Shaffi Mather: Una nueva forma de combatir la corrupción
Sinopsis TED: haffi Mather explica por qué abandonó su primera carrera para volverse un empresario social, proporcionando transporte salvavidas con su empresa “1298 for Ambulance”. Ahora tiene una nueva idea y planes para comenzar una compañía que combata la creciente corrupción empresarial en el servicio público, eliminando de a un soborno a la vez.
¿Economistas sin soluciones? Por Alberto Montiel
(video sólo en catalán, de momento)
El desempleo, y sus implicaciones en la precariedad laboral generalizada, son una de las principales preocupaciones a la que se enfrenta el ciudadano hoy en día, y especialmente en países como España, donde la tasa de paro está a niveles realmente muy preocupantes. Pero no sólo es el desempleo de los despedidos; también están los autónomos que se dan de baja o no se atreven a darse de alta; y las pérdidas más ocultas de todas, la pérdida de ingresos variables (en una economía en la que muchas nóminas tenían un componente variable considerable). Habría que añadir las pérdidas en la economía sumergida, pues pocos se atreven a reivindicarlas pese a que gracias a ésta subsisten muchas personas.
El pasado dia 27 de Septiembre, en el muy recomendable programa Singulars de la televisión pública catalana, debatieron sobre la crisis dos economistas muy conocidos (al menos entre los aficionados a la economía crítica); Santiago Niño Becerra y Arcadi Oliveres.
Ya “avanzado” el programa (que es demasiado breve, especialmente dado el interés que suscita), el Sr.Oliveres comenta la vieja idea del reparto del trabajo (quizá la única vía efectiva para generar puestos de trabajo). El Sr. Niño Becerra le contesta que no es posible porque baja la productividad (a este economista parece que le gusta hacer el papel de abogado del diablo).
Pero así son las cosas. El trabajo es cada vez más un bien escaso. Lo expuso con todo lujo de detalles Jeremy Rifkin en su obra “El fin del trabajo”. La competencia global impulsa la mejora de la productividad, que supone la eliminación de los empleos menos productivos, automatización y eficiencia organizativa. Todo ello fantástico.
Pero al mismo tiempo que se reduce la necesidad real de horas de trabajo, las jornadas y las horas anuales trabajadas son las mismas que hace décadas, cuando la productividad se ha multiplicado por varios enteros. Hasta ahora se ha ido corrigiendo el desfase entre mano de obra y demanda aumentando el gasto público, contratando funcionarios, y trasladando mano de obra de los sectores primario y segundario al terciario (servicios). Pero esta vía ya está agotada. Peor aún, los Estados cuentan con reducir su déficit ahorrando por este lado. Un procentage infimo de la población sostiene el aparato productivo que permite toda la producción… y más.
Quedan pocas vías: el reparto del trabajo es la más potente y no deberíamos renunciar a ella. La pérdida de cierto grado de productividad será al fin un mal necesario. Pero además, el tema está interrelacionado con la ecología, la salud, los recursos, el déficit energético, con la burbuja financiera… Para atajar cualquiera de estos temas hemos de asumir que movernos hacia una menor productividad es absolutamente necesario. Hablamos de decrecimiento, sí. También hablamos de justicia social, de paz, de economía sostenible (y economía Azul). Hablemos de cooperación frente a competencia. Hablemos de finanzas, de dinero, de democracia, de propiedad intelectual. Son temas practicamente tabú para los medios, que sólo se dedican a divulgar detalles poco relevantes.
La otra potente vía de reducción del paro: facilitar el autoempleo reduciendo drásticamente trámites, impuestos y cuota mínima de la seguridad social. En lugar de ello están optando por reducir gastos (y aumentar de paso el paro) por la vía más antipopular: desmantelar el estado del bienestar (o lo que quedaba de éste), atacando la sanidad y educación públicas. (ellos, los politicos, sí pueden prescindir de la educación y sanidad públicas).
Quizá es hora ya de cambiar el discurso y aportar auténticas soluciones. Y no podemos esperar que éstas vengan de quienes nos mantienen en el engaño de esta democracia mutilada. Ir a votar cada 4 años no es suficiente para muchos de nosotros, máxime cuando después no cumplen ni las “4 cosas” que prometían sus programas electorales. Las soluciones han de impulsarse desde la sociedad civil mediante una fórmula de participación ciudadana en la política. Algunos expertos independientes tienen propuestas de soluciones que merecen ser debatidas y estudiadas. Muchas personas de talento están más que dispuestas a contribuir de diversos modos, ya sea aportando conocimientos técnicos, buenas ideas, capacidad organizativa, entusiasmo, etc.
Hemos de rescatar lo esencial: ejercer el derecho a pensar (no a reproducir las ideas implantadas por la propaganda), y compartir nuestras ideas libremente.
Frugales a la fuerza
En estos dias en que se nos conmina a -casi- todos apretarnos el cinturón (un poco más aún) uno se pregunta por qué unos nos lo tenemos que apretar mucho más que otros; cuando precisamente los de cintura ancha parecen tener pocos agujeros en el cinturón (y menos aún disposición a tocarse las hebillas).
Y el motivo por el cual nos lo piden es aún más disparatado e injusto: salvar los bancos que nos han llevado a esta situación ruinosa y pagar las deudas que los estados han contraído para satisfacer los intereses (en el doble sentido de la palabra) de una minoría de financieros.
Si esperamos explicaciones coherentes de quienes negaron la crisis cuando las señales eran ya evidentes ( incluso para los más profanos al críptico lenguaje de los economistas ), más vale que nos pongámos cómodos, porque la espera puede eternizarse. No en vano se negaron aceptar unos hechos que ellos habían contribuido a provocar (y no sólo por omisión).
Ellos, quienes nos ocultaron los hechos y ahora nos piden comprensión (además de nuestro dinero), ahora nos ocultan las posibles soluciones lógicas (que las hay), para así imponernos las soluciones altamente traumáticas de los otros, los que de verdad mandan. Soluciones que no deberíamos aceptar.
Pero el mensaje que los mass media coinciden en presentar (en esto sí hay consenso) induce a creer en la absoluta inevitabilidad del destino y a aceptar nuestra suerte con resignación; tal como la vieja Iglesia Católica pedía antaño aceptación de las pruebas de Dios, que nos harían merecedores del gran premio: el perdón de los pecados y la Vida Eterna.
Claro que entonces, igual que hoy, algunos disfrutaban del privilegio de la bula papal para saltarse tantos sacrificios.
Definitivamente, otros poderes usurparon el papel que antaño cumplía la Iglesia. Los grandes templos de hoy, a los que incluso los más poderosos respetan temerosamente, son los grandes Grupos de inversión, los principales Bancos Centrales y las grandes Agencias de Calificación de Riesgo. Y quienes los dirigen son los sumos sacerdotes de nuestros dias.
Una lengua universal.
De vez en cuando me lo planteo. Aunque soy consciente del gigantesco desfase entre los avances tecnológicos y el “retraso humanistico” en todo el mundo (aunque en unos lugares más que en otros), aún me sorprendo al comprobar la enorme dificultad que padecemos a la hora de comunicarnos, seguramente una de las principales causas que lastran el desarrollo social de la humanidad entera.
Porque otra vez las dificultades no son tecnológicas, pues disponemos de un maravilloso conjunto de tecnologías casi inimaginables hace unas pocas décadas, sino de la capacidad de ponernos de acuerdo sobre algo mucho más simple: la adaptación de una lengua auxiliar universal para toda la humanidad.
Y ya existe esa lengua, conocida como Esperanto. Es fácil de aprender por su diseño simple y práctico, y la hablan al menos 2 millones de personas como segunda lengua. Es una lengua que se aprende en mucho menos tiempo que cualquier otra, que sería lengua común y no patrimonio exclusivo o diferenciador de nadie; cuya cultura anexa sería la de la humanidad entera, y que podría acercar a personas de diferentes países y culturas de todo el mundo, de forma mucho más eficaz y neutra que otras lenguas que no son tan universales como se pretende (me refiero al inglés, claro).
El desarrollo es, como siempre, una cuestión de elegir buenas opciones. La comunicación, que hoy la tecnología hace posible entre personas residentes en partes opuestas del globo, presenta, sin embargo, otro gran obstáculo: la lengua; pues si bien se pretende que el inglés cumpla esta función, aún son muy pocas las personas (a parte de los propios nativos, claro) con un dominio de esta lengua lo suficientemente amplio como para permitir una comunicación eficaz y precisa en ambitos que así lo requieren.
Os invito a conocerla. Yo, por mi parte, dedicaré algún tiempo a su aprendizaje, como buen utópico.
Precisión suiza
Por Alberto Montiel
Acabo de regresar de un viaje de una semana por Suiza y me han llamado la atención una serie de detalles diferenciadores con España, el país donde resido, de los cuales alguien podría tomar nota, digo yo:
En Suiza, aparte de cobrar salarios mucho más elevados que en España en cualquier empleo, no tienen una tasa de paro tan extremadamente elevada como para mantener una población activa angustiada ante la posibilidad de perder su precario empleo (y ni el miedo ni la pobreza agudizan el ingenio ni mejoran la productividad). Para observar esto no era necesario hacer tantos kilómetros, dirán ustedes. Vale, pero hay más diferencias de las cuales yo no supe hasta que fui por allí y observé y hablé con gente del lugar.
David Icke opina sobre los anti-disturbios
Siempre me he preguntado que tal duermen estos tipos después de zurrar con semajante saña a gente indefensa, gente que a veces podrían ser sus hijos, y otras sus padres, hermanos, esposas… Incluso parece que lo hacen por algo más que una triste nómina: deben tener buenos adiestradores en la policía que les lavan bien el cerebro.. o quizá no hace ni falta.
¿Sequedad vaginal en las primeras relaciones?
Normalmente no haría esta clase de recomendaciones para las empresas de marketing, pero esta vez haré una excepción: me llamó poderosamente la atención como los ejecutivos que deciden cómo gastar el dinero en la publicidad televisiva no parecen tener clara la diferencia entre eficiencia y eficacia, de lo contrario no me explicaría por qué se emiten anuncios dirigidos a adultos en medio de programas infantiles o juveniles (para adolescentes, concretamente).
He comprobado que entre medio de una serie infantil-juvenil (emitida en Neox, para ser exactos) se emiten anuncios tan sorprendentes como de productos para lavavajillas, trajes para hombres, productos antironquidos, … ¡incluso de preservativos y lubricantes vaginales! Bueno, lo de los preservativos puede ser incluso justificable para algunos, pero lo de los lubricantes vaginales … con seguridad tendrá poca demanda entre las adolescentes.
¡Democracia real Ya!
MANIFIESTO “DEMOCRACIA REAL YA”:
Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.
Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.
Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:
Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.
Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.
El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.
La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.
El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.
La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.
Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.
Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.
Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.
Por todo lo anterior, estoy indignado.
Creo que puedo cambiarlo.
Creo que puedo ayudar.
Sé que unidos podemos.
Sal con nosotros. Es tu derecho.
Enlace a la página original.
Inside Job (Trabajo confidencial)
Vale la pena verla. Subtitulos en español.
http://www.megavideo.com/v/97B6SEQOa77c78aaf0560a69b6a406e914a53de81
Memoria de pez
Por Alberto Montiel
Es oír las declaraciones de los líderes políticos y de inmediato me deprimo. Pese a los tremendos cambios sociales, tecnológicos y ecológicos que vivimos, apenas han cambiado un ápice su ingenuo discurso de las últimas dos décadas. Siguen obsesionados con el crecimiento económico y considerando los viejos sectores productivos “de siempre” como los únicos que pueden sacarnos de la crisis. Especialmente patético es el discurso que nos llega en España, donde se espera que la construcción y la banca; los mismos que nos llevaron al abismo actual, sean quienes nos salven de la crisis. Y por si fuera poco, se confía en el turismo como último recurso estratégico y la empobrecida y vieja industria se da ya por perdida. Para acabar de apañarlo, el cada vez más limitado gasto público se destina a objetivos con muy poco o nulo efecto multiplicador, y se exprime aún más a la ya famélica clase trabajadora para subvencionar exclusivamente a los ciudadanos más improductivos (ya sean estos ricos o pobres).
Veo el panorama económico español, como de sumo interés para el estudio de las peores patologías del capitalismo. Nos estamos perdiendo, además, una oportunidad de oro: la de aprovechar la gran inversión en infraestructuras, en formación de titulados universitarios, en aumento de la productividad, para desarrollar una economía que genere más valor añadido, basada en empleos de calidad, con una remuneración por hora trabajada digna, que no necesite competir con otros mercados a base de precarizar aún más a los trabajadores. En lugar de ello sería deseable algo más de inteligencia empresarial y un Estado que valore y apoye a los verdaderos emprendedores por encima de los meros especuladores.
Incluso en aquellos sectores con gran futuro en los que la economía española está muy bien posicionada, el Estado parece estar actuando erráticamente: las energías renovables sufren recortes (incluso retroactivamente) y se abandonan políticas de estímulo que parecían funcionar correctamente.
Pero mucho peor que todo esto, mucho peor que la lamentable gestión política y su torcida interpretación del funcionamiento de la economía y del significado de estado del bienestar, mucho peor aún es que el ciudadano de a pie olvida una y otra vez los agravios, los ataques directos e indirectos, los insultos a su inteligencia, el menosprecio por su bienestar y seguridad, y parece perdonarlo todo a cambio de una débil y difusa promesa infantil.
Saben que (en general) tenemos memoria de pez.
¡Vuelven a sonreirnos!
Por ello, pese a los pocos motivos que nos han dado ultimamente, una vez más nos piden el voto, que aparte del dinero que nos obligan a pagar como impuestos es lo único que necesitan de nosotros. Y como no tienen ya ni un sólo buen argumento, nos piden nuestro voto para parar a los otros, los que según ellos aún son peores, lo cual es posible pero es una muy pobre justificación para apoyar a nadie.
En fin, la política se convierte cada día en un espectáculo más bochornoso y lamentable. Y lo peor es que no tiene pinta de mejorar, y además ya ni me divierten.
Murphy y sus cisnes negros
Por Alberto Montiel
Quizá dentro de unos meses, y si la catástrofe de Fukushima no va a peor (lo cual dudo mucho), leamos en los medios de comunicación los viejos eslóganes de siempre en defensa del uso de la energía nuclear: ahora no podemos permitirnos prescindir de ninguna fuente de energía; no podemos volver hacia atrás, se ha de asumir un cierto riesgo para avanzar, las energías renovables no son suficientes, etc. (la bazofia propagandística usual)
¿hay algo de cierto en estos eslóganes? Nein. En absoluto.
Por ejemplo: No podemos prescindir de ninguna fuente de energía. -¿Ah, no? Y ¿por qué?-
Empecemos por algo simple: las medidas de ahorro y eficiencia energética aún no se han aplicado en todo su potencial. Si lo hiciéramos se podría reducir la energía eléctrica consumida como mínimo un 10% adicional. En el sector doméstico y de servicios existe un importante potencial de ahorro; por ejemplo, los sistemas district heating aún son desconocidos en la mayor parte de los países. Los autores de Factor 4 explicaron hace años en detalle como producir más con lo mismo, y sobre todo cómo financiarlo. Por otra parte, también se podría mejorar la eficiencia en la propia producción de energía, por ejemplo implementando sistemas de repowering a ciclo combinado de las viejas centrales térmicas O innovando en la industria con tecnologías de recliclaje energético como el ciclo Kalina o las bombas de calor de absorción.
En segundo lugar, pero no menos importante, para eliminar las más inseguras y medioambientalmente dañinas fuentes energéticas se deben reforzar y aprovechar mejor algunas de las conocidas que queramos conservar, al tiempo que se innova con tecnologías y combinaciones de éstas adaptadas a las necesidades actuales. En este sentido, admitiremos que la energía termosolar tiene un gran potencial de desarrollo, quizá comparable al que hemos visto con la eólica en la última década. La energía termosolar se fundamenta en varias tecnologías entre las que destacarían las centrales de torre, los colectores cilindro-parabólicos y los concentradores de disco con motor Stirling. Cada una de ellas presenta particularidades que la hacen más o menos apta en función de las características –también financieras- de cada proyecto. Pero destacaría una en particular; se están dando avances importantes en la tecnología de acumulación de energía, de tal manera que se puede prácticamente producir energía eléctrica incluso durante buena parte de las horas nocturnas a partir de la energía solar captada (evidentemente durante el día). Enlazando el crítico asunto de la discontinuidad de la producción eléctrica mediante renovables, quiero recordar que se están produciendo avances significativos en la búsqueda de otras tecnologías de acumulación, por ejemplo produciendo hidrógeno a partir de la energía eléctrica de los aerogeneradores. Estoy convencido de que si estas investigaciones recibieran el impulso que merecen, en lugar de invertir ingentes sumas de dinero con la investigación en la energía de fusión nuclear, de dudoso resultado, amén de sumamente peligroso, podríamos disfrutar en poco tiempo de fuentes de energía seguras, limpias, y no tan centralizadas, además de razonablemente rentables. El recientemente fallecido presidente de Eurosolar y exparlamentario alemán, Hermann Scheer, expuso múltiples estrategias en su muy recomendable libro Economía Solar Global.
Podríamos hablar largo y tendido sobre tecnologías que aprovechan mucho mejor la energía fósil, nuevas y readaptadas tecnologías de aprovechamiento de las energías renovables, y sobre todo de estrategias políticas para implementarlas, pero no creo que eso sirviera para convencer a los del núcleo duro pronuclear.
A quienes nos venden esta tecnología les da igual que nos sobre energía, ellos nos quieren vender su sucia y peligrosísima energía aunque sea para despilfarrarla inútilmente. Y no parecen demasiado preocupados por lo que pase dentro de 200 años, cuando aún queden toneladas de combustible gastado emitiendo radiación, posiblemente acumulados en condiciones de inestabilidad y riesgo para la población. Ni los cientos de miles de casos de cáncer que las altas tasas de radioactividad acumulada puedan llegar a producir entre una población muy probablemente desprotegida y desinformada acerca de los lugares de alto riesgo nuclear.
Tampoco encuentran demasiado problema en el sacrificio humano que supone la normal explotación de este tipo de centrales. Incluso en las recargas se requiere de mano de obra “kamikaze” para cambiar el combustible: son la subcontrata eventual para las recargas que se saturan de “chilindrines” (dosis radioactivas), muy por encima de los niveles tolerables por la población civil según las normativas oficiales. Ni que nos expongan a niveles de riesgo creciente al sobreexplotar los ya viejos reactores con más potencia y prórrogas de su “vida útil”. Lo que no se hace con las térmicas se hace con las peligrosas nucleares.
Mejor entrar al meollo de la cuestión: ¿Podemos fiarnos de la industria nuclear? Cuestión más sencilla de responder de lo que muchos supondrán; pues no podemos pretender fiarnos de un sistema controlado por organismos e instituciones que se benefician directamente del rendimiento económico de sus centrales eléctricas, aunque de cara a la galería su función sea velar por la seguridad.
La relación que guarda la seguridad de los diseños de los reactores nucleares y los procedimientos y planes de seguridad con el rendimiento económico de esta industria es una relación de proporcionalidad inversa: cuanto más seguras las centrales, menos rentable; cuanto más rentable es la inversión, más inseguros los diseños. No es posible de otro modo; piénsenlo un poco. Ahora se ha revelado por parte de expertos nucleares americanos que el diseño del reactor de la central de Fukushima era defectuoso; sin embargo la industria lo toleró porque si en su día se hubiera denunciado tal “anomalía” ello hubiera podido suponer el fin anticipado de la industria nuclear. Pero es fácil denunciar una irregularidad cuando ésta ya se ha hecho patente. La cuestión es que muy probablemente se den otras anomalías de diseño en el resto de reactores que continuarán poniendo en peligro a millones de personas en todo el mundo, anomalías que se silencian o minimizan en beneficio exclusivo de la industria nuclear y argumentando para sí, como es habitual, la alta improbabilidad de que ocurrra un grave accidente. (sin embargo el amargado de Murphy se empeña en recordarnos que si algo puede salir mal, tarde o temprano saldrá mal. Y lo que es más angustioso, que si algo va mal, aún puede ir peor, mucho peor). Pero ya hemos constatado repetidamente que las leyes de Murphy, aunque suenen graciosas, no son para tomarlas a broma.
Claro que los peores presagios del Sr. Murphy tienen más probabilidades de suceder en unos países que en otros. Y aunque en España no sea tan probable un terremoto ni un tsunami
como los sucedidos en Japón, lo que aquí sería ciertamente más probable que allí es un fallo humano o un atentado terrorista. Y si aquí se produce un Blackout (extremadamente improbable según la industria nuclear hasta que se produjo el de Fukushima I) no iba a ser nada fácil encontrar liquidadores para refrigerar el nucleo, entregando su vida en ello, ni siquiera entre los jubilados voluntarios como en Japón, aquí más inclinados a disfrutar de lo que les quede de vida que en sacrificarla de un modo tan horrible por el honor o el bien de sus conciudadanos (lo cual me parece absolutamente normal).
De todas maneras, los problemas con mayúsculas no sueles ser previstos ni por los pesimistas más recalcitrantes. Es lo que nos recuerda Nassim Taleb, que en su divulgadísima obra El Cisne negro, nos expone algo más extensamente la idea básica del apesadumbrado Murphy: el gran e inesperado impacto de lo altamente improbable, que también se da en los acontecimientos positivos, nos deja con cara de tontos cuando sucede lo que “es prácticamente imposible”… y el caos se impone a lo racional.
Los ingenieros que llegan a puestos de gran responsabilidad se comportan como si tuvieran muy poca capacidad para imaginar los “cisnes negros”, pero existir, existen, (los cisnes negros) y cuando aparecen ante nosotros nos dejan perplejos. Bueno, no a todos, las verdad; porque algunos pesimistas aunque utópicos como yo lo veamos venir.
Sí, soy pesimista porque de no cambiar las cosas (y despertar las conciencias) nos vemos abocados al desastre más absoluto. Sin embargo soy al mismo tiempo utópico porque aún confío en que podemos cambiar y corregir nuestro rumbo a tiempo.
Cerrar las nucleares ( ¡YA! ) sólo es una parte (imprescindible) del plan.
¿Seguiremos tolerando?
Por Alberto Montiel
Antes de la catástrofe nuclear de Japón ya teníamos sobradas razones para ver que producir electricidad mediante fisión atómica es en extremo caro, sucio, peligroso, socialmente injusto y un disparate estratégico. (ver anteriores entradas). Ahora cabe preguntarse como nadie puede aún justificar la existencia de centrales nucleares, máxime cuando no es ni la única ni la mejor opción energética. De hecho es la peor opción económicamente hablando, quizá también técnicamente, y por supuesto ecológicamente.
No logro identificar ni un solo argumento de valor en las palabras de los defensores de esta increíblemente absurda forma de producir electricidad. Y por supuesto, no concibo que un puñado de grandes empresas traten de someter a los poderes políticos y la voluntad popular para que se considere su apuesta nuclear en perjuicio de una abrumadora mayoría de la población.
La energía nuclear no es en absoluto imprescindible y no creo necesario ni razonarlo de tan evidente que es, y por muchas veces que los medios repitan lo contrario no ganan ni un ápice de credibilidad para quien sabe pensar por sí mismo. Tenemos múltiples opciones a un coste social y económico mucho más ventajoso. Opciones técnicas como el desarrollo de tecnologías de aprovechamiento de las renovables y la eficiencia energética, pero también estratégicas y políticas.
Un Estado que verdaderamente velara por el bien de sus ciudadanos no tendría dificultad alguna en identificar y aplicar medidas en este sentido, aún imponiéndose a las presiones del lobby nuclear y de la gran industria que reclama una energía barata. Pero evidentemente no es el caso, al menos en España, donde democracia no es más que una palabra vacía.
Desgraciadamente nos recogen en el redil para que balemos suavemente y les dejemos hacer. Periódicamente nos esquilan y diariamente nos ordeñan, pues esa es nuestra finalidad social… o eso creen.
Esto huele mal
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Por Alberto Montiel
Las principales noticias de estos días hacen referencia a unas lucha por las libertades y derechos que se suponía que estaban algo más claras. Por un lado el asunto global de Wikileaks, que parece haber destapado secretos molestos para los principales gobiernos y especialmente para los servicios de inteligencia de USA. Parece la historia de siempre: matar al mensajero. Y lo están intentando, pues el gobierno usamericano ha forzado a algunos servidores de alojamiento web y a uno de los principales medios de pago por internet (PayPal, propiedad de Ebay) a anular sus contratos con el portal de filtraciones. Afortunadamente internet es la suma de fuerzas de millones de usuarios, muchos de los cuales están por la labor de democratizar el acceso a la información. Internet probablemente nos traerá la verdadera democracia, o al menos tiene el potencial de lograrlo.
Por otro lado, un asunto algo más doméstico pero que también repercutió internacionalmente: la huelga de los profesionales del control aéreo español, que ha puesto muy de mala leche al gobierno de este país, a las compañías aéreas, a los hoteleros y a los usuarios. Claro que con la “ayuda” de los medios no sorprende que nadie se acuerde de la responsabilidad del gobierno en todo este desaguisado -que viene ya de lejos- y en cambio se etiquete de “privilegiados, insolidarios y avariciosos” a unos controladores aéreos que igual resulta que básicamente sólo quieren dejar de hacer horas extras; supongo que para estar mas descansados y aportar así mayor seguridad a su estresante tarea.
Como es difícil extraer conclusiones a partir de las informaciones vertidas en los periódicos, intuyo lo siguiente, en parte también a partir de mi propia experiencia profesional:
- los controladores valoran subjetivamente su salario en función no sólo de la capacitación técnica y habilidades que requiere el puesto sino también porque conocen los abultados ingresos a los que contribuyen, los riesgos económicos en que incurren, el alto nivel de estrés que han de soportar, las horas de dedicación total, etc, por lo que no les parece tanto (y realmente no es tanto si se compara con lo que cobran algunos directivos, banqueros, políticos, funcionarios, etc; mucho más prescindibles y de dudosa cualificación).
- aena ¿y el gobierno? calculan por otros medios -igualmente subjetivos- el coste hora, pero también el coste de crear cada puesto adicional y la amortización del mismo, y llegan a la conclusión de que es mucho más rentable (sobre todo a corto plazo) pagar horas extras.
- algunos controladores (no sé si serán mayoría o no) preferirían hacer menos horas -aún cobrando menos- pero se les obliga a hacer horas extras para cubrir la escasez de puestos cualificados. Unas horas extras que pueden ser teóricamente ilegales.
En definitiva. A mí no me cabe en la cabeza que este asunto no se pueda haber llevado mejor por la parte que le corresponde al gobierno, máxime cuando llevan una década con la disputa. Lo que hicieron ayer, movilizando al ejército en un país declarado en estado de alarma, para obligarles bajo amenaza de aplicarles el código penal militar (mucho más severo que el civil), pues son considerados militares desde hace unos días porque el gobierno así lo quiere. De verdad que creía que la dictadura quedó más lejos.
El Estado y la esclavitud
Una metáfora sobre la que vale la pena reflexionar. En un breve video, en dos partes.



























