El Mundo contra Belo Monte

indígenas de Belo Monte

El progreso tecnológico a menudo ahoga la cultura en forma de conocimiento ancestral, como “ahoga” a las pocas tribus indígenas que quedan en nuestro planeta. Esto lo ilustra perfectamente el caso de las tribus que deberían ser “reubicadas” por la anegación de los 500 Km2 provocada por la presa de Belo Monte, en la amazonia brasileña (una de las 3 más grandes del mundo), que tiene prevista su finalización para 2019 y que afecta a kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y parakanãs, entre otros indígenas.

Estos pueblos son vestigios vivientes de una forma de vida muchísimo más antigua que la agonizante y desastrosa civilización moderna. La gran presa previsiblemente arruinará la vida de estas personas, empujándolas a una miserable vida en barracas, trabajo asalariado (durante algún tiempo), alcohol, televisión y “educación” formal para los hijos. Pasarán de disfrutar de una vida en libertad y armonía, comunitaria, sana, sin necesidad de dinero; a una vida civilizada, en la que todo será por y para el dinero, en la que el deseo y constante insatisfacción son alimentados por las imágenes televisivas, en la que pese al dinero (que ahora no necesitan) se considerarán miserables, porque no les permitirá lo que ahora ya posiblemente tienen: tiempo, paz interior, salud, sensación de pertenencia a la madre Tierra.

Pero si lo consideráramos cuantitativamente -para anestesiar la mala conciencia- podríamos deducir que son relativamente pocos individuos los que se han de sacrificar en pro del “bien” de toda una nación, pues dicen que la presa podría llegar a representar el 11% de toda la potencia instalada de Brasil. Con esa electricidad Brasil podría fabricar más coches y televisores (entre otras útiles mercancías) instalar más equipos de aire acondicionado en viviendas ideadas para cocer a sus inquilinos, e incluso plantearse la construcción de un tren de alta velocidad para cruzar el amazonas, inversión que podría resultar tan acertada y rentable como el AVE español (de momento ya está en marcha un proyecto entre Sao Paulo y Rio de Janeiro). Esta electricidad extra podría, finalmente, empujar un poco más el “crecimiento” de su economía (hacia el abismo, como en USA y Europa, por ejemplo), todo al módico precio de empujar a la desaparición a unas culturas únicas, además de la destrucción de un tesoro forestal riquísimo, no solo en madera sino también en especies que podrían ser la farmacia del futuro, pues albergan probablemente cientos de especies vegetales desconocidas aún (y algunas animales), que son un patrimonio de la Humanidad mucho más valioso que las ruinas de las civilizaciones desaparecidas. Ruinas que no nos han servido para comprender que la creciente complejidad social y tecnológica nos lleva al desastre acelerado. Quizá lo más importante que deberíamos haber comprendido de las civilizaciones desaparecidas, que no supieron adaptarse ecológicamente, que crecieron demasiado.

Petición-carta a la presidenta de Brasil para parar la construcción de la presa de Belo Monte

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Risoterapia y literatura

Tom Sharpe

Me acabo de enterar de que ayer 6 de Junio murió-a los 85 años- uno de los escritores al que mejores momentos de lectura le tengo que agradecer: el británico Tom Sharpe, el padre de criaturas tan gamberras como Wilt (y el resto de la serie), El bastardo recalcitrante, Lo peor de cada casa, Exhibición impúdica, Vicios ancestrales… y títulos así de prometedores.

Hoy hecho en falta más autores como él (los hay, pero poquitos), porque el humor es la mejor vitamina… y la mejor defensa contra el contagio de la estupidez . Creo que deberían considerar un premio Nobel de Literatura de Humor, pues el beneficio para la humanidad de ésta podría llegar a ser superior a cualquier otra ciencia o arte.

Apenas como ejemplo de su genialidad, se reproducen a continuación las primeras frases de Vicios ancestrales:

Lord Petrefact pulsó el timbre del brazo de su silla de ruedas y sonrió. No era una sonrisa encantadora, pero casi todos los que conocían bien al presidente del Grupo de Empresas Petrefact, que eran un grupo de desdichados poco numeroso, jamás esperaban de él sonrisas encantadoras. Incluso su Majestad la Reina, que, contra su juiciosa opinión, se dejó convencer por un nada escrupuloso primer ministro y acabó concediendo a Ronald Osprey Petrefact un título honorífico, pensó que su sonrisa era casi amenazadora. A los dignatarios de categoría inferior les reservaba sonrisas que iban desde lo reptiliano hasta lo francamente sádico,según la importancia que él les diera, cosa que dependía exclusivamente de la utilidad temporal que tuvieran para él, o, en el caso de sus más memorables sonrisas, de que no le sirvieran absolutamente de nada.

¿A que invita a seguir leyendo?

Lectura Basura

Pildora roja

No creas en nada meramente por la autoridad de maestros, mayores u hombres sabios.

No creas en nada, ni siguiera porque lo haya dicho yo. Cree solamente después de cuidadosa observación y análisis, cuando encuentres que concuerda con tu razón y que conduce a lo bueno y al beneficio de uno y de todos…

Entonces acéptalo y vive según ello.

Buddha

Sin ser demasiado conscientes, casi inadvertidamente, estamos enfermando; y no poco a poco sino a pasos agigantados. La comida chatarra (comida basura), los aditivos, el azúcar y las harinas refinadas, las grasas “malas”, etc. tienen parte de la culpa. Pero como no solo de pan vive el hombre, también lo que nos entra por los ojos y oídos, la excesiva información (a veces adulterada) que apenas somos capaces de digerir, también nos está envenenando. Las abundantes malas noticias, la inoculada impotencia, el victimismo campante, el “irracional razonamiento” político, los tóxicos contenidos en la prime time televisiva, las tertulias de (…), etc, etc., pueden acabar con nuestra salud mental antes de que la comida basura acabe con nuestra salud física.

Ante este panorama tan amenazador, ¿que podemos hacer? Además de comer más sano, quiero decir.

Lo más fácil, que suele ser también lo más inútil: quejarnos en privado, entre amigos y conocidos; votar a otros diferentes la próxima vez, hacer zaping, cambiar de diario…

Algo más costoso, pero también un poco menos inútil: discurrir sobre los problemas sociales y escribir las conclusiones en algún medio público (cartas al director, un blog, etc.), enviar un poco de dinero a una ong que nos seduzca, consumir con algo de criterio cívico y ecológico, no encender la tele en prime time, etc.

Mucho más comprometido, pero también mucho más eficaz: participar activamente en alguna asociación de las que pretende cambiar el mundo; trabajar en algo en lo que se cree (quizá no buscar el trabajo, sino más bien crearlo); comprometerse con cada acción, escrito y compra con unos principios propios. (No como Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”).

Respecto a esto de los principios, pese a la buena voluntad por sacrificarse por el bien común, podría haber un problema: hay que ir desarrollándolos lenta y penosamente, pues no se venden ya cocinados. Requiere tiempo y dedicación en forma de lecturas reflexivas y lucha contra los prejuicios. Y otro problema suele ser que pocas personas, ni aún los profesores de literatura, suelen aconsejar las lecturas más inspiradoras y adecuadas a los jasp, que son como esponjas de lo bueno y de lo malo.

Para empeorar el tema, no vivimos entre sabios; los más potentes medios de comunicación de masas no facilitan en absoluto que los sabios puedan expresarse. No parece interesar que la gente reflexione. Solo interesa manipular las intenciones de compra y de voto, y mantenernos ignorantes y temerosos. Incluso entre los que ya no ven tele, mucha gente se culturiza entre tuits y sloganes marketinianos de blog barato. Y los libros no siempre son mucho mejores que la tele. Los “buenos” no están entre los best sellers

La buena noticia es que probablemente ya sospechabas que algo no encajaba, que tu vida no tenía el sentido que se supone que debería tener, y que -como Neo- aún puedes elegir la píldora roja

Ayer fue Navidad

Clement of Alexandria

Sí, como lo oyen, ayer pudo ser Navidad… y ni me acordé.

En el siglo III, Clemente de Alejandría propuso el 20 de mayo como día del nacimiento de Cristo. Jesucristo pudo no nacer un 25 de diciembre… La verdad es que nadie sabe con certeza la fecha de la Navidad. La Iglesia católica escogió esta fecha en los tiempos en que eran perseguidos por los romanos: 25 de diciembre era la celebración del Natalis Solis Invicti, el Sol Inconquistable. Amenazados por los cultos paganos, los cristianos decidieron utilizar la misma fecha para festejar su Navidad, aparentando de este modo que se integraban en las celebraciones romanas.

Deserción silenciosa

niños y guerra

A estas alturas casi me parece increíble; aún sigue oyéndose en los “informativos” televisivos de España lo siguiente: que las medidas económicas tienen como fin promover el crecimiento para así crear empleo. Perla de sabiduría que podría ser una frase literal de algún portavoz gubernamental. Pues si es así como piensan crear empleo, armémonos de paciencia. Quizá la economía pueda aún crecer por algún tiempo más en algún país que otro; o en otro planeta si alguna vez se inicia la conquista espacial, pero en la Tierra no; tampoco en la Luna ni en Marte, que son demasiado inhóspitos.

Si los asesores de los gobiernos hicieran de verdad su trabajo investigando e informando sobre el estado del mundo en que viven, en lugar de contarles lo que desean oír, o si los políticos instalados en el poder tuvieran verdadero interés por comprender la situación, reconocerían -creo- que la economía en su conjunto no tiene ya espacio para crecer. Pueden aún crecer algunos países y sectores, a costa unos de otros, incluso a corto plazo podría crecer el PIB a costa de algún gran desastre o guerra, pero esta “solución” no debe ya parecer aceptable (económicamente) ni tan sólo para los que tenían “costumbre” de tales estrategias.

Pero no nos alarmemos. Si lo pensamos un poco llegamos a la feliz conclusión de que su economía (esa de la que nos hablan constantemente) no nos debería importar un pimiento. No sé para qué debería preocuparnos que se hunda ese engendro monstruoso que llaman “economía”. Lo que nos debería importar de verdad es la prosperidad de las personas, de los buenos proyectos y empresas que sí contribuyen al bien común; pero no la prima de riesgo, ni el PIB, ni el crecimiento, ni los principales índices bursátiles… que realmente no guardan casi apenas relación con el bien común. Lo que nos debería preocupar es, precisamente, el crecimientode la estupidez economicista.

Y el empleo, si de verdad les importara, debería ser una prioridad, no una excusa más para seguir “intentando crecer”. Deberían abrir los ojos y ver la magnitud del desastre que su “economía” está cometiendo. Quizá sea esta una nueva guerra global; sin armamento pero violenta; sin ejércitos pero con muchos reclutados inocentes; sin tiros ni bombas pero con incontables víctimas. Una guerra de información, manipulación, sometimiento, miedo, caos, que arruinará a millones de personas en beneficio de los que la orquestan y controlan. No esperemos de ellos clemencia si nos empeñamos en permanecer en el campo de batalla. Ante tal panorama, la única opción sensata podría ser desertar. Nunca he pensado que los desertores fueran cobardes inconscientes; de hecho, a menudo eran los más valientes y coherentes.

A fin de cuentas, hay otros “lugares” donde vivir, donde la gente se gana la vida digna y honradamente, donde tiene derecho a prosperar, vivir una vida creativa, en armonía con su entorno natural. Hay lugares que son paraísos en construcción, que ya existen en la mente de personas que despertaron del estado hipnótico de esta economía del crecimiento. Podemos hacerlo realidad. Quizá es ahora o nunca.

Un campesino filósofo y sabio

sobriedad feliz

Unas escogidas frases de un libro muy especial, Hacia la sobriedad feliz, de Pierre Rabhi, un sabio filósofo que nació en Argelia en 1938, que aprendió a cuidar de la tierra, y que empezó a pensar en lo que hacemos con la Tierra, nuestro planeta:

¿Qué planeta vamos a dejar a nuestros hijos? ¿Qué hijos vamos a dejar a nuestro planeta?

El planeta Tierra es, hasta ahora el único oais de vida que conocemos en el seno de un inmeoso desierto sideral. Cuidarlo, respetar su integridad física y biológica, aprovechar sus recursos con moderación, instaurar en él la paz y la solidaridad entre los humanos, en el respeto  de toda forma de vida, es el proyecto más realista y magnífico que pueda haber.  

De la Introducción al Movimiento por la Tierra y el Humanismo

Para que los árboles y las plantas puedan florecer,

para que los animales que se alimentan de ellas crezcan,

para que los hombres vivan,

hay que honrar la tierra.

Si queremos garantizar la perennidad y el florecimiento de la especie humana en el planeta, debemos construir nuevos modelos de sociedad que pongan al ser humano y la naturaleza en el corazón de las prioridades. En primer lugar, esta sociedad perenne debe alimentar de forma sana a su población, preservar y regenerar el medio natural y volver a crear un vínculo entre los seres humanos y la naturaleza, con el interés que impone a nuestra conciencia, de la forma más rigurosa, la suerte de las generaciones futuras.

Pierre Rabhi

Repartir el trabajo no es repartir la pobreza

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El tema se ha repetido aquí demasiadas veces para mi gusto, pero como es algo sobre lo que se hace oidos sordos, es necesario insistir en ello una y otra vez, para que no digan que no sabían nada, o que no lo entendían o que no era posible.Pero esta vez reproduzco un artículo que encontré en Rebelión escrito por Carmen Castro García. Sin estar de acuerdo al 100%, sí suscribo la idea central: la de manipulación de la información para simular motivos para el acoso social, para el golpe de Estado (o estados, en plural) con el que el mundo de las altas finanzas nos impone someternos a su violencia del poder. Sin embargo creo que el discurso feminista está un poco desfasado ya. Si hay diferncias salariales entre hombres y mujeres es porque aún ocupan porcentualmente tipos de empleos distintos, pero dentro de las mismas empresas será difícil, creo, encontrar esas discriminaciones. En cualquier caso, hoy las discriminaciones ya son otras, porque a fin de cuentas siempre se ha tratado de excusas para pagar lo menos posible: dominar el alemán, francés, el ruso o el chino (lenguas que casi nunca son realmente necesarias), las titulaciones superiores (idem), la juventud (excusa para pagar poco, o para no contratar), la madurez (excusa para no soportar personal con criterio propio y experiencia), la poca predisposición a la flexibilidad total  (decir sí a todo), el master (por pedir que no quede), la buena o mala presencia, la simpatía o la antipatía, etc. ; todo puede ser una excusa discriminatoria, y pagar menos es para muchos la única forma que conocen de mejorar la rentabilidad de sus empresas y negocios.

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¿Deliramos un ratito?

risas

Qué tal si deliramos por un ratito
qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia 
para adivinar otro mundo posible
(...)
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez
que cometen quienes viven por tener o por ganar
en vez de vivir por vivir no más
como canta el pájaro sin saber que canta
y como juega el niño sin saber que juega
(...)
Nadie vivirá para trabajar
pero todos trabajaremos para vivir
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel 
  de consumo
ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas
La comida no será una mercancía
ni la comunicación un negocio
porque la comida y la comunicación son derechos humanos
Nadie morirá de hambre
porque nadie morirá de indigestión

Los niños de la calle no serán tratados como si 
  fueran basura
porque no habrá niños de la calle
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero
porque no habrá niños ricos
La educación no será el privilegio de quienes puedan
  pagarla
y la policía no será la maldición de quienes no puedan 
  comprarla

La Iglesia corregirá algunas erratas de las tablas de Moisés
y el 6º mandamiento ordenará festejar el cuerpo
La Iglesia dictará también otro mandamiento que se le había 
  olvidado a Dios:
Amarás a la naturaleza de la que formas parte
Serán reforestados los desiertos del mundo
y los desiertos del alma

Los desesperados serán esperados
y los perdidos serán encontrados
porque ellos se desesperaron de tanto esperar
y ellos se perdieron por tanto buscar

Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan 
voluntad de belleza y voluntad de justicia
hayan nacido cuando hayan nacido
y hayan vivido donde hayan vivido
sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa ni 
  del tiempo
Seremos imperfectos 
Porque la perfección seguirá siendo 
el aburrido privilegio de los dioses
pero en este mundo
en este mundo chambón y jodido 
seremos capaces de vivir cada día
como si fuera el primero
y cada noche 
como si fuera la última

Eduardo Galeano

Desempleo estratégico

Desempleo estratégico

Por Alberto Montiel

Vaya por delante que no soy economista, por lo que intento entender los hechos por encima de las cifras macroeconómicas, que a estas alturas sospechamos que sirven fundamentalmente para enmascarar la realidad. Es más, estoy seguro de que me comprenderán mejor que a los expertos a sueldo que los gobiernos contratan para justificar esa tomadura de pelo que parece la política económica.

En vista del panorama es fácil creer que las espectaculares cifras de paro en España solo puedan tener una explicación: el interés de las grandes empresas y grupos de inversión en presionar los salarios a la baja mediante la sobre-dimensión del “ejército de reserva” laboral que son los parados.

Porque si no es así no pueden entenderse las continuas contradicciones entre la intención supuesta a los “planes” de creación de empleo y los efectos de las medidas. Como la de atrasar la edad de jubilación (que realmente quiere decir pensiones aún más bajas) y que retrasará que los jóvenes tomen el relevo, o el de acabar de arruinar el sector agrícola que no sea latifundista y supertecnificado, o el de dificultar el autoempleo y empleo con unos costes de seguridad social excesivamente elevados (más teniendo en cuenta las magras prestaciones), o el de ajustar el IVA a uno de los porcentajes más altos del mundo, o el de los costes de “mantenimiento” de las sociedades limitadas, o que haya que adelantar el IVA, o que la administración pueda pagar a 3 meses vista, etc, etc… El castigo al pequeño comercio local (de barrio), favoreciendo las grandes superficies, o la permisividad con la especulación inmobiliaria que permite que se mantengan tantos locales cerrados porque sus propietarios no necesitan avenirse al más mínimo ajuste de los alquileres (quizá porque suelen ser dueños de un buen número de ellos e hicieron mucho dinero con la burbuja inmobiliaria), son ejemplos del interés que tiene realmente la administración de acabar con esta lamentable situación.

Si quisieran acabar con el paro, sería relativamente fácil. Pero manda quien manda. Si no fuera porque les conocemos diríamos que son gente insensible o estúpida, o quizá ambas cosas.

Porque, ¿Sería posible crear 3 millones de nuevos empleos en España en apenas 6 meses, y otros 2 millones en 6 meses más? (así, estilo promesa electoral) Sí, quisieran hacerlo realmente.¿Cómo? Ahí van algunas sugerencias, que deberían definirse.

1- Reduciendo las jornadas de trabajo, tal como explican muchos expertos y estudiosos del tema. A 6 horas, como mucho, (o 21 horas semanales) pero dejando abierta la posibilidad de llegar a 8 horas, bajo ciertas condiciones.

2- Facilitando el autoempleo, reduciendo a la mitad los costes mínimos de seguridad social, entre otras medidas.

3- Bajando sensiblemente el IVA de algunos productos.

4- Potenciando un sector estratégico: el de los innovadores y emprendedores.

5- Potenciando el I+D y la inversión en los sectores de Low Tech, energías renovables, diseño industrial, transporte sostenible, agricultura biointensiva y ecológica, etc.

6- Potenciar el talento y la excelencia empresarial.

7- Potenciar el arte, la artesanía y la belleza en los objetos de uso corriente. Controlar la importación desmedida de los engendros asiáticos tóxicos y de calidad ínfima.

8- Proteger el entorno natural, los bosques, playas y parques naturales. Facilitar la repoblación controlada del entorno rural, la montaña y los bosques. Reforestación.

Ir cambiando el modelo de turismo de sol y playa por un turismo cultural y que valore más el entorno natural. Menos turistas e impacto ambiental pero más ingresos netos.

9- Fomentar fiscalmente la inversión en los sectores estratégicos mencionados (ecológicos y sostenibles), especialmente empresas locales, en detrimento de las compañías multinacionales que tienen un ratio inversión/empleo mayor.

10- Realizando algunos cambios en la legislación sobre propiedad intelectual, que permita la divulgación de algunas innovaciones tecnológicas de interés común, impulsando el desarrollo tecnológico en aquellos sectores que se consideran estratégicos (agricultura, transporte, energía…).

11- Invirtiendo fondos públicos en sectores estratégicos: en energías renovables, transporte sostenible, agricultura ecológica, etc.

12- Educando desde la escuela en los valores propios del nuevo ciudadano-emprendedor, que serían: mutidisciplinar, perseverante, sacrificado, creativo, empático y responsable.

13-Impulsando un internet libre, accesible y económico.

14- Poniendo en marcha la e-democracia y la democracia participativa.

15- Favorecer el desarrollo de la banca ética y crear un nuevo mercado de valores en empresas sostenibles.

16- Limitar los préstamos a aquellas inversiones con mayor efecto multiplicador y en la creación de empleo.

Etc, etc.

Estas medidas pueden afrontarse si hay voluntad de hacerlo, y pueden pagarse si se evitaran otros gastos mucho más prescindibles… y que deberían ser discutidos.

Con toda seguridad hay gente capaz de desarrollar estos cambios… aunque posiblemente no entre los parlamentarios, la gran mayoría de ellos políticos profesionales entrenados para hablar y argumentar con mayor o menor “acierto”, pero poco dados a analizar problemas y definir y aplicar medidas correctoras sobre tan variados y complejos asuntos.

¿Y sus muchos y bien pagados asesores? Que nos lo expliquen.

Perdidos entre cuestiones

perdidos_en_la_tierra

La cuestión no es si la tecnología puede salvarnos, a estas alturas del desastre, sino qué clase de tecnología necesitamos. La cuestión no es si el desarrollo tecnológico produce beneficios sociales, sino cómo se reparten, o si se reparten, incluso. La cuestión también es sopesar sus beneficios y efectos negativos (como en el caso de la energía nuclear, cuyos beneficios son casi ridículos en comparación del altísimo riesgo y daño producido). La cuestión no es que se tomen o no las medidas adecuadas, sino que se tomen en conjunto medidas tecnológicas, sociales y políticas.

La tecnología por sí sola no logrará ningún cambio positivo (salvo a muy corto plazo para los pocos propietarios de las sociedades que administran las patentes). Tratar de avanzar a toda velocidad solo beneficia a unas pocas megacorporaciones al adelantarse a cualquier competencia y al conocimiento y control de las repercusiones negativas de los avances. Tendríamos que tomarnos en serio el principio de precaución (y por ejemplo, no producir industrialmente compuestos químicos nuevos a mayor velocidad de la que se pueden estudiar sus efectos negativos).

Igual que la mejora de la eficiencia (como medida aislada) produce aún mayor consumo de materias y energía, “fenómeno” que explica la llamada paradoja de Jevons, la mejora de la esperanza de vida también producirá un gravísimo rebote de mortandad si no se toman medidas para controlar el crecimiento demográfico. El crecimiento de la población sí es un problema, y aunque sí fuera aún posible mantener adecuadamente a toda la población, no contener el crecimiento demográfico solo retrasa y agrava el problema. Debería dejar de ser un tabú del que nadie quiere hablar, que provoca reacciones airadas y poco meditadas.

Y aquí llegamos a la gran cuestión: deberíamos ser capaces de escucharnos unos a otros (incluso empatizar), convencer con razonamientos (y no con la fuerza o la amenaza); construir un verdadero sistema social democrático, integrador, justo e inteligente.

Si creemos que no puede ser así, entonces sí estamos perdidos.

Pobres y ricos

capitalismo?

El mundo se polariza a toda marcha. Y debido a la globalización, las diferencias no se agravan necesariamente entre países sino también entre ciudadanos de un mismo país.

Es un resultado lógico del juego (del sistema). Un juego cuyas reglas implican concentración, explotación, y crecimiento.

Es fácil reconocer que la concentración de riqueza no favorece la igualdad. Es relativamente fácil reconocer que la explotación intensiva de los recursos (también los humanos) mengua la capacidad de producir riqueza a medio plazo. Pero parece resultar mucho más difícil reconocer que el crecimiento es también un factor de destrucción de riqueza. Porque durante mucho tiempo el crecimiento ha generado riqueza, al menos en los países ricos, que crecían en buena parte a costa del endeudamiento y empobrecimiento real de otros países (y personas).

El crecimiento produjo también que algunos de los países antes pobres ahora lo sean menos -se han desarrollado- y necesiten para prosperar de otros países aún más pobres en los que expandir sus economías, de los que extraer recursos (también humanos); a los que explotar.

En China, donde se ha concentrado la producción de gran parte de los países llamados ricos, ahora necesitan de otros territorios para que su floreciente industria siga prosperando. Y son los países más pobres de Africa los que están empezando a suministrarles alimentos, madera y materias minerales, y en menor medida también mano de obra barata, pues de eso China anda sobrada.

Y a la vez que todo esto sucede, en los países llamados ricos los pobres son cada día más numerosos, aunque como son países tan “ricos”, los ciudadanos pobres lo son incluso contando con empleos cuyo salario es el establecido por ley como mínimo, o incluso superior. Porque es difícil vivir con salarios de país pobre en los “países ricos”. Porque los salarios se están globalizando, pero los costes de vida se mantienen a la altura de la ambición de las grandes empresas, los precios de burbuja y de las necesidades de recaudación de sus endeudadas administraciones. Endeudadas, ¿con quien? ¿con qué fin? No es tan difícil plantear preguntas. Ni contestarlas. Pero hay que estar dispuesto a enfrentar la cruda realidad.

Las cuestiones que importan

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 Hartitos y aburridos nos tienen de tanto repetirnos los mismos mantras una y otra vez. Sobre economía: que si el crecimiento, el desarrollo, el PIB, la mejora de la competitividad, la flexibilización del empleo … y las mil y una sandeces habituales. Sobre política: que si la lucha contra la corrupción, los pactos, los planes, las medidas, la estrategia… y las demás cuestiones que son -cada vez más- palabrería hueca en el mejor de los casos, manipulación en otros muchos. No soportamos ni un telediario-noticiario-informativo más. Para oír lo que hay que oír: todo pesimismo y ninguna información constructiva. Ni destructiva de otra cosa que no sea la moral del sufrido espectador. Mejor apaga (la tele) y vámonos. Porque la sensación transmitida por las mayoría de políticos es que no parecen ver, van como perdidos en una espesa niebla. Y se empeñan en avanzar con una brújula escacharrada, sin mapas de la zona y un sextante que de nada sirve en medio de tanta oscuridad. Lo indicado en estos casos sería detenerse, o al menos ir muy despacito. Pero no, siguen empeñados en que hay que seguir a toda máquina, hacia no saben muy bien dónde. Quizá porque la economía del crecimiento es como una bicicleta, que se para y cae si no pedaleas, sobre todo cuando vamos cuesta arriba, como ahora.

 Sobre los mantras de la economía del crecimiento cabe dudar: avance (¿hacia un muro o un iceberg?), cambio (¿a peor?), desarrollo (¿de un tumor?), competencia (¿contra la miseria?), creación de empleo (¿fabricando armamento, por ejemplo?), etc.  Si no creen necesario justificar las mayores contradicciones, como el retraso de la jubilación pese a la necesidad -supuestamente- de crear empleo, ¿para qué van a hablar del qué? Porque las cuestiones (el qué) son: ¿Nos importa realmente “salvar” la economía, si hay que alimentarla a base del sacrificio infame de vidas humanas?; ¿Necesitamos un gobierno que actúe como un verdugo, obedeciendo ciegamente las órdenes de instituciones supranacionales doblegadas al poder económico?; ¿Necesitamos un gobierno implacable, que no se compadece del malestar y sufrimiento de los ciudadanos? Creemos que no. Pero siguen ¿aparentando? creer que es necesario crecer, avanzar, invertir en alta tecnología, hacer crecer el PIB, etc. Si no comprenden el error de todo ello, deberían empezar a dedicar tiempo a informarse convenientemente.

Muchos opinamos que el capitalismo financiero se está revelando tan desastroso como el socialismo. Y que sería necesario un retorno a una “ilustración”, científica, filosófica, social, política y económica. Un gobierno ilustrado, en las antípodas de lo que tenemos: insensible, desinformado, aislado en su pedestal, y ¿aparentemente? necio. Un gobierno en el que participe la ciudadanía, verdaderamente democrático, en el que se debatan seriamente los asuntos importantes, de forma transparente, informada y atendiendo a la justicia social. Definamos lo que importa; lo esencial, valioso y justo. Si no empezamos por ahí, solo se añade más confusión. A partir de ahí, necesitaremos talento y creatividad para ponerlo en práctica.

enigma machine

Conversación privada

No trabajan en universidades (ya sea en docencia o investigación), ni en empresas de software, ni en banca financiera, ni en investigación privada sobre cosas tan raras como la inteligencia artificial, las redes neuronales o la lógica difusa; no, algunos de los mejores matemáticos son reclutados por eso que hoy se llama defensa. Porque la mejor arma (perdón, defensa) de cualquier ejército siempre ha sido la información… sobre lo que hace y pretende hacer el enemigo, cómo y cuándo. No es un asunto especialmente moderno, pero sabemos de ello sobre todo por el cine, al relatar episodios (ficticios o no) de espionaje durante la 2ª guerra mundial y la posterior guerra fría. Uno de estos episodios tiene como protagonista a una máquina de encriptación (o mejor dicho, cifrado)*1 alemana que se utilizó en la 2ª guerra mundial, denominada Enigma. Durante algún tiempo permitió a los militares alemanes mantener informaciones confidenciales, pero sus códigos pudieron ser descifrados por otra maquina aún más sofisticada desarrollada por los norteamericanos, que además tenían en su poder varias máquinas Enigma (aunque les faltaban las claves, sin las cuales no podían leerse las transcripciones)…. hasta que atraparon un submarino con todas las claves.

enigma machine

Curiosamente, los militares norteamericanos habían utilizado anteriormente un sistema mucho más simple y también eficaz: el lenguaje navajo, en el que además no existen palabras como submarino, tanque o avión, obviamente (un sistema que los alemanes no acertaron a imaginar durante algún tiempo). Hoy pocos confiarían a un medio tan rústico como el locutor de claves navajo (o algo equivalente) para la transmisión de información confidencial, pero podemos estar relativamente seguros al confiar las operaciones como las transacciones bancarias mediante internet a un cifrado (encriptado) informático, desarrollado por algún equipo de matemáticos destacados. *2

Tras las grandes guerras, y al mismo tiempo que aparentemente se iba apagando la guerra afría, el espionaje industrial va cobrando cierta importancia; lo cual no es solo porque hubiera espías disponibles, sino por el empeño de las escuelas de negocios en aplicar estrategia militar al mundo de los negocios (El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, ha sido libro de cabecera de muchos ejecutivos agresivos). Como a menudo la inteligencia innovadora crea conocimiento valioso por su escasez; como propiedad intelectual, estrategia empresarial, negocios de altos vuelos, etc. es útil cifrar comunicaciones de secreto empresarial o industrial, además de proteger la intimidad de las conversaciones. La vulnerabilidad de las comunicaciones digitales móviles está creando una nueva clase de soluciones de cifrado, como la que ofrece Cellcrypt, que cifra las llamadas de voz en teléfonos móviles como Android , BlackBerry, iPhone y Nokia, proporcionando seguridad y facilidad de uso al mismo tiempo. Realizar una llamada segura es tan simple como hacer una llamada normal desde el mismo dispositivo. Las Soluciones de Cellcrypt soportan muchos tipos de teléfonos móviles y se pueden instalar a los usuarios en ubicaciones remotas a través de Internet en cuestión de minutos.

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Luego no digan que no lo sabían

*1 encriptación, poniéndonos rigurosos, significaría introducir en una cripta

2* Mensajes cifrados que otros matemáticos pueden tratar de descifrar. Incluso en algún caso, alguno como John Forbes Nash, cuya historia se dio a conocer al público a través del film Una mente maravillosa, llega a “descifrar” imaginariamente a través de los titulares de los periódicos, pues llegó a padecer esquizofrenia paranoide. Cuando decía que los extraterrestres se comunicaban con él por medio del periódico New York Times, un profesor del MIT que lo visitó al psiquiátrico le preguntó: ¿Cómo puede un hombre tan inteligente y lógico creer que los extraterrestres le envían mensajes? La respuesta fue simple: Porque las ideas sobre seres sobrenaturales vinieron a mí de la misma forma que las ideas matemáticas. Por eso las tomé en serio.   Lo cual es sumamente revelador acerca de la naturaleza del conocimiento científico.

Los pilares de la Tierra

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Más que las catedrales, cabría decir que son los árboles los verdaderos pilares de la Tierra, pues sostienen la vida entera en ella. Conectan los rayos solares con la vida del subsuelo que alimenta a su vez toda la vida sobre la Tierra. Los árboles podrían continuar perfectamente sobre la Tierra sin seres humanos (incluso diría que prosperarían mejor), pero difícilmente nosotros podríamos sobrevivir sin árboles… a menos que nos traslademos a vivir al Mar, o a Marte; ambas opciones muy del gusto de algunos alucinados científicos que se entusiasman con soluciones extremas y complejísimas, además de ciertamente caras e incómodas.

Hoy, 22 de Abril, día internacional de la Tierra, deberíamos recordar la insensatez que supone no proteger los árboles. No me refiero solo a la barbarie que es la destrucción de las selvas tropicales; también cerca nuestro ocurren tragedias similares, en menor escala pero repetido miles de veces: se talan árboles que llevan décadas creciendo, a veces incluso árboles centenarios, para ampliar carreteras y construir nuevas urbanizaciones de chalets, hoteles para apenas 3 meses de ocupación, etc. ¿puede darse una confluencia mayor de despropósitos? Eliminamos -matamos- seres vivos perfectamente adaptados al entorno, que producen oxígeno, protegen de la erosión y la desertización, conservan húmedo el subsuelo, atraen lluvia (cuando hay muchos), aportan belleza, etc.; a cambio de una capa de negro asfalto y/o cemento, para un fin planificado a muy corto plazo. Asfalto que resultará en su mayoría casi inútil en una década (cuando el precio del combustible nos obligue a replantearnos la lógica del transporte); cemento para construir urbanizaciones que serán igualmente inútiles en algunos años, tal como expresan documentales como The end of Suburbia.

Al mismo tiempo, hablamos muy en serio de cosas tales como el comercio de emisiones y las soluciones de alta tecnología y superingeniería para protegernos del calentamiento del excesivo efecto invernadero que parecen producir las emisiones de CO2 de la quema de combustibles fósiles. Pero parecemos olvidar que los árboles, además de lo dicho, también acumulan CO2 (hasta un 50% de su peso). Lo olvidan tan a menudo que se han diseñado incluso “árboles” artificiales para tal fin. A veces cabe preguntarse de que inteligencia hablan los que opinan que somos los reyes de la creación. A título individual aún es posible encontrar personas que manifiestan inteligencia, pero colectivamente nos comportamos… ¿como animales? No, como animales no.

Ya somos ricos, en realidad

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Hace unos días escribí un post en eidonlink acerca del coworking en el que hice una breve alusión a la nueva economía. Una economía que supone la irrupción de nuevas formas de consumo y organización de los negocios, expresados -entre otros- por Lisa Gansky en La malla, o divulgados en completos directorios por gente más cercana (Barcelona), como Albert Cañigueral a través de las webs consumocolaborativo y ouishare. Esta nueva forma de economía forma parte de un cambio más amplio que se traduce en una serie de cosas a las que la administración normalmente suele dar la espalda, como es potenciar las pymes y lo local, la calidad de vida en el entorno urbano (para los que la bossa no sona: la mayoría) y una economía que facilita al ciudadano de a pie su participación y expresión de sus talentos, desarrollándose un auténtico tejido creativo, tal como exponen algunos grupos, como en el Manifiesto de Memphis.

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No puedo dejar de preguntarme (con esperanza) si esta nueva economía -y cultura- supondría en un cierto plazo una tendencia hacia menos monopolios y más emprendedores, menos multinacionales todopoderosas y más empresas cercanas al ciudadano, menos administración y más autogestión, menos monocultura y más diversidad cultural, menos dictadura financiera (mejor ninguna) y más democracia participativa (partimos prácticamente de cero), más calidad de vida y jornadas de trabajo más cortas pero fructíferas y satisfactorias (y no solo para el empresario). Deseo creer que sí, que esta nueva economía, diría que emparentada con el capitalismo natural propuesto por la gente del rmi y la economía azul de Gunter Pauli, es la única posibilidad de organizar una sociedad moderna en torno a un sistema económico sostenible. Porque el modelo capitalista de concentración y escasez premeditada ya ha fracasado, a pesar de que traten de reanimarlo con masivas inyecciones (de liquidez) a bancos casi quebrados y recortes despiadados al maltrecho estado de bienestar. Sería mucho más sensato no prolongar su agonía ni un día más, pues ésta conlleva empeorar la situación y el sufrimiento generalizados.

Mientras el viejo y decrépito sistema languidece, demos la bienvenida a la nueva, vital y esperanzadora economía creativa (compartida, distribuida, azul, etc.) de ciudadanos más implicados en la política, más recompensados económicamente, socialmente más justa, económicamente sostenible, ecológicamente viable. Si podemos definirlo, puede ser real. Ya somos ricos, pero nos escondieron el tesoro. Aunque sabemos dónde encontrarlo; está entre nosotros.

La vieja academia de mecanografía

Aula de mecanografía del Colegio Wesley fotografía de Oria Cruz-Sánchez 100 dpi

Recuerdo cuando una academía de mecanografía y taquigrafía, que estaba en el barrio desde tiempos casi inmemoriales, se modernizó para ofrecer también clases de informática -no hace tanto, no creais-. Lo que enseñaban estos atrevidos emprendedores en realidad era -más precisamente- eso que después se llamaría ofimática (Excel y Word, principalmente). Poco tiempo después la estrella de la academia sería internet, el nuevo fenómeno-acontecimiento de moda que sonaba tan snob en boca de los que hablaban de su nuevo juguete. Estos “frikis” solían ser varones de alrededor de 20-25 años que lo primero que hacían cuando compraban un PC era abrirlo para verle las tripas, para indagar que ranuras libres emplearían para tunear el aparato, tal como le ocurría a la moto o el coche del neng.

Sí, como lo oís, chavales, Internet era una cosa que sonaba muy exótica y moderna. Hoy nos sorprendería tener que ir a un sitio así para aprender a navegar por internet y abrir una cuenta de Facebook o Twitter. Pero por entonces internet era algo realmente inusual, entre otras cosas porque la conexión de 56k que ofrecía la única compañía telefónica existente en España no daba para mucho y aún no había ni apenas páginas que visitar, ni blogs, ni por supuesto redes sociales online, invento mucho más tardío. Aún recuerdo a mi emocionado amigo cuando me convenció para enseñarme la página oficial de la NASA (de las pocas instituciones que tenían página web en condiciones, por aquel entonces) y mi ya escaso entusiasmo se quedó en nada cuando pasó casi un minuto para descargar la pantalla inicial, y aparecieron unos decepcionantes gráficos, realmente cutres si lo comparamos con cualquier blog actual. Pero entonces ni siquiera la agencia tributaria tenía página; lógico, pues aún ignorábamos qué era la declaración de la renta, malévolo invento que algunos años después nos amargaría la existencia aún más que los propios ordenadores.

También recuerdo, en relación a todo esto de la nuevísima tecnología cibernética doméstica, que asistí a una innovadora academia (otra, exlusivamente de informática) antes de comprar nuestro primer PC familiar. Nos enseñaron los rudimentos de la informática: qué era un ordenador y para qué servía,…(en realidad para muy poco, en aquel entonces)… con el único ordenador de la academía; un impresionante IBM que costaría una pequeña fortuna, por entonces. En realidad no nos enseñaron gran cosa, a parte de algo de BASIC y MS-DOS, sistema operativo necesario para copiar o formatear discos, introducir pequeños cambios en el arranque y cosas así de emocionantes. Hasta hace poco aún conservaba un libro del sistema operativo de MicroSoft, voluminoso como novela de Tolstoi.

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Con mi último ordenador no tuve que hacer mucho más que sacarlo de la caja y enchufarlo. Tiene sentido la anécdota-chiste que contrataca ácidamente la crítica de la lentísima evolución de los automóviles comparada con la evolución vertiginosa de los ordenadores personales, porque el hardware y los primitivos sistemas operativos nos han regalado sinsabores y frustraciones como creo que pocos inventos han hecho jamás.

Uno mira atrás, si ya tiene algunos añitos -como yo- y se sorprende del cambio, aunque sigamos viajando en coches propulsados por un motor de explosión, que se mantienen separados del asfalto por unos neumáticos de caucho sintético, y no por campos de fuerza atómicos, como creían en los setenta los futurólogos propagandistas de entonces. Pero lo que nos ha acabado sorprendiendo ha sido la economía, no la tecnología. Precisamente, la más espectacular diferencia que percibimos los automovilistas tiene lugar cuando llenas el depósito (si te atreves a llenarlo), ya sea de gasolina como de gasoil: es prácticamente tan caro como si lo hicieras con vino de Rioja (y dura aún menos). Y eso que el combustible es “a granel” y autoservicio total (en cambio el Rioja viene en elegantes botellas de vidrio perfectamente etiquetadas, tapón de corcho y gollete de estaño). Dentro de muy poco nos saldrá a cuenta que los motores funcionen a base de Vodka barato. Humm…ya voy a poner a punto la bicicleta.

Los juegos del Hombre

portada tecnología

Los Juegos del Hombre es un ebook-magazín que pone en tela de juicio, a través de varias fuentes y del propio sentido crítico del autor-editor, la defensa de la tecnología a ultranza, por encima del sentido común, tan poco común ya. Hay también un poquito de guasa, porque el asunto la tiene, en realidad. Se abordan de forma tan seria como comprometida (o sea, poco) temas como la nanotecnología, la inteligencia artificial, la ingeniería genética, la gerontología, el turismo espacial, etc. También se señalan vías alternativas como la economía azul de Gunter Pauli, o el capitalismo natural de la gente del Rocky Mountain Institute, la solución energética Solar o las más sorprendentes tecnologías del agua.

¡Asnos estúpidos!!!

Asimov

Asnos estúpidos – Cuento de Isaac Asimov

 Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federacion Galáctica.

En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados anteriormente: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado.
La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biodísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo.
Sin embargo, en el libro pequeño no había habido que tachar jamás ninguno de los nombres anotados.
En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increíblemente anciano, levantaba la vista, notando que se acercaba un mensajero.
-Naron -saludó el mensajero-.¡Gran señor!
-Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos ceremonias.
-Otro grupo de organismos ha llegado a la madurez.
-Estupendo. Estupendo. Actualmente ascienden muy aprisa.
Apenas pasa año sin que llegue un grupo nuevo. ¿Quiénes son ésos?
El mensajero dio el número clave de la galaxia y las coordenadas del mundo en cuestión.
-Ah, sí -dijo Naron-. Lo conoco. -Y con buena letra cursiva anotó el dato en el primer libro, trasladando luego el nombre del planeta al segundo. Utilizaba, como de costumbre, el nombre bajo el cual era conocido el planeta por la fracción más numerosa de sus propios habitantes.
Escribió, pues: La Tierra.
-Estas criaturas nuevas -dijo luego- han establecido un récord.
Ningún otro grupo ha pasado de la inteligencia a la madurez tan rápidamente. No será una equivocación, espero.
– De ningún modo, señor – respondió el mensajero.
– Han llegado al conocimiento de la energía termonuclear, ¿no es cierto?
-Sí, señor.
-Bien, ése es el requisito. -Naron soltaba una risita-. Sus naves sondearán pronto el espacio y se pondrán en contacto con la Federación.
-En realidad, señor -dijo el mensajero con renuencia-, los Observadores nos comunican que todavía no han penetrado en el espacio.
Naron quedó atónito.
-¿Ni poco ni mucho? ¿No tienen siquiera una estación espacial?
-Todavía mo, señor.
-Pero si poseen la energía termonuclear,¿dónde realizan las pruebas y  las explosiones?
-En su propio planeta, señor.
Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:
-¿En su propio planeta?
-Sí, señor.
Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable como nadie en la galaxia.

-¡Asnos estúpidos!-murmuró.

FIN

Comentario de Isaac:
Me temo que éste es otro cuento con moraleja. Pero verán ustedes, el peligro nuclear escaló puntos cuando Estados Unidos y la Unión Soviética, cada uno por su parte, construyeron la bomba de fusión, o de hidrógeno. Yo volvía a sentirme amargado.

Destrucción de la inexistente Clase Media

Children's TV

Se reproduce a continuación un acertadísimo análisis sobre la desaparición de la llamada Clase Media, de enorme importancia, extraído de la web Rebelión.org

¿En general qué es la clase “media”? Se trata de una construcción, inventada en Occidente, con el objetivo de destruir el concepto de clases del marxismo. Desde el punto de vista del marxismo no tiene sentido – es una quimera, que existe gracias a los recursos financieros sobrantes, en la que entran tanto la cúpula de la clase obrera, como la pequeña y mediana burguesía, así como los que sirven a las clases altas. Desde el punto de vista del actual estado burgués con su modelo de capitalismo financiero, la clase “media” es el grupo humano con un comportamiento de consumo, y no únicamente en cuanto a los bienes y servicios, sino también en cuanto a los servicios políticos. Hacia este grupo se orienta todo el sistema de publicidad total y educación, dirigido al máximo aumento del consumo y la prohibición de hecho de los valores más meditados. En consecuencia, precisamente este grupo proporciona la base para la estabilidad político-social del actual estado occidental. Señalemos también que su creación también fue posible en parte, gracias al desplazamiento de la industria masiva y “burda” a los países del “tercer mundo” y, la posterior redistribución de los beneficios a favor de los países desarrollados.

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El día que los robots paren

cyborg sin trabajo

En el pasado, tan cerca como inmediatamente antes de la revolución industrial, muy poca gente tenía un empleo. Y en el futuro próximo poca gente tendrá empleo. El empleo habrá sido, en la historia de la humanidad, una excepcional forma de “organizar” el trabajo y establecer las relaciones laborales entre los dueños de los medios de producción y los trabajadores.

Según expresan Alvin y Heidi Toffler en La revolución de la riqueza:

El empleo no es más que una manera de empaquetar el trabajo. Y a medida que se despliegue el reciente sistema de riqueza basado en el conocimiento, iremos hacia un futuro en el que, como veremos, habrá más gente que «trabaje», pero menos tendrá «empleo».

 El empleo, y la creciente especialización sobrepasaron el punto de inflexión.

Cada día que pasa es menos arriesgado afirmar que ya nada volverá a ser como antes, pues, en cierto sentido, jamás nos recuperaremos de esta “crisis”. Una crisis que no es realmente financiera; posiblemente ni siquiera es tanto una crisis de recursos; pero que sí cabría calificar de crisis de sobreproducción, alimentada por la desilusión y el hastío que produce un sistema económico-político que ya no “motiva” tal como ha hecho hasta hace poco, por el deseo, la coerción y el engaño astuto; o si se prefiere, por el marketing y el crédito.

Pero eso no es necesariamente una mala noticia. Lo que es realmente una mala noticia es que las personas de las que dependen decisiones estratégicas no lo entiendan en absoluto. Como no entienden otras muchas cosas. Y no quieren entenderlas.