La mochila ecológica

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Viajar puede ser una de las mejores experiencias de la vida, siempre y cuando uno lo haga con la ilusión de un niño, con curiosidad y mente abierta. Lo sabremos nosotros (Elisa y Alberto).
Pero, hasta hace poco, cuando viajaba me sentía culpable por el impacto medioambiental. Para un “sensibilizado ecológico” es casi un pecado pensar en coger un avión, y sin embargo a veces casi no hay otra opción, o esas otras opciones no son buenas altarnativas. No lo sería, imagino, embarcarse en un crucero de lujo para evitar volar de Barcelona a Miami.
Pero no nos creamos todo lo que nos cuentan (ni me crean sin más lo que yo mismo cuento). A veces viajar en avión puede hasta ser mas “ecológico” que hacerlo en tren. Tal es el caso de los viajes largos (en clase turista), comparados con el tren de alta velocidad (sobre todo en primera clase). Porque muy poco tiene de ecológico un tren de alta velocidad, o un tren lento pero que pare cada 2 kilómetros y vaya casi vacío.
Tampoco viajar en coche es siempre una mala opción; no es en absoluto lo mismo ir con un coche que consume 5 litros cada 100 Km, ocupado por 4 personas, que viajar sólo en un deportivo de 6 cilindros. Las medias solo son medias, nada más. Hay que afinar más en las comparaciones. El sentido común, combinado con el pensamiento lógico, suele ser una buena guía.

El tipo de transporte, la tecnología de propulsión, el combustible, la velocidad media, el índice de ocupación (número de pasajeros), la ruta elegida (si es que se puede elegir), la distancia, etc. son factores que tienen repercusión en el cálculo del consumo y las emisiones. También habría que considerar la vida útil del vehículo y la intensidad de uso del mismo. Por ejemplo, si tenemos un vehículo híbrido (ecológico, en principio) pero solo lo usamos para viajar dos personas o menos, y además hacemos poquísimos trayectos, la energía y materiales invertidos en la fabricación del vehículo tendrá más repercusión en el cálculo de la huella medioambiental que el propio consumo.
aicasa_103_gc8991Cabría plantearse si viajar para ir al trabajo es más justificable y ecológico que hacerlo por placer. Pero ni siquiera eso está claro. Si el trabajo consiste en vender cosas innecesarias, por ejemplo, o en cualquier variante de especulación financiera o tecnológica, tampoco ir a trabajar sería una justificación para la huella ecológica. En cambio, el placer de viajar, si es comedido y se aprovecha para una estancia larga, podría ser perfectamente asumible en un cómputo de emisiones/huella ecológica. A fin de cuentas pocas cosas hay más importantes que ser feliz y tener buenas experiencias.
Y hacer el bien, añadiría. Y si es posible “haz el bien y no mires a quien”

de Alberto Publicado en Sin categoría

Menos es más, o justo lo contrario

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No sé si por llevar la contraria de las tendencias o las mayorías, o a los tipos más inteligentes del momento, o porque soy raro, pero he llegado a la siguiente conclusión: las personas se afanan por conseguir muchas cosas en la vida, cuantas más mejor, y sin embargo, opino que no necesitamos más, sino menos.

Y no sólo me refiero a las cosas materiales que podrían fácilmente considerarse lujos, sino a muchas otras cosas, incluso las inmateriales.

Empecemos por algo verdaderamente provocador. Creo que necesitamos incluso menos estudios. Por ejemplo, los grandes avances en la historia de la tecnología se dieron cuando los inventores y cientificos no habían estudiado en ninguna facultad sino que eran personas verdaderamente creativas y habilidosas. Las primeras universidades eran de filosofía, medicina y leyes. La ciencia y las ingenierías vinieron mucho después; sin embargo hubo genuinos “ingenieros” mucho antes que escuelas de ingeniería.Y eso no es solo una cosa del inicio de la revolución industrial. En la revolución de internet participaron muchas personas que abandonaron las clases universitarias o ni llegaron a pisar la universidad. Y si acabaron no aplicaron apenas los conocimientos recibidos allí, porque de lo contrario no habrían avanzado tanto en campos nuevos.

La creatividad, sabiduría, la capacidad de ser feliz, son cosas que no se enseñan en las facultades, y los buenos sentimientos aún menos. Y la educación primaria, si bien más necesaria, no se libraría de la crítica, pues crea mercenarios, competitivos chicos solo preocupados por su cualificaciones

Menos energía. No es tanto cuestión de descubrir o desarrollar nuevas fuentes de energía, sino de aprender a utilizarlas con verdadero sentido común. No es cuestión ni tan sólo de ser aún más eficientes, sino de no empeñarnos en el consumo de cosas excesivas, inapropiadas o incluso inútiles.

En mi viaje por norteamérica me he fijado en varias obsesiones muy de moda. El tema del aire acondicionado, por ejemplo, del que a todas luces se abusa. Es ya como una droga de la cual necesitan cada vez más. Las casas son verdaderas neveras. Y no lo paran nunca, ni un momento. Aunque no haga apenas calor. Hablando de neveras, estas son gigantescas, y casi todo lo que se guarda en ellas es gigantesco (garrafas de leche de un galón, botes de margarina de medio galón, etc.). Y muchas de las neveras de aquí suelen tener un dispensador de hielo, porque a toda bebida se le pone mucho hielo.(menos al café, pues no tienen ni idea de lo que es un café con hielo).

Otra es el tema del automóvil, del que se abusa igualmente. Continuando con lo observado a este lado del Atlántico, aquí son muchos los necesitan, por algún extrano motivo, coches gigantescos. Los motores de gasolina de seis cilindros y 200 CV son la tónica. Por eso, con la gasolina a un precio en Florida de 2,80 $ por Galón (el precio actual) la gente se alarma de lo cara que es. Sin embargo, si lo pasamos a litros, como un galón equivale a 3,78 litros y un dólar a día de hoy son 0,91€: 2,80$ serían 2,54€, entonces estos 2,54 € entre 3,78 = 0,67 €/litro Pero la media aún es algo inferior según datos obtenidos en varias páginas de internet.

En España el precio medio a día hoy de la gasolina es de 1,28 €/litro, 1,47 en Alemania, 1,59 en Italia, 1,65 en Reino Unido.

Pero no por ello gastan menos en gasolina. Los coches son enormes, con ruedas enormes y las distancias aún más enormes. En ciudades como Miami, además, hay semáforos y atascos contínuos. Sin embargo la gente de clase trabajadora que vive aquí no puede (ni quiere) ni alquilar ni comprarse un apartamento en el centro. Actualmente estoy en una urbanización de Miami desde la cual llegar con transporte público al dowtown (centro) de Miami me toma una hora y media.

Hablando de excesos, muchas avenidas son de 4 y 5 carriles por cada sentido. Y sin embargo se llenan y hay atascos.

Pero, como ya dije, no todo lo que sobra es material. Creo que también sobran problemas creados artificialmente, debidos a un exceso de complicación en nuestras relaciones. Tanto aquí en Florida como en Curaçao me ha sorprendido lo comunes que son los abogados. Pareciera que cualquier cosa que uno haga requiera de los servicios de un abogado. Se anuncian en cualquier letrero, porla calle, en cualquier gacetilla, con mensajes bastante sensacionalistas.

Mirando para atrás, aparte de los servicios muy puntuales de una notaría, no recuerdo que en España y en la época de mis padres nadie contratara nunca a un abogado para demandar a nadie. Sin embargo aquí esto es hoy día algo frecuentísimo. ¿Te sirvieron la sopa demasiado caliente y te quemaste los labios? Demandas al restaurante por negligencia. No es de extrañar la psicosis que hay. La gente tiene pánico a que la demanden.

Los megacentros comerciales son otro ejemplo de exceso en el que no hay un poco de todo aunque hay demasiada oferta de cosas similares. Son grandes como hangares de aviación, pero no encuentras algunas de las cosas que tenía en el pequeño supermercado de barrio de tu ciudad en España. El precio depende del volumen, por lo que no pueden permitirse verdadera variedad. Para un español, acostumbrado a una gran variedad y calidad en los supermercados, es algo frustrante no encontrar -por ejemplo- más que una marca de chocolate negro (a precio desorbitado) o no encontrar un caldo de pescado con el que hacer algo parecido a una paella de marisco (tampoco es nada fácil encontrar gambas frescas, ni tan solo congeladas pero enteras). En productos frescos la variedad es menor que en los países “pobres” del Sur de Europa. Ah! Olvidaba el tema del pan, del que estaba acostumbrado a poder escoger entre una gran variedad de tamaños, tipos y formas. Con más o menos corteza, más o menos crujientes, recién hecho, etc. Aquí eliges entre pan de molde son semillas o sin semillas, de una marca o de otra, pero son casi iguales unos a otros. Y el precio, el doble. Sorpende un poco que siendo los impuestos mucho más bajos aquí, los precios finales son mucho más altos en la mayoría de productos y servicios de primera necesidad (especialmente alojamiento y alimentación).

Llegar a esta situación no ha sido un proceso rápido, sin embargo la buena noticia es que salir de ese circulo vicioso de consumo desmesurado sí puede ser rápido. Y claro, puede ser aún más rápido si es involuntario, pero ese es otro tema.

También en EE.UU. se dieron las primeras tendencias de reacción contraria al consumismo. Es el caso del downshifting, ahora llamado también austeridad voluntaria, o simplemente simplicidad. Los motivos para ello podían ser varios, pero en el caso de los downshifters eran ex-yuppies y profesionales bien cotizados que se habían hartado de su particular estilo de vida. Hay muchas tendencias que se oponen de un modo u otro al excesivo consumo, entre ellos los partidarios de la simplicidad, los del decrecimiento, e incluso los primitivistas, que van aún más allá, propugnando un retroceso en el desarrollo tecnológico.

Ultimamente trato de entender las posturas más encontradas; por ello creo que lo inteligente sería, una vez más, un punto a medio camino entre el desarrollismo y el decrecimiento, dejando de crecer en aquello que crea desigualdad y daña al medio ambiente, y creciendo en conocimiento y sabiduría, para crear un mundo más justo y feliz, y sin limitar la libertad individual más allá de lo razonable. La cuestión es, ¿cuanto es lo razonable?

“Decidí salir del armario”

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Ésta es una expresión que normalmente se aplica para describir la decisión de mostrar públicamente una homosexualidad que hasta entonces se ha mantenido oculta. Los motivos para ocultar la homosexualidad, que ahora empieza a percibirse en muchas sociedades como normal, podían ser varios: miedo a una opinión fuertemente contraria, rechazo social, rechazo incluso de padres y hermanos.

Si lo analizamos, el hecho de que los homosexuales se ocultaran (y muchos aún se oculten) es un síntoma de una sociedad enfermiza. Pero lo rechazable no es la tendencia gay (of course), sino la hipocresía social debida a algunos individuos marcadamente intolerantes que provocan ese miedo en algunas minorías.

Y el caso de la intolerancia hacia diferentes tendencias sexuales es más o menos evidente, pero hay otras intolerancias que no son tan fácilmente reconocibles. Cualquiera que decida vivir de una forma diferente, o no se amolde a los patrones marcados entre los estrechos límites impuestos por lo “normal” y lo “decente” corre el peligro de ser estigmatizado del mismo modo que un gay lo era (o es) cuando decide vivir con alguien del mismo sexo. Es el caso del que abandona un empleo fijo y bien pagado para irse a vivir a una comuna, o la chica (o el chico) de buena familia que no se quiere casar, o el que abandona la carrera de abogado (o ingeniero, o médico, o lo que sea) porque cree que esa vida no es para él. Yendo un poco más lejos, también es mal visto o es sospechosamente peligroso el que no cree en la democracia y no vota nunca, el que no cree en Dios (o en algo alternativo) el que lleva el pelo demasiado largo, o demasiado corto, o demasiado colorido, el que rechaza la autoridad competente (por incompetente), el que voluntariamente no ahorra y se conforma con poco, y el que no tiene coche porque no le apetece, o vive como un monje teniendo dinero para vivir “bien”, o el que no es hincha de ningún equipo de fútbol o el que no se emociona con ningún himno ni bandera, etc, etc. Parece ser que si uno no es como el personaje standard, tan bien definido por la publicidad (caprichoso de todo lo que se vende, consumista, aburrido, idiotizado, manipulable, decente, guapo, corriente…) es uno sospechoso de rebeldía antisistema.

Pero quien más quien menos se deja llevar por ese miedo y practica esa hipocresía light de amoldarse a las masas tratando de no llamar la atención.

Todos somos algo cobardes (unos mucho más que otros) y practicamos el engaño y el camuflaje. Pero algunos, especialmente cobardes e hipócritas, no se conforman con pasar desapercibidos; estos tratan de mostrar su normalidad poniendo a raya a los que se salen de la vereda. Estos ya tienen la piedra en la mano y están dispuestos a lanzarla a la primera oportunidad. Más nos vale no estar en su punto de mira.

La solución más simple suele ser la mejor

Bicicletas, calentadores de energía solar, molinos de viento e hidráulicos; todas estas tecnologías existían antes de la irrupción de la energía fósil.Antes de la aparición de los primeros calentadores de gas en muchas casas de USA ya calentaban el agua de la ducha y el baño con calentadores solares. Antes de la llegada de los primeros motores de explosión buena parte de los coches ya eran eléctricos, y la mayoría de la gente se desplazaba en bicicleta. Con vapor producido con energía solar se habían movido máquinas y se había extraído agua del subsuelo. Mucho antes de las máquinas de vapor y eléctricas, ya los molinos y las pequeñas fabricas se impulsaban con energía hidráulica y eólica. Pero la comodidad de uso de las fuentes de energía concentradas y constantes, además de la fascinación producida por el automóvil, destrozaron el progreso de estas maravillosas tecnologías y el mundo se metería en el mayor lío que hubiera podido imaginar. Menos de un siglo después de la perforación de los primeros yacimientos las ciudades están atestadas de coches, el smog asfixia a millones de personas, y los ejércitos parecen servir sobre todo para defender el acceso a las fuentes energéticas, exigiendo su mantenimiento una fracción del PIB tan enorme que amenaza con arruinar las economías de las principales potencias. Otros problemas, como la destrucción de la capa de ozono estratosférico, o la amplificación del efecto invernadero debido a los gases como el CO2 producido por la combustión de petróleo y carbón principalmente, son también consecuencia del uso desmesurado y creciente de la energía de origen fósil.

Hoy podemos volver la vista atrás para reconocer que muchas tecnologías se quedaron atascadas por la irrupción de los combustibles fósiles y la electricidad.

De igual modo que los generadores eólicos son una evolución de los viejos molinos, o las centrales termo-solares lo son de los primitivos calentadores solares, también la bicicleta está a punto de experimentar un avance tecnológico revolucionario, este modelo de bicicleta que es apenas una mejora de los primitivos bocetos atribuidos a Leonardo daVinci, y que tan poco ha cambiado en los últimos 100 años. Aunque quizá haya cambiado tan poco porque ya es un invento genial por su sencillez y eficacia.

(tomado de Barritas energéticas)gulch bike

Mundialmente soporífero

 

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Cada vez entiendo menos la pasión que desatan los partidos de ese juego del balonpié, porque lo que es el espectáculo me resulta mas bien aburrido. Además de poco emocionante, parecería que tienen la misma probabilidad de ganar cualquiera de los dos equipos, con independencia de su destreza en el juego. Por si fuera poco, si al final de 90 minutos más un tiempo de prórroga de juego uno de los equipos ha jugado claramente mejor pero no ha conseguido meter un solo gol, todo se decide a unos tiros de penalties. Con lo cual casi toda la responsabilidad recae en el portero y quizá en menor medida en el tirador. Está claro que es para que el público (incluido el que está en casa viendolo por tv) no muera de inanición esperando un desenlace prórroga tras prórroga.

Lo mejor del tema es que no soy yo solo, muchos a mi alrededor constatan que cada vez les resulta menos emocionante. La humanidad podría por fin estar evolucionando a un nivel de conciencia superior, dado que el fútbol empieza a aburrirnos, que es lo lógico. Aunque también podría ser que la publicidad “La FIFA contra el amaño de partidos” podría resultar más necesaria que nunca y los partidos estén en buena medida influenciados por un arbitraje no del todo imparcial.

Algún día, con algo de suerte, y si el balonpié sigue evolucionando hacia el aburrimiento absoluto, la gente volverá a jugar a la pelota -o a cualquier otro juego- con la misma pasión con que hasta ahora se ponen del lado de “sus” equipos, naciones, colores y banderas. Que conste que he dicho jugar, no mirar.

 

¡Que no cunda el pánico!

FriCon un poco de suerte todo esto será solo un recuerdo borroso para las gentes del futuro…. (y para los que sufriran Alzeimer también, quizá sin tanta suerte)
Hemos dejado que la gente con más preparación y menos compasión nos organice la vida hasta extremos inimaginables (salvo por algunos agoreros como yo): sanidad tecnológica universal, alimentación asépticamente segura, derecho al trabajo (sea el que sea), educación superior, artes escénicas, informativos, publireportajes, seguridad militar, transporte rápido y eficaz (savo por atascos y huelgas), zona azul, pastillita azul, declaración de la renta, hacienda pública, democracia representativa, naciones unidas, banco muncial, omc, vacaciones pagadas, empleo y oficio, matrimonio y divorcio… Nos atiborramos de entretenimiento: mundial de juego de pelota , gran hermano 69, fórmula de coches de carreras, erotismo en la inter-red, zerBza fría, patatas fritas consabora (glutamato monosódico), coches superequipados y de pagos superaplazados, deli-pizzas congelati o prcocinati, realities basura (y tele-basura en general), …. podría seguir, seguro que sí, pero lo peor de todo este aturdimiento es el vacío de sentido, la incapacidad de reflexión, la pérdida de brújula interior.. No sabemos ni de dónde venimos ni hacia dónde vamos. (El gps o google maps tampoco ayudan en este sentido) Porque vamos como a la deriva, pero más rápido que los continentes. Nuestra existencia es liviana… salvo por nuestra pesada huella ecológica y por nuestra pesadez de estómago. Sin embargo, uno está tan orgullosos de las 4 tonterías que “sabe” como de los 2 ó 3 colores de su bandera. Y eso sería bueno si a uno le hiciera feliz. ¡Ah! La felicidad, tan escurridiza y que todo el mundo anhela, tan incomprendida. Esa no es una de las 4 cosas que suelen medio entenderse. Me temo que no. Pero, ¡Que más dá si tienes unas cervezas frías y gana tu equipo!

Cuestión de pelotas

 

Jugadoras de futbol

La afición a pasarse la pelota unos a otros para tratar de meter goles es la mejor metáfora de nuestra sociedad tecno-capitalista: Los problemas se mantienen en movimiento y se tratan de llevar al campo contrario a toda costa. Todo esa fricción esférica y choque de cuerpos está regulada y rigurosamente controlada por unos árbitros debidamente “homologados” así como por una comisión y varios organismos internacionales. Pero la seriedad con que nos tomamos el asunto nos hace olvidar que no es más que un juego arbitrariamente diseñado, en el que el fin verdadero de tanto movimiento y peloteo no es que uno de los equipos gane, sino que el público quede fascinado por el juego, pague su entrada y se mantenga fiel como aficionado o socio. Al final del juego, en el fútbol, los jugadores ganadores suelen abrazarse y saltar de alegría, y el público, por motivos más sentimentales que prácticos, se alegra casi en la misma medida. Los perdedores se darán una ducha y se irán a buscar a sus novias para dejarse consolar.

En la vida real el final del juego puede ser mucho más siniestro: no habrá ya ganadores, todos pierden, pese a las apariencias, los trofeos y los honores. También los “amos” de lo que quede tendrán que vivir en una deteriorada propiedad, codo con codo con sus enemigos, con la despensa peligrosamente desabastecida y el termostato descontrolado.

En el final del juego de la carrera de ratas tecno-capitalista no habrá ganador alguno. Y tampoco habrá novias ni duchas.

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Move it! ¡Muévelo!

avion de carga

No parece necesario recordar que vivimos en un mundo globalizado, o más o menos globalizado. Las ideas, el dinero y las comodities van de un rincón del planeta a otro, y se desplazan con menos dificultad que las mismas personas que impulsan esas ideas, dinero y mercancias: no sufren jet-lag y además ideas y dinero no tienen apenas fronteras ( lo cual es bueno por la parte de las ideas, pero no tan bueno en cuanto al dinero, que se pierde entre los bits de los ordenadores de ciertos países paradisíacos).

Las ideas y la información son quizá la “mercancía” más ágil en sus desplazamientos. Aunque no tanto como sería deseable. Y sospechamos que las ideas e información que se desplazan con mayor celeridad y tienen mayor alcance no son las que más merecerían tal distinción; a menudo son las peores ideas, las más arcaicas y las menos dignas de mención las que reciben el status de universales y se benefician de dispersión vírica. Con la información en general sucede que es aquella con menos valor, o la que tiene valor para un grupo más reducido de beneficiarios, la que acaba desplazando a la información que debería ser de dominio público o debiera cambiar el mundo a favor del mayor número de personas.

Pero al margen de las ideas, el dinero y las comodities, las pequeñas mercancías a menudo no son tan fáciles ni económicas de transportar, ni tan solo a distancias mucho más modestas que la que media entre puertos como Nueva York y Shangai, atestados de contenedores. Porque no es la distancia la que determina en mayor medida la dificultad y el coste, sino la logística requerida por cada pequeña unidad, elemento o paquete que debe entregarse, aunque sea a unos pocos cientos de kilómetros, pues exige un sistema de almacenamiento, clasificación y distribución tan complejo al menos como el de los contenedores de los grandes puertos.

Hoy día el comercio minorista está sufriendo una gran transformación, especialmente con la irrupción de internet y el comercio online. Casi cualquier persona medianamente avispada y con una buena idea, tiempo y un poco de dinero puede diseñar una tienda online con la que vender productos físicos (y por supuesto digitales). Crear una página ya no es costoso ni engorroso. Encontrar productos tampoco, ni cobrarlos. Tener un stock sin almacén, y poder gestionar la entrega en un plazo prudencial ya es harina de otro costal. Pero para ello también contamos con la ayuda de numerosas empresas de paquetería muchas de las cuales están cada vez más enfocadas al e-commerce. Tantas que es necesario poner un poco de luz para compararlas adecuadamente, como hace el comparador de paquetería y transporte PackLink.es, aunque no esté especializado en empresas de paquetería exclusivamente online.

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En PackLink podemos encontrar la opción más adecuada a nuestras necesidades en base al precio y tiempo de entrega. Y, por supuesto, no solo de internet vive el Hombre: cualquiera que necesite enviar un regalo, como pueden ser los chorizos ibéricos que se envían del pueblo al pariente de la gran ciudad, la ropita de bebé para ese recién nacido que aún no podremos ver porque estamos a demasiada distancia, juguetes, etc. Y como no, todo lo relacionado con el mundo de la empresa, como pueden ser pequeñas piezas de recambio, libros y revistas, teléfonos móviles, tablets, etc.

Mover pequeños objetos de un lugar a otro, para acercarlos a amigos o familiares, para solventar los pequeños pero repetidos suministros de la empresa, puede considerarse parte vital de la economía. En realidad es mucho más necesario que mover el dinero de un lugar a otro sin cambiar de manos. Mover esos pequeños objetos puede que no sea siempre tan productivo y emocionante como mover ideas para combinarlas y crear ideas nuevas o de mas valor, pero produce un vínculo entre las personas. La paquetería podría considerarse una posibilidad de intercambio de bienes entre particulares, empresas y particulares, y empresas, a la mínima escala posible (desde solo 1 artículo) y a un coste totalmente asequible para cualquiera. Y si no lo crees, pruébalo. Encontrarás empresas como ASM que te ofrecerán buen servicio a cambio de precios muy competitivos.

Mis mejores deseos

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Santa Claus afeitadito y depiladito parece otro; más joven incluso.

Más concreto -y mucho mejor- que desearte solo Felices fiestas, deseo para ti lo siguiente:

Que hagas nuevos y buenos amigos/as (y te diviertas muchísimo con ellos), disfrutes de exquisita comida (sin engordar y en buena compañía), duermas reparadoramente y de un tirón (mejor si es después de disfrutar de buen sexo), obtengas el dinero que necesitas para vivir confortablemente, te reconozcan tus méritos laborales (y te lo recompensen generosamente), se te valore por lo estupendo y buena gente que eres (y des motivos sobrados para ello), sepas perdonar a aquellos que te ofendieron (si hubo alguno, que no creo), dejes de fumar o adelgaces (si es lo que quieres y si de verdad lo necesitas), te pongas en forma, sonrías más (puede que tu ya seas de los/las que sonríes a menudo), olvides los problemas pasados y no te agobies tanto por el futuro, te levantes cada día optimista y lleno de energía, que tu familia y amigos sepan que les aprecias y el sentimiento sea recíproco, te perdonen los que ofendiste (seguramente sin pretenderlo), te relajes más a menudo, hagas más ejercicio (pero no demasiado), trabajes menos (pero ingreses más dinero), logres al menos una buena parte de todo lo que te propongas para el próximo año (si no todo), sepas apreciar mejor las cosas pequeñas que te ofrece la vida, seas (aún) más creativo y las ideas sirvan para ayudarte a ti y a los demás … Y que todo esto sea para siempre, no solo para las fiestas.

Santa Claus se pidió una excedencia: de momento le sustituirá una becaria sin carnet de trineo de renos…

Seguro que olvido algunas cosas que podrían mejorar, pues no pretendo hacer una lista exhaustiva. Resumiendo: deseo que disfrutes al máximo de la vida, seas amado y ames, juegues, goces y rías con ganas. ¿Se puede pedir más? Es posible, todo es cuestión de imaginación.

¡Felices (y filosóficas) fiestas!

La navidad ya no es lo que era

La navidad ya no es lo que era

En estas fechas “señaladas” se utilizan como nunca las palabras felices, felicidad y feliz (junto con otras igual de imprecisas y abstractas como paz y amor). Las usamos para desear felices fiestas, feliz Navidad, año nuevo, etc. Por ello me pregunto estos días, ¿que es la felicidad? Yo no lo tengo tan claro; y tu seguro que tampoco, no creas.

Algunos -la mayoría, me temo- pueden considerar que la felicidad está en algunas cosas “pequeñas” como un abrazo con un ser querido, sentirse bien y optimista, el buen sexo y otras sensaciones placenteras (una comida rica, el primer trago de cerveza, comprarse algo bonito- y aún mejor si es un “chollo”-, recibir un elogio, etc.). Es una forma de felicidad breve y con características adictivas.

Otra versión de la felicidad es la sensación de logro y/o superación, como puede ser alcanzar un objetivo difícil (perder unos kg, ponerse cachas, aprobar un curso o examen difícil, ligar con aquel o aquella que parecía tan inaccesible…). Recibir un aumento de sueldo, encontrar empleo, o mejor aún, cambiar de empleo, montar un negocio (y aguantar), o divorciarse, pese a los obstáculos de todo tipo… También ayudar a otros te hace feliz, pero supongo que esto no funcionará con todo el mundo.

Otras circunstancias generalmente felices son: casarse o iniciar una convivencia feliz (al menos al principio), tener un hijo (según las circunstancias, y también al principio, al menos), los logros de los hijos – algunos-, mudarse a un lugar mejor, etc. No olvido que recibir un premio de lotería también proporciona felicidad (y cómo olvidarlo en Navidad) Pero, por muy grande que sea la cantidad, es curioso que es del tipo de felicidad breve (aunque no tanto como un buen revolcón) que mencionaba en primer lugar.

Dicen los que se dedican a analizar estas cuestiones que los que consiguen tomar las riendas de su vida (crean su negocio, deciden dónde y cómo vivir ) y toman decisiones frecuentemente, no dejando que sean siempre otros los que decidan por uno, son por lo general mucho más felices que los que logran una cantidad de dinero importante sin haberlo ganado, sin haberse forjado carácter, y se dejan llevar por la consecución de esos placeres inmediatos que el dinero puede fácilmente comprar, pero que no son otra cosa que otra versión -pero mejor vista- de las drogas duras, fuertemente adictivas y que destruyen el carácter (suponiendo que uno tuviera algo así).

Por tanto, es cierto que el dinero da un tipo de felicidad, breve y adictivo. Para algunos no parece haber otra felicidad posible, lo cual parecía defender Woody Allen cuando sentenció algo así como: “En efecto, el dinero no da la felicidad, pero (gastarlo) proporciona una sensación tan parecida que es difícil notar la diferencia”. Bueno, a mí me parece que sí se nota la diferencia; la verdadera felicidad sería una sensación de energía y entusiasmo que te permite soñar y avanzar hacia objetivos grandes (nobles, auténticos, genuinos…) y eso no se compra con dinero (aunque por supuesto ayuda si sabes cómo gastarlo).

Mirado así, la mayoría somos unos infelices durante la mayor parte de la vida, si no toda. Quizá ya es hora de cambiar.

Igualdad entre sexos

La comodidad ante todo

La comodidad ante todo

La revista Men’s Health, en un artículo acerca de curiosidades sobre el pene, se refiere a la injusta desigualdad sobre los orgasmos humanos en su Fact number 4,  explicando la siguiente perla:

The average male orgasm lasts 6 seconds. Women get 23 seconds. Which means if women were really interested in equality, they’d make sure we have four orgasms for every one of theirs.

“La media del orgasmo masculino es de 6 segundos. El de las mujeres es de 23 segundos. Lo cual significa que si las mujerres estuvieran realmente interesadas en la igualdad, se asegurarían de que tuviéramos 4 orgasmos por cada uno de los suyos”

Soy un gnomo

Gnomo feliz

Rindo pleitesía ante vuestros poderes mágicos: Marketing Avanzado, Organización de organizaciones, Exexutive Business, Master del Universo por la Esculea Superior de seres superiores. Me inclino ante los sacerdotes que ofician los ritos de la Sagrada Economía, obedientes a las inescrutables fuerzas de la Mano Invisible del Grandísimo Libre Mercado. Oh, Señor de las Finanzas Etéreas, Misterio entre los misterios, te ruego me sea concedido tu misericordioso crédito.

Soy un gnomo del reino fabuloso donde nunca se ponía el Sol. Un reino abandonado del favor de los dioses, que han permitido que las fuerzas del mal nos dejen sumidos en la oscuridad. El euro-ogro y la UE-ogra nos acosan y hostigan, y los populares verdugos elegidos para el necesario sacrificio hacen el trabajo sucio que nadie haría en su sano juicio.

Por si fuera poco, unos perezosos esclavos poco competitivos, que ya no quieren trabajar de sol a sol por una escudilla y una promesa, que se niegan a vender lo poco que les queda para pagarse un billete a Disneylandia (en cómodos pagos mensuales), que no consumen alocadamente ni ahorran, ni invierten ya en bolsa, a los que incluso cuesta ya vaciar los bolsillos poniéndoles la etiqueta de contribuyentes a cada paso, movimiento, inhalación o parpadeo… (¡Malditos! No merecen vivir ya al amparo del reino).

Soy un gnomo desterrado, que vive no en un país, sino en una marca. Eso sí, dicen que es una marca de diseño. Claro que uno podría pensar “el diseñador que la diseñó buen diseñador no será”. Pero en realidad no hubo diseñador sino que la marca fue un restyling de un viejo y anticuado producto que poco tiene de diseño. Pero el marketing es eso: venderte la destartalada moto como si fuera nueva.

Soy un gnomo despistado que no sabe de donde le vendrá la próxima Gran Ostia (que nada tendrá de sagrada); humilde siervo de la marca . Una marca que pretende competitir con otras tan competitivas como… China, la antes exótica y después popular.

China… anhelada por tantos Señores de los Negocios, país-marca donde sus competitivos ciudadanos pobres sí que saben cuales son sus obligaciones: trabajar por lo que quieran los amos darles, hasta que se les caiga la fábrica encima, enfermen o mueran de agotamiento.

Pero yo soy un gnomo que sueña y trabaja por un mundo mejor y que viendo que es posible, contento baila en el jardín. Un gnomo desterrado y despistado, pero feliz.

 

Patrimonio inmaterial de la Humanidad

sinceridad corporativa

La imprudencia y la frecuente y subsiguiente metedura de pata es el sello distintivo del Ser Humano, un sello especialmente reconocible cuanto más civilizado y desarrollado.

Las grandes y pequeñas tragedias muy a menudo son responsabilidad humana (directa o indirectamente, de inmediato o en diferido), aunque a veces no se ve así a primera vista. Incluso las catástrofes naturales a menudo suelen ser menos naturales de lo que se pretende.

Estos días en España, el trágico accidente del Alvia por un lado y los grandes incendios como el de Mallorca (unas 2000 hectáreas) nos recuerdan la famosa frase latina: “Errare humanum est”. Ambos sucesos, pese a la espantosa diferencia de las víctimas humanas, tienen un aspecto en común; se pretende focalizar la culpabilidad sobre un individuo imprudente: un maquinista temerario y una persona que quemó rastrojos muy imprudentemente. Pero en ambos casos podrían citarse otras posibles causas, claro. En el caso del tren; los sistemas de seguridad, la falta de un segundo maquinista y una curva peligrosa, como mínimo. En el incendio cabría considerar el abandono de los bosques (que produce acumulación de maleza), propiciado por unas leyes que dificultan vivir del campo como antaño, por ejemplo. Siempre hay algún motivo más, pero no son evidentes a primera vista. Y son motivos que también nacen en el error humano, casi siempre errores de planificación.

Pero hay otros peligros, aún más graves, que nos podrían algún día dejar tan estupefactos como el cisne negro de Nassim Taleb. Son peligros globales, en los que nos hemos metido casi inadvertidamente, pero que podrían tener un gran impacto sobre una cantidad enorme de personas. Son fruto de una planificación inadecuada, o incluso de la falta de planificación, y a su vez son producto de una defectuosa transmisión de información. Me explico, hay algunos riesgos, que pese a haber sido detectados y descritos más que correctamente, no son tomados en consideración. El motivo no es tanto la falta de conciencia acerca del riesgo como los intereses económicos que las medidas correctoras desafían. Hay una gran cantidad de casos de medicamentos, productos químicos, aditivos alimentarios, etc. , sobre los que recaían y recaen graves sospechas sobre su peligrosidad, pero que demoran una eternidad su retirada del mercado (si es que se retiran). Hay otros muchos sobre los que las medidas aplicadas son tibias e insuficientes, pretendidamente por la falta de consistencia de las pruebas en contra.

Los riesgos de graves crisis alimentarias, sequías catastróficas, contaminación radioactiva, virus letales mutados, superpoblación y conflictos armados, uso de armas de destrucción masiva, cambio climático, Peak Oil, retorno de la esclavitud encubiertimprecisióna y ruina económica de la mayor parte de la humanidad, tampoco se toman en serio, pero la probabilidad de que sucedan graves incidentes es mayor de lo que cree la mayoría, me temo.

Retrospectivamente todo se verá con claridad. Dentro de 50 años dirán de nosotros que éramos unos brutos ignorantes, como si lo estuviera viendo. Tendrán razón. Aunque seguirán siendo unos brutos ignorantes, claro. Y quien sabe si aún más ignorantes, porque la inteligencia humana parece avanzar como los camaleones, un par de pasos hacia delante, uno para atrás; ¿o quizá últimamente es al revés?

En cualquier caso, cabría considerar que La Cagada Global sea nominada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Sería una forma de declaración de intenciones de enmienda, como mínimo.

Ese extraordinario planeta azul

Planeta XXL (el planeta azul)

Planeta XXL (el planeta azul)

Desde Ibexian XXX-5, con amor – Por Alberto Montiel

Fiamm, el joven arqueólogo del planeta Ibexian XXX-5 parecía saber lo que se hacía. Pese a sus escasos 2 siglos (ibexianos) de experiencia trabajando con posibles vestigios de inteligencia en el planeta azul (XXL) y a que sólo había estudiado 8 años sobre su especialidad (el ser bípedo que según sus estrambóticas tesis podría haber dominado en ese espléndido planeta durante miles de años), ya estaba en la pista de una de las más importantes investigaciones de su generación: el descubrimiento de vida inteligente extraplanetaria.

En cuanto inició sus investigaciones acerca de ese feo y raro ser de apariencia tan frágil, tuvo casi de inmediato la sensación de que podría ser el animal inteligente que andaban buscando, pese a las muchas evidencias en contra. Por supuesto, sus colegas se habían reído con ganas cuando les contó la ocurrencia.

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Invertir en apostar: ¿una jugada maestra?

¿ruleta rusa?

Los Reyes Magos se juegan el oro, el incienso y la mirra a la ruleta

El juego de azar podría llegar a convertirse en breve plazo en un sector de la economía estratégico en este vilipendiado país llamado España, si prosperan los macroproyectos Eurovegas y Barcelona World, en Madrid y Tarragona respectivamente (sí, Tarragona, es correcto).

Las apuestas de todo tipo (bingos, casinos, máquinas tragaperras, loterías, quinielas, bonolotos, primitivas, poker online, etc.) se han reconocido como un modo eficaz de recaudar y exprimir (aún más) a la clase trabajadora. El Estado mira para otro lado por si accidentalmente asoma la mala conciencia al recordar las miles de personas y familias a las que esta adicción causará sufrimiento, e incluso la ruina económica en muchísimos casos. Pero como hacen también las mafias, no se hacen demasiadas preguntas por el origen de los ingresos si estos son fluidos y constantes.

En este caso, si bien la inmoralidad de estas especiales actividades económicas podrían recordarnos los negocios de la famosa organización siciliana, podemos quedarnos tranquilos; todo resultará perfectamente legal, aunque para ello se modificarán leyes, normativas y disposiciones de todo tipo con tal de adecuar nuestro inflexible país a este nuevo sector estratégico tan dinámico y moderno. Pero no viene ya de aquí: en España son tradicionales ciertos sorteos “extraordinarios” asociados a días tan señalados como el de Navidad o el Niño (Jesús), que mezclan el sentimentalismo navideño con el juego (de azar), como si comprar o regalar un décimo fuera la cosa más noble y cristiana que puede hacerse por estas fechas.

No contentos con esta forma tan “ingeniosa” y cruel de recaudar a costa de la debilidad psicológica de la población, se plantean estos macropelotazos inmobiliarios para construir unos complejos de casinos y salas de máquinas tragaperras (escurabutxaques -escurrebolsillos- en catalán) diseñados bajo unos criterios a medio camino entre campo de concentración, gran centro comercial y parque de atracciones temático. Una forma hábil de coerción que obligue a dejarse el doble o triple de la pasta que los visitantes ingenuamente presupuesten para sus “vacaciones”.

Es muy probable que económicamente (para el conjunto del país o la ciudadanía) resulte -de llevarse a cabo- una inversión tan acertada como lo está siendo el AVE. Sin embargo, igual que en el caso de este moderno tren, la construcción de estos hoteles-casino-complejos repartirá plusvalías entre un selecto grupo de actores económicos, estratégicamente posicionados.

Pero no todo sería tan negativo; también se crearán algunos puestos de trabajo; aunque no de sectores de la alta tecnología ni titulados superiores (sí algún director de casino u hotel) y las mayor parte de los empleados podrían ser “de importación” (como la clientela). Además, los ingeniosos dueños del negocio calculan que los empleados de salas de juegos -como los croupier- podrían percibir buena parte de sus emolumentos directamente de los clientes, en forma de propinas, por lo que no será necesario pagarles demasiado, aunque tampoco cotizarán mucho. Y por si creían que al menos las arcas públicas engordarán un poco a costa de los casinos, recordar que se baraja rebajar el porcentaje aplicado a las apuestas a un tercio o menos del actual.

El tema da para mucho más, pero no quiero abusar ni crearles mala sangre (con la mía ya es suficiente). Además, aún con todo lo esperpéntico del asunto, cabe considerar que las posibilidades de éxito del “negocio” sean tantas como en su día las tuvo el Gran Scala que se planeó en el desierto de los Monegros, en la provincia de Huesca. Por tanto, quizá no debamos preocuparnos tanto. Por si acaso; hagan sus apuestas, señoras y señores.

Plebiscito Ciudadano

plebiscito vinculanteLa Democracia esta en la calle entre el 23 y el 30 de Junio.

Se convoca un plebiscito, que es una herramienta democrática mediante la cual recoger la voluntad del pueblo. Puede ser convocado por el Gobierno o por los propios ciudadanos, para proponer, apoyar o rechazar medidas o decisiones del ejecutivo que repercutan en el interés general.

plebiscito vinculante

de Alberto Publicado en Sin categoría

El Mundo contra Belo Monte

indígenas de Belo Monte

El progreso tecnológico a menudo ahoga la cultura en forma de conocimiento ancestral, como “ahoga” a las pocas tribus indígenas que quedan en nuestro planeta. Esto lo ilustra perfectamente el caso de las tribus que deberían ser “reubicadas” por la anegación de los 500 Km2 provocada por la presa de Belo Monte, en la amazonia brasileña (una de las 3 más grandes del mundo), que tiene prevista su finalización para 2019 y que afecta a kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y parakanãs, entre otros indígenas.

Estos pueblos son vestigios vivientes de una forma de vida muchísimo más antigua que la agonizante y desastrosa civilización moderna. La gran presa previsiblemente arruinará la vida de estas personas, empujándolas a una miserable vida en barracas, trabajo asalariado (durante algún tiempo), alcohol, televisión y “educación” formal para los hijos. Pasarán de disfrutar de una vida en libertad y armonía, comunitaria, sana, sin necesidad de dinero; a una vida civilizada, en la que todo será por y para el dinero, en la que el deseo y constante insatisfacción son alimentados por las imágenes televisivas, en la que pese al dinero (que ahora no necesitan) se considerarán miserables, porque no les permitirá lo que ahora ya posiblemente tienen: tiempo, paz interior, salud, sensación de pertenencia a la madre Tierra.

Pero si lo consideráramos cuantitativamente -para anestesiar la mala conciencia- podríamos deducir que son relativamente pocos individuos los que se han de sacrificar en pro del “bien” de toda una nación, pues dicen que la presa podría llegar a representar el 11% de toda la potencia instalada de Brasil. Con esa electricidad Brasil podría fabricar más coches y televisores (entre otras útiles mercancías) instalar más equipos de aire acondicionado en viviendas ideadas para cocer a sus inquilinos, e incluso plantearse la construcción de un tren de alta velocidad para cruzar el amazonas, inversión que podría resultar tan acertada y rentable como el AVE español (de momento ya está en marcha un proyecto entre Sao Paulo y Rio de Janeiro). Esta electricidad extra podría, finalmente, empujar un poco más el “crecimiento” de su economía (hacia el abismo, como en USA y Europa, por ejemplo), todo al módico precio de empujar a la desaparición a unas culturas únicas, además de la destrucción de un tesoro forestal riquísimo, no solo en madera sino también en especies que podrían ser la farmacia del futuro, pues albergan probablemente cientos de especies vegetales desconocidas aún (y algunas animales), que son un patrimonio de la Humanidad mucho más valioso que las ruinas de las civilizaciones desaparecidas. Ruinas que no nos han servido para comprender que la creciente complejidad social y tecnológica nos lleva al desastre acelerado. Quizá lo más importante que deberíamos haber comprendido de las civilizaciones desaparecidas, que no supieron adaptarse ecológicamente, que crecieron demasiado.

Petición-carta a la presidenta de Brasil para parar la construcción de la presa de Belo Monte