Move it! ¡Muévelo!

avion de carga

No parece necesario recordar que vivimos en un mundo globalizado, o más o menos globalizado. Las ideas, el dinero y las comodities van de un rincón del planeta a otro, y se desplazan con menos dificultad que las mismas personas que impulsan esas ideas, dinero y mercancias: no sufren jet-lag y además ideas y dinero no tienen apenas fronteras ( lo cual es bueno por la parte de las ideas, pero no tan bueno en cuanto al dinero, que se pierde entre los bits de los ordenadores de ciertos países paradisíacos).

Las ideas y la información son quizá la “mercancía” más ágil en sus desplazamientos. Aunque no tanto como sería deseable. Y sospechamos que las ideas e información que se desplazan con mayor celeridad y tienen mayor alcance no son las que más merecerían tal distinción; a menudo son las peores ideas, las más arcaicas y las menos dignas de mención las que reciben el status de universales y se benefician de dispersión vírica. Con la información en general sucede que es aquella con menos valor, o la que tiene valor para un grupo más reducido de beneficiarios, la que acaba desplazando a la información que debería ser de dominio público o debiera cambiar el mundo a favor del mayor número de personas.

Pero al margen de las ideas, el dinero y las comodities, las pequeñas mercancías a menudo no son tan fáciles ni económicas de transportar, ni tan solo a distancias mucho más modestas que la que media entre puertos como Nueva York y Shangai, atestados de contenedores. Porque no es la distancia la que determina en mayor medida la dificultad y el coste, sino la logística requerida por cada pequeña unidad, elemento o paquete que debe entregarse, aunque sea a unos pocos cientos de kilómetros, pues exige un sistema de almacenamiento, clasificación y distribución tan complejo al menos como el de los contenedores de los grandes puertos.

Hoy día el comercio minorista está sufriendo una gran transformación, especialmente con la irrupción de internet y el comercio online. Casi cualquier persona medianamente avispada y con una buena idea, tiempo y un poco de dinero puede diseñar una tienda online con la que vender productos físicos (y por supuesto digitales). Crear una página ya no es costoso ni engorroso. Encontrar productos tampoco, ni cobrarlos. Tener un stock sin almacén, y poder gestionar la entrega en un plazo prudencial ya es harina de otro costal. Pero para ello también contamos con la ayuda de numerosas empresas de paquetería muchas de las cuales están cada vez más enfocadas al e-commerce. Tantas que es necesario poner un poco de luz para compararlas adecuadamente, como hace el comparador de paquetería y transporte PackLink.es, aunque no esté especializado en empresas de paquetería exclusivamente online.

contendores

En PackLink podemos encontrar la opción más adecuada a nuestras necesidades en base al precio y tiempo de entrega. Y, por supuesto, no solo de internet vive el Hombre: cualquiera que necesite enviar un regalo, como pueden ser los chorizos ibéricos que se envían del pueblo al pariente de la gran ciudad, la ropita de bebé para ese recién nacido que aún no podremos ver porque estamos a demasiada distancia, juguetes, etc. Y como no, todo lo relacionado con el mundo de la empresa, como pueden ser pequeñas piezas de recambio, libros y revistas, teléfonos móviles, tablets, etc.

Mover pequeños objetos de un lugar a otro, para acercarlos a amigos o familiares, para solventar los pequeños pero repetidos suministros de la empresa, puede considerarse parte vital de la economía. En realidad es mucho más necesario que mover el dinero de un lugar a otro sin cambiar de manos. Mover esos pequeños objetos puede que no sea siempre tan productivo y emocionante como mover ideas para combinarlas y crear ideas nuevas o de mas valor, pero produce un vínculo entre las personas. La paquetería podría considerarse una posibilidad de intercambio de bienes entre particulares, empresas y particulares, y empresas, a la mínima escala posible (desde solo 1 artículo) y a un coste totalmente asequible para cualquiera. Y si no lo crees, pruébalo. Encontrarás empresas como ASM que te ofrecerán buen servicio a cambio de precios muy competitivos.

Mis mejores deseos

maromo

Santa Claus afeitadito y depiladito parece otro; más joven incluso.

Más concreto -y mucho mejor- que desearte solo Felices fiestas, deseo para ti lo siguiente:

Que hagas nuevos y buenos amigos/as (y te diviertas muchísimo con ellos), disfrutes de exquisita comida (sin engordar y en buena compañía), duermas reparadoramente y de un tirón (mejor si es después de disfrutar de buen sexo), obtengas el dinero que necesitas para vivir confortablemente, te reconozcan tus méritos laborales (y te lo recompensen generosamente), se te valore por lo estupendo y buena gente que eres (y des motivos sobrados para ello), sepas perdonar a aquellos que te ofendieron (si hubo alguno, que no creo), dejes de fumar o adelgaces (si es lo que quieres y si de verdad lo necesitas), te pongas en forma, sonrías más (puede que tu ya seas de los/las que sonríes a menudo), olvides los problemas pasados y no te agobies tanto por el futuro, te levantes cada día optimista y lleno de energía, que tu familia y amigos sepan que les aprecias y el sentimiento sea recíproco, te perdonen los que ofendiste (seguramente sin pretenderlo), te relajes más a menudo, hagas más ejercicio (pero no demasiado), trabajes menos (pero ingreses más dinero), logres al menos una buena parte de todo lo que te propongas para el próximo año (si no todo), sepas apreciar mejor las cosas pequeñas que te ofrece la vida, seas (aún) más creativo y las ideas sirvan para ayudarte a ti y a los demás … Y que todo esto sea para siempre, no solo para las fiestas.

Santa Claus se pidió una excedencia: de momento le sustituirá una becaria sin carnet de trineo de renos…

Seguro que olvido algunas cosas que podrían mejorar, pues no pretendo hacer una lista exhaustiva. Resumiendo: deseo que disfrutes al máximo de la vida, seas amado y ames, juegues, goces y rías con ganas. ¿Se puede pedir más? Es posible, todo es cuestión de imaginación.

¡Felices (y filosóficas) fiestas!

La navidad ya no es lo que era

La navidad ya no es lo que era

En estas fechas “señaladas” se utilizan como nunca las palabras felices, felicidad y feliz (junto con otras igual de imprecisas y abstractas como paz y amor). Las usamos para desear felices fiestas, feliz Navidad, año nuevo, etc. Por ello me pregunto estos días, ¿que es la felicidad? Yo no lo tengo tan claro; y tu seguro que tampoco, no creas.

Algunos -la mayoría, me temo- pueden considerar que la felicidad está en algunas cosas “pequeñas” como un abrazo con un ser querido, sentirse bien y optimista, el buen sexo y otras sensaciones placenteras (una comida rica, el primer trago de cerveza, comprarse algo bonito- y aún mejor si es un “chollo”-, recibir un elogio, etc.). Es una forma de felicidad breve y con características adictivas.

Otra versión de la felicidad es la sensación de logro y/o superación, como puede ser alcanzar un objetivo difícil (perder unos kg, ponerse cachas, aprobar un curso o examen difícil, ligar con aquel o aquella que parecía tan inaccesible…). Recibir un aumento de sueldo, encontrar empleo, o mejor aún, cambiar de empleo, montar un negocio (y aguantar), o divorciarse, pese a los obstáculos de todo tipo… También ayudar a otros te hace feliz, pero supongo que esto no funcionará con todo el mundo.

Otras circunstancias generalmente felices son: casarse o iniciar una convivencia feliz (al menos al principio), tener un hijo (según las circunstancias, y también al principio, al menos), los logros de los hijos – algunos-, mudarse a un lugar mejor, etc. No olvido que recibir un premio de lotería también proporciona felicidad (y cómo olvidarlo en Navidad) Pero, por muy grande que sea la cantidad, es curioso que es del tipo de felicidad breve (aunque no tanto como un buen revolcón) que mencionaba en primer lugar.

Dicen los que se dedican a analizar estas cuestiones que los que consiguen tomar las riendas de su vida (crean su negocio, deciden dónde y cómo vivir ) y toman decisiones frecuentemente, no dejando que sean siempre otros los que decidan por uno, son por lo general mucho más felices que los que logran una cantidad de dinero importante sin haberlo ganado, sin haberse forjado carácter, y se dejan llevar por la consecución de esos placeres inmediatos que el dinero puede fácilmente comprar, pero que no son otra cosa que otra versión -pero mejor vista- de las drogas duras, fuertemente adictivas y que destruyen el carácter (suponiendo que uno tuviera algo así).

Por tanto, es cierto que el dinero da un tipo de felicidad, breve y adictivo. Para algunos no parece haber otra felicidad posible, lo cual parecía defender Woody Allen cuando sentenció algo así como: “En efecto, el dinero no da la felicidad, pero (gastarlo) proporciona una sensación tan parecida que es difícil notar la diferencia”. Bueno, a mí me parece que sí se nota la diferencia; la verdadera felicidad sería una sensación de energía y entusiasmo que te permite soñar y avanzar hacia objetivos grandes (nobles, auténticos, genuinos…) y eso no se compra con dinero (aunque por supuesto ayuda si sabes cómo gastarlo).

Mirado así, la mayoría somos unos infelices durante la mayor parte de la vida, si no toda. Quizá ya es hora de cambiar.

Igualdad entre sexos

La comodidad ante todo

La comodidad ante todo

La revista Men’s Health, en un artículo acerca de curiosidades sobre el pene, se refiere a la injusta desigualdad sobre los orgasmos humanos en su Fact number 4,  explicando la siguiente perla:

The average male orgasm lasts 6 seconds. Women get 23 seconds. Which means if women were really interested in equality, they’d make sure we have four orgasms for every one of theirs.

“La media del orgasmo masculino es de 6 segundos. El de las mujeres es de 23 segundos. Lo cual significa que si las mujerres estuvieran realmente interesadas en la igualdad, se asegurarían de que tuviéramos 4 orgasmos por cada uno de los suyos”

Soy un gnomo

Gnomo feliz

Rindo pleitesía ante vuestros poderes mágicos: Marketing Avanzado, Organización de organizaciones, Exexutive Business, Master del Universo por la Esculea Superior de seres superiores. Me inclino ante los sacerdotes que ofician los ritos de la Sagrada Economía, obedientes a las inescrutables fuerzas de la Mano Invisible del Grandísimo Libre Mercado. Oh, Señor de las Finanzas Etéreas, Misterio entre los misterios, te ruego me sea concedido tu misericordioso crédito.

Soy un gnomo del reino fabuloso donde nunca se ponía el Sol. Un reino abandonado del favor de los dioses, que han permitido que las fuerzas del mal nos dejen sumidos en la oscuridad. El euro-ogro y la UE-ogra nos acosan y hostigan, y los populares verdugos elegidos para el necesario sacrificio hacen el trabajo sucio que nadie haría en su sano juicio.

Por si fuera poco, unos perezosos esclavos poco competitivos, que ya no quieren trabajar de sol a sol por una escudilla y una promesa, que se niegan a vender lo poco que les queda para pagarse un billete a Disneylandia (en cómodos pagos mensuales), que no consumen alocadamente ni ahorran, ni invierten ya en bolsa, a los que incluso cuesta ya vaciar los bolsillos poniéndoles la etiqueta de contribuyentes a cada paso, movimiento, inhalación o parpadeo… (¡Malditos! No merecen vivir ya al amparo del reino).

Soy un gnomo desterrado, que vive no en un país, sino en una marca. Eso sí, dicen que es una marca de diseño. Claro que uno podría pensar “el diseñador que la diseñó buen diseñador no será”. Pero en realidad no hubo diseñador sino que la marca fue un restyling de un viejo y anticuado producto que poco tiene de diseño. Pero el marketing es eso: venderte la destartalada moto como si fuera nueva.

Soy un gnomo despistado que no sabe de donde le vendrá la próxima Gran Ostia (que nada tendrá de sagrada); humilde siervo de la marca . Una marca que pretende competitir con otras tan competitivas como… China, la antes exótica y después popular.

China… anhelada por tantos Señores de los Negocios, país-marca donde sus competitivos ciudadanos pobres sí que saben cuales son sus obligaciones: trabajar por lo que quieran los amos darles, hasta que se les caiga la fábrica encima, enfermen o mueran de agotamiento.

Pero yo soy un gnomo que sueña y trabaja por un mundo mejor y que viendo que es posible, contento baila en el jardín. Un gnomo desterrado y despistado, pero feliz.

 

Patrimonio inmaterial de la Humanidad

sinceridad corporativa

La imprudencia y la frecuente y subsiguiente metedura de pata es el sello distintivo del Ser Humano, un sello especialmente reconocible cuanto más civilizado y desarrollado.

Las grandes y pequeñas tragedias muy a menudo son responsabilidad humana (directa o indirectamente, de inmediato o en diferido), aunque a veces no se ve así a primera vista. Incluso las catástrofes naturales a menudo suelen ser menos naturales de lo que se pretende.

Estos días en España, el trágico accidente del Alvia por un lado y los grandes incendios como el de Mallorca (unas 2000 hectáreas) nos recuerdan la famosa frase latina: “Errare humanum est”. Ambos sucesos, pese a la espantosa diferencia de las víctimas humanas, tienen un aspecto en común; se pretende focalizar la culpabilidad sobre un individuo imprudente: un maquinista temerario y una persona que quemó rastrojos muy imprudentemente. Pero en ambos casos podrían citarse otras posibles causas, claro. En el caso del tren; los sistemas de seguridad, la falta de un segundo maquinista y una curva peligrosa, como mínimo. En el incendio cabría considerar el abandono de los bosques (que produce acumulación de maleza), propiciado por unas leyes que dificultan vivir del campo como antaño, por ejemplo. Siempre hay algún motivo más, pero no son evidentes a primera vista. Y son motivos que también nacen en el error humano, casi siempre errores de planificación.

Pero hay otros peligros, aún más graves, que nos podrían algún día dejar tan estupefactos como el cisne negro de Nassim Taleb. Son peligros globales, en los que nos hemos metido casi inadvertidamente, pero que podrían tener un gran impacto sobre una cantidad enorme de personas. Son fruto de una planificación inadecuada, o incluso de la falta de planificación, y a su vez son producto de una defectuosa transmisión de información. Me explico, hay algunos riesgos, que pese a haber sido detectados y descritos más que correctamente, no son tomados en consideración. El motivo no es tanto la falta de conciencia acerca del riesgo como los intereses económicos que las medidas correctoras desafían. Hay una gran cantidad de casos de medicamentos, productos químicos, aditivos alimentarios, etc. , sobre los que recaían y recaen graves sospechas sobre su peligrosidad, pero que demoran una eternidad su retirada del mercado (si es que se retiran). Hay otros muchos sobre los que las medidas aplicadas son tibias e insuficientes, pretendidamente por la falta de consistencia de las pruebas en contra.

Los riesgos de graves crisis alimentarias, sequías catastróficas, contaminación radioactiva, virus letales mutados, superpoblación y conflictos armados, uso de armas de destrucción masiva, cambio climático, Peak Oil, retorno de la esclavitud encubiertimprecisióna y ruina económica de la mayor parte de la humanidad, tampoco se toman en serio, pero la probabilidad de que sucedan graves incidentes es mayor de lo que cree la mayoría, me temo.

Retrospectivamente todo se verá con claridad. Dentro de 50 años dirán de nosotros que éramos unos brutos ignorantes, como si lo estuviera viendo. Tendrán razón. Aunque seguirán siendo unos brutos ignorantes, claro. Y quien sabe si aún más ignorantes, porque la inteligencia humana parece avanzar como los camaleones, un par de pasos hacia delante, uno para atrás; ¿o quizá últimamente es al revés?

En cualquier caso, cabría considerar que La Cagada Global sea nominada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Sería una forma de declaración de intenciones de enmienda, como mínimo.

Ese extraordinario planeta azul

Planeta XXL (el planeta azul)

Planeta XXL (el planeta azul)

Desde Ibexian XXX-5, con amor – Por Alberto Montiel

Fiamm, el joven arqueólogo del planeta Ibexian XXX-5 parecía saber lo que se hacía. Pese a sus escasos 2 siglos (ibexianos) de experiencia trabajando con posibles vestigios de inteligencia en el planeta azul (XXL) y a que sólo había estudiado 8 años sobre su especialidad (el ser bípedo que según sus estrambóticas tesis podría haber dominado en ese espléndido planeta durante miles de años), ya estaba en la pista de una de las más importantes investigaciones de su generación: el descubrimiento de vida inteligente extraplanetaria.

En cuanto inició sus investigaciones acerca de ese feo y raro ser de apariencia tan frágil, tuvo casi de inmediato la sensación de que podría ser el animal inteligente que andaban buscando, pese a las muchas evidencias en contra. Por supuesto, sus colegas se habían reído con ganas cuando les contó la ocurrencia.

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Invertir en apostar: ¿una jugada maestra?

¿ruleta rusa?

Los Reyes Magos se juegan el oro, el incienso y la mirra a la ruleta

El juego de azar podría llegar a convertirse en breve plazo en un sector de la economía estratégico en este vilipendiado país llamado España, si prosperan los macroproyectos Eurovegas y Barcelona World, en Madrid y Tarragona respectivamente (sí, Tarragona, es correcto).

Las apuestas de todo tipo (bingos, casinos, máquinas tragaperras, loterías, quinielas, bonolotos, primitivas, poker online, etc.) se han reconocido como un modo eficaz de recaudar y exprimir (aún más) a la clase trabajadora. El Estado mira para otro lado por si accidentalmente asoma la mala conciencia al recordar las miles de personas y familias a las que esta adicción causará sufrimiento, e incluso la ruina económica en muchísimos casos. Pero como hacen también las mafias, no se hacen demasiadas preguntas por el origen de los ingresos si estos son fluidos y constantes.

En este caso, si bien la inmoralidad de estas especiales actividades económicas podrían recordarnos los negocios de la famosa organización siciliana, podemos quedarnos tranquilos; todo resultará perfectamente legal, aunque para ello se modificarán leyes, normativas y disposiciones de todo tipo con tal de adecuar nuestro inflexible país a este nuevo sector estratégico tan dinámico y moderno. Pero no viene ya de aquí: en España son tradicionales ciertos sorteos “extraordinarios” asociados a días tan señalados como el de Navidad o el Niño (Jesús), que mezclan el sentimentalismo navideño con el juego (de azar), como si comprar o regalar un décimo fuera la cosa más noble y cristiana que puede hacerse por estas fechas.

No contentos con esta forma tan “ingeniosa” y cruel de recaudar a costa de la debilidad psicológica de la población, se plantean estos macropelotazos inmobiliarios para construir unos complejos de casinos y salas de máquinas tragaperras (escurabutxaques -escurrebolsillos- en catalán) diseñados bajo unos criterios a medio camino entre campo de concentración, gran centro comercial y parque de atracciones temático. Una forma hábil de coerción que obligue a dejarse el doble o triple de la pasta que los visitantes ingenuamente presupuesten para sus “vacaciones”.

Es muy probable que económicamente (para el conjunto del país o la ciudadanía) resulte -de llevarse a cabo- una inversión tan acertada como lo está siendo el AVE. Sin embargo, igual que en el caso de este moderno tren, la construcción de estos hoteles-casino-complejos repartirá plusvalías entre un selecto grupo de actores económicos, estratégicamente posicionados.

Pero no todo sería tan negativo; también se crearán algunos puestos de trabajo; aunque no de sectores de la alta tecnología ni titulados superiores (sí algún director de casino u hotel) y las mayor parte de los empleados podrían ser “de importación” (como la clientela). Además, los ingeniosos dueños del negocio calculan que los empleados de salas de juegos -como los croupier- podrían percibir buena parte de sus emolumentos directamente de los clientes, en forma de propinas, por lo que no será necesario pagarles demasiado, aunque tampoco cotizarán mucho. Y por si creían que al menos las arcas públicas engordarán un poco a costa de los casinos, recordar que se baraja rebajar el porcentaje aplicado a las apuestas a un tercio o menos del actual.

El tema da para mucho más, pero no quiero abusar ni crearles mala sangre (con la mía ya es suficiente). Además, aún con todo lo esperpéntico del asunto, cabe considerar que las posibilidades de éxito del “negocio” sean tantas como en su día las tuvo el Gran Scala que se planeó en el desierto de los Monegros, en la provincia de Huesca. Por tanto, quizá no debamos preocuparnos tanto. Por si acaso; hagan sus apuestas, señoras y señores.

Plebiscito Ciudadano

plebiscito vinculanteLa Democracia esta en la calle entre el 23 y el 30 de Junio.

Se convoca un plebiscito, que es una herramienta democrática mediante la cual recoger la voluntad del pueblo. Puede ser convocado por el Gobierno o por los propios ciudadanos, para proponer, apoyar o rechazar medidas o decisiones del ejecutivo que repercutan en el interés general.

plebiscito vinculante

De Alberto Publicado en Sin categoría

El Mundo contra Belo Monte

indígenas de Belo Monte

El progreso tecnológico a menudo ahoga la cultura en forma de conocimiento ancestral, como “ahoga” a las pocas tribus indígenas que quedan en nuestro planeta. Esto lo ilustra perfectamente el caso de las tribus que deberían ser “reubicadas” por la anegación de los 500 Km2 provocada por la presa de Belo Monte, en la amazonia brasileña (una de las 3 más grandes del mundo), que tiene prevista su finalización para 2019 y que afecta a kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y parakanãs, entre otros indígenas.

Estos pueblos son vestigios vivientes de una forma de vida muchísimo más antigua que la agonizante y desastrosa civilización moderna. La gran presa previsiblemente arruinará la vida de estas personas, empujándolas a una miserable vida en barracas, trabajo asalariado (durante algún tiempo), alcohol, televisión y “educación” formal para los hijos. Pasarán de disfrutar de una vida en libertad y armonía, comunitaria, sana, sin necesidad de dinero; a una vida civilizada, en la que todo será por y para el dinero, en la que el deseo y constante insatisfacción son alimentados por las imágenes televisivas, en la que pese al dinero (que ahora no necesitan) se considerarán miserables, porque no les permitirá lo que ahora ya posiblemente tienen: tiempo, paz interior, salud, sensación de pertenencia a la madre Tierra.

Pero si lo consideráramos cuantitativamente -para anestesiar la mala conciencia- podríamos deducir que son relativamente pocos individuos los que se han de sacrificar en pro del “bien” de toda una nación, pues dicen que la presa podría llegar a representar el 11% de toda la potencia instalada de Brasil. Con esa electricidad Brasil podría fabricar más coches y televisores (entre otras útiles mercancías) instalar más equipos de aire acondicionado en viviendas ideadas para cocer a sus inquilinos, e incluso plantearse la construcción de un tren de alta velocidad para cruzar el amazonas, inversión que podría resultar tan acertada y rentable como el AVE español (de momento ya está en marcha un proyecto entre Sao Paulo y Rio de Janeiro). Esta electricidad extra podría, finalmente, empujar un poco más el “crecimiento” de su economía (hacia el abismo, como en USA y Europa, por ejemplo), todo al módico precio de empujar a la desaparición a unas culturas únicas, además de la destrucción de un tesoro forestal riquísimo, no solo en madera sino también en especies que podrían ser la farmacia del futuro, pues albergan probablemente cientos de especies vegetales desconocidas aún (y algunas animales), que son un patrimonio de la Humanidad mucho más valioso que las ruinas de las civilizaciones desaparecidas. Ruinas que no nos han servido para comprender que la creciente complejidad social y tecnológica nos lleva al desastre acelerado. Quizá lo más importante que deberíamos haber comprendido de las civilizaciones desaparecidas, que no supieron adaptarse ecológicamente, que crecieron demasiado.

Petición-carta a la presidenta de Brasil para parar la construcción de la presa de Belo Monte

Risoterapia y literatura

Tom Sharpe

Me acabo de enterar de que ayer 6 de Junio murió-a los 85 años- uno de los escritores al que mejores momentos de lectura le tengo que agradecer: el británico Tom Sharpe, el padre de criaturas tan gamberras como Wilt (y el resto de la serie), El bastardo recalcitrante, Lo peor de cada casa, Exhibición impúdica, Vicios ancestrales… y títulos así de prometedores.

Hoy hecho en falta más autores como él (los hay, pero poquitos), porque el humor es la mejor vitamina… y la mejor defensa contra el contagio de la estupidez . Creo que deberían considerar un premio Nobel de Literatura de Humor, pues el beneficio para la humanidad de ésta podría llegar a ser superior a cualquier otra ciencia o arte.

Apenas como ejemplo de su genialidad, se reproducen a continuación las primeras frases de Vicios ancestrales:

Lord Petrefact pulsó el timbre del brazo de su silla de ruedas y sonrió. No era una sonrisa encantadora, pero casi todos los que conocían bien al presidente del Grupo de Empresas Petrefact, que eran un grupo de desdichados poco numeroso, jamás esperaban de él sonrisas encantadoras. Incluso su Majestad la Reina, que, contra su juiciosa opinión, se dejó convencer por un nada escrupuloso primer ministro y acabó concediendo a Ronald Osprey Petrefact un título honorífico, pensó que su sonrisa era casi amenazadora. A los dignatarios de categoría inferior les reservaba sonrisas que iban desde lo reptiliano hasta lo francamente sádico,según la importancia que él les diera, cosa que dependía exclusivamente de la utilidad temporal que tuvieran para él, o, en el caso de sus más memorables sonrisas, de que no le sirvieran absolutamente de nada.

¿A que invita a seguir leyendo?

Lectura Basura

Pildora roja

No creas en nada meramente por la autoridad de maestros, mayores u hombres sabios.

No creas en nada, ni siguiera porque lo haya dicho yo. Cree solamente después de cuidadosa observación y análisis, cuando encuentres que concuerda con tu razón y que conduce a lo bueno y al beneficio de uno y de todos…

Entonces acéptalo y vive según ello.

Buddha

Sin ser demasiado conscientes, casi inadvertidamente, estamos enfermando; y no poco a poco sino a pasos agigantados. La comida chatarra (comida basura), los aditivos, el azúcar y las harinas refinadas, las grasas “malas”, etc. tienen parte de la culpa. Pero como no solo de pan vive el hombre, también lo que nos entra por los ojos y oídos, la excesiva información (a veces adulterada) que apenas somos capaces de digerir, también nos está envenenando. Las abundantes malas noticias, la inoculada impotencia, el victimismo campante, el “irracional razonamiento” político, los tóxicos contenidos en la prime time televisiva, las tertulias de (…), etc, etc., pueden acabar con nuestra salud mental antes de que la comida basura acabe con nuestra salud física.

Ante este panorama tan amenazador, ¿que podemos hacer? Además de comer más sano, quiero decir.

Lo más fácil, que suele ser también lo más inútil: quejarnos en privado, entre amigos y conocidos; votar a otros diferentes la próxima vez, hacer zaping, cambiar de diario…

Algo más costoso, pero también un poco menos inútil: discurrir sobre los problemas sociales y escribir las conclusiones en algún medio público (cartas al director, un blog, etc.), enviar un poco de dinero a una ong que nos seduzca, consumir con algo de criterio cívico y ecológico, no encender la tele en prime time, etc.

Mucho más comprometido, pero también mucho más eficaz: participar activamente en alguna asociación de las que pretende cambiar el mundo; trabajar en algo en lo que se cree (quizá no buscar el trabajo, sino más bien crearlo); comprometerse con cada acción, escrito y compra con unos principios propios. (No como Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”).

Respecto a esto de los principios, pese a la buena voluntad por sacrificarse por el bien común, podría haber un problema: hay que ir desarrollándolos lenta y penosamente, pues no se venden ya cocinados. Requiere tiempo y dedicación en forma de lecturas reflexivas y lucha contra los prejuicios. Y otro problema suele ser que pocas personas, ni aún los profesores de literatura, suelen aconsejar las lecturas más inspiradoras y adecuadas a los jasp, que son como esponjas de lo bueno y de lo malo.

Para empeorar el tema, no vivimos entre sabios; los más potentes medios de comunicación de masas no facilitan en absoluto que los sabios puedan expresarse. No parece interesar que la gente reflexione. Solo interesa manipular las intenciones de compra y de voto, y mantenernos ignorantes y temerosos. Incluso entre los que ya no ven tele, mucha gente se culturiza entre tuits y sloganes marketinianos de blog barato. Y los libros no siempre son mucho mejores que la tele. Los “buenos” no están entre los best sellers

La buena noticia es que probablemente ya sospechabas que algo no encajaba, que tu vida no tenía el sentido que se supone que debería tener, y que -como Neo- aún puedes elegir la píldora roja

Marketing de precisión

diana

Tanto en empresas como en otras instituciones públicas y privadas, la competencia por la atención de los potenciales usuarios-clientes es feroz; la explicación parece deberse a que los medios de difusión son más potentes que nunca a la par que la capacidad de prestar atención del público decrece ante la masiva información, y para empeorar las cosas, el consumo parece haberse estancado. Dada esta situación complicada ¿Cómo pueden las empresas llegar a nuevos clientes? La publicidad tiene varios caminos, cada cual con sus pros y contras -como todo- y cada experto parece decantarse por un tipo de acciones, en función de diversas variantes técnicas y el mayor o menor conocimiento de las ventajas de cada una.

En los medios “clásicos” como la prensa, radio y televisión el mensaje va destinado a las masas, sin definir apenas el destinatario del mensaje -target- (aquí un divertido ejemplo); en otros medios más modernos como internet o el email marketing, es posible precisar quien es el destinatario, segmentando y personalizando el mensaje. Incluso con el email marketing es posible enviar unicamente estos mensajes a personas que hayan dado muestras de interés sobre los asuntos en cuestión (opt-in). Por ejemplo, una empresa de Email marketing como adSalsa incorpora más de 50.000 nuevos usuarios diariamente a su Base de Datos, cuyos datos identificativos se enriquecen con los datos de hábitos de consumo, situación familiar y laboral, hobbies, intenciones de compra, nivel adquisitivo, etc. El proceso de enriquecimiento de datos se realiza a través de un cuestionario elaborado y programado con algoritmos de lógica que conduce las preguntas en función de las respuestas del usuario en todo momento.

El email marketing es una forma de comunicación que puede ser muy precisa en su objetivo, por lo que un muy elevado número de destinatarios es solo relativamente relevante, y la “receptividad” de los mismos se vuelve, en cambio, mucho más determinante. Pese a la veteranía del Email, la combinación con una cuidadosa elaboración de una base de datos y la utilización adecuada de la misma, hace del email marketing una opción aún con muchas posibilidades. Pero es de suponer que el futuro más o menos inmediato nos traerá un marketing aún más sensible a las necesidades reales del consumidor, que resulte menos invasivo y distractivo para éste, y más efectivo para el comunicador (pero sin llegar a ser perverso). La web semántica tendrá seguramente un gran papel en este asunto, pues el marketing se favorecerán de una tecnología que aporta cierta “inteligencia”.

Vídeo

El gran cambio

Este video, continucación del La historia de las cosas (Story of Stuff), se adentra en lo que podemos hacer para mejorar el mundo además de actuar con nuestras elecciones como consumidores. Pues nuestro protagonismo en el cambio ha de ir necesariamente más allá si deseamos ver resultados claros.

El CV de la Suerte

robot improvidador

Muchísimo más importante que el CV que trae de cabeza a tantos jóvenes y no tan jóvenes, ese casi ya inútil Curriculum Vitae que se pretende llenar de diplomaturas, másters y certificados varios con el objeto de destacar entre el resto de mortales y ser el afortunado elegido (para firmar un contrato de “trabajo” que le permita endeudarse de por vida, entre otras cosas), hay otro CV mucho más significativo y auténtico. Se llama círculo virtuoso, algo que podría considerarse un “abono” de la buena suerte. De forma general, un círculo virtuoso sería la situación en la que unas modestas y mínimamente buenas condiciones de partida permiten el desarrollo de otros condicionantes positivos, que a su vez pueden dar lugar a condiciones aún más favorables, dándose una espiral ascendente de mejora continua, perfeccionamiento, experiencia valiosa y acumulación de conocimiento útil.

En esta idea de mejora gradual se basa la poco conocida y relativamente novedosa terapia centrada en las soluciones, una forma de terapia que en vez de indagar obsesivamente en el pasado y el subconsciente (acumulando horas y horas de improductiva introspección) se centra en identificar los pequeños cambios que pueden ir cambiando sin excesivo esfuerzo y sacrificio, de manera que la experiencia de pequeños éxitos animan al paciente a nuevos y mayores esfuerzos y así sucesivamente alcanzar objetivos que de otro modo hubieran sido extremadamente complicados.

De forma más general es lo que proponen los hermanos Chip & Dan Heath en su interesante y útil libro “Cambia el Chip”: cuando todo parece ser desastroso, tratar de identificar las situaciones y condiciones excepcionales en que el asunto objeto de mejora funcionan razonablemente bien, lo cual no sólo apunta claves para mejorar las cosas, sino que proporciona esperanza y motivación. Es decir, se trata de no focalizarse tanto en los problemas como en las soluciones, concentrarse en las fortalezas más que en las debilidades. Y justo eso también lo apuntaba Ken Robinson en relación a la educación en su muy recomendable libro “El elemento”. Sir Ken Robinson es alguien muy crítico con el sistema educativo convencional, pues en su opinión (y la mía) mata literalmente la creatividad. ¿Cómo? Pues, por ejemplo, centrándonos únicamente en tratar de corregir y mejorar en las asignaturas en las que los alumnos flojean. Si alguien es malo para las matemáticas y la física, por ejemplo, pero muy bueno en alguna otra asignatura como podría ser literatura, música, dibujo, o deportes, ¿no sería más lógico tratar de centrarse especialmente en lo que es bueno, en lugar de desesperarse en lograr el nivel medio en aquella asignatura que no tolera? Muchos grandes genios lo han sido por la visión y el apoyo de algún profesor excéntrico o de unos padres comprensivos, que han sabido dar a las cosas su importancia adecuada. Ningún genio es excelente haciendo de todo. Es más, si les hubieran obligado a mejorar a toda costa en aquello sobre lo que no manifestaban ningún interés, probablemente hubieran dejado bastante más de lado sus cualidades más sobresalientes.

Por otro lado, ¿acaso es positivo “fabricar” jóvenes homogéneos? ¿no sería preferible la variedad, buscar la excelencia puntual, aunque suponga que se puedan dejar un poco de lado aquellas asignaturas en la que algunos estudiantes son “malos”? Las sociedades que premian la excelencia personal (y empresarial) son sociedades que verdaderamente valoran el progreso; las otras (como la española, quizá) son sociedades que buscan la uniformidad educativa de la única forma posible: igualando por abajo.

Nos creemos innovadores, pero nos comportamos como puros imitadores. Deberían reconocer que cada país tiene una idiosincrasia particular, con valores igual de importantes que los de los demás, aunque distintos. Por ejemplo, la capacidad de improvisación y la natural aversión por el esfuerzo, buscando el camino menos transitado y creativo -valores que ha satanizado la hipócrita moral judeocristiana-, son en realidad grandes valores en el mundo nuevo en el que ya hemos entrado, estrategias que las empresas verdaderamente creativas e innovadoras prefieren mantener en secreto para así disponer de ventaja competitiva

Plan B

Pero en España (y en más lugares, me temo) muchos “expertos” y asesores nos continúan lavando el cerebro con la necesidad de una planificación estratégica (en realidad poco meditada), un esfuerzo continuado (en objetivos errados) y una competitividad a base de bajar los costes laborales (para intentar ganar en un juego sin ganadores).

Con sus poco sabios consejos nos invitan a permanecer en el círculo vicioso, y empiezo a dudar que solo les guíe la ingenuidad. En cualquier caso opino que seguirles la corriente es de idiotas, ustedes me perdonen.

Ayer fue Navidad

Clement of Alexandria

Sí, como lo oyen, ayer pudo ser Navidad… y ni me acordé.

En el siglo III, Clemente de Alejandría propuso el 20 de mayo como día del nacimiento de Cristo. Jesucristo pudo no nacer un 25 de diciembre… La verdad es que nadie sabe con certeza la fecha de la Navidad. La Iglesia católica escogió esta fecha en los tiempos en que eran perseguidos por los romanos: 25 de diciembre era la celebración del Natalis Solis Invicti, el Sol Inconquistable. Amenazados por los cultos paganos, los cristianos decidieron utilizar la misma fecha para festejar su Navidad, aparentando de este modo que se integraban en las celebraciones romanas.

Deserción silenciosa

niños y guerra

A estas alturas casi me parece increíble; aún sigue oyéndose en los “informativos” televisivos de España lo siguiente: que las medidas económicas tienen como fin promover el crecimiento para así crear empleo. Perla de sabiduría que podría ser una frase literal de algún portavoz gubernamental. Pues si es así como piensan crear empleo, armémonos de paciencia. Quizá la economía pueda aún crecer por algún tiempo más en algún país que otro; o en otro planeta si alguna vez se inicia la conquista espacial, pero en la Tierra no; tampoco en la Luna ni en Marte, que son demasiado inhóspitos.

Si los asesores de los gobiernos hicieran de verdad su trabajo investigando e informando sobre el estado del mundo en que viven, en lugar de contarles lo que desean oír, o si los políticos instalados en el poder tuvieran verdadero interés por comprender la situación, reconocerían -creo- que la economía en su conjunto no tiene ya espacio para crecer. Pueden aún crecer algunos países y sectores, a costa unos de otros, incluso a corto plazo podría crecer el PIB a costa de algún gran desastre o guerra, pero esta “solución” no debe ya parecer aceptable (económicamente) ni tan sólo para los que tenían “costumbre” de tales estrategias.

Pero no nos alarmemos. Si lo pensamos un poco llegamos a la feliz conclusión de que su economía (esa de la que nos hablan constantemente) no nos debería importar un pimiento. No sé para qué debería preocuparnos que se hunda ese engendro monstruoso que llaman “economía”. Lo que nos debería importar de verdad es la prosperidad de las personas, de los buenos proyectos y empresas que sí contribuyen al bien común; pero no la prima de riesgo, ni el PIB, ni el crecimiento, ni los principales índices bursátiles… que realmente no guardan relación con el bien común. Lo que nos debería preocupar es, precisamente, el crecimientode la estupidez economicista.

Y el empleo, si de verdad les importara, debería ser una prioridad, no una excusa más para seguir “intentando crecer”. Deberían abrir los ojos y ver la magnitud del desastre que su “economía” está cometiendo. Quizá sea esta una nueva guerra global; sin armamento pero violenta; sin ejércitos pero con muchos reclutados inocentes; sin tiros ni bombas pero con incontables víctimas. Una guerra de información, manipulación, sometimiento, miedo, caos, que arruinará a millones de personas en beneficio de los que la orquestan y controlan. No esperemos de ellos clemencia si nos empeñamos en permanecer en el campo de batalla. Ante tal panorama, la única opción sensata podría ser desertar. Nunca he pensado que los desertores fueran cobardes inconscientes; de hecho, a menudo eran los más valientes y coherentes.

A fin de cuentas, hay otros “lugares” donde vivir, donde la gente se gana la vida digna y honradamente, donde tiene derecho a prosperar, vivir una vida creativa, en armonía con su entorno natural. Hay lugares que son paraísos en construcción, que ya existen en la mente de personas que despertaron del estado hipnótico de esta economía del crecimiento. Podemos hacerlo realidad. Quizá es ahora o nunca.