.

Ese extraordinario planeta azul

Planeta XXL (el planeta azul)

Planeta XXL (el planeta azul)

Desde Ibexian XXX-5, con amor – Por Alberto Montiel

Fiamm, el joven arqueólogo del planeta Ibexian XXX-5 parecía saber lo que se hacía. Pese a sus escasos 2 siglos (ibexianos) de experiencia trabajando con posibles vestigios de inteligencia en el planeta azul (XXL) y a que sólo había estudiado 8 años sobre su especialidad (el ser bípedo que según sus estrambóticas tesis podría haber dominado en ese espléndido planeta durante miles de años), ya estaba en la pista de una de las más importantes investigaciones de su generación: el descubrimiento de vida inteligente extraplanetaria.

En cuanto inició sus investigaciones acerca de ese feo y raro ser de apariencia tan frágil, tuvo casi de inmediato la sensación de que podría ser el animal inteligente que andaban buscando, pese a las muchas evidencias en contra. Por supuesto, sus colegas se habían reído con ganas cuando les contó la ocurrencia.

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Invertir en apostar: ¿una jugada maestra?

¿ruleta rusa?

Los Reyes Magos se juegan el oro, el incienso y la mirra a la ruleta

El juego de azar podría llegar a convertirse en breve plazo en un sector de la economía estratégico en este vilipendiado país llamado España, si prosperan los macroproyectos Eurovegas y Barcelona World, en Madrid y Tarragona respectivamente (sí, Tarragona, es correcto).

Las apuestas de todo tipo (bingos, casinos, máquinas tragaperras, loterías, quinielas, bonolotos, primitivas, poker online, etc.) se han reconocido como un modo eficaz de recaudar y exprimir (aún más) a la clase trabajadora. El Estado mira para otro lado por si accidentalmente asoma la mala conciencia al recordar las miles de personas y familias a las que esta adicción causará sufrimiento, e incluso la ruina económica en muchísimos casos. Pero como hacen también las mafias, no se hacen demasiadas preguntas por el origen de los ingresos si estos son fluidos y constantes.

En este caso, si bien la inmoralidad de estas especiales actividades económicas podrían recordarnos los negocios de la famosa organización siciliana, podemos quedarnos tranquilos; todo resultará perfectamente legal, aunque para ello se modificarán leyes, normativas y disposiciones de todo tipo con tal de adecuar nuestro inflexible país a este nuevo sector estratégico tan dinámico y moderno. Pero no viene ya de aquí: en España son tradicionales ciertos sorteos “extraordinarios” asociados a días tan señalados como el de Navidad o el Niño (Jesús), que mezclan el sentimentalismo navideño con el juego (de azar), como si comprar o regalar un décimo fuera la cosa más noble y cristiana que puede hacerse por estas fechas.

No contentos con esta forma tan “ingeniosa” y cruel de recaudar a costa de la debilidad psicológica de la población, se plantean estos macropelotazos inmobiliarios para construir unos complejos de casinos y salas de máquinas tragaperras (escurabutxaques -escurrebolsillos- en catalán) diseñados bajo unos criterios a medio camino entre campo de concentración, gran centro comercial y parque de atracciones temático. Una forma hábil de coerción que obligue a dejarse el doble o triple de la pasta que los visitantes ingenuamente presupuesten para sus “vacaciones”.

Es muy probable que económicamente (para el conjunto del país o la ciudadanía) resulte -de llevarse a cabo- una inversión tan acertada como lo está siendo el AVE. Sin embargo, igual que en el caso de este moderno tren, la construcción de estos hoteles-casino-complejos repartirá plusvalías entre un selecto grupo de actores económicos, estratégicamente posicionados.

Pero no todo sería tan negativo; también se crearán algunos puestos de trabajo; aunque no de sectores de la alta tecnología ni titulados superiores (sí algún director de casino u hotel) y las mayor parte de los empleados podrían ser “de importación” (como la clientela). Además, los ingeniosos dueños del negocio calculan que los empleados de salas de juegos -como los croupier- podrían percibir buena parte de sus emolumentos directamente de los clientes, en forma de propinas, por lo que no será necesario pagarles demasiado, aunque tampoco cotizarán mucho. Y por si creían que al menos las arcas públicas engordarán un poco a costa de los casinos, recordar que se baraja rebajar el porcentaje aplicado a las apuestas a un tercio o menos del actual.

El tema da para mucho más, pero no quiero abusar ni crearles mala sangre (con la mía ya es suficiente). Además, aún con todo lo esperpéntico del asunto, cabe considerar que las posibilidades de éxito del “negocio” sean tantas como en su día las tuvo el Gran Scala que se planeó en el desierto de los Monegros, en la provincia de Huesca. Por tanto, quizá no debamos preocuparnos tanto. Por si acaso; hagan sus apuestas, señoras y señores.

Plebiscito Ciudadano

plebiscito vinculanteLa Democracia esta en la calle entre el 23 y el 30 de Junio.

Se convoca un plebiscito, que es una herramienta democrática mediante la cual recoger la voluntad del pueblo. Puede ser convocado por el Gobierno o por los propios ciudadanos, para proponer, apoyar o rechazar medidas o decisiones del ejecutivo que repercutan en el interés general.

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de Alberto Publicado en Sin categoría